Los libros de texto

«Los libros son espejos: sólo ves en ellos lo que ya tienes dentro de ti.» – Carlos Ruiz Zafón

El libro, ese silencioso testigo de nuestra evolución como especie, ha sido a lo largo de la historia un inquebrantable bastión de cultura y conocimiento. Desde sus humildes comienzos en sus predecesores como las tablillas de barro y jeroglíficos hasta los delicados papiros, el libro ha enfrentado adversidades, reflejando los altibajos de la propia humanidad. Pero ha sido el invento de la imprenta lo que catapultó su relevancia, democratizando la sabiduría y permitiendo que las ideas trascendieran fronteras y generaciones.

Sin embargo, el viaje de este constructor cultural no ha estado exento de desafíos. Se les ha tratado de «aniquilar», se les ha relegado a los rincones de sótanos oscuros, y a lo largo de la historia, libros han sido escondidos, perseguidos y hasta quemados. Pero, ¿por qué tal miedo a unas simples páginas impresas? Porque dentro de ellas reside el poder de transformar, de cuestionar y de inspirar. Cada vez que un libro es prohibido o quemado, es un reconocimiento tácito de su poder y potencia.

Consideremos, por ejemplo, la Biblia. Independientemente de las creencias religiosas, es innegable su impacto en la cultura y la historia. Ha sido un libro tanto venerado como vilipendiado, usado para justificar actos de amor, de odio y también de guerra. Pero, al mismo tiempo, ha sido una fuente inagotable de esperanza y guía para millones.

A pesar de los obstáculos, el libro ha demostrado ser el eterno liberador del hombre. Ha roto cadenas de ignorancia, ha encendido chispas de revoluciones y ha guiado a pueblos hacia su emancipación. A través de sus páginas, hemos sido testigos del pasado, hemos cuestionado el presente y hemos soñado con futuros mejores.

Desde los primeros libros de texto gratuitos en el México impactaron en la reducción de embarazos adolescentes, incrementaron el capital cultural familiar, democratizaron el conocimiento y coadyuvaron a la conformación de la cohesión cultural, accesibilidad y equidad social que hoy de nuevo tanto necesitamos.

En este contexto, es imperativo que como sociedad valorar, reconocer y celebrar el incalculable valor de estos libros. No solamente como un objeto físico, sino como un ente vivo que evoluciona y nos reta constantemente. Debemos conocerlos antes de darles un calificativo y de rechazarlos, y, sobre todo, entenderlos en su contribución a la sociedad inequitativa, violenta, injusta e individualista que hoy tenemos.

Como dice el novelista español Carlos Ruiz Zafón: «Los Libros son espejos: sólo ves en ellos lo que ya tienes dentro de ti». Al igual que ayer, estos libros de texto saldrán adelante, imperará la ciencia y el conocimiento, porque en cada libro reside una parte de nuestra historia pero también de nuestro futuro. Porque la educación es el camino.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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manuelnavarrow@gmail.com

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