Las escuelas y su problemática diaria

De acuerdo con el calendario oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP), vigente para las escuelas públicas y particulares incorporadas al Sistema Educativo Nacional, estamos a unos días de que inicie el ciclo escolar 2022 – 2023 que, de acuerdo con la información vertida al menos en la mayoría de las entidades federativas, se hará en formato presencial, con las implicaciones que ello tiene para la propia educación.

La educación ha sido muy golpeada por muy diferentes factores, no solo por la deuda que tiene el modelo de la cuarta transformación con las comunidades escolares, sino por el impacto de la pandemia en la deserción, el vandalismo a los centros escolares, la estimación del Banco Mundial de un rezago de dos años de escolaridad, amén de los problemas docentes en lo que se refiere a prestaciones, cambios, asignaciones y un salario que no termina de hacer justicia a una labor que mucho se dice en el discurso pero poco en la realidad que agobia al magisterio.

Hoy el problema que se vive en las aulas tiene que ver poco con el discurso de ninguno de los tres órdenes de gobierno pues, mientras en estos se habla de grandes obras de infraestructura, oportunidades de convenios internacionales y nuevos planes de estudio, a realidad es que a terreno de piso en el centro escolar hay cada vez más problemas porque se convive con tres planes de estudio a la par y que no termina de aterrizar un modelo de capacitación y formación docente que apunte a resolver las necesidades que se tienen para mejorar el proceso de enseñanza – aprendizaje.

Los libros de texto llegan a los grandes almacenes oficiales de los centros urbanos, sin embargo, no hay camioneta oficial que los lleve hasta las escuelas, la impresión de las constancias, boletas, certificados, servicio de internet, teléfono, materiales didácticos de apoyo al aprendizaje, hojas para evaluaciones, la reposición de vidrios, gas para calentones, reparación de fugas de agua, entre muchos otros aspectos, son cubiertos por el propio personal docente y los cada vez menos padres y madres de familia que cooperan para sufragar estos avatares a los que se enfrentan día a día los centros educativos, mismos que se han cubierto con rifas, kermeses y otras actividades que se hacen en conjunto en las comunidades escolares de las escuelas oficiales. 

Resulta muy importante que se regule y transparente la recepción, uso y destino de las cuotas escolares, no solo que la autoridad grite a los cuatro vientos que nos son obligatorias, sino que, si no puede apoyar como es debido, que es como ha sucedido en las últimas 8 décadas, brinde al menos un camino, una alterativa que de cauce para que los centros educativos puedan estar en condiciones de garantizar un derecho que como establece la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en ingles) es un derecho humano fundamental que permite sacar a los hombres y las mujeres de la pobreza, superar las desigualdades y garantizar un desarrollo sostenible como es la educación.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política social

manuelnavarrow@gmail.com

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Rezago educativo y salarial

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL) desarrolló un informe sobre la situación de la educación en México denominado “Información estratégica para el regreso a clases”. El documento presenta una radiografía sobre aquellos aspectos delicados e importantes que se deben de considerar como prioridad para que la educación pueda retomar su curso luego de la muy difícil situación que atravesó el mundo y con ello nuestro país luego de la situación que se enfrentó con respecto a la emergencia sanitaria.

Dicho informe, abarca cuatro capítulos, los Retos del Sistema Educativo Nacional en el contexto de la pandemia por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19), las Experiencias y buenas prácticas internacionales en la educación a distancia y el regreso a clases, la Oferta gubernamental federal de Desarrollo Social para la atención a los retos del Sistema Educativo Nacional (SEN) en el contexto de la pandemia por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19) en México, así como los Retos y atención del Sistema Educativo Nacional en el regreso a clases presenciales.

Aspectos trascendentales del mismo, tienen que ver con la infraestructura en los centros educativos, en donde se puede apreciar que poco más de 89 mil escuelas de educación básica en México carecen de drenaje, 39 mil 568 no tienen red de agua potable y 9 mil 989 no cuentan con energía eléctrica que representan una muy buena parte de las existentes en nuestro país y elevan la dificultad por medio de la cual se enfrentan día a día el personal y estudiantes, sobre todo de aquellos centros en situación especialmente vulnerable.

Lo anterior, porque el documento señala que la evidencia existente apunta a que son precisamente las escuelas comunitarias alejadas geográfica y políticamente de los grandes centros de decisión administrativa los que enfrentan los mayores retos para garantizar el pleno derecho a la educación en donde, a partir de la pandemia, se ampliaron las brechas de desigualdad existentes en los diferentes estratos sociales en nuestro país.

Algo más que se deja ver en dicho documento, tiene que ver con el trabajo docente, pues señala que con respecto a la aplicación de planes y programas, incluida la estrategia nacional de “Aprende en casa”, estas fueron posible gracias a la labor, competencias y adaptación del trabajo docente, sin embargo, también se reconoce que ello fue posible no solo a cambio de fuertes inversiones para adaptar sus recursos y capacidades tecnológicas en el hogar, sino que dicha labor generó en ellos  el incremento notable de su jornada laboral, en donde establece que es necesario el diseñar estrategias para que estos procesos no recaigan tanto sobre los docentes.

Mucho es el trabajo que soporta el sistema educativo sobre el trabajo y los recursos individuales del personal docente por lo que, como establece el CONEVAL, resulta pertinente la aplicación de políticas específicas que lleven a un mejor ambiente de trabajo, ni qué decir del salario en donde, por ejemplo, el incremento salarial de este año se dio desde el pasado 15 de mayo y en donde hay subsistemas como el estatal en Chihuahua que deberán esperar hasta mediados del mes de agosto para recibir lo correspondiente, porque autoridades hacendarias en la entidad “no entendían muy bien” como debería de aplicarse.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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Docencia y niebla cerebral 

Contrario a lo que una cantidad importante de personas piensa, la docencia es una actividad que involucra, en el ejercicio de su desarrollo profesional, una muy importante cantidad de energía, tanto física como intelectual, de tal manera que, para poder desarrollar la actividad profesional den el ámbito profesional, requiere de estar en su máximo potencial, de lo contrario, se convierte en un lastre muy difícil de sobrellevar.

Expresiones como “solo se trata de cuidar niños”, “tienen muchas vacaciones”,  “cualquiera puede ser maestro”, denotan una perturbadora ignorancia para con el ejercicio de una profesión que es la base del resto de las profesiones, de la calidad de la educación y, con base en estudios y profundas investigaciones, en la construcción de la sólida y siempre perfectible sociedad a la que aspiramos.

Por ello, todo aquello que afecte de manera parcial o permanente la estabilidad física o mental del personal docente, repercute de manera muy importante en su desarrollo profesional y, por ende, en el aprendizaje de sus estudiantes, por lo que resulta muy preocupante aquello que sucede con los efectos posteriores al contagio del coronavirus que, de acuerdo con la Clínica Mayo, incluso los jóvenes o las personas sanas pueden sentirse mal durante varias semanas o meses luego de la infección. 

Recientes estudios publicados en el diario Brain apenas el pasado 5 de julio (https://www.sciencedaily.com/releases/2022/07/220705162206.htm) por parte de científicos de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos sugiere que la respuesta generada por la infección de coronavirus daña los vasos sanguíneos del cerebro y puede ser responsable de síntomas de COVID largo, lo que ocasionaría que algunas personas tengan efectos persistentes de la infección conocido como “niebla cerebral”, cuyos signos y síntomas comunes que perduran con el tiempo incluyen: fatiga, falta de aire o dificultad para respirar, tos, dolor articular, dolor en el pecho, problemas de memoria, de concentración o para dormir, dolor muscular o de cabeza, latidos rápidos o palpitaciones, pérdida del olfato o del gusto, depresión o ansiedad, fiebre, mareos al ponerte de pie o empeoramiento de los síntomas después de hacer ejercicio físico o mental, 

De acuerdo con datos oficiales del CONACyt México, prácticamente uno de cada dos adultos ha sido contagiado por el virus (52.59% hombres y 47.41% mujeres) con lo que se puede estimar que cerca de la mitad de las y los trabajadoras de la Educación han sido contagiados, que, de acuerdo con los datos del INEGI (1.7 millones), cerca de 850 mil docentes podrían estar en situación de presentar uno o varios de los problemas mencionados en el párrafo anterior, con implicaciones de leves a severas en su salud física o mental y por supuesto en el desarrollo de sus actividades para el aprendizaje con sus estudiantes.

No es un problema menor, se trata de una afectación que no ha sido estudiada a profundidad en sus efectos, sin embargo, es algo que requiere de comprensión, atención y definición de políticas públicas oportunas y eficaces para que dicha problemática no impacte a las ya de por sí múltiples afectaciones  por la llegada de la emergencia sanitaria a nuestra cada vez más sorprendente “nueva normalidad”.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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Sobrepoblación de nuestras aulas

Con la llegada de la emergencia sanitaria en el mundo, más de 1,500 millones de estudiantes en el mundo tuvieron que tomar clase por medios alternativos, ya sea internet, radio, televisión, cuadernillos de apoyo, entre otros formatos, y develó, además las grandes desigualdades acumuladas por el sistema.

Luego de que el Banco Mundial, la OCDE, la UNESCO, el Fondo Monetario Internacional advirtieron de los problemas que se han hecho evidentes luego de la emergencia sanitaria, en donde particularmente en días pasados el primero expresara en el informe “Dos años después: salvando a una generación” que los niveles de educación retrocedieron al menos una década en América Latina por el impacto de la pandemia y existe el riesgo de que se pierda una generación  de estudiantes si los gobiernos no toman medidas urgentes.

En el caso mexicano, aparte de la deserción provocada sobre todo en las y los estudiantes más vulnerables, dejo ver una realidad que normalmente solo es visible desde la realidad de quien trabaja en un aula: la sobrepoblación de estudiantes en las aulas, lo que impide, por mucho, una posible individualización para el aprendizaje.

Entre los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el primer lugar con más alumnos en un aula por cada maestra o maestro que imparte clases en primaria, secundaria y bachillerato o preparatoria, lo cual implica que cada docente debe de emplear un mayor tiempo para el aprendizaje de sus estudiantes, con el consiguiente desgaste físico y mental del docente.

El problema no solo radica en el momento del proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que se lleva a la casa en los momentos de evaluación del ciclo escolar, amén de los múltiples elementos que hay que subir a la plataforma digital, en donde por supuesto, un día de descarga administrativa por periodo de evaluación no sirve más que para una cuarta o quinta parte en el mejor de los casos.

Muchos de los problemas que se viven en el aula, radican en las decisiones que se toman detrás de un escritorio, en donde no son siquiera las autoridades educativas sino las de planeación y de Hacienda quienes establecen los criterios para el número de estudiantes, siendo esta más una decisión de corte administrativa y con poco rigor académico, lo que complica aún más el proceso escolar, provocando dicha sobrepoblación escolar.

Es necesario voltear a ver decisiones más acordes a la realidad escolar que se vive en un aula, en donde, por ejemplo, en el caso del estado de Nueva York, aprobó un proyecto de ley, en donde el número de estudiantes desde el jardín de infancia al tercer grado (8 años) estaría limitado a 20 niños; de cuarto a octavo grado a 23, y subirían a un máximo de 25 en la secundaria, que es el equivalente en nuestro país de los grados desde preescolar hasta preparatoria.

Esperemos que este llamado a retomar lo realmente importante signifique que se tomen decisiones educativas desde los espacios educativos y pensando en la mejor forma de lograr el aprendizaje de nuestra niñez y juventud.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

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Los retos que se avecinan

A más de dos años de que se presentara en el mundo el inicio de la emergencia sanitaria y en donde, a pesar de que nos encontramos transitando en nuestro país por la quinta ola de las afectaciones por el coronavirus, lo cierto es que los esfuerzos por reducir el impacto gracias a la vacunación por parte de las autoridades, así como los cuidados por parte de la población, han dado un entorno relativamente seguro para el manejo de la pandemia y el regreso a clases en prácticamente todos los niveles educativos, sin embargo, ello no excluye los efectos que habremos de hacer frente y con ello, los retos que habremos de asumir como sociedad.

El marco lo han dado en conjunto organizaciones internacionales como el caso del Banco Mundial (BM), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), así como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), quienes han advertido que se encuentra en riesgo una generación entera, pues en América Latina se advierten rezagos de entre 12 y 20 meses en el aprendizaje, sin embargo, hablamos de quienes permanecen en los centros educativos solamente.

Cuando hablamos de quienes se fueron de la escuela la situación se agrava sensiblemente, pues dependiendo de la fuente que se tome, la cifra más conservadora es de medio millón de estudiantes que dejaron la escuela tras los estragos causados por la emergencia sanitaria, en donde un efecto colateral grave lo sufrieron los centros educativos privados que enfrentaron una reducción de al menos un 26 por ciento de su matrícula. 

Lo anterior nos debe de preocupar, pues, además, de acuerdo con datos proporcionados por el Institutito Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el marco del día mundial contra el trabajo infantil, existen 2.2 millones de niñas, niños y adolescentes, de 5 a 17 años, que trabajan, de los cuales, 2 millones (71.2% de hombres y 28.8% de mujeres) lo hacen en ocupaciones no permitidas o peligrosas.

Por otra parte, de acuerdo con el informe Indicadores nacionales de la mejora continua de la educación en México 2021 de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (MEJOREDU), la pandemia de COVID-19 no solo impactó la matrícula, sino también afectó el número de escuelas en activo, siendo los niveles más perjudicados el preescolar y la educación media superior.

Los retos que se avecinan como sociedad, a consecuencia de los efectos de la pandemia en nuestro país son dramáticos tomando en consideración el esfuerzo que hay que realizar para sacar adelante el compromiso que significa una tarea de esta envergadura, pues los efectos en el ámbito del tejido social pueden ser de un impacto muy fuerte en todos los estratos sociales, lamentablemente en mayor medida en aquellos con mayor grado de vulnerabilidad.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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¿Una mejor evaluación?

En la década de los años ochenta, el mundo se vio envuelto en la necesidad de tomar una decisión entre dos grandes y muy diferentes visiones de la educación para el mundo del futuro, la primera, que tiene que ver con la visión que planteaba la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la otra, la planteada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

La UNESCO, agrupa a 193 países miembros y 11 miembros asociados sin distinción alguna, mientras que la OCDE cuenta con 34 países miembros, en donde la característica fundamental, es que son los países con mayor desarrollo en el mundo. En el caso de nuestro país, fue el 18 de mayo de 1994, en que se tomó la decisión de integrarse a las políticas establecidas por la segunda cuando se publicó en el Diario Oficial de la Federación, bajo la presidencia del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, el Decreto de promulgación de la Declaración del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos sobre la aceptación de sus obligaciones como miembro activo de la OCDE.

En este sentido y a lo largo de las últimas tres décadas, en México se ha decantado por una visión económica más que social de la educación, lo que, a su vez, se ha traducido en una sociedad cuyos efectos vivimos en el día a día.

En dicho trayecto, se ha construido un escenario de vigilancia y desconfianza hacia la figura docente que se puede apreciar de manera muy clara en al menos dos aspectos: El factor enciclopédico, detallado y puntual de planes y programas, desde donde se espera que el docente haga única y exclusivamente lo que está planteado el sistema, además del factor de la evaluación, en donde se generaron múltiples esquemas de vigilancia, como lo fueron los “exámenes oficiales” desde las diferentes mesas u oficinas técnicas que, bajo el factor del cuidado “escrupuloso” de lo que la autoridad les indicaba deberían de tener las niñas y los niños a determinada edad o grado, lo que de paso dio origen a lo que en algunas entidades de la República se convirtió en un negocio disfrazado de servicio.

Lo cierto es que hay múltiples países en el mundo que tienen lo que se le ha llamado currículum mínimo, que solo contienen los objetivos de aprendizaje esenciales y el resto de los conocimientos bajo los cuales se va a desarrollar el aprendizaje, son una decisión exclusiva del docente, quien para ello estudió dicha carrera.

En cuanto a la evaluación educativa, de igual manera, la realidad es que solo el docente tiene conocimiento directo de lo que un estudiante ha llegado a conocer, así como su contexto, a fin de que pueda tener los elementos para definir qué es lo que le hace falta, más allá de los exámenes estandarizados o únicos para cientos o miles de estudiantes que suponen un aprendizaje unificado y descontextualizado.

Hoy queda más que demostrado que aquella visión educativa de un organismo económico como lo es la OCDE no ha dado resultados fiables para la construcción de una sociedad para la buena convivencia, es momento de una evaluación más cualitativa, con mayor confianza en el docente que brinde mejores resultados para el futuro de esta sociedad.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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Política educativa y salario profesional docente 

Corrían los primeros años de la década de los noventa del siglo pasado, yo apenas superaba el primer lustro en el servicio y el entonces Departamento de Educación que aún no era Secretaría citó a los directores de las escuelas para presentar el nuevo plan de estudio y los nuevos programas para lo que, mi director, que era un docente mayor, consideró que yo sería un buen elemento para acudir en representación del centro escolar, porque, además, en esa ocasión no serían los Servicios Técnicos a dar la capacitación a los docentes, sino quien acudiera y hacerlo “en cascada” por parte de quien acudiera.

Fue un tiempo de muchas sorpresas, aparte de los planes y programas de estudio, estaba en el ambiente la reciente firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica en donde se daba un cambio muy importante pues serían las entidades federativas las que se harían cargo de la operación y pago de la nómina magisterial (Que generaría enormes desequilibrios financieros a estos por la malas negociaciones, la presión política y la corrupción), la reducción de horas de taller (cuyos maestros de electricidad, carpintería, soldadura, mecánica, etc. fueron enviados por las autoridades educativas estatales a cubrir dichas horas llamadas por decreto “excedentes” para impartir las clases de ciencias, matemáticas, español, ética, etc. de acuerdo a como se iban jubilando los titulares de las mismas y ya no se reponían a los centros educativos),la reducción de orientadores educativos y trabajadoras sociales (que entonces había una por grado y quedó en uno por centro educativo) el incremento de las horas de español y matemáticas y la atomización de las horas de ciencias naturales y sociales (que se fragmentaban en historia, geografía, física, química, etc.), entre otros cambios importantes.

En aquel momento, a propósito del polémico incremento salarial de este año, se establecía además por vez primera en la historia, el salario mínimo profesional docente, el cual, podemos leer en el Diario Oficial de la Federación del 18 de mayo de 1992 que expresaba que “Con este nuevo esfuerzo -que hace que en la actual Administración se haya acumulado un incremento muy sustancial- el salario de la plaza inicial, que es el más bajo del escalafón docente y que en diciembre de 1988 equivalía a 1.5 salarios mínimos, superará el equivalente a tres salarios mínimos, y la mayoría de los maestros estará percibiendo un equivalente superior a 3.5 veces el salario mínimo general del país”, con lo que un maestro de plaza inicial, al tabulador actual, estaría recibiendo un salario de 18,151.35 pesos y ni siquiera en la zona del 100% en donde se elevaría a 27,335.70 mensuales, casi el doble o el triple respectivamente de lo que recibe actualmente un docente de nuevo ingreso.

La historia de lo que sucedió de entonces a la fecha no es desconocida, aquellos planes y programas representaron el primer pago de buena intención de México a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que ingresaría formalmente de manera curiosa, exactamente 2 años posterior a esa fecha, el 18 de mayo de 1994 ¿Simbólico o simple casualidad?

La reducción del personal de apoyo educativo, la atomización de las horas docentes, la integración de personal sin perfil adecuado, el énfasis en una educación que solo sepa leer, escribir, sumar y restar, apto para la empresa maquiladora que es la ideología del mercado, es solo la punta del iceberg de la debacle educativa en la que nos encontramos en la actualidad y que aquellos años de los noventa fueron el inicio de una serie de cambios lamentables de los que el sexenio pasado fue el culmen con aquella frase devastadora de “cualquiera puede ser maestro” del triste y lamentablemente célebre Aurelio Nuño.

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¿Federalización de la nómina magisterial?

En días pasados, corrió como reguero de pólvora en los medios que cubren la fuente educativa, la noticia de que el Gobierno Federal, habría de asumir la nómina magisterial de las entidades federativas, dado lo mencionado por Oscar Flores, titular de la Unidad de Administración y Finanzas de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en conferencia de prensa el pasado martes 26 de abril, cuando dio a conocer los cuatro ejes de trabajo del nuevo modelo educativo propuesto por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El gasto educativo es el egreso más importante que el gobierno federal realiza, pues, de acuerdo con lo establecido por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria A.C. (CIEP) en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2021 se propuso un presupuesto educativo de 836 mil 400 millones de pesos, que, para ponerlo en contexto, para el mismo año de 2021, de acuerdo a cifras del Sistema de Administración Tributaria (SAT) México recibió por concepto del Impuesto al Valor Agregado (IVA) un total de 1213 mil millones de pesos, por lo que se puede decir que siete de cada diez pesos que se recaudan por concepto de IVA, se destina al gasto público en educación.

Desde la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación (AMNEB) en que se descentralizaron muchas de las decisiones administrativas a los estados, las constantes exigencias de recursos por parte de entidades federativas provocadas por las malas negociaciones locales, la corrupción, el desvío de los recursos documentados puntualmente por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y negociados políticamente para que luego “no pase nada”, así como la histórica inequidad de aportaciones federales en dicho gasto, ya que hay entidades que aportan más de la mitad del presupuesto educativo, como hay estados que no aportan un solo peso.

A pesar de que no es la primera vez que se pone en la mesa este tema, lo cierto es que los cambios que se han vivido en la presente administración federal hacen pensar que pueda ser una situación que se convierta en realidad en muy poco tiempo, lo que pone a pensar a más de cuatro entidades federativas que utilizaban ese gasto “por mientras” en otras cosas, dejando a Trabajadoras y Trabajadores de la educación sin sueldo por meses.

Por una parte, la administración federal expresa que se establecerá su implementación mediante esquemas graduales, con la finalidad de dar certeza jurídica, laboral y salarial a las y los trabajadores de la educación, lo cierto es que la sola mención de dicha medida ha provocado no pocas inquietudes, sobre todo en aquellas entidades en donde existe diferente tinte político al ejecutivo federal, dicen que si para una decisión como el quitar un docente o un trabajador manual le pasan la factura a la federación, ni imaginar lo que va a pasar ahora que eventualmente se centralice la nómina y los pretextos de uno y otro nivel educativo se van a dar con más frecuencia 

Por otra, es cierto que hoy las tecnologías de la información y la comunicación se encuentran en sus mejores niveles de certeza la historia, de igual manera que las bases de datos y sistemas de información, sin embargo, el temor más grande radica en la incertidumbre con respecto a los tiempos de los tramites ante el desconocimiento del papel que desempeñarán las administraciones estatales, la manera de enfrentar los trámites, los tiempos de pago de las y los docentes nóveles, quien asumirá los costos de los servicios médicos y sociales, si la nómina de quienes ya gozan de una jubilación corre algún peligro, etc.

Esperemos que pronto se tenga información oportuna y válida de dichos “esquemas graduales” para así estar ciertos de lo que va a suceder y no incrementar los ya de por sí elevados niveles de estrés que se viven en la actualidad en el magisterio nacional.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

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Feliz día de la Educadora

Este 21 de abril se celebra una ocasión especial para la educación, la presencia, trabajo, impacto y trascendencia de la figura de las educadoras en el ámbito de la educación preescolar en el Sistema educativo Nacional

El origen del Día de la Educadora se remonta al año 1782 que se celebra el natalicio de Federico Fröebel, pedagogo alemán, discípulo de Rousseau y de Pestalozzi, sobre todo este último con quien trabajó y estudió entre 1806 y 1810. Estudió ampliamente la educación de los niños de edad preescolar, y es considerado el creador del concepto de jardín de infancia (Kindergarten).

En cierto sentido se planteaba que los niños eran concebidos como “pequeñas plantas” y su docente a cargo, como un “jardinero”, concepción que se parece a lo que muchas personas refieren al trabajo de las educadoras hoy en día, sin saber la gran importancia del trabajo profesional, detallado y trascendente que se realiza en este nivel educativo.

En pleno siglo XXI, con grandes avances en prácticamente todas las ciencias de la vida humana se sigue considerando a la Educadora más una “cuidadora” de niños que una profesional de la educación, y dado que los primeros 6 años de vida son esenciales en su desarrollo y aprendizaje y se convierten en la base de lo que podrán ser y aprender a lo largo de toda la vida.

Además, el rol de la educadora es fundamental, porque los aprendizajes que se adquieren en el preescolar se brindan principalmente a través de un clima afectivo que debe de ser complementario que brindan los padres, estableciendo las bases del posterior comportamiento adulto y las capacidades para pensar y sentir.

Decía María Montessori: “El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad”, un futuro que les pertenece y que debe ser protegido para garantizar los derechos que les son inherentes en la vida adulta y que se coartan muchas veces por la falta de una educación adecuada, y que muchos padres no dan la importancia adecuada y carecen de interés para que sus hijos cursen este importante nivel educativo.

La educación preescolar es la base y sin duda alguna la piedra angular de la vida de quienes la cursan y representa las bases biológicas, físicas, culturales, educativas y sociales de lo que será su vida adulta y por tanto, nuestro futuro. La falta de ésta deja en grave desventaja para toda la vida y representa una seria imposibilidad para el desarrollo armónico establecido en nuestra Carta Magna.

Es imperativo recuperar el sentido de valorar a las educadoras en nuestro país, reconocer en su persona a la oportunidad para la generación de nuevas y mejores oportunidades de desarrollo, así como de apreciar ese trabajo que día a día realizan y que pone la muestra al resto de los niveles educativos en el desarrollo de actividades de gran valor cualitativo en la vida de los niños.

Muchas felicidades ahora y siempre por esa dedicación, emoción, amor, pasión y atención con que realizan su trabajo, son orgullo y pieza clave del Sistema Educativo Nacional, representan por mucho un anhelo en la vida de la nación para llevar adelante la tarea que puede llevar al país por la senda del desarrollo armónico que tanto requiere nuestra ya de por sí convulsionada sociedad. 

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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Votar o no votar el 10 de abril

A nivel internacional, en muy diferentes países, se han desarrollado diferentes mecanismos que la sociedad ha institucionalizado para hacer valer sus intereses comunitarios en la operación del Estado como son la iniciativa popular, el plebiscito, el referéndum, la consulta popular y la revocación de mandato.

Ésta última figura de participación ciudadana existe en diversos países en el mundo, como es el caso de Suiza (1846), Estados Unidos (2003), Bolivia (2009), Canadá (1995), además de diferentes entidades federativas que lo tuvieron en su momento como es el caso de Yucatán (1938) y Chihuahua (1997). A nivel municipal, son varios los alcaldes de ciudades importantes los reemplazados en diversas partes del mundo por la revocación de mandato: Nagoya, Japón en 2011; el alcalde de Duisburg, Alemania en 2011; la alcaldesa de Lima, Perú en 2013; y la alcaldesa Varsovia, Polonia en 2013.

De acuerdo con la CEPAL (2003), el principal agente de control es el electorado que tiene el derecho de elegir, castigar o recompensar y en algunos casos de revocar el mandato. No basta el sistema electoral, se requiere un papel activo del ciudadano, a través de su participación en organizaciones políticas y de la sociedad civil. 

La revocación de mandato se publicó en nuestro país para la figura presidencial en el Diario Oficial de la Federación el 14 de septiembre pasado, con la aprobación en el Congreso de la Unión de todos los partidos, pues fue con el consenso de 491 de 500 diputados y en el Senado de la República se dieron solo dos abstenciones, con lo que el proceso queda más que discutido en lo general y en lo particular.

El próximo 10 de abril se habrá de llevar a cabo, bajo la organización del Instituto Nacional Electoral, por vez primera el ejercicio en nuestro país, en donde se ha generado un importante debate en torno a la posible participación o no en dicho proceso electoral.

En principio porque quien promueve dicha revocación es la propia organización política de la que emana el Presidente de la República, en parte impulsado por generar expectativas y “hacer un ejercicio” sobre el particular, que le llevará además, a tomar una fotografía mas real del nivel de aceptación social, más allá de lo que indican los instrumentos de las diferentes empresas encuestadoras.

En el caso de la oposición la situación es más complicada sin duda, primero porque resulta complejo exponer una negativa fáctica una vez que se aprobó por consenso político las reglas, la finalidad, las consecuencias y las condiciones bajo el cual se llevaría a cabo el ejercicio de la revocación de mandato, luego, porque no existe un liderazgo visible en torno a las posiciones que se han esgrimido, y aun se discute cual sería la mejor estrategia a seguir.

Más allá de lo que Usted decida, pienso que es una excelente oportunidad para favorecer la democracia, no solo con la confianza de que las reglas fueron aprobadas por todos los partidos en su conjunto, sino que a partir de ello, México contará con una herramienta para que ya sea en este o en futuros casos en que quien se encuentre al frente del Poder Ejecutivo en nuestro país no desarrolle un trabajo a la altura de las circunstancias, la ciudadanía, como menciona la propia CEPAL líneas arriba, pueda tomar una decisión a tiempo y no esperar a que pasen seis años de un eventual daño al país. 

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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