De Simitrio a Derbez

«La educación como práctica de la libertad; en contra de una educación que es práctica de la dominación.» – Paulo Freire.

La imagen del maestro en el cine mexicano ha evolucionado significativamente a lo largo de las décadas, reflejando las transformaciones socio-políticas y pedagógicas que ha vivido el país. En «Simitrio» (1960), dirigida por Emilio “El Indio” Fernández y protagonizada por José Elías Moreno que interpreta al maestro Don Cipriano, el docente emerge como figura central y guía, en un México rural que busca consolidar su identidad y unidad, llevando la educación a todos los rincones, especialmente a las zonas más alejadas. El maestro es visto como un agente de cambio y transformación para comunidades con limitado acceso a la educación, en una época en la que el país intentaba superar marcadas desigualdades y establecer un sistema educativo inclusivo y nacionalista.

En la película «El profe» (1971) que interpreta Mario Moreno “Cantinflas” como el Profesor Sócrates García continúa poniendo en relieve el papel del educador como pilar de la comunidad y agente transformador. En esta película, el maestro se presenta como una figura inspiradora, comprometida y dedicada, reflejando una sociedad que, aunque en proceso de modernización, aún enfrenta tensiones entre tradición y contemporaneidad.

Décadas después, «El último vagón» (2023) la actriz nominada al Óscar Adriana Barraza (Babel) que destaca en el rol de la maestra Georgina nos ofrece una representación matizada del docente en un contexto particular: la educación en movimiento. En esta historia, la maestra, en medio de la era dorada de las redes ferroviarias mexicanas, brinda educación a los hijos de ferrocarrileros en un vagón de tren adaptado como aula. La película subraya las tensiones políticas y sociales, en particular las amenazas gubernamentales de clausurar escuelas rurales, y refleja la dedicación y resistencia de los maestros que enseñan en circunstancias desafiantes.

En cartelera actualmente, «Radical» (2023) nos sumerge en el mundo de la pedagogía de Freire. La película desafía no solo las metodologías educativas tradicionales sino también las estructuras de poder en la sociedad. En medio de desafíos contemporáneos como la delincuencia y la marginación, Eugenio Derbez que encarna muy bien al maestro innovador Sergio Juárez Correa, intenta inspirar y transformar las vidas de sus alumnos. La película nos muestra que, incluso en contextos urbanos y tumultuosos, la figura del maestro sigue siendo esencial. La enseñanza no se limita simplemente a impartir conocimientos, sino que se convierte en un acto revolucionario que busca empoderar a los estudiantes y desafiar las estructuras existentes.

Las representaciones cinematográficas del maestro en México nos ofrecen una ventana para entender la evolución de la educación en el país, así como los desafíos y esperanzas que la han acompañado. Reflejan un modelo pedagógico y una sociedad en constante cambio, mostrando la inquebrantable relevancia del docente en la formación de generaciones. La figura del maestro ha evolucionado, pero su esencia como pilar de la sociedad permanece intacta. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Entre Flores y Recuerdos: Eternidad en el Día de Muertos

En una narrativa atemporal y un círculo sin fin, la conexión con nuestros ancestros se siente profundamente durante los primeros días de noviembre. Estos días, marcados por el Día de Muertos, son un testimonio de la influencia perenne de quienes han partido hacia el más allá. En la trama de nuestra existencia, están entrelazadas las fibras de lo que fuimos, somos y seremos, todas tejidas por las manos de aquellos que nos precedieron. No somos solo una suma de individuos aislados; somos la continuidad de una historia colectiva, un mosaico de vidas pasadas que conforman nuestra identidad.

Somos el reflejo de agricultores que surcaron la tierra, amas de casa que tejiendo el día a día construyeron el tejido de la sociedad, maestros que compartieron la luz del conocimiento, cazadores que siguieron los rastros de la vida en el silencio del bosque, carpinteros cuyas manos transformaron la madera en arte, nómadas que leyeron el cielo como un libro abierto, sacerdotes que dialogaron con los dioses, guerreros cuyo valor se mezcló con la tierra, y misioneros y recolectores que expandieron horizontes. Todos ellos resuenan en nuestras convicciones y decisiones, en los recuerdos que nos visitan como déjá vus, en una memoria histórica personal que nos distingue y a la vez nos une.

En cada uno de nosotros, los ancestros continúan su existencia; sus logros y errores forman parte de nuestra conciencia colectiva, pero también lo hace su amor y sus pasiones. En estos días dedicados a los muertos, su presencia se intensifica, palpable y casi tangible. Los altares de muertos se erigen como puentes entre los vivos y aquellos en el más allá, las fotografías se convierten en ventanas a momentos compartidos, los recuerdos se vuelven narradores de historias pasadas, y nuestra memoria actúa como un santuario donde se preserva su esencia.

Los rituales, las ofrendas, la comida, las flores de cempasúchil, y las velas que iluminan los caminos, no son más que símbolos de una relación eterna, una conversación que desafía las barreras de la mortalidad. Al recordar a los que se han ido, les damos nueva vida; viven no solo en nuestros corazones, sino también en ese plano espiritual donde, según nuestras tradiciones, nos observan y nos aman. Durante el Día de Muertos en México, celebramos la dicha de su visita espiritual y acogemos con gratitud la esencia de su legado.

Este Día de Muertos, en cada rincón de México, los vivos y los muertos danzan juntos en una celebración que es tanto un homenaje como una afirmación de la vida. La muerte, lejos de ser un fin, es un punto en el ciclo continuo, un compás que marca el ritmo de la memoria colectiva. La alegría y el colorido de nuestras tradiciones reflejan la convicción de que mientras recordemos a quienes han partido, su luz nunca se extinguirá, y así, a través de nuestras palabras, actos y recuerdos, aseguramos que su presencia perdure por siempre en el corazón de México.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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La importancia de la educación inicial

«Los primeros años de vida del niño son fundamentales para su desarrollo futuro. Es el período en que la inteligencia del niño es más plástica y capaz de adaptarse, y es el período más importante de la vida.» María Montessori

La Educación Inicial, que abarca desde el nacimiento hasta antes de la educación primaria, se reconoce no solo como un derecho fundamental de niñas y niños, sino también como una piedra angular en el desarrollo humano. Durante esta etapa, se sientan las bases del aprendizaje, la inculcación de valores y el fomento de actitudes que promueven el diálogo y la tolerancia.

En México comienzan en 1928 con la Asociación Nacional de Protección a la Infancia. Luego, en 1937, cambiaron su nombre a Guarderías Infantiles. La Secretaría de Salubridad y Asistencia creó más guarderías y en 1943 se enfocaron en ayudar a madres e hijos. En 1943 se funda el IMSS que también abrió espacios. Con el tiempo, en 1976, se creó una dirección especial para atender a hijos de madres trabajadoras y cambiaron el nombre de ‘Guarderías’ a ‘Centro de Desarrollo Infantil’, buscando una educación completa para los niños. Años después, en 1985 y 1992, hubo más cambios y se publicó un programa que resaltaba la relación entre el educador y los niños. Luego, en 2013, se propuso un modelo que pasó de solo cuidar a los niños a realmente educarlos. Y en 2018, se introdujo un programa para educar a niños de 0 a 3 años y, a partir de mayo de 2019, se declaró que la Educación Inicial en México es obligatoria. Ahora es parte de la educación básica junto con preescolar, primaria y secundaria. En ella, se asientan las bases del aprendizaje y la formación de valores; así como las actitudes que favorecen la capacidad del diálogo y tolerancia en las relaciones interpersonales.

Entre los numerosos beneficios de la educación inicial para niñas, niños y la sociedad en general, destacan: un desarrollo cognitivo ampliado, habilidades sociales y emocionales fortalecidas, un estímulo enriquecido del lenguaje, preparación óptima para la educación formal, promoción del desarrollo motor, fomento de la creatividad e imaginación, consolidación de hábitos y rutinas saludables, impulso de la autonomía personal, beneficios tangibles para las familias, mayor inclusión y diversidad, y, sin duda, una formación robusta para enfrentar los desafíos de la vida y lograr resultados futuros prometedores.

En contraposición, carecer de esta educación puede intensificar las disparidades en los aspectos mencionados, provocando efectos negativos a largo plazo, como un desarrollo cognitivo restringido, un avance académico limitado, desigualdades económicas acentuadas y pérdida de los beneficios asociados al bienestar económico y salud.

Estas instituciones no solo merecen nuestro respeto, sino también el respaldo y apoyo de los tres niveles de gobierno. La valiosa labor que su equipo profesional realiza en beneficio de la niñez debe ser reconocida, valorada y sostenida por su trascendental impacto en la sociedad. Por que la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Docentes y tecnología en el siglo XXI

«El objetivo real de la educación es darle alas a la mente humana». William Butler Yeats

En pleno siglo XXI, con un sinfín de avances tecnológicos revolucionando nuestras vidas en todas las áreas, la escuela se encuentra en una encrucijada. Surge un debate sobre el rumbo que debe tomar en un contexto donde la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías están transformando rápidamente nuestra sociedad. Algunos argumentan que la escuela debe abrazar estos avances y transformarse profundamente, mientras que otros creen que es el momento de repensarla y preservar su esencia humana, incluso alejándola de estas tecnologías.

Frente a este desafío, es crucial comprender que, en cualquier momento de la historia, es propicio reflexionar sobre nuestro camino y buscar opciones que nos acerquen a nuestras aspiraciones. En este contexto, resulta esencial reconocer que la presencia de los docentes frente a las aulas sigue siendo más relevante que nunca. En un mundo en constante evolución tecnológica, es su cercanía humana la que nos permite atender a nuestra naturaleza y comprender que somos la razón de nuestra existencia.

En estos tiempos de avances y retos tecnológicos, el papel del personal docente adquiere una importancia fundamental. Son ellos quienes nos invitan a la reflexión, al entendimiento y a la comprensión, guiándonos en nuestro aprendizaje social. Su cercanía y dedicación nos permiten establecer vínculos comunitarios que fomentan el desarrollo individual y colectivo.

La presencia de los docentes en el aula trasciende la simple transmisión de conocimientos. Su labor abarca la formación de ciudadanos críticos, creativos y éticos, capaces de enfrentar los desafíos de un mundo en constante cambio. Ellos nos enseñan a analizar, cuestionar y colaborar, dotándonos de herramientas para comprender y dar sentido a la información que nos rodea.

Si bien las tecnologías pueden brindarnos acceso a una gran cantidad de información y recursos educativos, es el docente quien nos guía en el proceso de filtrar, analizar y aplicar dicho conocimiento de manera significativa. Su experiencia y sensibilidad nos permiten entender la relevancia de los contenidos académicos en el contexto de nuestras vidas y de la sociedad en la que vivimos.

En este sentido, el personal docente es fundamental para cultivar una educación humanizada que promueva valores como la empatía, la solidaridad y el respeto. Son ellos quienes nos inspiran a ser seres humanos conscientes, capaces de pensar críticamente y actuar de manera responsable en un mundo cada vez más interconectado.

Por tanto, en tiempos de avances y retos tecnológicos, no debemos olvidar la importancia del personal docente. Su presencia y compromiso son indispensables para aspirar a una mejor humanidad. La escuela debe ser un espacio de encuentro, diálogo y aprendizaje donde se cultive el desarrollo integral de las personas, combinando el potencial de la tecnología con la esencia humana que solo los docentes pueden transmitir. Solo a través de su dedicación y compromiso podremos construir un mundo mejor, donde la tecnología sea una herramienta al servicio de la humanidad y no un fin en sí misma. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Aprendizaje y violencia vicaria

«El abuso emocional es como el aire en una habitación cerrada. No se puede ver, pero lo sientes todo el tiempo.» – Beverly Engel

La violencia vicaria, definida por la ley como una forma de violencia de género ejercida por hombres hacia mujeres, ha emergido como una problemática que profundiza más allá del ámbito doméstico, extendiéndose a otras facetas de la sociedad, especialmente en la educación de los niños. Esta violencia se manifiesta principalmente a través de los hijos, como medio para causar daño a la madre ha emergido como una problemática profunda que no solo atañe al ámbito doméstico, sino que también tiene ramificaciones significativas en otros aspectos de la sociedad.

Este tipo de violencia, que puede manifestarse desde la manipulación emocional hasta acciones tan extremas como el homicidio, es una alarma que no podemos ignorar. Va más allá del daño físico; desgarra el tejido emocional y psicológico de los niños, dejando heridas que pueden persistir a lo largo de sus vidas. Estos daños no solo se reflejan en la dinámica familiar, sino que también se manifiestan en el entorno escolar, afectando el aprendizaje, el comportamiento y las relaciones interpersonales

Contrario a ciertos mitos, la violencia vicaria no inicia con simples actos de manipulación, sino que tiene raíces más tempranas, específicamente en la etapa del noviazgo. La exposición temprana y continua a este tipo de violencia desgarra el tejido emocional y psicológico de los niños, dejando cicatrices que pueden persistir durante toda su vida.

A pesar de que muchos niños víctimas presentan síntomas como falta de concentración, problemas de memoria, desinterés, dificultades en las relaciones sociales y trastornos del sueño, la cruda realidad es que la mayoría son retirados de las escuelas para no ser localizados. Esto agudiza aún más su vulnerabilidad y los aleja de una posible red de apoyo.

La preocupación sigue cuando consideramos el impacto en el entorno escolar. Los daños psicológicos que los niños experimentan en sus hogares se manifiestan en el aula de manera silenciosa pero devastadora. Los menores pueden llevar consigo el dolor y la confusión que les ha sido impuesto, lo que afecta su capacidad para relacionarse con sus compañeros y docentes. 

Las relaciones interpersonales también se ven afectadas. Los niños pueden desarrollar patrones de conducta que dificultan la formación de amistades sólidas y relaciones saludables. La confianza en las figuras de autoridad, como directivos y docentes, puede verse erosionada debido a la traición que han experimentado en el hogar.

En este contexto, la escuela juega un papel crucial. Reconocer las señales de trauma y ofrecer un ambiente seguro y comprensivo puede marcar la diferencia en una vida. La educación emocional y la promoción de relaciones respetuosas son esenciales para contrarrestar los efectos negativos de este tipo de violencia. La violencia escolar puede ser una consecuencia directa de la violencia vicaria. Desafortunadamente, a pesar de que las escuelas podrían ser una solución, en muchos casos son parte del problema. La falta de formación y sensibilización hace que, en ocasiones, el personal evite involucrarse, erróneamente catalogando la situación como un «problema de pareja».

Como sociedad, la concientización sobre la violencia vicaria y sus consecuencias es fundamental. Necesitamos cambiar paradigmas y fomentar un ambiente en el que los niños puedan crecer libres de crueldad y control. Porque la educación es el camino…

Doctor en Gerencia Pública y Política Social. Parte de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Día mundial de los Docentes

“Para dominar, el dominador no tiene otro camino sino negar a las masas populares la praxis verdadera. Negarles el derecho de decir su palabra, de pensar correctamente».  Paulo Freire

En 1994, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) designó el 5 de octubre como el Día Mundial de los Docentes. Esta fecha se estableció para honrar la labor incansable de las personas que, en todos los niveles educativos, se comprometen a educar y formar a las futuras generaciones.

Vivimos en una era globalizada, caracterizada a menudo por el consumismo, el individualismo y un declive en la solidaridad social. En este contexto, surge con más fuerza que nunca la necesidad de educadores que no solo transmitan información, sino que también formen individuos críticos, empáticos y conscientes de su entorno. La educación que recibimos moldea nuestro pensamiento y nuestra sociedad, evidenciando que nunca ha sido un proceso neutral.

Paulo Freire, ya nos alertaba sobre una educación que se limitara a ser meramente instrumental e irreflexiva. Los docentes deben trascender el rol de simples transmisores de datos y convertirse en verdaderos mediadores culturales, inspirando y fomentando la transformación social. Si bien el avance tecnológico ofrece una vasta cantidad de información, es la educación y el docente en particular, quien proporciona la ética y los valores para usarla con responsabilidad y propósito.

Para que los docentes puedan llevar a cabo esta crucial labor, es imperativo que cuenten con el apoyo necesario. Desde el ámbito gubernamental, esto significa brindar confianza, aligerar cargas administrativas, fortalecer la infraestructura educativa, ofrecer salarios dignos y garantizar la libertad académica. Además, la sociedad en su conjunto debe valorar y reconocer la complejidad y profundidad de la formación pedagógica, comprendiendo que enseñar va más allá de transmitir conocimientos; implica comprender y atender a la humanidad en toda su diversidad.

El hogar también juega un papel fundamental en este proceso. Es vital que las familias entiendan que la formación docente abarca no solo habilidades pedagógicas, ni solamente pararse frente a un grupo a repetir una lección, sino complejos conocimientos sociales, culturales y biológicos, adquiridos en años de estudio y experiencia para desarrollar estas competencias y que juntos determinan la mejor manera de guiar el aprendizaje.

La educación es un viaje continuo, presente en cada momento de nuestras vidas. A pesar de ello, es esencial reconocer que ser docente no es tarea para cualquiera. Requiere años de preparación especializada, experiencia y una profunda vocación. 

Así que, en este Día Mundial de los Docentes, es imperativo reconocer y revalorar el papel central de nuestros docentes en la sociedad. Es una ocasión para reflexionar sobre su inmensa contribución al bienestar social y comunitario así como entender que los países cuyos sistemas educativos les han transformado en grandes potencias, lo han hecho bajo la piedra angular del reconocimiento social del docente. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Misión Cumplida: Reflexiones de una generación docente dedicada a la Educación

«El futuro de la humanidad está en manos de aquellos que pueden dar a las generaciones venideras razones para vivir y esperanzas.» – Teilhard de Chardin

Soy de esa generación de docentes que, siendo aún jóvenes y llenos de sueños, ingresamos a la escuela normal con la ilusión de hacer la diferencia. Con una mochila cargada de esperanzas y una vocación que, en aquel entonces, parecía demasiado grande para nuestros años, iniciamos este viaje. A lo largo de tres décadas, fuimos moldeados y enriquecidos por maestras y maestros cuyo legado fue trascendental y cuya luz nos guió en cada paso que dimos.

Ya fuera frente a un grupo de estudiantes, dirigiendo una escuela, participando en mesas técnicas o integrando la estructura educativa más amplia, pusimos nuestro empeño, dedicación y pasión en cada actividad. Nuestro objetivo siempre fue claro: contribuir y dar continuidad al proyecto educativo legado por grandes figuras de la historia educativa. Hoy, con el corazón lleno de gratitud, podemos afirmar que, pese a las adversidades y desafíos, dejamos lo mejor de nosotros. Los resultados y el impacto en generaciones de estudiantes son testimonio de ello.

Algunos compañeros y compañeras, por circunstancias diversas, no pudieron completar este viaje con nosotros. Aunque el tiempo y la distancia nos separen, les recordamos con cariño y gratitud, honrando su memoria y su contribución al mundo educativo.

La ansiada jubilación ha llegado, pero ello no significa que nuestra labor haya concluido. Nuestro impulso sigue vivo: algunos cuidando a sus nietos, otros explorando la creatividad a través de las manualidades, participando en deportes, reuniéndose en desayunos con viejos amigos, persiguiendo un sueño emprendedor, estudiando nuevas disciplinas, liderando proyectos, o simplemente haciendo aquello que nos llena de alegría. Aunque nuestros roles hayan cambiado, seguimos dejando huella, contribuyendo activamente a la sociedad y manteniendo vivos los lazos con aquellos que compartieron el camino con nosotros.

Con humildad y satisfacción, hoy nos dirigimos a la sociedad para declarar con profunda certeza: «Misión cumplida». Nuestras generaciones docentes, con sus altos y bajos, con sus victorias y desafíos, ha dejado una huella indeleble en la educación. Y aunque nuestros días en el aula hayan terminado, el legado de nuestro compromiso y pasión perdurará en las generaciones futuras.

Delegar para mejorar

«La mejor capacidad ejecutiva es la de aquel que tiene sentido suficiente para escoger buenos hombres para hacer lo que se necesita hecho, y suficiente autocontrol para mantenerse alejado mientras lo hacen». Theodore Roosevelt

Si bien el aprendizaje es el centro de la tarea educativa de todo centro escolar, la buena marcha de la institución es esencial para garantizar que se generen las condiciones adecuadas para que ello suceda, así, a tarea de una director que todo lo hace y puede es historia y hoy se hace necesario el compromiso colectivo que solo se puede llevar a cabo con una adecuada delegación de actividades.

La delegación de funciones en un centro educativo es una suerte de arte y ciencia combinadas, un equilibrio delicado que puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en la formación integral de estudiantes. En el entorno escolar, donde la misión es tan crucial como la formación de las futuras generaciones, comprender cómo y cuándo delegar funciones es un componente vital en una administración adecuada de la institución.

Delegar de manera efectiva inyecta una fuerte sensación de cohesión dentro del equipo de trabajo. Cuando las responsabilidades son claras y cada parte del equipo comprende su rol, se elimina la ambigüedad que a menudo puede conducir a conflictos o malentendidos. Este entendimiento mutuo genera un ambiente de respeto y colaboración. Al delegar, el liderazgo no se concentra en una única persona, sino que se distribuye entre varios miembros, creando un ambiente en el que todos se sienten valorados y partícipes del proceso educativo.

No se trata solo una herramienta administrativa; es también un catalizador para un aprendizaje más efectivo. Cuando docentes y otros miembros del personal tienen roles bien definidos y reciben oportunidades para el desarrollo profesional, esto se traduce en una educación más centrada y eficiente para estudiantes. Un ambiente bien organizado es más propicio para el aprendizaje, en donde estudiantes se benefician de la claridad y estructura que proviene de una delegación efectiva.

Ésta está intrínsecamente vinculada al cumplimiento de metas. Al definir roles y responsabilidades, se establecen expectativas claras que actúan como una hoja de ruta hacia objetivos más grandes. Cuando cada parte del equipo sabe qué se espera de él y dispone de las herramientas para cumplir con esas expectativas, alcanzar las metas institucionales se convierte en un proceso más estructurado y alcanzable.

Un aspecto crucial de la delegación es el empoderamiento del personal. Al sembrar autonomía para la toma de decisiones en su ámbito de competencia, se fomenta una cultura de responsabilidad y compromiso. Esta autonomía no solo mejora la satisfacción en el trabajo sino que también se traduce en un enfoque mas centrado en una mejor educación de estudiantes.

Si bien la delegación implica cierta estructura, también requiere la capacidad para adaptarse. Una dirección adecuada sabe cuándo es necesario hacer ajustes y está dispuesta a volver a delegar tareas según sea necesario, siempre con el objetivo último de beneficiar la experiencia educativa de estudiantes.

En última instancia, la delegación de funciones es más que una simple técnica de gestión: es una filosofía que impulsa la mejora continua, fomenta la cohesión y pone el enfoque donde realmente importa, en el bienestar y educación de estudiantes, con el firme conocimiento siempre de que se puede delegar autoridad, pero jamas la responsabilidad. Lograr esta compleja armonía requiere visión, esfuerzo y, sobre todo, un compromiso inquebrantable con la educación. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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El suicidio en la edad escolar

«No siempre podemos ver el dolor que las personas sienten, porque el dolor no siempre es físico. Aprende a escuchar las palabras no dichas y a entender las miradas esquivas.» — Anónimo

En el México contemporáneo, nos enfrentamos a un desafío que trasciende las barreras de la edad, género y clase: el suicidio en niñas, niños y adolescentes. Las cifras no mienten; el alarmante aumento de jóvenes que consideran o intentan quitarse la vida es una llamada de atención urgente.

Es un error social considerar el suicidio como un tabú, un tema que se debe esconder y nunca discutir. Al contrario, el silencio solo perpetúa el estigma y la soledad que sienten aquellos que contemplan este acto. Hablar del suicidio no significa fomentar la idea, sino abrir un espacio seguro donde aquellos que lo consideran pueden sentirse escuchados y comprendidos, lo que puede, en muchos casos, ser un primer paso crucial hacia la recuperación.

Las redes sociales y la comunicación digital han cambiado la forma en que niños y adolescentes interactúan entre sí, lo que ha llevado a nuevos desafíos como el ciberacoso, que ha sido asociado con un aumento en el riesgo de pensamientos y comportamientos suicidas.

Desde el hogar, es vital que padres y tutores estén prestos a las señales de alerta. La baja autoestima, el aislamiento social, la disminución en el rendimiento académico o cualquier cambio drástico en la conducta son claras banderas rojas. No se trata de invadir su privacidad, sino de mostrar interés genuino, escuchar sin juzgar y reafirmarles constantemente que no están solos.

En la escuela, es igualmente importante que maestros y personal estén capacitados para identificar y atender estos signos. No se puede esperar que docentes sean psicólogos, pero sí se puede esperar que la autoridad capacite e informe y que se fomente un ambiente donde estudiantes sientan que pueden acudir a un adulto de confianza.

Desde las políticas públicas es necesario crear programas especializados, formar docentes, personal médico, trabajo social y oros para detectar señales de alerta, promover la salud mental, acceso a servicios de salud, campañas de sensibilización, apoyo a familias y fomento a la investigación en el tema entre otros elementos para apoyar en el tema. 

Como sociedad, es imperativo reconocer y combatir las raíces del problema. Las presiones académicas, sociales, económicas y las expectativas desmedidas que se ponen sobre jóvenes son factores determinantes que contribuyen a su angustia.

Afrontar este reto nos exige a todos ser más empáticos, más observadores y dispuestos a actuar. El suicidio no es un acto de debilidad o egoísmo; es el resultado de un dolor que se siente insoportable. Y ese dolor puede aliviarse cuando nos tomamos el tiempo para entender, para escuchar, y para recordar que la conexión humana es, a menudo, el antídoto más poderoso contra la desesperación.

El tiempo de actuar es ahora. Por cada niña, niño y adolescente que se siente perdido en la oscuridad, recordémosle que hay una comunidad dispuesta a guiarles hacia la luz. Porque cada vida es valiosa, y cada sonrisa recuperada es una victoria para todos. Porque la educación, es el camino…

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Los libros de texto

«Los libros son espejos: sólo ves en ellos lo que ya tienes dentro de ti.» – Carlos Ruiz Zafón

El libro, ese silencioso testigo de nuestra evolución como especie, ha sido a lo largo de la historia un inquebrantable bastión de cultura y conocimiento. Desde sus humildes comienzos en sus predecesores como las tablillas de barro y jeroglíficos hasta los delicados papiros, el libro ha enfrentado adversidades, reflejando los altibajos de la propia humanidad. Pero ha sido el invento de la imprenta lo que catapultó su relevancia, democratizando la sabiduría y permitiendo que las ideas trascendieran fronteras y generaciones.

Sin embargo, el viaje de este constructor cultural no ha estado exento de desafíos. Se les ha tratado de «aniquilar», se les ha relegado a los rincones de sótanos oscuros, y a lo largo de la historia, libros han sido escondidos, perseguidos y hasta quemados. Pero, ¿por qué tal miedo a unas simples páginas impresas? Porque dentro de ellas reside el poder de transformar, de cuestionar y de inspirar. Cada vez que un libro es prohibido o quemado, es un reconocimiento tácito de su poder y potencia.

Consideremos, por ejemplo, la Biblia. Independientemente de las creencias religiosas, es innegable su impacto en la cultura y la historia. Ha sido un libro tanto venerado como vilipendiado, usado para justificar actos de amor, de odio y también de guerra. Pero, al mismo tiempo, ha sido una fuente inagotable de esperanza y guía para millones.

A pesar de los obstáculos, el libro ha demostrado ser el eterno liberador del hombre. Ha roto cadenas de ignorancia, ha encendido chispas de revoluciones y ha guiado a pueblos hacia su emancipación. A través de sus páginas, hemos sido testigos del pasado, hemos cuestionado el presente y hemos soñado con futuros mejores.

Desde los primeros libros de texto gratuitos en el México impactaron en la reducción de embarazos adolescentes, incrementaron el capital cultural familiar, democratizaron el conocimiento y coadyuvaron a la conformación de la cohesión cultural, accesibilidad y equidad social que hoy de nuevo tanto necesitamos.

En este contexto, es imperativo que como sociedad valorar, reconocer y celebrar el incalculable valor de estos libros. No solamente como un objeto físico, sino como un ente vivo que evoluciona y nos reta constantemente. Debemos conocerlos antes de darles un calificativo y de rechazarlos, y, sobre todo, entenderlos en su contribución a la sociedad inequitativa, violenta, injusta e individualista que hoy tenemos.

Como dice el novelista español Carlos Ruiz Zafón: «Los Libros son espejos: sólo ves en ellos lo que ya tienes dentro de ti». Al igual que ayer, estos libros de texto saldrán adelante, imperará la ciencia y el conocimiento, porque en cada libro reside una parte de nuestra historia pero también de nuestro futuro. Porque la educación es el camino.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Hacia una ética de la tecnología

«La esencia de la tecnología no es algo tecnológico”-Martin Heidegger

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha buscado respuestas a las preguntas más trascendentales: ¿cuál es el propósito de nuestra existencia? ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos? Estas inquietudes, que solían ser el dominio de filósofos y pensadores, adquieren hoy un matiz adicional con la acelerada evolución tecnológica que marca nuestra era. En un mundo donde los avances en campos tan diversos como la medicina, la mecatrónica, la robótica y la educación transforman y reconfiguran nuestra cotidianidad a un ritmo vertiginoso, emerge una urgencia aún mayor de reflexionar sobre el lugar que ocupamos en este vasto panorama.

El torbellino tecnológico no es sólo una muestra del ingenio humano, sino también un espejo que refleja nuestra visión del mundo y de nosotros mismos. Cada innovación, por más impresionante que sea, trae consigo una serie de dilemas éticos que requieren una mirada profunda y consciente. ¿Estamos creando tecnologías que realmente sirvan al bienestar humano, o nos encontramos en una carrera desenfrenada hacia un progreso sin dirección definida? ¿Es la tecnología una herramienta al servicio del ser humano o, por el contrario, nos estamos convirtiendo en servidores de nuestras propias creaciones?

La clave para abordar estas cuestiones yace en la ética. Una ética que, lejos de ser un conjunto rígido de normas, debe ser entendida como una brújula que oriente nuestra travesía tecnológica. Esta brújula nos invita a recordar que, más allá de los logros y las maravillas de la ciencia, el centro debe ser siempre el ser humano, con sus anhelos, sus temores, sus esperanzas y sus valores. De esta manera, cada avance, cada descubrimiento y cada innovación, en vez de alienarnos, tiene el potencial de enriquecer nuestra experiencia humana, de profundizar nuestro entendimiento del mundo y de fortalecer nuestro lazo con él.

En esta coyuntura, es esencial que como sociedad tomemos un momento para reflexionar, para cuestionarnos, para dialogar. Debemos preguntarnos no sólo «¿qué podemos hacer?» sino, más importante aún, «¿qué deberíamos hacer?». Porque en ese «deberíamos» se halla la esencia de nuestra humanidad, el reconocimiento de nuestra responsabilidad y el deseo de construir un futuro en el que la tecnología, guiada por una ética sólida, sea verdaderamente al servicio de la razón y del corazón humanos.

Los límites en la educación

«Los niños con límites claros son como los árboles con buenos sistemas de raíces: saben hasta dónde pueden llegar antes de quebrarse.» — Julie Lythcott-Haims

Entender la importancia de los límites en un entorno escolar es fundamental para fomentar un clima propicio para el aprendizaje. Los límites establecen un marco de comportamiento aceptable que promueve el respeto mutuo, la seguridad y un sentido de comunidad

En el centro escolar, los límites proporcionan orientación sobre lo que se espera de ellos en términos de comportamiento y rendimiento profesional. También proporcionan una estructura que puede ayudar a evitar malentendidos y conflictos, de ahí la importancia de lo que se hace en el hogar.

Además, el establecimiento de límites claros y la aplicación consistente de estos puede ayudar a mantener un ambiente de trabajo positivo y productivo. Cuando se respetan y se aplican de manera justa, pueden prevenir la formación de un ambiente de trabajo tóxico.

Los límites proporcionan a los estudiantes una estructura clara que les ayuda a entender lo que se espera de ellos. Esto puede incluir todo, desde las reglas de comportamiento hasta las expectativas académicas. Estos pueden ayudar a los estudiantes a sentirse más seguros y a entender mejor las consecuencias de sus acciones. Además, también pueden enseñarles a los estudiantes sobre el respeto mutuo y cómo su comportamiento puede afectar a los demás.

Sin límites claros, los niños pueden enfrentarse al día a día sin la capacidad de discernir qué decisiones son más convenientes para ellos. Si los padres se muestran como si no supieran lo que es mejor para sus hijos, dándoles total libertad para enfrentar las situaciones por sí solos, los niños pueden experimentar inseguridad y falta de dirección.

Es importante recordar que el cerebro de un niño no está completamente desarrollado, especialmente el lóbulo prefrontal, que se encarga de la toma de decisiones. Por tanto, no se les debe dar el poder de tomar decisiones por encima de los adultos. Los niños necesitan límites para aprender, crecer y desarrollarse de manera adecuada.

No es malo que los niños hagan berrinches, ya que es una forma normal de expresar su dificultad para aceptar los límites y reglas establecidas. A través de enfrentar estas dificultades, los niños desarrollan habilidades importantes. Es importante mantener la firmeza en la aplicación de los límites, ya que esto les enseña a los niños a lidiar con la frustración y a aprender a aceptar la decepción cuando las cosas no salen como ellos desean.

La ausencia de límites puede generar problemas de conducta en los niños. Es natural que los niños exploren y desafíen los límites a medida que desarrollan su sentido de identidad y aprenden cómo funciona el mundo. Enfrentar los límites y afrontar las consecuencias es parte del proceso de aprendizaje. No hay razón para enojarse con los niños cuando rechazan los límites, ya que esto es parte de su desarrollo normal.

Los límites les brindan seguridad, les enseñan a tomar decisiones adecuadas, afrontar dificultades, lidiar con la decepción y desarrollar habilidades emocionales y sociales. Tanto en los centros escolares como en los hogares, es esencial establecer límites claros y consistentes para promover un crecimiento saludable y un desarrollo adecuado en los niños. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Tenga cuidado, no caiga en engaños

«La ignorancia es la principal causa de la vulnerabilidad cibernética. La educación es la única solución.» – Kevin Mitnick, ex hacker y consultor de seguridad informática

Recientemente, se ha detectado un aumento en los intentos de fraude a través de correos electrónicos que aparentan ser legítimos. Usualmente llegan a plataformas como Hotmail, aunque no son exclusivos de ésta. Estos correos suelen alertar sobre problemas urgentes, cuentas bloqueadas o premios millonarios, y a menudo imitan el diseño y colores de la plataforma o entidad que pretenden representar.

Es crucial entender que este tipo de comunicaciones son engaños diseñados para robar su información personal. Al hacer clic en los enlaces incluidos en estos correos y «autenticarse», está entregando voluntariamente sus credenciales confidenciales al estafador. Con esta información, pueden acceder a sus cuentas de WhatsApp, Telegram, Facebook, Instagram y otras redes sociales vinculadas, lo que a menudo resulta en solicitudes de dinero o ventas de artículos fraudulentos a sus contactos.

Es importante tener en cuenta que ninguna entidad financiera o plataforma legítima le pedirá que verifique su identidad mediante un enlace sospechoso enviado por correo electrónico. Si recibe este tipo de comunicaciones, la mejor acción es bloquear y/o eliminar al remitente.

La proliferación de estas estafas tiene efectos dañinos que van más allá de la pérdida de fondos o información personal; afecta la confianza en nuestras redes digitales y pone en riesgo la seguridad de nuestros seres queridos. Por lo tanto, si considera que esta información es valiosa, no dude en compartirla, especialmente con aquellos que podrían ser más vulnerables a estos engaños.

La ciberseguridad no es solo responsabilidad de las empresas que proveen estos servicios; es una tarea en la que todos debemos participar activamente para protegernos a nosotros mismos y a nuestra comunidad. No dude en contactar a un profesional del derecho informatico para que le apoye y asista si requiere implementar acciones legales en consecuencia. Cualquier duda estoy a sus órdenes para orientarle al respecto.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

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Director(a) por primera vez

«El liderazgo no se trata de tener un título o una designación. Se trata de impacto, influencia e inspiración.» Robin Sharma

Al asumir el liderazgo de una institución educativa por primera vez, es fundamental detenerse y reflexionar sobre la profundidad y alcance de tal responsabilidad. No se trata simplemente de asumir un nuevo título o posición; es una oportunidad para ser el catalizador de un cambio significativo, una transformación que puede resonar en cada rincón de la institución y más allá.

La experiencia de haber dirigido organizaciones educativas durante más de dos décadas me ha enseñado la singularidad de la dirección escolar. No es meramente una extensión del papel docente. Mientras que un docente se centra en el salón de clases, un director necesita ver el panorama completo, considerando cada elemento que conforma la organización. Y aquí radica una de las primeras reflexiones: comprender que la dirección demanda un conjunto de habilidades y competencias diferentes, y que, para ser eficaz, uno debe estar dispuesto a aprender y adaptarse constantemente.

El núcleo de cualquier institución educativa es el aprendizaje. Las decisiones, por lo tanto, deben reflejar este enfoque central. Pero, ¿cómo se asegura uno de que el aprendizaje sigue siendo el foco principal en medio de la maraña de responsabilidades administrativas? La clave radica en la formación continua. Sumergirse en literaturas actuales, estar al tanto de las investigaciones recientes y familiarizarse con competencias clave para la dirección puede proporcionar las herramientas necesarias para mantener ese enfoque.

Una gran parte de la dirección implica visualizar. Imaginar cómo se puede llevar a la institución desde donde está ahora hasta donde se aspira que esté. Pero la visión no es suficiente. Es necesario transformar esa visión en acciones tangibles. Los desafíos que se presentan pueden ser vistos como obstáculos o como oportunidades para crecer y evolucionar. La elección es nuestra.

La comunicación es la sangre vital de cualquier organización. Fomentar un diálogo abierto y honesto con su equipo no sólo promueve un ambiente de confianza, sino que también puede ser una fuente inagotable de ideas y perspectivas. Sin embargo, es esencial recordar que, aunque delegar es fundamental para la eficiencia, la responsabilidad final recae siempre en la dirección.

Finalmente, la actitud con la que se aborda la dirección puede marcar la diferencia. Una actitud proactiva y abierta, donde se valora la escucha y el intercambio de ideas, puede ser el fundamento sobre el que se construye una institución educativa próspera y dinámica.

Para aquellos que están al borde de este emocionante viaje de dirección escolar, es un camino desafiante, pero enormemente gratificante. Cada día ofrece una nueva oportunidad para marcar la diferencia, para influir positivamente en la vida de estudiantes y personal, así como para dejar una huella duradera en el mundo educativo. Porque la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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