La nueva realidad educativa

A partir de que la emergencia sanitaria empezó a mostrar el impacto de su paso en los diferentes sectores de nuestra sociedad, los números que tienen que ver con la generación de aspectos que tienen que ver con nuestra vida diaria han ido aumentando de manera aparentemente lenta, pero también imperceptiblemente rápido, dada la trascendencia que tendrán para las siguientes generaciones.

La nueva realidad ha sido brutal; de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la única economía en el mundo que no está en recesión es la China, que apenas ha crecido un 2.3%, de ahí en fuera, las economías han caído en recesión hasta en un 70%, lo que se anticipa, traerá consecuencias importantes para la sociedad contemporánea. 

De esta manera, la economía, en el turismo, en la alimentación, en las ciudades, en el desempleo, en la igualdad de género, en la salud mental, en el incremento de las brechas sociales, en el dolor provocado en las familias sin algún integrante, en la migración, en la incertidumbre y por supuesto, en la educación los efectos se dejan ver a simple vista.

El impacto en los factores asociados a la realidad educativa es muy fuerte. Para el caso de nuestro país uno de los más importantes ha sido el abandono del sistema educativo de más de 5.2 millones de estudiantes de entre 3 y 29 años, de los cuales 2.3 millones desertaron por causas atribuibles a la pandemia, mientras que 2.9 millones dejaron de asistir por falta de recursos económicos, de acuerdo con los datos que arrojó la Encuesta para la Medición del Impacto Covid-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020 del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

De acuerdo con este instrumento estadístico, el impacto ha sido muy importante en los niveles educativos, pues, de acuerdo con la distribución porcentual, los motivos asociados a la emergencia sanitaria han sido: Un 94.7% en preescolar, 73.2% en primaria, 57.7% en secundaria, 35.9% en media superior y un 44.6% en la educación superior.

Así, el reto para el sector educativo es mayúsculo en el corto plazo, pues para el regreso a las aulas, se necesita no solo la vacunación masiva de la comunidad educativa como ya ha sido anunciado, sino de la reparación de los planteles educativos, cuya cifra ronda, de acuerdo con cifras conservadoras, los 1,600 millones de pesos, además de los recursos necesarios para la dotación de infraestructura básica sanitaria, como el equipamiento de factores básicos de higiene como sanitarios y agua potable del cual aun carece un número muy importante de escuelas en nuestro país.

Es una gran realidad el que se hace necesario el regreso a las aulas, aún más en las regiones y con los sectores más desprotegidos, pero para que ello suceda, es necesario coordinar los esfuerzos de los diferentes niveles de gobierno y del sector privado para garantizar la salud de personal docente, administrativo y estudiantes, pero más que todo, que ello no impacte en sus familias.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

manuelnavarrow@gmail.com

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Hacia un semáforo educativo

Se ha cumplido un año desde que la emergencia sanitaria provocó el cierre de los centros educativos no solo en México, sino en la mayor parte del mundo, y, en un tiempo de inestabilidad de dos oleadas de rebrotes de la pandemia y en donde nos encontramos a la puerta de una tercera bien vale la pena tener las debidas precauciones a la hora de pensar en abrir de nueva cuenta los centros educativos.

Es claro que existen fuerte presiones para la apertura física de los centros educativos, en principio, por los alarmantes datos sobre la gran cantidad de estudiantes que el sistema educativo ha “perdido” a partir de la utilización de métodos alternativos como es la radio, la televisión, el internet o el uso de cuadernillos como mecanismos de apoyo para buscar avanzar aun y en la emergencia en que nos encontramos.

Asimismo, las presiones de los centros educativos particulares, provocados por las consecuencias económicas que han sufrido, así como la masiva migración a las escuelas públicas prácticamente en todos los niveles. 

Por otra parte, la exigencia de organizaciones como es el caso de Mexicanos Primero, quienes urgen a la Secretaría de Educación Pública a regresar a las aulas sin importar el semáforo, lo cual ha generado una inusitada movilización de entidades para explorar opciones, como es el caso de Querétaro y San Luis Potosí, quienes exploran reanudar clases aun en amarillo.

A pesar de lo anterior, resulta conveniente pensar en la implicación por sí misma que tendría que estudiantes regresaran a la escuela, es decir, más de 26 millones de estudiantes, que no acuden solos, sino que generan una movilización mayor por las personas que les llevan.

Es por ello, que se tiene que explorar alternativas que vayan más acorde a un nivel de decisión prácticamente del centro escolar, pues existen múltiples regiones a nivel micro, en donde las estadísticas de la emergencia sanitaria son ya prácticamente superadas y que por la cantidad de habitantes en dichas poblaciones, puede generarse un “semáforo educativo” que sea alterno al del sistema de salud y que permita un eventual retorno a las aulas y ello, además, podría darse en las zonas más alejadas, que son precisamente, las que más se han visto afectadas por la lejanía geográfica y la falta de acceso a medios digitales.

Sin embargo, la exigencia de los cuidados sanitarios, así como la vacunación del personal magisterial debe de ser una prioridad, pues no es casual que países como Chile, Estados Unidos, Alemania y Portugal, han hecho caso a la UNICEF, en su recomendación de una vacunación prioritaria a los maestros para que se pueda dar un retorno a las aulas, lo cual debe de ser tomado muy en cuenta en nuestro país.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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A un año…

Esta semana que viene, se habrá de cumplir un año de que se anunció el cierre físico de los centros escolares de prácticamente todos los niveles educativos en nuestro país, el cual se sumó a casi todas las naciones, en donde más de 1500 millones de estudiantes, es decir, nueve de cada diez en el mundo tuvieron que dejar la escuela y buscar otra manera de continuar sus estudios. 

A ese tiempo de distancia, se constituye en un excelente momento para valorar lo realizado, en los diversos órdenes, específicamente, por el tema de esta columna, con lo que tiene que ver con la educación. 

En aquel momento, todo parecía que se repetía solamente aquella breve experiencia cuando, precisamente un 17 de marzo pero de 2009 llegaba a nuestro país el virus de la influenza A(H1N1) y se cerraron las escuelas del 23 de abril al 11 de mayo de aquel año, sin embargo, la realidad fue mucho más fuerte de lo que se esperaba, y, a un año de distancia nuestros centros educativos continúan cerrados, no así el trabajo del personal que los integra y que sigue adelante, con esfuerzo, dedicación y no pocas dificultades para enfrentar la emergencia con sus propios recursos.

A un año de distancia el costo ha sido muy fuerte en muchos sentidos, la línea que ha trazado la incertidumbre como categoría de análisis transversal en toda la sociedad, ha estado permanentemente marcado por la muerte, el dolor, la angustia, la tristeza y la distancia que se ha interpuesto como elemento clave para entender el verdadero papel de la escuela como espacio de socialización y construcción colectiva de sociedad.

Otro aspecto fundamental, es entender que ningún esfuerzo desarrollado por la iniciativa de organizaciones particulares o gubernamentales, hubiera siquiera pensarse si no es con la colaboración siempre proactiva del magisterio en su conjunto, no solamente porque el personal docente fue capaz de enfrentar con sus propios recursos como es la señal de internet, la electricidad, sus equipos informáticos, etc., sino que la capacitación que durante más de 30 años jamás se dio por parte de las instancias oficiales, fue tomado con la seriedad que corresponde para ponerse en la línea de trabajo, en el frente, asumiendo su propia capacitación.

Por supuesto ningún análisis estaría completo sin el apoyo y participación en esta nueva etapa por parte de los padres y madres de familia que han apoyado el proceso de la mejor manera posible. Es claro que existen muchas niñas, niños, adolescentes y jóvenes que carecen de este apoyo y a quienes el sistema les ha negado el derecho a la educación, en un número que fácilmente supera los tres millones de estudiantes y que deben de convertirse en la principal preocupación y ocupación de los esfuerzos en el corto plazos, pues dicha cifra, tan solo con preguntarle a cualquier docente de la periferia o del medio rural, sabrá que es. Mucho mayor el impacto, por las lamentables condiciones de conectividad, de pobreza, de cultura digital y por supuesto en algunos casos, del capital cultural de las familias.

Es grave el problema que enfrentamos a un año de distancia, pero solamente con políticas públicas que estén orientadas a su solución podremos ver resultados que mitiguen las problemáticas que ahora nos aquejan.

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Juventud y educación superior

Esta semana participé como coordinador del seminario “La Calidad de la educación superior: caracterización, análisis y dimensiones”, invitado en el marco de la Escuela Internacional de Verano por parte de la Facultad de Administración Pública de la Universidad de Panamá, en donde tuve la oportunidad de conversar con catedráticos no solo de la Universidad anfitriona, sino de otras facultades y universidades, tanto públicas como privadas, lo cual no solo ha resultado interesante, sino muy enriquecedor por las experiencias compartidas.

Tuve la fortuna de conocer esta Universidad cuando formaba parte del Comité Ejecutivo de la Red de Liderazgo de la UNESCO que coordinaba mi estupendo amigo de Chile Alfredo Rojas Figueroa junto con personas de El Salvador, Argentina, Nicaragua y un servidor por parte de México, que a la postre pude, como director de la Escuela Normal Superior de Chihuahua, firmar un convenio de colaboración con dicha institución y desde entonces conservo un especial aprecio por esas tierras centroamericanas.

Debido a las diferentes temáticas que tienen que ver con el seminario, sin duda alguna se deben de tocar aspectos que tienen que ver no solamente con el tema universitario, sino que se relacionan con la vida social, cultural, política y económica del país. En este sentido, parte de las reflexiones vertidas, tienen que ver con la forma en que se ha desarrollado la Educación Superior y como ésta se tiene que adaptar a las condiciones del entorno que, siempre cambiante, no siempre es posible seguir con la misma velocidad con la que ocurren los acontecimientos, descubrimientos y opciones de desarrollo en el país.

Otro aspecto relevante, tiene que ver con la formación docente y las competencias que se deben de desarrollar en el marco de la búsqueda de una mejor educación para una mejor formación profesional de sus estudiantes, lo cual siempre se ve obstaculizado por las grandes problemáticas que vive este importante sector de la educación nacional.

En este sentido, algunos de los aspectos que considero compartimos como problemática, tiene que ver con la ya histórica tendencia de los últimos años en que se ha dado una reducción de los recursos económicos que les son asignados, que, en el caso particular de nuestro país, se ve presionado, además,  por las constantes exigencias que se hacen a las Instituciones de Educación Superior en lo general y al personal docente en lo particular, de titánicas y burocráticas tareas que les llevan a descuidar lo que realmente importa que es la docencia, la investigación y la extensión universitaria.

Por las presiones internacionales, por la emergencia sanitaria, así como la tendencia a exigir más con menos, quienes al final resultan perjudicados, son los y las jóvenes universitarias quienes deberían de ser el centro de la política de este importante nivel educativo.

Pasamos por una circunstancia realmente especial, en donde se ha buscado responder con herramientas virtuales de la mejor manera posible, sin embargo, las brechas sociales hoy nos dicen que hay una juventud que no está en la escuela, no porque no quiera, sino porque no cuenta con la posibilidad económica o tecnológica para seguir adelante en el camino del estudio que, puede ayudar en sus circunstancias de vida, tanto personal como familiar y profesional.

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Motivación docente

Existe, en derredor del fenómeno educativo, diferentes investigaciones que tienen que ver con las formas en que una escuela puede tener éxito, de esta manera, existe, como una de las características más importantes, que todas las actividades del centro escolar, tengan como centro del foco el aprendizaje de sus estudiantes.

En este sentido, se ha encontrado también, que uno de los factores más importantes para que se dé el aprendizaje, es que la niña o el niño vaya con gusto, que exista un clima emocional que permita que fluya de una mejor manera dichos procesos.

Es por ello, que uno de los factores en los que no solo el sistema educativo en su conjunto, sino la sociedad en pleno debe de poner especial atención, es en la salud emocional y la motivación de las y los docentes, máxime ahora en un tiempo en el que el cansancio y el agobio hacen de las suyas en el marco de la emergencia sanitaria en el que mucho se han complicado las circunstancias con estudiantes y padres de familia.

A pesar de que se han desarrollado investigaciones respecto a la motivación de estudiantes, en realidad es muy poca la investigación que existe sobre la motivación o la ausencia de ella de las y los docentes, por lo que investigando, me encontré con una tesis doctoral de la Universidad de Essex, que pertenece a Lorena Gadella Kamstra denominada “Analysis of EFL teachers’ (de)motivation and awareness in Spain” que, traducido al español, es “Análisis de la (des) motivación de los profesores de EFL y sensibilización en España”, la cual trata precisamente aquellos factores que demeritan la motivación docente y que debemos de tener muy en cuenta.

Aspectos como el seguir aprendiendo, encontrar maneras para resolver los problemas en el aula, la oportunidad de mostrar acciones altruistas, desinteresadas o de ayuda a sus estudiantes, la buena interacción son algunos de los aspectos que se mencionan como centrales para la motivación docente

Por otra parte, factores como el comportamiento disruptivo de sus estudiantes, su falta de progreso, la falta de interés en el trabajo colaborativo de éstos, son aspectos que, al contrario, desmotivan su trabajo. 

Sin embargo, algo que sin duda es central en lo que está pasando, tiene que ver con la excesiva carga laboral, la falta de apoyo y los problemas con la tecnología, aspectos que dejan ver un magisterio cansado, buscando soluciones que, en aspectos prácticos, deberían de traducirse en no pedirle los excesivos informes que recurrentemente se le solicita, la falta de un proceso de capacitación acorde a sus necesidades y, sobre todo, la carga de llevar a cuestas la responsabilidad de completar un curriculum, que solamente a nuestras autoridades se les puede ocurrir que deba de privilegiarse por encima de aprovechar el momento, para generar espacios de reflexión en torno a lo que está pasando y que debiera de ser una prioridad permanente para la salud emocional de las y los docentes.

Aun falta mucho por recorrer, pero si centramos los esfuerzos en hacer más sencilla la vida de quienes tienen la responsabilidad al frente de un grupo, podremos avanzar más rápido hacia el futuro que deseamos para las nuevas generaciones y, por supuesto, para el beneficio de nuestra sociedad.

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Prioridad en la emergencia

Existe, en derredor de la emergencia sanitaria, una numeralia por demás impresionante que ha dejado a su paso, una estela de dolor, muerte e incertidumbre en todo el mundo, dejando ver, entre otras cosas, la situación lamentable en que se encuentran los sistemas de salud luego de más de treinta años de un neoliberalismo voraz.

De acuerdo con el Centro de Recursos para el seguimiento del coronavirus de la Universidad Johns Hopkins, a la fecha de escribir este artículo, el mundo supera los dos millones cien mis muertes, de los cuales nuestro país llega ya a los ciento cincuenta mil fallecidos, espacio en donde es cada vez más evidente la cercanía en familiares, amigos y conocidos que han pasado por sus efectos nocivos.

En el ámbito educativo, los problemas parecen tener varias aristas, por una parte, el dolor que provoca el efecto directo en las familias de los más de 32 millones de estudiantes de todos los niveles y, específicamente en la educación básica, del millón 225 mil 341 docentes que viven día a día situaciones a las que se enfrentan para tratar de mitigar los efectos emocionales que impactan sin duda en el aprendizaje.

Hablando del dolor en el magisterio, la situación no ha sido menor, pues, de acuerdo con datos dados a conocer la semana pasada por parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), casi tres mil docentes han fallecido y más de 30 mil contagiados por el virus.

Por otra parte, los casi tres millones de estudiantes que han “desaparecido” de las aulas virtuales en el país, nos brindan la sensación de una lamentable realidad que sucumbe nuestro Sistema Educativo, la pandemia ha trastocado con mayor medida a quienes menos tienen, quienes además, pierden cualquier oportunidad de avanzar en cualquier sentido por el aislamiento que, si añadimos que el 10% de las niñas y niños tuvieron que trabajar, aumenta el grado del daño que se presenta en este segmento de la población.

En este sentido, con la llegada de la vacuna presenta una esperanza importante no solamente para la sociedad en pleno, sino para la educación en particular, de empezar a paliar los efectos nocivos de la pandemia que no solo se reducen a los efectos directos, sino a los colaterales que tienen un gran peso, sobre todo cuando pensamos en el futuro de la sociedad, de tal modo que resulta imprescindible que,  como está ocurriendo con las y los docentes de Campeche, una vez que estén dadas las condiciones sanitarias, de riesgo y epidemiológicas, se contemple al magisterio como un sector prioritario fundamental en el proceso que viene en el corto y mediano plazos.

Hoy más que nunca se requiere contar en el magisterio con las condiciones de seguridad mínimas si es que se visualiza en el corto o mediano plazo un eventual regreso a las aulas, y ello solo ocurrirá si se privilegia adecuadamente los esfuerzos para que ello ocurra en el marco de una certeza sanitaria para que se den dichas condiciones.

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¿En dónde quedo aquel Pensiones…?

Pensiones Civiles del Estado de Chihuahua (PCE), nació como una iniciativa, esfuerzo, presiones, necesidades e impulso del magisterio estatal. Con el paso del tiempo, llegó a convertirse en el mejor servicio médico de todo el país, para orgullo, compromiso y beneficio de las familias beneficiarias.

También con el paso del tiempo, se fueron integrando otros organismos de trabajadores al servicio del estado, situación que, fue generando una serie de circunstancias que hoy tienen a aquel majestuoso y orgulloso servicio médico, ejemplo nacional, con problemáticas que implican su viabilidad y sostenibilidad, lo cual ha generado dudas e inquietudes en distintos sectores.

Muchos son los elementos y múltiples las circunstancias que se pueden aludir para que ello esté ocurriendo, ejemplos como es la falta de compromiso de actores políticos, las transformaciones a medias, su uso como caja chica por parte de las administraciones estatales, el mal uso del servicio médico de algunas personas, la visión eminentemente política de corto plazo, el desorden administrativo, la incertidumbre y opacidad financiera, que han contribuido a generar un esquema que requiere su revisión a fin de que se cuente con el Instituto médico en el largo plazo

En este sentido, mucho se ha especulado sobre la participación de organismos afiliados a PCE, para ello, el sábado pasado, la Asociación de Editorialistas de Chihuahua (AECH) invitó al Maestro Luis Alberto Fierro Ramírez, Rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) quien, de manera propositiva y responsable en su intervención, mostró como desde el primer día de su gestión fue una de sus prioridades quien, acompañado del Director Administrativo, expusieron algunos puntos muy importantes para el aporte del debate sobre la situación de PCE.

Muchos y muy directos fueron los cuestionamientos, y uno a uno obtuvieron respuesta puntual y con datos financieros y de contexto específicos, para respaldar sus respuestas. Aspectos fundamentales como lo es el que la UACH, por contrato colectivo, debe asumir el total de la responsabilidad de las aportaciones del servicio médico de su personal, lo cual, a partir de la reforma de PCE realizada en el sexenio pasado, provocó que prácticamente se le triplicara dicha carga impositiva, sin que ello fuera acompañado en el presupuesto, por parte del poder legislativo, de la asignación de los recursos financieros necesarios para hacer frente a dichos compromisos.

Otro aspecto que importante a destacar, tiene que ver con la certeza, ya que PCE hace llegar a cada organismo, un saldo a pagar por un “diferencial” de lo que gastaron sus “usuarios” sin embargo, no acompaña ninguna lista en donde se establezca quiénes y qué tipo de servicio usaron, lo que deja dudas sobre la certidumbre de ello. Afortunadamente la UACH desarrolló un programa informático especializado para tal efecto el cual ya aceptó utilizar PCE. 

Estos ejemplos, nos pueden dar muestras de la complejidad del problema y de la importancia de un diálogo franco, abierto y con la comunicación adecuada de las y los interesados a fin de que realmente el Poder Ejecutivo brinde muestras de que está dispuesto a una solución de fondo y el Legislativo a dedicar las partidas presupuestarias necesarias para el beneficio de las finanzas del servicio médico de PCE, que debe de ser garante de la seguridad social del magisterio estatal.

Para mis amables lectores les deseo un estupendo inicio de año 2021…

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Apreciable Maestra Delfina

Llega Usted a la Secretaría de Educación Pública en un momento complicado para el Magisterio Nacional. El cansancio es evidente, solo hace falta ver sus rostros para saber que es necesario hacer algo al respecto.

El estrés causado por la emergencia sanitaria y la eliminación tácita de los límites de los horarios, la carga de buscar incansablemente los medios para localizar a sus estudiantes, pero también el desgaste por las decenas de mensajes para responder a las dudas de estudiantes y familias sobre las actividades a desarrollar, amén de las incontables solicitudes de evidencias por parte de las autoridades para ver “como van” los aprendizajes.

Por ello, no deja de darme gusto sus antecedentes, egresada de una Institución tan respetable como la Universidad Pedagógica Nacional, el haber estado en grupo por más de 16 años, tuve el gusto de cursar al igual que Usted la Maestría en Administración de Instituciones Educativas en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y creo que brinda por demás elementos para, acompañada de su experiencia en la Presidencia Municipal de Texcoco, así como tener la experiencia como Diputada y Senadora, desarrollar un trabajo que marque de manera importante la diferencia con sus antecesores.

Por favor no deje que la burocracia le nuble su perspectiva docente, sin duda alguna está Usted en un espacio privilegiado, en donde las políticas públicas entendidas como lo que un gobierno hace, pero sobre todo deja de hacer, pueden marcar la diferencia pensando precisamente en aquello que hace falta para que el magisterio vuelva a creer en el futuro de un país que ha emprendido reformas educativas más allá de lo que cualquier docente del mundo puede asimilar para llevar a su grupo.

Rodéese de personas de las cuales pueda no perder de vista el objetivo principal de una dependencia cuya esencia se encuentra en cada una de las aulas de las más de un cuarto de millón de escuelas en nuestro país, de las cuales casi la mitad no tienen una organización completa y que históricamente no se les ha visibilizado adecuadamente.

Si mi estimada Maestra Delfina, el reto no es menor y me parece que lo sabe. Su paso por este espacio tan privilegiado estará marcado por la manera en que pueda ver la educación desde ese escritorio. Salga, que no le platiquen, llévese ahí junto a Usted su cuaderno de planeaciones que más recuerde con cariño y recuerde con él a los casi dos millones de docentes que hay en nuestro país en todos los niveles, en escuelas públicas y privadas que estaremos atentos a esas decisiones que sin duda habrá de tomar.

Me parece que lo mejor que el magisterio podemos ofrecerle, es una crítica constructiva al trabajo de la Secretaría, porque solamente de esta manera, señalando lo que puede mejorarse, nuestras autoridades, de todos los niveles, tendrán la oportunidad de darse cuenta de muchas cosas que difícilmente, de otra manera podrían conocer. Éxito en su nueva encomienda, porque si le va bien a Usted, nos va bien a todo México.

Para mis amables lectores, que sea este 2021 un año lleno de paz, amor, armonía y mejores tiempos de este año que recién termina.

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Respuesta institucional responsable

Esta semana pasada, tuve oportunidad de ser invitado por parte de la Autoridad Educativa Estatal en la materia, para escuchar cómo las Instituciones de Educación Superior para Profesionales de la Educación en Chihuahua que ofertan posgrados han dado respuesta institucional ante la emergencia sanitaria, misma que se transmitió por diferentes canales y plataformas digitales.

Las líneas transversales de trabajo de cada una las Instituciones, presentan esfuerzos por demás destacables en la búsqueda de dar continuidad a la oferta educativa, en el sentido de incrementar la capacidad reflexiva, desarrollar y fortalecer la posibilidad de impulsar las publicaciones, la interacción permanente y activa tanto de sus estudiantes, como de sus docentes, el adecuado uso de las tecnologías de la información y la comunicación, la permanente innovación educativa, el tratar de no dejar a nadie atrás, el fortalecer la diversidad, la posibilidad de ampliar las redes de investigación intra e interinstitucional, el seguimiento al trabajo de investigación, docencia e investigación, y por supuesto, el acompañamiento de estudiantes en su práctica educativa.

Además de reconocer lo anterior expuse que, en derredor de ese evento, deberíamos de reconocer, en el futuro inmediato, al menos cinco retos que, a la vista, enfrentan, no solamente las Instituciones de Educación Superior de Formación Docente en el Estado de Chihuahua, sino de México y el mundo.

El primero tiene que ver con el reto de la formación, tanto de sus estudiantes, pero también el del fortalecimiento de sus propios docentes en materia de los nuevos retos emergentes que se presentan en el futuro inmediato. El segundo tiene que ver con el reto del nuevo modelo educativo que se presenta ante nuestros ojos y en donde debemos de plantearnos como eje central, la pregunta sobre el tipo de hombre al que aspiramos como sociedad.

El tercer reto que les plantee es el reto de la incertidumbre, aspecto por el cual emergen nuevas y complicadas categorías de análisis, por el dolor y sensibilidad que aflora en el proceso educativo. El cuarto, es el reto de la identidad profesional y ética, en donde me parece que todos los esfuerzos, especialmente los que tienen que ver con las funciones sustantivas de docencia, investigación y difusión, han de encaminarse a explicar aquello que sucede en la actualidad y en donde, los Cuerpos Académicos Institucionales pueden ser un factor especialmente importante para dilucidar nuevos enfoques de respuesta.

Finalmente, y no menos importante, el reto del acceso y la cobertura, en donde debemos de tener especial interés en aquellas y aquellos estudiantes que, por su condición socioeconómica se les dificulte seguir adelante en sus estudios, con el consiguiente esquema de flexibilidad, tanto académica como administrativa. 

Es grato ver la gran responsabilidad y compromiso con el que las Instituciones educativas, especialmente las de formación docente, asumen los retos que se les presentan, porque significa que tenemos grandes retos, pero también existen grandes anhelos por salir adelante aun y a pesar de las circunstancias que se presentan en este complejo tiempo que nos toca vivir.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Hacia un nuevo modelo educativo

Con los recientes acontecimientos en donde el planeta entero se encuentra sumido en una transformación en prácticamente todos los sectores por el impacto de la llegada del COVID-19, en donde por supuesto, la educación ha sufrido severos cambios, podemos apreciar ante nuestros ojos, el nacimiento de un nuevo modelo educativo.

Los modelos, como representaciones de la realidad, asumen diferentes características en las que se puede apreciar la forma en que una sociedad, en este caso, a través de la educación, intenta formar un tipo específico de ser humano y, por supuesto el futuro de la sociedad.

Pocas dudas podemos tener sobre la manera en que han cambiado las características de la participación de los diferentes sujetos educativos que intervienen en el proceso de enseñanza – aprendizaje. 

Por una parte, el propio personal docente, ha tenido que modificar diferentes actividades, como es el caso de la respuesta con sus propios recursos para aportar al sistema educativo sus elementos tecnológicos, la manera de comunicarse con sus estudiantes, la llegada de infinidad de estímulos y distractores en derredor de éstos, el tiempo de capacitación y recursos de conectividad, así como la necesaria y forzada necesidad de adaptar sus prácticas pedagógicas para responder a las nuevas condiciones en que se desarrolla el proceso educativo, situación que le ha traído extenuantes y estresantes jornadas ampliadas de trabajo

Por otra parte, la inmersión de la escuela en cada uno de los hogares, o de los hogares en la escuela, como quiera apreciarse,  ha generado cambios importantes en las familias. En el caso de los padres y madres de familia, su coparticipación en el proceso educativo se ha hecho más vivible y ha representado no solo un reto para ellos, sino para el propio docente, en donde ahora debe de quedar claro no solo para su estudiante, sino para la propia familia o personas de apoyo, la ruta de aprendizaje.

Y por supuesto la complejidad para las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, no solo por el reto que plantea en sí la falta de elementos tecnológicos y conectividad para dar seguimiento a su educación, sino el modelo educativo de la propia educación a distancia que plantea sus propios retos, el aislamiento social de sus compañeros, así como la carga de violencia en el hogar que se ha incrementado, que sin duda todo ello, además de otros factores, han contribuido a la sensible baja de estudiantes que siguen adelante en el Sistema Educativo, misma situación que nos debe de preocupar pero más que todo de ocupar.

Todo lo anterior, debe de generar una profunda reflexión, sobre los aprendizajes que son prioritarios, eliminar la carga enciclopédica, privilegiar el aprendizaje basado en el propio contexto de las y los estudiantes, el rápido desarrollo de metodologías que, basadas en competencias, permitan enfrentar esta nueva realidad que ya supera los nueve meses y cuyo desenlace en el corto y mediano plazos parecen integrar elementos propios de una educación que incorporará elementos del ayer, pero sobre todo, del mañana…

El autor es parte de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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