Fortalecer a nuestras Instituciones Formadoras

Como se puede apreciar en los nombres, el tipo, la antigüedad y la consistencia interna de las instituciones oficiales de formación docente en nuestro país, cada una de ellas es producto de una etapa del desarrollo histórico en nuestro país.

Todas y cada una, en su organización, estructura, cultura, rutinas organizacionales y hasta en sus tradiciones, evocan la esencia de una época y con ello, el pensamiento pedagógico de una razón y de una filosofía educativa que, en su conjunto, nos dan el maravilloso recorrido de la base de la historia de la educación en nuestro país de los últimos siglos.

Cada una de ellas conserva en su interior, los sueños y los deseos no solo de los grandes pensadores de nuestro país, sino que, por sus aulas, pasillos y organización, han pasado las más grandes mentes que han formado a decenas de generaciones de docentes en nuestro país.

Con el paso del tiempo, cada una de ellas se ha tenido que adaptar a las decisiones de política pública que se han emitido por parte de la autoridad educativa, con ello, se ha conformado una compleja y muy heterogénea base de la formación docente en México.

Uno de los problemas que se presentan, más allá de la desastrosa política implementada en el ramo en el sexenio pasado, ha sido, tanto la inconsistencia  en las políticas educativas en el largo plazo, pasando por una débil articulación, tanto con el resto de instituciones de educación superior, como con las de educación básica, y por supuesto en la débil propuesta de financiamiento, en donde incluso este gobierno no ha atinado a una gestión que realmente brinde la importancia debida a estas instituciones, a pesar del discurso que dice lo contrario.

En este sentido, si hay algo que se necesita para estas Instituciones, es el hacer realidad el Sistema de Formación Docente establecido en la normatividad federal y estatales, su articulación para la estructuración de una oferta en el servicio, cuyo centro deben de ser las y los docentes de educación básica, la consolidación de un urgente financiamiento, el apoyo decidido para la investigación en sus Cuerpos Académicos, permitir el propio seguimiento, evaluación y decisiones de fortalecimiento académico, así como apoyar y estimular el cumplimiento de sus propios planes de desarrollo institucional para el largo plazo.

Si algo queda claro en los diferentes estudios internacionales que se han hecho en el mundo sobre aquellos sistemas educativos que han tenido resultados destacables, es que han retirado a los políticos del sector educativo y han dejado que los expertos en el tema tomen las decisiones en el corto, mediano y largo plazos, han revalorizado la función docente no solo con reconocimientos sino con salarios realmente destacados y han puesto en primerísimo lugar la formación docente y el sistema educativo que le soporta para seleccionar, formar y dar seguimiento a quienes habrán de formar las generaciones que habrán de engrandecer a nuestro país.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

manuelnavarrow@gmail.com

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Felices vacaciones

La llegada de las vacaciones, luego de un año escolar lleno de problemas, complejidades y circunstancias únicas en la vida de los actores educativos, representa un respiro para lograr tomar en consideración los elementos desde donde percibir lo sucedido hasta ahora.

Por una parte, para los padres y madres de familia (en mayor medida estas últimas) el trabajo -para quienes lo hicieron responsablemente- se incrementó en demasía, pues no solo el gasto de tener que contratar planes de internet para lograr responder a las necesidades planteadas por el propio sistema educativo, pues, de acuerdo con un estudio de la Organización Mexicanos Primero, el 42.6% no tenía internet o datos móviles y tuvieron que pagar para acceder a él.

Por otra parte, el problema de los propios estudiantes, quienes han sido el punto más sensible de las consecuencias de la emergencia sanitaria, no solo por aquellas niñas y niños que no tuvieron el apoyo familiar para salir adelante y tuvieron que darse de baja, así como aquellos que con problemas pudieron hacer su trabajo y presentan un rezago educativo en mayor o menor medida.

En otro orden de ideas, las autoridades educativas, quienes en su mayoría en mayor o menor medida tenían cierta experiencia educativa, lo habían hecho en contextos completamente diferentes a los que enfrentaron en este último año escolar, por lo que tuvieron y debieron que improvisar sobre la marcha para tratar d enfrentar la emergencia con el menor de los daños posible.

Finalmente, el caso del personal docente, quienes no solo tuvieron que adaptar sus conocimientos a un nuevo modelo pedagógico jamás explorado y nunca incluido en las capacitaciones de los últimos 30 años, sino que tuvieron que poner de su bolsa para adquirir equipos electrónicos, el pago de la electricidad, los planes de internet y los programas necesarios para responder a sus estudiantes, generando una estrategia por demás incluyente y poniendo su propio tiempo al ampliarse los horarios de atención para las familias y estudiantes y llevar a cabo un proceso de acompañamiento educativo.

Es claro que las vacaciones no serán suficientes para nadie, sobre todo ahora que se ha dado a conocer el nuevo calendario para el siguiente ciclo escolar, por lo que bien vale la pena el reflexionar en torno a la importancia de preparar el siguiente ciclo, ya con los aprendizajes obtenidos en el que recién termina, lo importante será buscar que las condiciones se mejoren para los apoyos que se habrán de dar para docentes y estudiantes en este nuevo escenario que se nos presenta.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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La educación que viene

Las campañas han finalizado y los procesos en donde se otorga la documentación correspondiente han concluido, por lo que ahora es momento de dejar la contienda de lado y pasar a momentos en donde se espera que exista un tiempo específico para cumplir las promesas de campaña.

En el caso particular del estado de Chihuahua, el triunfo lo obtuvo Maru Campos como se le conoce popularmente, quien, a lo largo de su campaña, presentó mensajes dirigidos a diferentes sectores de la sociedad y por supuesto un número considerable al sector educativo.

Presentó propuestas y compromisos, ofreció trabajar al lado del magisterio de manera cercana para mejorar la educación y garantizar condiciones de vida dignas en donde prometió, asimismo, hacer justicia. En cartas personalizadas reconoció la participación del magisterio como trascendental para la entidad.

Planteó asimismo que ello no será posible solamente con buenos deseos, discursos y reconocimientos, hizo el compromiso para la implementación de un Modelo Educativo de Calidad mediante el cual, dentro de otras acciones, se priorizará la formación, actualización y capacitación permanente de maestros, se mejorará la infraestructura y equipamiento de las escuelas, la urgente necesidad de garantizar un sistema de seguridad social que atienda a los derechohabientes con calidad y calidez, para lo cual se destinarán recursos suficientes que permitan asegurar la vigencia de Pensiones Civiles del Estado (PCE) a la vez que se realizarán aportaciones y gestiones ante las autoridades federales para que la atención que se otorga en el ISSSTE sea eficiente y digna. 

Fue más allá al establecer el compromiso de recuperar las prestaciones que han sido negadas y, al personal jubilado dependiente de PCE le aseguró que el pago de su aguinaldo se realizará en una sola emisión como ha sido históricamente hasta este último año en que se realizó en dos.

Será un excelente momento para generar los mecanismos para que se cumplan dichos compromisos, para que, a partir de la mejora de la eficiencia del propio sistema educativo, en lo que toca a la entidad, pueda desarrollar acciones específicas para apreciar el paso de las promesas a los hechos en la vida cotidiana.

Ella será la primera mujer que encabece el poder ejecutivo en nuestra entidad, sin duda alguna es menester el que le vaya bien, pero para ello se necesita rodear de perfiles que permitan establecer un rumbo adecuado a las decisiones administrativas que se traducen en lo ágil o aletargado que puede ser el propio sistema educativo, el cual, hoy por hoy, depende, incluso académicamente más, de la Secretaría de Hacienda, que del propio sector educativo.

Espero y deseo que le vaya bien a la próxima gobernadora, que vengan tiempos de grandes avances educativos, que se rodee de personas que le ayuden a cumplir estos compromisos para que se transformen en políticas públicas bien elaboradas, congruentes y con presupuesto asignado, porque si a ella le va bien, le irá bien a nuestra sociedad en pleno.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Un paso a la vez

Sin duda alguna, la emergencia sanitaria ha trastocado nuestras vidas de un modo por demás importante, no por nada es la más grande pandemia en los últimos cien años. Con ello, la economía, los puestos laborales, la salud y por supuesto la educación se ha visto afectados en modo superlativo.

A partir de la vacunación del personal magisterial y de una parte importante -que no la mayoría- de la población, la definición de la autoridad federal y de las entidades, han establecido el regreso a clases como un paso necesario y urgente para buscar remediar, aunque sea en parte, el daño que se ha tenido con la lejanía de las clases presenciales al interior de los centros escolares.

Hablando de las niñas, niños y adolescentes que han dejado la escuela, dependiendo de la fuente que se tome en consideración, la cifra varía de uno a más de tres millones, mismas que, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en la última encuesta al respecto, lo ha sido por cuestiones económicas o de afectaciones directas por la situación de emergencia que vivimos en la actualidad.

Por otra parte, según datos de la Red por los Derecho se la Infancia en México (REDIM) con base en la información oficial de la Secretaría de salud, 15 mil 159 niñas, niños y adolescentes fueron atendidos por violencia en hospitales del país, es decir, que cada hora, dos sufrieron golpes y/o hospitalización, lo que marca la emergencia que provoca la delicada situación en nuestro país.

En este sentido, pocas dudas quedan de la situación en la que se enmarca la urgencia de apertura de los centros escolares. Ya son 12 entidades las que están en clases – al menos parciales- y otras más habrán de integrarse o a hacer pruebas en las próximas semanas, por lo que ya empiezan a manejarse tanto los protocolos como los primeros casos de contagios al interior de los centros educativos, situación que debe de permitirnos actuar con extremo cuidado y valorar, por parte de las familias, la situación que permita el retorno a las aulas con seguridad.

Es por esto, que el permiso para que las y los estudiantes regresen a las aulas, debe de ser un paso cuidadoso y delicado, especialmente si en casa hay personas cuya situación personal y familiar, exponga a otros integrantes, que puedan tener otras consecuencias.

Como ya lo expresó el director de la Facultad de Medicina y Ciencias Biométricas de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) en días pasados, en el sentido que el regreso a clases presenciales puede significar un gran riesgo debido a que la mayor parte de la población no está inmunizada contra el COVID-19.

Es cierto que urge el regreso a las clases, por ello hay que actuar con extremo cuidado, dando prioridad a las niñas, niños y adolescentes que más lo necesitan, sin embargo, hay que tener en mente las diferentes consecuencias para decidir quienes van a asistir a los centros escolares y que ello se dé de manera organizada, con el tiempo y la seguridad que el caso amerita para no lamentar las consecuencias.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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A votar

El próximo domingo 6 de junio se habrá de celebrar la más grande jornada electoral de la historia de nuestro país. En una elección por demás importante, se renovarán casi 20 mil puestos de los diferentes niveles de gobierno, por lo que el salir a votar se convierte en un hecho histórico y fundamental para decidir o no por la consolidación de nuestra joven democracia.

En un proceso insólito en el que se habrá de renovar la Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión, las gubernaturas de Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, los Congresos Locales de todo el país (salvo Coahuila y Quintana Roo), los ayuntamientos y alcaldías de 30 entidades (Menos Durango e Hidalgo), además de otros cargos (Juntas Municipales en Campeche, Sindicaturas en Chihuahua, Regidurías en Nayarit y Presidencias de Comunidad en Tlaxcala) que sin duda habrán de definir el rumbo que habrá de tener nuestro país para las próximas décadas.

En este sentido y por la importancia que este proceso tiene, resulta fundamental votar y animar a hacerlo, debido a que las acciones que se emprendan por parte de los tres niveles de gobierno tendrán efectos directos sobre todos y cada una de las personas que vivimos en México.

Por ello, no esté demás asegurar que, a pesar del momento que vivimos por la emergencia de la pandemia por la COVID-19, se habrán de tomar las medidas sanitarias y de logística suficientes y necesarias para garantizar -con su apoyo- que no habrá mayores problemas, por lo que no está demás recurrir y reiterar las apreciaciones y sugerencias que han dado las autoridades electorales para este próximo domingo.

Se han tomado las previsiones necesarias para asegurar que habrá desinfección frecuente de superficies al interior de las casillas; se colocarán carteles informativos sobre dichas medidas; se habrá de aplicar gel antibacterial al ingreso a la casilla; resulta obligatorio el uso de cubrebocas; habrá una toalla sanitizante para limpiar los espacios de contacto; se promoverá la sana distancia entre quienes estén permanentemente al interior de la casilla, a quienes se les dotará de cubrebocas y careta; se hará limpieza al menos cada tres horas; sólo se permitirán dos votantes simultáneos por casilla; las y los electores podrán llevar su propio marcador o bolígrafo y se retirarán las cortinillas de la mampara de votación.

Por lo anterior, resulta importante saber que no se trata de una elección más, que se hace necesario y urgente hacer un llamado a tomar el futuro del país en nuestras manos, a salir a ejercer nuestro derecho al voto y decidir entre las diferentes opciones que se nos han presentado y tomar la decisión, ya que después puede ser muy tarde para arrepentirse de no haberlo hecho.

Cada voto cuenta, y en esta elección representa aquello sobre lo que habremos de dar cuentas a las generaciones que vienen sobre lo que hicimos o dejamos de hacer por el bien de nuestro país. No lo dudes… Vota…

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Las cifras de la desigualdad

Las condiciones bajo las cuales se llevan a cabo las actividades educativas han demostrado en este tiempo de emergencia sanitaria, que no solamente han sido injustas, sino que han dejado ver y han incrementado las brechas sociales y económicas que nuestro país presenta de hace al menos 30 años.

La urgencia por el regreso a clases luego de que el sector magisterial sea vacunado no se encuentra solamente en la idea romántica de volver a las aulas luego de más de un año de que se han cerrado las instalaciones físicas de los centros escolares, sino en los más de 3 millones de estudiantes de educación básica que este año no se inscribieron al presente ciclo escolar por diversas razones, principalmente las relacionadas al ámbito económico.

De acuerdo con la Encuesta para la medición del Impacto Covid-19 (ECOVID-ED) 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las inequidades que se presentan en el sistema educativo trascienden a las que pueden tener que ver con el conocimiento, que es lo que corresponde a la escuela, sino que abarcan aspectos por demás injustos y que se encuentran en el campo de la inequidad de un sistema económico excluyente.

En este sentido, el derecho a la educación consagrado en la Constitución se ha visto mermado en millones de niñas, niños y adolescentes (NNA) que verán la repercusión de ello en sus vidas y nuestra sociedad habrá de recibir sus efectos en el corto, mediano y largo plazos a manera de las diferentes violencias que han sido normalizadas en los últimos años.

De acuerdo con la ECOVID-ED, el 35% de quienes se ausentaron del sistema educativo nacional, fue por falta de recursos económicos para poder pagar un servicio de internet que les permitiera el acceso a seguir estudiando, mientras que un 26% carecía de un equipo de cómputo o televisión en su hogar para seguir las clases en línea. La situación fue grave para 210 mil NNA, para quienes no fue accesible el horario de las clases, 180 mil no contaban con una persona mayor que les apoyara en sus clases en línea, mientras que 150 mil no contaron con información, menos con el apoyo para saber como ingresar a las clases en esta modalidad.

La situación para quienes si tuvieron alguna manera de tomar clases en línea no fue una luna de miel, pues el estudio reporta, además, que más 7 de cada 10 lo hicieron desde un teléfono celular, 5 de cada 10 no ha tenido alguien mayor que les acompañe en sus actividades y trabajos escolares, mientras que la mitad de los hogares reportaron problemas para poder avanzar en las clases, lo cual incluye la capacidad económica, la falta de infraestructura tecnológica así como la falta de materiales para el seguimiento adecuado del aprendizaje.

La situación de quienes históricamente han sido vulnerados se agravó a partir de las condiciones generadas por la pandemia, refleja la gravedad de la situación de una situación económica de la más grave crisis de los últimos 100 años en el mundo, pero, sobre todo, refiere el tamaño del reto para los tiempos que vienen.

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Los retos que vienen

Poco a poco, de manera paulatina, el mundo empieza a retomar muchas de sus actividades que antes de la pandemia se consideraban como normales, ahora con elementos de la llamada nueva normalidad, incluidas por supuesto las educativas.

A pesar de que en el mundo más de 1500  millones de estudiantes (nueve de cada diez) resultaron afectados por el cierre de las instalaciones físicas de las escuelas y estuvieron a expensas de otro tipo de esfuerzos para hacer llegar la educación, como es el caso del uso de medios tecnológicos como es el caso de la red de internet con las plataformas digitales, además de las redes sociales, la televisión, el apoyo de cuadernillos de apoyo entre otros, el promedio de cierre de escuelas fue, de acuerdo con la UNESCO, de apenas 17.4 semanas (158 días) de cierre de sus instalaciones. En la Unión Europea (UE), casi ningún país cerró sus escuelas por más de 35 semanas. A manera de ejemplo, Alemania cerró 28, España 15, Italia 35 y Francia 10.

Como tal, nuestro país, al igual que las naciones de América Latina, fueron de los más afectados considerando el tiempo en que las escuelas estuvieron parcialmente cerradas, lo cual rebasó el año en que permanecieron cerradas a la convivencia y clases presenciales.

Muchos son los retos que se presentan ante un eventual regreso a las actividades escolares, tomando como ejemplo la enorme cantidad de escuelas vandalizadas, el equipamiento de las escuelas con material suficiente para la higiene y seguridad de la comunidad educativa, el reto de quienes enfrentan mayores obstáculos como lo son las comunidades más alejadas, la educación especial, así como los pueblos y comunidades originarias.

En este sentido, la pandemia y la educación que se emprendió bajo diferentes modalidades, nos dejaron diversas problemáticas luego de este tiempo de emergencia sanitaria, como es el caso del incremento de la trata de menores, la noticia de que más de 800 mil niñas y niños trabajan y, de acuerdo con un estudio que llevaron a cabo El British Council junto a Fundación Varkey realizada en el 2020, que incluye 11 países, 5218 docentes encuestados y 63 voces expertas.

En dicho estudio sobresalen, en sus principales resultados aspectos sobre infraestructura, conectividad y recursos, estrategias pedagógicas y desarrollo profesional docente, gestión escolar, currículum y evaluación, los actores de la comunidad educativa entre otros, siendo el comñun denominador la falta de previsión de las diferentes entidades gubernamentales para enfrentar una problemática como la que enfrentamos que concluye con que “Como resultado de más de un año de confusión y cambios en la educación tal como la conocemos, ha habido una prisa sin precedentes por improvisar y generar soluciones a un nuevo mundo de problemas”, lo que nos debe de impulsar a hacer un esfuerzo adicional por integrar los aprendizajes generados en este tiempo para favorecer, y sobre todo para proteger a los diferentes actores del sistema educativo nacional.

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El peso de la pandemia

Conforme suceden acontecimientos importantes en la sociedad, se llevan a cabo diferentes instrumentos que dan cuenta de los efectos que éstos tienen en nuestra vida, máxime en situaciones como lo es la emergencia sanitaria, en donde nadie puede tener duda con respecto a la importancia e impacto en nuestras vidas. 

En este sentido, de los diferentes instrumentos que han tomado percepción de nuestra realidad en este tiempo, hay dos en especial que han llamado poderosamente mi atención, las cuales ponen el foco en la educación y en los esfuerzos que se han desarrollado desde el hogar, tomando en consideración el nuevo rol que han tomado las familias en el marco de la propuesta mayoritaria que se ha implementado para llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje tomando como eje el apoyo de la red de internet y en donde se necesita un respaldo por demás importante en casa para favorecer los aprendizajes.

En ambas encuestas, se hace evidente algo que se dice desde la voz de la experiencia, sin embargo, ambas dejan en claro que el mayor peso, independientemente del grado que se trate en educación básica, lo ha tenido la mujer.

La primera, que se llevó a cabo en Alemania, España, Francia, México, Nigeria, Reino Unido y Tailandia, se denominó On the frontline: the global economic impact of Covid -19, desarrollada en conjunto por el grupo AXA y el grupo Ipsos, la cual coloca a nuestro país como el que más presión han tenido las mujeres a partir de la pandemia, en donde se señala que más de la mitad de las mujeres en nuestro país han tenido que cuidar a otros (niñas, niños, adolescentes, jóvenes, enfermos, adultos mayores, etc.) durante la emergencia sanitaria, lo que ha repercutido fuertemente en su salud mental. 

La otra encuesta que aborda datos importantes al respecto, es la del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), la cual señaló la semana pasada, que las mujeres no solo tienen una múltiple jornada entre el hogar y su trabajo, sino que son quienes asumieron la tarea de guiar las actividades en lo que corresponde al hogar en el proceso de enseñanza – aprendizaje escolar.

De acuerdo con este último instrumento, de acuerdo con la distribución porcentual de la población de 3 a 29 años inscrita en el presente ciclo escolar que recibe apoyo en sus actividades escolares o tareas según el nivel de escolaridad es la figura materna quien hace fuerte las tareas de aprendizaje de sus hijos e hijas siendo en preescolar, la madre (88.4) y el padre (5.9%), para el caso de la educación primaria, la madre (77.0%) y el padre (7.9%) y en secundaria, la madre (60.2%) y el padre (10,2%).

Es clara la diferencia abismal que existe en la sociedad con respecto al peso que significa la figura materna en los tiempos de crisis sanitaria que vivimos, los cuales, como en el caso de las maestras que son a la vez madres de familia, especialmente quienes son educadoras y el día de ayer se celebró su día y felicito, a quienes se les ha multiplicado el trabajo en el hogar y en la escuela, en donde se deja claro que se requiere de políticas públicas con perspectiva de género y de fortalecimiento de la salud mental para atender las problemáticas que, de no atenderse, veremos sus consecuencias en el corto, mediano y largo plazos.

El autor es miembro de la Asociación Estatal de Editorialistas

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La nueva realidad educativa

A partir de que la emergencia sanitaria empezó a mostrar el impacto de su paso en los diferentes sectores de nuestra sociedad, los números que tienen que ver con la generación de aspectos que tienen que ver con nuestra vida diaria han ido aumentando de manera aparentemente lenta, pero también imperceptiblemente rápido, dada la trascendencia que tendrán para las siguientes generaciones.

La nueva realidad ha sido brutal; de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la única economía en el mundo que no está en recesión es la China, que apenas ha crecido un 2.3%, de ahí en fuera, las economías han caído en recesión hasta en un 70%, lo que se anticipa, traerá consecuencias importantes para la sociedad contemporánea. 

De esta manera, la economía, en el turismo, en la alimentación, en las ciudades, en el desempleo, en la igualdad de género, en la salud mental, en el incremento de las brechas sociales, en el dolor provocado en las familias sin algún integrante, en la migración, en la incertidumbre y por supuesto, en la educación los efectos se dejan ver a simple vista.

El impacto en los factores asociados a la realidad educativa es muy fuerte. Para el caso de nuestro país uno de los más importantes ha sido el abandono del sistema educativo de más de 5.2 millones de estudiantes de entre 3 y 29 años, de los cuales 2.3 millones desertaron por causas atribuibles a la pandemia, mientras que 2.9 millones dejaron de asistir por falta de recursos económicos, de acuerdo con los datos que arrojó la Encuesta para la Medición del Impacto Covid-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020 del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

De acuerdo con este instrumento estadístico, el impacto ha sido muy importante en los niveles educativos, pues, de acuerdo con la distribución porcentual, los motivos asociados a la emergencia sanitaria han sido: Un 94.7% en preescolar, 73.2% en primaria, 57.7% en secundaria, 35.9% en media superior y un 44.6% en la educación superior.

Así, el reto para el sector educativo es mayúsculo en el corto plazo, pues para el regreso a las aulas, se necesita no solo la vacunación masiva de la comunidad educativa como ya ha sido anunciado, sino de la reparación de los planteles educativos, cuya cifra ronda, de acuerdo con cifras conservadoras, los 1,600 millones de pesos, además de los recursos necesarios para la dotación de infraestructura básica sanitaria, como el equipamiento de factores básicos de higiene como sanitarios y agua potable del cual aun carece un número muy importante de escuelas en nuestro país.

Es una gran realidad el que se hace necesario el regreso a las aulas, aún más en las regiones y con los sectores más desprotegidos, pero para que ello suceda, es necesario coordinar los esfuerzos de los diferentes niveles de gobierno y del sector privado para garantizar la salud de personal docente, administrativo y estudiantes, pero más que todo, que ello no impacte en sus familias.

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Hacia un semáforo educativo

Se ha cumplido un año desde que la emergencia sanitaria provocó el cierre de los centros educativos no solo en México, sino en la mayor parte del mundo, y, en un tiempo de inestabilidad de dos oleadas de rebrotes de la pandemia y en donde nos encontramos a la puerta de una tercera bien vale la pena tener las debidas precauciones a la hora de pensar en abrir de nueva cuenta los centros educativos.

Es claro que existen fuerte presiones para la apertura física de los centros educativos, en principio, por los alarmantes datos sobre la gran cantidad de estudiantes que el sistema educativo ha “perdido” a partir de la utilización de métodos alternativos como es la radio, la televisión, el internet o el uso de cuadernillos como mecanismos de apoyo para buscar avanzar aun y en la emergencia en que nos encontramos.

Asimismo, las presiones de los centros educativos particulares, provocados por las consecuencias económicas que han sufrido, así como la masiva migración a las escuelas públicas prácticamente en todos los niveles. 

Por otra parte, la exigencia de organizaciones como es el caso de Mexicanos Primero, quienes urgen a la Secretaría de Educación Pública a regresar a las aulas sin importar el semáforo, lo cual ha generado una inusitada movilización de entidades para explorar opciones, como es el caso de Querétaro y San Luis Potosí, quienes exploran reanudar clases aun en amarillo.

A pesar de lo anterior, resulta conveniente pensar en la implicación por sí misma que tendría que estudiantes regresaran a la escuela, es decir, más de 26 millones de estudiantes, que no acuden solos, sino que generan una movilización mayor por las personas que les llevan.

Es por ello, que se tiene que explorar alternativas que vayan más acorde a un nivel de decisión prácticamente del centro escolar, pues existen múltiples regiones a nivel micro, en donde las estadísticas de la emergencia sanitaria son ya prácticamente superadas y que por la cantidad de habitantes en dichas poblaciones, puede generarse un “semáforo educativo” que sea alterno al del sistema de salud y que permita un eventual retorno a las aulas y ello, además, podría darse en las zonas más alejadas, que son precisamente, las que más se han visto afectadas por la lejanía geográfica y la falta de acceso a medios digitales.

Sin embargo, la exigencia de los cuidados sanitarios, así como la vacunación del personal magisterial debe de ser una prioridad, pues no es casual que países como Chile, Estados Unidos, Alemania y Portugal, han hecho caso a la UNICEF, en su recomendación de una vacunación prioritaria a los maestros para que se pueda dar un retorno a las aulas, lo cual debe de ser tomado muy en cuenta en nuestro país.

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