Hacia un semáforo educativo

Se ha cumplido un año desde que la emergencia sanitaria provocó el cierre de los centros educativos no solo en México, sino en la mayor parte del mundo, y, en un tiempo de inestabilidad de dos oleadas de rebrotes de la pandemia y en donde nos encontramos a la puerta de una tercera bien vale la pena tener las debidas precauciones a la hora de pensar en abrir de nueva cuenta los centros educativos.

Es claro que existen fuerte presiones para la apertura física de los centros educativos, en principio, por los alarmantes datos sobre la gran cantidad de estudiantes que el sistema educativo ha “perdido” a partir de la utilización de métodos alternativos como es la radio, la televisión, el internet o el uso de cuadernillos como mecanismos de apoyo para buscar avanzar aun y en la emergencia en que nos encontramos.

Asimismo, las presiones de los centros educativos particulares, provocados por las consecuencias económicas que han sufrido, así como la masiva migración a las escuelas públicas prácticamente en todos los niveles. 

Por otra parte, la exigencia de organizaciones como es el caso de Mexicanos Primero, quienes urgen a la Secretaría de Educación Pública a regresar a las aulas sin importar el semáforo, lo cual ha generado una inusitada movilización de entidades para explorar opciones, como es el caso de Querétaro y San Luis Potosí, quienes exploran reanudar clases aun en amarillo.

A pesar de lo anterior, resulta conveniente pensar en la implicación por sí misma que tendría que estudiantes regresaran a la escuela, es decir, más de 26 millones de estudiantes, que no acuden solos, sino que generan una movilización mayor por las personas que les llevan.

Es por ello, que se tiene que explorar alternativas que vayan más acorde a un nivel de decisión prácticamente del centro escolar, pues existen múltiples regiones a nivel micro, en donde las estadísticas de la emergencia sanitaria son ya prácticamente superadas y que por la cantidad de habitantes en dichas poblaciones, puede generarse un “semáforo educativo” que sea alterno al del sistema de salud y que permita un eventual retorno a las aulas y ello, además, podría darse en las zonas más alejadas, que son precisamente, las que más se han visto afectadas por la lejanía geográfica y la falta de acceso a medios digitales.

Sin embargo, la exigencia de los cuidados sanitarios, así como la vacunación del personal magisterial debe de ser una prioridad, pues no es casual que países como Chile, Estados Unidos, Alemania y Portugal, han hecho caso a la UNICEF, en su recomendación de una vacunación prioritaria a los maestros para que se pueda dar un retorno a las aulas, lo cual debe de ser tomado muy en cuenta en nuestro país.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

https://manuelnavarrow.com

manuelnavarrow@gmail.com

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