Juventud y educación superior

Esta semana participé como coordinador del seminario “La Calidad de la educación superior: caracterización, análisis y dimensiones”, invitado en el marco de la Escuela Internacional de Verano por parte de la Facultad de Administración Pública de la Universidad de Panamá, en donde tuve la oportunidad de conversar con catedráticos no solo de la Universidad anfitriona, sino de otras facultades y universidades, tanto públicas como privadas, lo cual no solo ha resultado interesante, sino muy enriquecedor por las experiencias compartidas.

Tuve la fortuna de conocer esta Universidad cuando formaba parte del Comité Ejecutivo de la Red de Liderazgo de la UNESCO que coordinaba mi estupendo amigo de Chile Alfredo Rojas Figueroa junto con personas de El Salvador, Argentina, Nicaragua y un servidor por parte de México, que a la postre pude, como director de la Escuela Normal Superior de Chihuahua, firmar un convenio de colaboración con dicha institución y desde entonces conservo un especial aprecio por esas tierras centroamericanas.

Debido a las diferentes temáticas que tienen que ver con el seminario, sin duda alguna se deben de tocar aspectos que tienen que ver no solamente con el tema universitario, sino que se relacionan con la vida social, cultural, política y económica del país. En este sentido, parte de las reflexiones vertidas, tienen que ver con la forma en que se ha desarrollado la Educación Superior y como ésta se tiene que adaptar a las condiciones del entorno que, siempre cambiante, no siempre es posible seguir con la misma velocidad con la que ocurren los acontecimientos, descubrimientos y opciones de desarrollo en el país.

Otro aspecto relevante, tiene que ver con la formación docente y las competencias que se deben de desarrollar en el marco de la búsqueda de una mejor educación para una mejor formación profesional de sus estudiantes, lo cual siempre se ve obstaculizado por las grandes problemáticas que vive este importante sector de la educación nacional.

En este sentido, algunos de los aspectos que considero compartimos como problemática, tiene que ver con la ya histórica tendencia de los últimos años en que se ha dado una reducción de los recursos económicos que les son asignados, que, en el caso particular de nuestro país, se ve presionado, además,  por las constantes exigencias que se hacen a las Instituciones de Educación Superior en lo general y al personal docente en lo particular, de titánicas y burocráticas tareas que les llevan a descuidar lo que realmente importa que es la docencia, la investigación y la extensión universitaria.

Por las presiones internacionales, por la emergencia sanitaria, así como la tendencia a exigir más con menos, quienes al final resultan perjudicados, son los y las jóvenes universitarias quienes deberían de ser el centro de la política de este importante nivel educativo.

Pasamos por una circunstancia realmente especial, en donde se ha buscado responder con herramientas virtuales de la mejor manera posible, sin embargo, las brechas sociales hoy nos dicen que hay una juventud que no está en la escuela, no porque no quiera, sino porque no cuenta con la posibilidad económica o tecnológica para seguir adelante en el camino del estudio que, puede ayudar en sus circunstancias de vida, tanto personal como familiar y profesional.

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Motivación docente

Existe, en derredor del fenómeno educativo, diferentes investigaciones que tienen que ver con las formas en que una escuela puede tener éxito, de esta manera, existe, como una de las características más importantes, que todas las actividades del centro escolar, tengan como centro del foco el aprendizaje de sus estudiantes.

En este sentido, se ha encontrado también, que uno de los factores más importantes para que se dé el aprendizaje, es que la niña o el niño vaya con gusto, que exista un clima emocional que permita que fluya de una mejor manera dichos procesos.

Es por ello, que uno de los factores en los que no solo el sistema educativo en su conjunto, sino la sociedad en pleno debe de poner especial atención, es en la salud emocional y la motivación de las y los docentes, máxime ahora en un tiempo en el que el cansancio y el agobio hacen de las suyas en el marco de la emergencia sanitaria en el que mucho se han complicado las circunstancias con estudiantes y padres de familia.

A pesar de que se han desarrollado investigaciones respecto a la motivación de estudiantes, en realidad es muy poca la investigación que existe sobre la motivación o la ausencia de ella de las y los docentes, por lo que investigando, me encontré con una tesis doctoral de la Universidad de Essex, que pertenece a Lorena Gadella Kamstra denominada “Analysis of EFL teachers’ (de)motivation and awareness in Spain” que, traducido al español, es “Análisis de la (des) motivación de los profesores de EFL y sensibilización en España”, la cual trata precisamente aquellos factores que demeritan la motivación docente y que debemos de tener muy en cuenta.

Aspectos como el seguir aprendiendo, encontrar maneras para resolver los problemas en el aula, la oportunidad de mostrar acciones altruistas, desinteresadas o de ayuda a sus estudiantes, la buena interacción son algunos de los aspectos que se mencionan como centrales para la motivación docente

Por otra parte, factores como el comportamiento disruptivo de sus estudiantes, su falta de progreso, la falta de interés en el trabajo colaborativo de éstos, son aspectos que, al contrario, desmotivan su trabajo. 

Sin embargo, algo que sin duda es central en lo que está pasando, tiene que ver con la excesiva carga laboral, la falta de apoyo y los problemas con la tecnología, aspectos que dejan ver un magisterio cansado, buscando soluciones que, en aspectos prácticos, deberían de traducirse en no pedirle los excesivos informes que recurrentemente se le solicita, la falta de un proceso de capacitación acorde a sus necesidades y, sobre todo, la carga de llevar a cuestas la responsabilidad de completar un curriculum, que solamente a nuestras autoridades se les puede ocurrir que deba de privilegiarse por encima de aprovechar el momento, para generar espacios de reflexión en torno a lo que está pasando y que debiera de ser una prioridad permanente para la salud emocional de las y los docentes.

Aun falta mucho por recorrer, pero si centramos los esfuerzos en hacer más sencilla la vida de quienes tienen la responsabilidad al frente de un grupo, podremos avanzar más rápido hacia el futuro que deseamos para las nuevas generaciones y, por supuesto, para el beneficio de nuestra sociedad.

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Prioridad en la emergencia

Existe, en derredor de la emergencia sanitaria, una numeralia por demás impresionante que ha dejado a su paso, una estela de dolor, muerte e incertidumbre en todo el mundo, dejando ver, entre otras cosas, la situación lamentable en que se encuentran los sistemas de salud luego de más de treinta años de un neoliberalismo voraz.

De acuerdo con el Centro de Recursos para el seguimiento del coronavirus de la Universidad Johns Hopkins, a la fecha de escribir este artículo, el mundo supera los dos millones cien mis muertes, de los cuales nuestro país llega ya a los ciento cincuenta mil fallecidos, espacio en donde es cada vez más evidente la cercanía en familiares, amigos y conocidos que han pasado por sus efectos nocivos.

En el ámbito educativo, los problemas parecen tener varias aristas, por una parte, el dolor que provoca el efecto directo en las familias de los más de 32 millones de estudiantes de todos los niveles y, específicamente en la educación básica, del millón 225 mil 341 docentes que viven día a día situaciones a las que se enfrentan para tratar de mitigar los efectos emocionales que impactan sin duda en el aprendizaje.

Hablando del dolor en el magisterio, la situación no ha sido menor, pues, de acuerdo con datos dados a conocer la semana pasada por parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), casi tres mil docentes han fallecido y más de 30 mil contagiados por el virus.

Por otra parte, los casi tres millones de estudiantes que han “desaparecido” de las aulas virtuales en el país, nos brindan la sensación de una lamentable realidad que sucumbe nuestro Sistema Educativo, la pandemia ha trastocado con mayor medida a quienes menos tienen, quienes además, pierden cualquier oportunidad de avanzar en cualquier sentido por el aislamiento que, si añadimos que el 10% de las niñas y niños tuvieron que trabajar, aumenta el grado del daño que se presenta en este segmento de la población.

En este sentido, con la llegada de la vacuna presenta una esperanza importante no solamente para la sociedad en pleno, sino para la educación en particular, de empezar a paliar los efectos nocivos de la pandemia que no solo se reducen a los efectos directos, sino a los colaterales que tienen un gran peso, sobre todo cuando pensamos en el futuro de la sociedad, de tal modo que resulta imprescindible que,  como está ocurriendo con las y los docentes de Campeche, una vez que estén dadas las condiciones sanitarias, de riesgo y epidemiológicas, se contemple al magisterio como un sector prioritario fundamental en el proceso que viene en el corto y mediano plazos.

Hoy más que nunca se requiere contar en el magisterio con las condiciones de seguridad mínimas si es que se visualiza en el corto o mediano plazo un eventual regreso a las aulas, y ello solo ocurrirá si se privilegia adecuadamente los esfuerzos para que ello ocurra en el marco de una certeza sanitaria para que se den dichas condiciones.

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¿En dónde quedo aquel Pensiones…?

Pensiones Civiles del Estado de Chihuahua (PCE), nació como una iniciativa, esfuerzo, presiones, necesidades e impulso del magisterio estatal. Con el paso del tiempo, llegó a convertirse en el mejor servicio médico de todo el país, para orgullo, compromiso y beneficio de las familias beneficiarias.

También con el paso del tiempo, se fueron integrando otros organismos de trabajadores al servicio del estado, situación que, fue generando una serie de circunstancias que hoy tienen a aquel majestuoso y orgulloso servicio médico, ejemplo nacional, con problemáticas que implican su viabilidad y sostenibilidad, lo cual ha generado dudas e inquietudes en distintos sectores.

Muchos son los elementos y múltiples las circunstancias que se pueden aludir para que ello esté ocurriendo, ejemplos como es la falta de compromiso de actores políticos, las transformaciones a medias, su uso como caja chica por parte de las administraciones estatales, el mal uso del servicio médico de algunas personas, la visión eminentemente política de corto plazo, el desorden administrativo, la incertidumbre y opacidad financiera, que han contribuido a generar un esquema que requiere su revisión a fin de que se cuente con el Instituto médico en el largo plazo

En este sentido, mucho se ha especulado sobre la participación de organismos afiliados a PCE, para ello, el sábado pasado, la Asociación de Editorialistas de Chihuahua (AECH) invitó al Maestro Luis Alberto Fierro Ramírez, Rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) quien, de manera propositiva y responsable en su intervención, mostró como desde el primer día de su gestión fue una de sus prioridades quien, acompañado del Director Administrativo, expusieron algunos puntos muy importantes para el aporte del debate sobre la situación de PCE.

Muchos y muy directos fueron los cuestionamientos, y uno a uno obtuvieron respuesta puntual y con datos financieros y de contexto específicos, para respaldar sus respuestas. Aspectos fundamentales como lo es el que la UACH, por contrato colectivo, debe asumir el total de la responsabilidad de las aportaciones del servicio médico de su personal, lo cual, a partir de la reforma de PCE realizada en el sexenio pasado, provocó que prácticamente se le triplicara dicha carga impositiva, sin que ello fuera acompañado en el presupuesto, por parte del poder legislativo, de la asignación de los recursos financieros necesarios para hacer frente a dichos compromisos.

Otro aspecto que importante a destacar, tiene que ver con la certeza, ya que PCE hace llegar a cada organismo, un saldo a pagar por un “diferencial” de lo que gastaron sus “usuarios” sin embargo, no acompaña ninguna lista en donde se establezca quiénes y qué tipo de servicio usaron, lo que deja dudas sobre la certidumbre de ello. Afortunadamente la UACH desarrolló un programa informático especializado para tal efecto el cual ya aceptó utilizar PCE. 

Estos ejemplos, nos pueden dar muestras de la complejidad del problema y de la importancia de un diálogo franco, abierto y con la comunicación adecuada de las y los interesados a fin de que realmente el Poder Ejecutivo brinde muestras de que está dispuesto a una solución de fondo y el Legislativo a dedicar las partidas presupuestarias necesarias para el beneficio de las finanzas del servicio médico de PCE, que debe de ser garante de la seguridad social del magisterio estatal.

Para mis amables lectores les deseo un estupendo inicio de año 2021…

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Apreciable Maestra Delfina

Llega Usted a la Secretaría de Educación Pública en un momento complicado para el Magisterio Nacional. El cansancio es evidente, solo hace falta ver sus rostros para saber que es necesario hacer algo al respecto.

El estrés causado por la emergencia sanitaria y la eliminación tácita de los límites de los horarios, la carga de buscar incansablemente los medios para localizar a sus estudiantes, pero también el desgaste por las decenas de mensajes para responder a las dudas de estudiantes y familias sobre las actividades a desarrollar, amén de las incontables solicitudes de evidencias por parte de las autoridades para ver “como van” los aprendizajes.

Por ello, no deja de darme gusto sus antecedentes, egresada de una Institución tan respetable como la Universidad Pedagógica Nacional, el haber estado en grupo por más de 16 años, tuve el gusto de cursar al igual que Usted la Maestría en Administración de Instituciones Educativas en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y creo que brinda por demás elementos para, acompañada de su experiencia en la Presidencia Municipal de Texcoco, así como tener la experiencia como Diputada y Senadora, desarrollar un trabajo que marque de manera importante la diferencia con sus antecesores.

Por favor no deje que la burocracia le nuble su perspectiva docente, sin duda alguna está Usted en un espacio privilegiado, en donde las políticas públicas entendidas como lo que un gobierno hace, pero sobre todo deja de hacer, pueden marcar la diferencia pensando precisamente en aquello que hace falta para que el magisterio vuelva a creer en el futuro de un país que ha emprendido reformas educativas más allá de lo que cualquier docente del mundo puede asimilar para llevar a su grupo.

Rodéese de personas de las cuales pueda no perder de vista el objetivo principal de una dependencia cuya esencia se encuentra en cada una de las aulas de las más de un cuarto de millón de escuelas en nuestro país, de las cuales casi la mitad no tienen una organización completa y que históricamente no se les ha visibilizado adecuadamente.

Si mi estimada Maestra Delfina, el reto no es menor y me parece que lo sabe. Su paso por este espacio tan privilegiado estará marcado por la manera en que pueda ver la educación desde ese escritorio. Salga, que no le platiquen, llévese ahí junto a Usted su cuaderno de planeaciones que más recuerde con cariño y recuerde con él a los casi dos millones de docentes que hay en nuestro país en todos los niveles, en escuelas públicas y privadas que estaremos atentos a esas decisiones que sin duda habrá de tomar.

Me parece que lo mejor que el magisterio podemos ofrecerle, es una crítica constructiva al trabajo de la Secretaría, porque solamente de esta manera, señalando lo que puede mejorarse, nuestras autoridades, de todos los niveles, tendrán la oportunidad de darse cuenta de muchas cosas que difícilmente, de otra manera podrían conocer. Éxito en su nueva encomienda, porque si le va bien a Usted, nos va bien a todo México.

Para mis amables lectores, que sea este 2021 un año lleno de paz, amor, armonía y mejores tiempos de este año que recién termina.

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Respuesta institucional responsable

Esta semana pasada, tuve oportunidad de ser invitado por parte de la Autoridad Educativa Estatal en la materia, para escuchar cómo las Instituciones de Educación Superior para Profesionales de la Educación en Chihuahua que ofertan posgrados han dado respuesta institucional ante la emergencia sanitaria, misma que se transmitió por diferentes canales y plataformas digitales.

Las líneas transversales de trabajo de cada una las Instituciones, presentan esfuerzos por demás destacables en la búsqueda de dar continuidad a la oferta educativa, en el sentido de incrementar la capacidad reflexiva, desarrollar y fortalecer la posibilidad de impulsar las publicaciones, la interacción permanente y activa tanto de sus estudiantes, como de sus docentes, el adecuado uso de las tecnologías de la información y la comunicación, la permanente innovación educativa, el tratar de no dejar a nadie atrás, el fortalecer la diversidad, la posibilidad de ampliar las redes de investigación intra e interinstitucional, el seguimiento al trabajo de investigación, docencia e investigación, y por supuesto, el acompañamiento de estudiantes en su práctica educativa.

Además de reconocer lo anterior expuse que, en derredor de ese evento, deberíamos de reconocer, en el futuro inmediato, al menos cinco retos que, a la vista, enfrentan, no solamente las Instituciones de Educación Superior de Formación Docente en el Estado de Chihuahua, sino de México y el mundo.

El primero tiene que ver con el reto de la formación, tanto de sus estudiantes, pero también el del fortalecimiento de sus propios docentes en materia de los nuevos retos emergentes que se presentan en el futuro inmediato. El segundo tiene que ver con el reto del nuevo modelo educativo que se presenta ante nuestros ojos y en donde debemos de plantearnos como eje central, la pregunta sobre el tipo de hombre al que aspiramos como sociedad.

El tercer reto que les plantee es el reto de la incertidumbre, aspecto por el cual emergen nuevas y complicadas categorías de análisis, por el dolor y sensibilidad que aflora en el proceso educativo. El cuarto, es el reto de la identidad profesional y ética, en donde me parece que todos los esfuerzos, especialmente los que tienen que ver con las funciones sustantivas de docencia, investigación y difusión, han de encaminarse a explicar aquello que sucede en la actualidad y en donde, los Cuerpos Académicos Institucionales pueden ser un factor especialmente importante para dilucidar nuevos enfoques de respuesta.

Finalmente, y no menos importante, el reto del acceso y la cobertura, en donde debemos de tener especial interés en aquellas y aquellos estudiantes que, por su condición socioeconómica se les dificulte seguir adelante en sus estudios, con el consiguiente esquema de flexibilidad, tanto académica como administrativa. 

Es grato ver la gran responsabilidad y compromiso con el que las Instituciones educativas, especialmente las de formación docente, asumen los retos que se les presentan, porque significa que tenemos grandes retos, pero también existen grandes anhelos por salir adelante aun y a pesar de las circunstancias que se presentan en este complejo tiempo que nos toca vivir.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Hacia un nuevo modelo educativo

Con los recientes acontecimientos en donde el planeta entero se encuentra sumido en una transformación en prácticamente todos los sectores por el impacto de la llegada del COVID-19, en donde por supuesto, la educación ha sufrido severos cambios, podemos apreciar ante nuestros ojos, el nacimiento de un nuevo modelo educativo.

Los modelos, como representaciones de la realidad, asumen diferentes características en las que se puede apreciar la forma en que una sociedad, en este caso, a través de la educación, intenta formar un tipo específico de ser humano y, por supuesto el futuro de la sociedad.

Pocas dudas podemos tener sobre la manera en que han cambiado las características de la participación de los diferentes sujetos educativos que intervienen en el proceso de enseñanza – aprendizaje. 

Por una parte, el propio personal docente, ha tenido que modificar diferentes actividades, como es el caso de la respuesta con sus propios recursos para aportar al sistema educativo sus elementos tecnológicos, la manera de comunicarse con sus estudiantes, la llegada de infinidad de estímulos y distractores en derredor de éstos, el tiempo de capacitación y recursos de conectividad, así como la necesaria y forzada necesidad de adaptar sus prácticas pedagógicas para responder a las nuevas condiciones en que se desarrolla el proceso educativo, situación que le ha traído extenuantes y estresantes jornadas ampliadas de trabajo

Por otra parte, la inmersión de la escuela en cada uno de los hogares, o de los hogares en la escuela, como quiera apreciarse,  ha generado cambios importantes en las familias. En el caso de los padres y madres de familia, su coparticipación en el proceso educativo se ha hecho más vivible y ha representado no solo un reto para ellos, sino para el propio docente, en donde ahora debe de quedar claro no solo para su estudiante, sino para la propia familia o personas de apoyo, la ruta de aprendizaje.

Y por supuesto la complejidad para las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, no solo por el reto que plantea en sí la falta de elementos tecnológicos y conectividad para dar seguimiento a su educación, sino el modelo educativo de la propia educación a distancia que plantea sus propios retos, el aislamiento social de sus compañeros, así como la carga de violencia en el hogar que se ha incrementado, que sin duda todo ello, además de otros factores, han contribuido a la sensible baja de estudiantes que siguen adelante en el Sistema Educativo, misma situación que nos debe de preocupar pero más que todo de ocupar.

Todo lo anterior, debe de generar una profunda reflexión, sobre los aprendizajes que son prioritarios, eliminar la carga enciclopédica, privilegiar el aprendizaje basado en el propio contexto de las y los estudiantes, el rápido desarrollo de metodologías que, basadas en competencias, permitan enfrentar esta nueva realidad que ya supera los nueve meses y cuyo desenlace en el corto y mediano plazos parecen integrar elementos propios de una educación que incorporará elementos del ayer, pero sobre todo, del mañana…

El autor es parte de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Mejorar la formación docente

La formación y el desarrollo del personal docente, a partir de la propia educación inicial y a lo largo de su trayecto profesional, son aspectos fundamentales cuyos elementos, en mayor o menor medida, conforman, cuando se le otorga la importancia debida, junto con el respeto por el magisterio, la estrategia base de aquellas naciones que hoy en día tienen los mejores sistemas educativos del mundo.

Cierto es que nuestro sistema educativo pasa, junto con el resto de la estructura de nuestro país,  por circunstancias atípicas debido al agresivo impacto de la emergencia sanitaria, al igual que muchos países en el mundo, sin embargo, los problemas que tienen que ver con el respaldo a la trayectoria profesional docente han sido prácticamente los mismos en los últimos 30 años, agudizados ahora por la drástica disminución de presupuestos, tanto para las Instituciones Formadoras de Docentes, como para la capacitación y la formación continua, cuyos niveles marcan límites mínimos históricos.

Por una parte, los problemas que enfrentan las Escuelas Normales desde tiempos lejanos, tienen que ver con una marcada dependencia administrativa, legal, económica e incluso académica, que les atan cualquier posibilidad de impulso a la innovación y el desarrollo profesional sin posibilidad alguna de adecuar los planes de estudio y con fuerte centralismo y ceguera administrativa a la hora de poder seleccionar la plantilla de personal, pues en muchos casos sus normas datan de hace más de 40 años, cuando las circunstancias educativas eran por demás diferentes.

Por otra parte, cuando se habla de la formación y el desarrollo profesional a lo largo de su trayecto de vida en el servicio, existen fuertes aberraciones que se necesitan revisar por parte de los diferentes niveles educativos. Durante muchos años, han sido los gobiernos de las entidades federativas los que han seleccionado cuáles deben de ser los cursos que el magisterio “necesita”, olvidando los problemas de aula con las propias necesidades a las que se enfrentan las y los docentes, acotadas por las exigencias de las normas administrativas y no académicas, generando una oferta por demás limitada cuyo alcance no rebasa anualmente el 10% del total de Profesionales de la Educación en cada Entidad, amen de un estrecho y muy limitado catálogo que sólo en escasas ocasiones se tiene posibilidad de seleccionar.

Definitivamente ya es tiempo de una nueva etapa para la formación y el desarrollo profesional para las y los profesionales de la educación, y no me refiero al lógico y pronunciado incremento en el presupuesto para ello, sino que deberíamos de pensar en un sistema en donde cada docente tuviera acceso permanente a un catálogo no solamente amplio y de calidad, acorde a sus propios requerimientos, sino con la posibilidad de poder seleccionar tantos cursos desee y que le sean reconocidos por el sistema para su promoción, tanto horizontal para incrementar su salario desarrollando su misma tarea, como vertical, para ascender de puesto en la estructura educativa de nuestro país.

Definitivamente hay ocasiones que las autoridades educativas necesitan ponerse en los zapatos de las y los profesionales de la educación para entrar en una nueva faceta de mejora continua de nuestro Sistema Educativo Nacional.

El autor es parte de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Los apoyos esperados

Hasta el momento, ha quedado demostrada la capacidad de adaptación docente ante una situación como la que se presenta ante la emergencia sanitaria, pues en un tiempo extraordinario, todo un sistema educativo fue instalado sobre sus habilidades, recursos y posibilidades personales, quienes pusieron a disposición del Sistema Educativo Nacional sin poner jamás a discusión de donde saldrían los recursos para la infraestructura tecnológica, para la capacitación o para los equipos que hicieren falta para desarrollar una labor que aun en estas condiciones ha significado la diferencia para que siga operando con esta denominada nueva normalidad.

Bajo esta perspectiva, es fundamental entender esta realidad, en donde el dolor, el cansancio, la incertidumbre, el horario extendido, la capacitación emergente, la atención a la familia en estas condiciones, así como las tensiones provocadas por las múltiples y complejas condiciones de sus estudiantes, proporcionan un entorno por demás complicado y en donde se requiere de un sistema igualmente sólido de apoyo y respaldo que permita atenuar, en la medida de lo posible, las consecuencias que nadie desea para esta etapa, la cual no parece tener un final cercano.

Hasta este momento, las autoridades de los diferentes niveles educativos, se han preocupado por apoyar con ciertas condiciones básicas como lo es el micro sitio “Aprende en casa”, la plataforma tecnológica, la creación y recopilación de contenido pedagógico y hasta un número telefónico de apoyo psicológico, sin embargo, el estado de ánimo del personal docente parece no mejorar, pues, dadas las problemáticas mencionadas en el párrafo anterior, existe un enorme estrés, insatisfacción y deseo por un mayor respaldo para el desarrollo de sus actividades.

En este sentido, y retomando otras experiencias que se han impulsado en otros países, vale la pena retomar dichos esfuerzos, porque pueden ser ejemplos que sin duda alguna serían un gran apoyo para el magisterio nacional, más ahora que el propio Secretario de Educación ha manifestado que el Sistema Educativa ha de transitar a un modelo de aprendizaje mixto, en el que continuará el uso de las tecnologías en la educación.

En la República del Kirguistán, por ejemplo, se repartió a los maestros tarjetas SIM gratuitas para que pudieran acceder a material educativo en línea y WhatsApp, por otra parte, en Perú, el ministerio de educación, entregó 1 millón 56,430 tabletas que serán destinadas a estudiantes y docentes de instituciones educativas focalizadas de zonas vulnerables, de igual manera, 400 mil docentes ya cuentan, además con planes gratuitos de telefonía y datos para responder a la enseñanza en el marco de la emergencia sanitaria de una mejor manera.

Es así, como deberíamos esperar que, no solo de los diferentes niveles de gobierno, sino también de las grandes compañías de telecomunicaciones, que se implementen acciones que amortigüen el gasto que en estos momentos el personal docente enfrenta para que el sistema educativo continúe en operaciones, al reconocer, de esta manera, el valioso aporte que ya de por sí ha dado el magisterio a nuestro Sistema Educativo Nacional.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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¿Regreso a clases presenciales?

De manera lenta pero insistente, la disminución de la cantidad semanal de personas infectadas o lamentablemente fallecidas, ha abierto una discusión impulsada por las autoridades educativas, orientada hacia la posibilidad de un eventual regreso a clases presenciales, lo que ha despertado un debate sobre los tiempos y en todo caso las formas en que habría de darse éste, sobre todo ante la amenaza latente de un rebrote de la emergencia sanitaria, como ocurre en otros países en estos momentos.

Y es que los efectos de la pandemia en los diferentes órdenes de la vida social, educativa y económica de nuestro país no han sido menores, tan solo hace falta ver la cantidad de robos a los edificios escolares, las complicaciones para las familias que ahora han apreciado de manera cercana cuáles son las labores que se realizan en la escuela, especialmente aquellos que tienen menores con necesidades educativas especiales, la carencia de equipos computacionales de docentes que utilizan sus datos móviles y equipos de telefonía celular para enfrentar sus clases, o el caso de quienes están en instituciones de educación superior, como es el caso de las estudiantes de la Escuela Normal Rural “Ricardo Flores Magón” de Saucillo en Chihuahua, en donde un 60% de ellas carece de acceso a internet para llevar a cabo sus clases.

Y es precisamente este último ejemplo, el que nos debe de preocupar, y no por que suceda en esa estupenda institución formadora de docentes, sino por el origen de sus docentes en formación, que coincide con las características socioeconómicas de un porcentaje muy importante de estudiantes en México, a quienes los efectos de la falta de acceso a las medidas que se han implementado por parte de las autoridades educativas, por lo que la brecha de aprendizaje se vuelve cada día más grande para esta población que sin duda debemos de tomar en consideración, sobre todo por el olvido histórico al que se han enfrentado siempre.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha planteado un posible regreso a clases presenciales que plantea voluntario en 14 entidades, sin embargo, vale la pena explorar algunos elementos que se sugieren a fin de generar una mayor certeza para todos los actores del proceso educativo.

Tal es el caso de las recomendaciones que ha emitido la UNESCO en el sentido de que, para que se pueda pensar en una reapertura de escuelas, se necesita de cuatro aspectos fundamentales: Funcionamiento seguro de las escuelas (prioridad a primeros grados, capacidad y recursos suficientes incluida para la higiene); foco en los aprendizajes (planificación proactiva, simplificación de programas de estudio, apoyo a docentes y cancelar exámenes menos importantes);  Bienestar y protección (comunicación con todos los actores, vacunas y alimentación) y llegar a los más vulnerables (financiamiento adicional a comunidades mas desprotegidas, apoyo especial a las niñas y medidas especiales para el personal que les atiende).

Tal vez debemos pensar en el regreso a las escuelas presencial en algún momento, sin embargo, es fundamental entender que se requiere de un acondicionamiento, preparación, inversión de recursos, apoyo y fortalecimiento de lo que se tiene hasta el momento antes de aventurarnos en otro tipo de posibilidades, pero siempre pensando en la población más vulnerable como guía de nuestras acciones.

El autor es parte de la Asociación de Editorialistas del Estado de Chihuahua

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