Fortalecer a nuestras Instituciones Formadoras

Como se puede apreciar en los nombres, el tipo, la antigüedad y la consistencia interna de las instituciones oficiales de formación docente en nuestro país, cada una de ellas es producto de una etapa del desarrollo histórico en nuestro país.

Todas y cada una, en su organización, estructura, cultura, rutinas organizacionales y hasta en sus tradiciones, evocan la esencia de una época y con ello, el pensamiento pedagógico de una razón y de una filosofía educativa que, en su conjunto, nos dan el maravilloso recorrido de la base de la historia de la educación en nuestro país de los últimos siglos.

Cada una de ellas conserva en su interior, los sueños y los deseos no solo de los grandes pensadores de nuestro país, sino que, por sus aulas, pasillos y organización, han pasado las más grandes mentes que han formado a decenas de generaciones de docentes en nuestro país.

Con el paso del tiempo, cada una de ellas se ha tenido que adaptar a las decisiones de política pública que se han emitido por parte de la autoridad educativa, con ello, se ha conformado una compleja y muy heterogénea base de la formación docente en México.

Uno de los problemas que se presentan, más allá de la desastrosa política implementada en el ramo en el sexenio pasado, ha sido, tanto la inconsistencia  en las políticas educativas en el largo plazo, pasando por una débil articulación, tanto con el resto de instituciones de educación superior, como con las de educación básica, y por supuesto en la débil propuesta de financiamiento, en donde incluso este gobierno no ha atinado a una gestión que realmente brinde la importancia debida a estas instituciones, a pesar del discurso que dice lo contrario.

En este sentido, si hay algo que se necesita para estas Instituciones, es el hacer realidad el Sistema de Formación Docente establecido en la normatividad federal y estatales, su articulación para la estructuración de una oferta en el servicio, cuyo centro deben de ser las y los docentes de educación básica, la consolidación de un urgente financiamiento, el apoyo decidido para la investigación en sus Cuerpos Académicos, permitir el propio seguimiento, evaluación y decisiones de fortalecimiento académico, así como apoyar y estimular el cumplimiento de sus propios planes de desarrollo institucional para el largo plazo.

Si algo queda claro en los diferentes estudios internacionales que se han hecho en el mundo sobre aquellos sistemas educativos que han tenido resultados destacables, es que han retirado a los políticos del sector educativo y han dejado que los expertos en el tema tomen las decisiones en el corto, mediano y largo plazos, han revalorizado la función docente no solo con reconocimientos sino con salarios realmente destacados y han puesto en primerísimo lugar la formación docente y el sistema educativo que le soporta para seleccionar, formar y dar seguimiento a quienes habrán de formar las generaciones que habrán de engrandecer a nuestro país.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

manuelnavarrow@gmail.com

https://manuelnavarrow.com

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