15 de mayo

No concibo en nuestro país a alguien a quien no le agradaría contar con una educación de calidad, una educación de primer mundo en donde nuestras niñas y niños puedan descubrir quiénes son, en el que el sistema educativo les acompañe –y no les obstaculice– en su formación como personas, como seres humanos.

Para que ello suceda, es necesario sin duda el concurso del magisterio, de los padres de familia, de las autoridades educativas y por supuesto de políticas públicas que permitan establecer los equilibrios necesarios y suficientes que permitan sentar las bases para que pueda ser posible la educación que anhelamos.

En el marco de las celebraciones con motivo del 15 de mayo, resulta muy importante expresar al magisterio, que su labor es fundamental en el desarrollo de nuestro país, más allá de las palabras de quienes encabezan la estructura educativa y no logran atinar una política certera en la materia.

Se quiere mejorar la profesión –se dice- pero no se llevan a cabo acciones que lo confirmen. Se puede observar que, en los países más desarrollados en el mundo, a los aspirantes a ingresar al magisterio se les elige de entre el mejor 10% desde el bachillerato, sin embargo, en México, se espera a que concluya cualquier carrera para de ahí, con un simple examen ver quien tendrá empleo de maestro, no de un Profesional de la Educación.

Con algunas cosas, como es el caso de las tutorías de acompañamiento a los maestros nóveles, no se ha llegado a cumplir siquiera con el 50% de ellos. La evaluación, que bien utilizada puede ser un motor de grandes transformaciones, sus resultados no han sido utilizados para la conformación de ninguna política al respecto y, con un 90% del magisterio que falta por evaluar, se antoja lejano que de algo sirva en el corto y mediano plazos.

Mientras más evaluaciones se hacen al magisterio, en otros ámbitos, como lo es el Senado de la República en sólo un año, se contrataron a 565 nuevos asesores para el servicio directo de sus 128 legisladores, los cuales se hicieron sin filtros para evaluar su perfil y con plena discrecionalidad para su ingreso a la Cámara alta, con un incremento de 32%.

Por otra parte, hacen falta mejores leyes para que nuestra población cuente con más cultura a su alcance, sin embargo, a casi una década de su publicación, la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro no ha podido incentivar la formación de bibliotecas públicas y de aula, la cual carece de un marco normativo actualizado, porque precisamente el Senado no ha culminado la legislación y con ello, las bibliotecas públicas no tienen un presupuesto y no existe un sistema de adquisición.

Hacen falta más recursos para educación, para ello, el Gobierno Federal se endeudó con 50,000 millones para equipar –en 3 años– apenas al 10% de las escuelas, sin embargo, tan solo en este año pasado, en un tiempo –expresado de austeridad– tan sólo en viáticos y gastos de publicidad, el gobierno se excedió por casi 10,000 millones del presupuesto.

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El pacto y (el 10% de) su reforma educativa

Al día siguiente de su toma de posesión, el 2 de diciembre de 2012, en el Castillo de Chapultepec, bajo un ritual político al más puro estilo tradicional de la política mexicana, el Presidente de la República, flanqueado por los líderes de los tres –hasta entonces- principales partidos políticos del país (PRI, PAN y PRD), firmaban el denominado Pacto por México, en el cual se establecieron, mediante 3 ejes rectores, cinco acuerdos políticos que dieron origen a las denominadas reformas estructurales y, a la primera, la llamada reforma educativa.

Independientemente que ya no existe un consejo rector, y que su página de “instrumento de comunicación con la población” http://www.pactopormexico.org no ha sido actualizada desde el 8 de mayo del 2013 –ni 3 meses después de promulgada la reforma- vale la pena releer el documento, porque ahí se asientan las promesas de lo que ahora tenemos en materia educativa. En el documento se asentaron 95 compromisos, los del ámbito educativo son 8 y van del compromiso 7 al 15.

En el compromiso 8, aparte de que se le pone el nombre erróneamente al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), establece que se creará un sistema de evaluación integral, equitativo y comprehensivo, adecuado a las necesidades y contextos regionales del país, y lo que actualmente tenemos es un examen único a nivel nacional y que no considera ningún elemento de aprendizaje ni de observación del maestro en grupo. En el calendario de aplicación, se menciona que la consolidación debió de haber culminado a mediados de 2017, pero apenas se ha evaluado al 10% de los docentes del país.

En el Compromiso 11, se firmó que se instrumentaría un programa de dotación de computadoras portátiles con conectividad para todos los alumnos de 5to y 6to (el candidato Peña Nieto prometió el 30 de abril de 2012 entregar computadoras con internet a 16 millones de niños); El 16 de marzo de 2015 el gobierno aseguró que serían 6 millones de tabletas, y finalmente de 2013 a 2016, se entregaron solamente 2´222,998 equipos (el 12.6% de lo prometido en campaña).

En el compromiso 12, se dice que el progreso económico de los maestros sería consecuente con su evaluación y desempeño, sin embargo, a la fecha no se ha cumplido el compromiso del 35% de aumento a los maestros destacados, no se les ha dado acompañamiento a todos los maestros nóveles y a los tutores que si lo hicieron a la fecha no se les ha pagado.

Mediante el compromiso 13 se dejó establecido que se fortalecería la educación inicial de los maestros, apoyando a las normales para que impartan una educación de excelencia, sin embargo, a poco más de un año y medio de que concluya el actual sexenio, las normales están atadas de manos puesto que el único plan que pueden utilizar es el de hace más de un lustro, no hay recursos económicos adicionales, ni tampoco ningún plan de renovación estructural, además de que ahora ni siquiera el ser egresado de una Normal es requisito para presentar el examen de ingreso al servicio docente.

Cuando los políticos están en campaña prometen mucho, cuando llegan al poder cambian y acomodan sus palabras para cumplir a medias y deshacer lo que con tanto esfuerzo se ha construido por generaciones en nuestro país.

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Tecnoevaluocracia

En el México de nuestros días, a partir de las reformas estructurales, específicamente de la (mal) llamada reforma educativa de 2013, ha nacido una nueva forma mediante la cual se ha asumido que se puede mejorar la educación.

Dicha manera en el que el gobierno federal ha generado la propuesta a la sociedad mexicana no se basa en una pedagogía de avanzada, puesto que sus postulados fueron establecidos hace décadas como: “la Revolución educativa” (1985) “el aprender a aprender” (1974), “la escuela al centro” (1993), “la educación inclusiva” (1974), y la “articulación de los niveles educativos” (2006).

El nuevo modelo no cuenta con nuevos planes de estudio, los cuales se van a dar a conocer en mayo del próximo año, apenas unas semanas antes de que se defina en manos de quien quedará el nuevo gobierno federal y, aunque el Secretario de Educación diga que llegarán los maestros con más vocación, no tiene una propuesta concreta para atraer mejores maestros a las escuelas formadoras de docentes como lo hacen los mejores países, sino simplemente se aplica un examen de conocimientos a cualquier persona con un título sin importar si sabe o no enseñar.

Tampoco se basa en mejorar la formación de maestros porque no cuenta con una reforma ni una inversión mayor a las Escuelas Normales y, para medir el desempeño de los maestros nadie observa cómo es su desempeño en el aula, como lo sugirió la propia presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), porque ni siquiera se contempla en la ley esta medida porque resulta muy costosa.

En esta propuesta el único que debe de evaluarse es el maestro, porque no se evalúan los planes de estudio, tampoco las autoridades que deciden ni las políticas educativas, no interesa si la comunidad en que enseña se encuentra -como más de la mitad de los mexicanos- en situación de pobreza y menos que, -en el marco del grave repunte de la violencia en nuestro país- de acuerdo con el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en inglés), que establece que las escuelas ubicadas en contextos violentos muestran rendimientos inferiores.

Los maestros que se incorporan al servicio, y que la Ley del Servicio Profesional Docente dice que deben de ser acompañados por un Tutor, se encuentran solos y, como sucede con los que ingresaron desde 2014 y que ya fueron evaluados al menos en tres ocasiones, este año no se les permitirá hacer ninguna evaluación ni de desempeño ni de promoción de acuerdo con las convocatorias correspondientes, además de que se les impide el cambio de adscripción si no hacen la evaluación en cuestión.

El punto central y más importante de la reforma, es la evaluación, llegando a tal grado que han florecido por doquier los cursos, talleres, congresos, ejemplos de exámenes y todo tipo de personas que, sin ninguna supervisión ni regulación de la autoridad educativa ni federal, ni estatal, han establecido un verdadero y lucrativo mercado educativo el cual ofrece “soluciones mágicas” para aprobar el examen por “un pequeño costo” que va de los mil a los 3 mil pesos o más por cada “acompañamiento”.

Me apena mucho la situación que se vive en México en el ámbito educativo, el pleno reinado de la “tecnoevaluocracia”, el gobierno de la evaluación en manos de tecnócratas, que no son otros que, como lo define Manuel García Pelayo, una estructura de poder en la que los técnicos condicionan o determinan la toma de decisiones.

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¿El pretexto de la escuela al centro?

En el México real y no en el que aparece bajo el manto del “milagro de Guadalupe” de los anuncios de la Secretaría de Educación Pública, en donde más allá de reconocer, que de acuerdo con los resultados del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial, 1 de cada 3 escuelas en México no tiene su organización completa y los maestros atienden a más de un grupo a la vez, 1 de cada 2 escuelas carece de drenaje, 1 de cada 3 no tiene agua potable, el 11.2% no tiene energía eléctrica y el 12.8% carece de baños, la estrategia va hacia poner maestros de inglés en todas las escuelas y, tomando en consideración que el mismo censo definió que había 207 mil 682 planteles, los 33 mil planteles que se han planteado atender con el programa Escuelas al 100, palidece ante tal realidad.

Si a ello le sumamos que la Secretaría de Educación Pública está en busca de enseñantes del programa y no Maestros en las convocatorias que está haciendo, abriendo la posibilidad de que cualquier profesionista egresado o no de una Institución de una Escuela Normal pueda acceder a impartir clases, el panorama no pinta nada halagüeño. Así, desde el año pasado, se planteó como una novedad hacia el Sistema Educativo, la “Escuela al Centro” como un mecanismo de fortalecimiento de las escuelas en México.

El punto grave de ello y para lo cual se debe de poner especial atención, lo constituye la segunda de las cinco estrategias dadas a conocer por el Secretario Nuño que refiere a la necesidad de colocar como lo dice en las páginas 38 y 39 de la Ruta para la implementación del Modelo Educativo: “es necesario dotar a las escuelas de mayores facultades de decisión, más recursos y mejores condiciones para la prestación del servicio educativo” en el apartado a) Gestión Escolar, en donde, además,  se establece que, para el ciclo 2017 – 2018, la difusión al 100% de las escuelas en donde se debe “Desarrollar, actualizar y difundir el marco normativo que rige el desarrollo y ejercicio de la autonomía de gestión escolar a las autoridades educativas y escolares”.

El punto viene a cuentas, en virtud de que la estructura administrativa en que se basa dicho programa alentado desde los noventas del siglo pasado desde los organismos multinacionales en materia económica y se le conoce bajo el nombre de Administración Escolar Descentralizada (AED) y tiene, de acuerdo a diversos estudios al respecto seis aspectos básicos: “En general, los programas de AED devuelven autoridad sobre una o más actividades, que pueden ser cualquiera de las siguientes: 1) asignaciones presupuestarias; 2) contratación y despido de maestros y demás personal de la escuela; 3) desarrollo de planes de estudio; 4) adquisición de textos y otros materiales educativos; 5) mejoramiento de la infraestructura; 6) control y evaluación sobre el desempeño de los maestros y los resultados del aprendizaje estudiantil”.

Efectivamente, si desde la contratación ya se empezó a eliminar a los maestros de formación, en el punto dos del párrafo anterior se refiere precisamente a la posibilidad de que desde la propia escuela se promueva una purga de maestros alentando a las propias instituciones educativas a ello.

Será muy importante estar atentos a la normatividad que se expida para tal efecto desde la propia autoridad educativa y con ello no se vulneren aún más los derechos del magisterio nacional a partir de la tristemente célebre y mal llamada Reforma Educativa.

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¿Nuevo modelo educativo?

“Cuando se presente el nuevo modelo educativo, el lunes 13 de marzo en Palacio Nacional, habrán pasado mil 533 días desde el inicio de la presente administración. Este sexenio cuenta con 2 mil 191 en total, de tal suerte que se dará a conocer una vez trascurrido 70% del tiempo disponible” … Manuel Gil Antón

Finalmente, ya muy tarde en tiempos del sexenio y más preparando el campo para el 2018, este lunes pasado, la Secretaría de Educación Pública presentó a la sociedad mexicana tres documentos en los que se plantea el nuevo modelo educativo, situación que llega después de siete anuncios similares: en 2013 (20 de marzo), 2014 (12 de febrero), 2015 (13 de abril) con el Secretario Chuayffet, y en 2015 (27 de agosto), 2016 (7 de enero, 18 de marzo y 12 de abril) con el actual Secretario Nuño, de tal manera que por fin se devela la incertidumbre para poder analizarlo.

En el documento se habla de terminología de “avanzada” como “educación inclusiva” de la cual se habla ya en Inglaterra, en el Informe Warnock en 1974 y publicado en 1978, el de “aprender a aprender” utilizado en México ya en enero de 1974 por Guillermo Michel, o la terminología “Escuela al centro”, impulsada fuertemente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Mundial (BM), que se conoce en el mundo como Administración Escolar Descentralizada (AED), que es la transferencia de mayores decisiones hacia las escuelas, de los cuales existen más de 800 modelos tan sólo en los Estados Unidos y que en diversas partes del mundo se utiliza desde 1991.

Al interior del documento surgen varias inconsistencias como es el caso de que se advierte en la página 129 que “Los maestros que cuentan con conocimientos disciplinares y pedagógicos adecuados, las habilidades para aprender por sí mismos, y las actitudes y valores para comprender las múltiples necesidades y contextos de sus estudiantes, hacen una enorme diferencia en el éxito del aprendizaje de las niñas, niños y jóvenes y en la 142 se advierte que “por primera vez el sector de formación se abre a profesionistas con vocación docente, pero con una formación universitaria”, pero a lo largo del documento no se explica cómo se llevará a esos docentes de “vocación”, al conocimiento científico que debe de tener para la enseñanza de nuestras niñas y niños.

De igual manera se habla de que en las Escuelas Normales se deben de formar a los estudiantes para tener un dominio de contenidos, habilidades socioemocionales, bases pedagógicas y didácticas, diseñar ambientes de aprendizaje, aprender a aprender, el aprendizaje del inglés, nuevas tecnologías, inclusión, entre otras cosas, pero sin decir qué tipo de apoyos y montos habrá (como si se hace en infraestructura).

Como regularmente se conoce en el ámbito magisterial, el problema no son los modelos o programas que en el papel normalmente utilizan frases “bonitas” como “amor a México”, “vocación”, “generaciones futuras”, “verdaderos maestros” lo que en realidad se necesita es que los mejores perfiles ocupen los puestos de decisión de la política educativa y no, como ya se está haciendo costumbre… los amigos del Presidente.

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Evaluar… ¿Para qué?

“El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y la SEP gastaron cerca de mil millones de pesos para evaluar a alumnos y maestros, pero los resultados no se utilizan para mejorar la calidad de la educación” … Auditoría Superior de la Federación.

Uno de los argumentos que de manera permanente se han esgrimido sobre la necesidad de la evaluación como punto de soporte de la Reforma Educativa, tiene que ver con la necesidad de conocer cuáles son las áreas de mejora para poder emprender en consecuencia acciones que permitan generar acciones del Estado Mexicano para su solución.

Más allá de este bonito juego de palabras, en diversas instancias se ha comentado sobre las inconsistencias que se presentan –y demuestran– que la demagogia es la principal razón y la pretensión electoral de 2018 el principal motivo que mueve las acciones de quienes determinan el rumbo educativo en nuestro país, porque se está gastando 5 veces más en la evaluación que en la formación inicial de nuestras Escuelas Normales, con cursos en línea y sin sentido que no utilizan los resultados de la evaluación.

Todavía durante la comparecencia en el marco del análisis del IV Informe de Gobierno Federal, el Secretario de Educación Pública Aurelio Nuño Mayer afirmó que “la evaluación docente permite saber qué hacen los maestros y dónde están las áreas de mejora, para crear programas de formación continua”, sin embargo, sus palabras contrastan con los resultados dados a conocer por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) de la Cámara de Diputados el pasado 8 de febrero de 2017.

Así, en la página 16 del informe de la Cuenta Pública de 2015 se establece que se ejercieron 956,064.8 miles de pesos para las evaluaciones de la calidad de la educación básica, el 36.8% (352,151.3 miles de pesos) correspondió a la Secretaría de Educación Pública (SEP), y el 63.2% (603,913.5 miles de pesos), al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, sin embargo, a pesar de dichos recursos empleados, los resultados de las evaluaciones no se usaron para la toma de decisiones de las autoridades educativas que incidan en la mejora del aprendizaje de los alumnos de educación básica.

Cuando se toman decisiones en cualquiera de los ámbitos del servicio público que no se encuentran sustentadas en información pertinente y suficiente que la soporte, se puede caer en la discrecionalidad en la toma de decisiones que de acuerdo a la definición de la propia ASF en la página 57 del Informe General de la Cuenta Pública 2015, “Este riesgo engloba, principalmente, aquellas circunstancias que pudieran facilitar que las determinaciones de los servidores públicos no se realicen en un entorno de transparencia y control suficientes”, con la posibilidad de “anteponer su interés individual”, de la “Comisión de errores derivada de dificultades en la interpretación de la normativa existente”, o “Toma de decisiones sin planeación u objetivos claros”, en cuyo caso cualquiera de los supuestos representa un grave problema para la educación del país.

La evaluación en sí misma no es mala, representa una gran oportunidad para encontrar las vetas de mejora del Sistema educativo, pero no cuando el se usa como pretexto para la denostación de un gremio que a lo largo de la historia del Sistema Educativo Nacional siempre ha estado a favor de las grandes causas de nuestro país…

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Educación y ciencia

 «Un gobierno que no apoya el desarrollo de la ciencia y la tecnología genera un país marginado del concierto
mundial, estado en el que lamentablemente se encuentra México» Guadalupe Ortega, investigadora del IPN

Defender la educación pública en México es una situación cada vez más compleja y difícil. Representa el hacer referencia de circunstancias en las que claramente existe un desánimo por parte de quienes tienen en sus manos las decisiones de política pública en materia educativa para poder incidir en la mejora y superación de ésta en el escenario nacional.

Si algo ha hecho la diferencia en los países que en las últimas cuatro o cinco décadas han
trascendido en el logro de un avance sustancial en sus sistemas económicos, educativos y sociales, es precisamente su inversión en educación y, por consiguiente, un avance muy considerable en materia científica.

En nuestro país parece que sucede exactamente lo contrario, las inversiones hasta ahora no han dado frutos consistentes desde la educación básica hasta la superior. En educación básica, de acuerdo con los resultados de la última aplicación del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés) presentados en el reporte «Pisa, América Latina y el Caribe. ¿Cómo le fue a la Región?” señala que alcanzar la meta de 493 puntos en Ciencias, que es el promedio de la OCDE, le llevará a México décadas por el bajo o casi nulo crecimiento registrado en 15 años.

Lo muy diferente, es que en un país como el nuestro en el que 71 por ciento de la población cree en milagros y 65 por ciento cree en el diablo, tomando en consideración los resultados del examen en cuanto al grado de motivación de los estudiantes para aprender ciencia, la de temas científicos, así como el sentimiento de sentirse capaces de aprender ciencia, los niños en México obtuvieron calificaciones muy por encima del resto de los países que aplicaron el instrumento.

Lo anterior quiere decir que existe interés y gusto, pero algo sucede que no termina de llegar a concretarse en aprendizajes para los estudiantes. En lo personal, pienso que tiene que ver con lo expresado por el Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue, quien afirmó que México tiene el gasto por alumno más bajo de todos los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pese a que una educación de alta calidad necesita de un financiamiento sostenible.

Pero no queda ahí, porque en el caso de la educación superior, para 2017 la Cámara de Diputados entregará un presupuesto de 26 mil 965 millones de pesos al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), 7 mil 45 millones de pesos menos que en 2016, lo que representa un recorte de 23 por ciento que repercutirá directamente en todas las Instituciones de Educación Superior Públicas del País.

Apoyar la Educación Pública en México de palabra es sencillo, lo complejo es convertirlo en
realidad en los hechos.

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Escuela y desigualdad

“Si un niño llega a la escuela desnutrido, golpeado o con tensión tóxica la pedagogía puede hacer muy poco o nada. Si los niños pobres van todos a escuelas pobres y los ricos a escuelas ricas, las escuelas son fábricas que perpetúan la pobreza y crean segregación. Si los cerebros de los niños en la calle viven o perciben cotidianamente, ambientes o experiencias, pobres, corruptas, inseguras, contaminadas y entre gorrones, la escuela puede hacer muy poco. Por tanto, necesitamos otro tipo de reformas; mucho más profundas, de raíz”… Eduardo Andere

En la actualidad, se han generado, a partir de las modificaciones constitucionales en materia educativa en nuestro país, una reforma educativa que establece como prioridad , la generación de condiciones que permitan una mejora en el logro de los estudiantes de nuestro país, con el establecimiento de algunas acciones que permitan incidir en la apuesta por una mejora sensible de la educación y, sobre todo, para cumplir el derecho a la educación de los millones de niños y niñas que hay en nuestro país.

A cuatro años de la implementación de la Reforma Educativa, se ha querido, a base de un doble lenguaje, que por un lado reconoce la importancia de la participación del magisterio en la calidad de la educación y, por el otro, deja en el mismo, lo culpa y responsabiliza de la actual situación de la calidad de la educación, al ser precisamente el magisterio, el único que debe de evaluarse, sin tomar en consideración una serie de factores que de manera importante influyen en el aprendizaje infantil.

Como una muestra más de lo anterior, se encuentra la aplicación, por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en inglés) del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE), el cual es es un estudio de logro de aprendizaje, que evalúa el desempeño de estudiantes de tercer y sexto grado de escuela primaria en las áreas de Matemática, Lectura y Escritura (Lenguaje), y Ciencias Naturales en el caso de sexto grado en el cual participa un total de 15 países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay) más el estado mexicano de Nuevo León (México).

Por supuesto que el objetivo principal es dar cuenta de la calidad de la educación en la región y guiar la toma de decisiones en políticas públicas educativas. En esta segunda entrega de resultados que se dio en 2015, muestra la relevancia de las características de los estudiantes y sus familias para explicar los logros de aprendizaje, y que el índice de nivel socioeconómico, que considera en conjunto el índice individual del estudiante y el del promedio de su escuela, predice el aprendizaje en todos los países, disciplinas y grados evaluados, lo cual da sentido a los resultados de nuestro país, en función de la grave situación socioeconómica en que se encuentra prácticamente la mitad de la población y las nulas acciones gubernamentales para brindar una solución de fondo y que esto repercuta en los resultados educativos.

Por ello, es necesario revisar el actuar de la política educativa para con el magisterio nacional, aprender que no debe de ser el único en proceso de evaluación y culpa, sino que se han de generar esquemas para la evaluación de quienes toman las decisiones y por supuesto de la política educativa en consecuencia. El magisterio es parte de la solución y no de la causa de lo que sucede actualmente en la educación.

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¿Cumplir el derecho a la educación?

El Sistema Educativo Nacional opera de manera insuficiente y desigual, que en ninguna modalidad escolar los centros cuentan en su totalidad con las condiciones básicas para la enseñanza y el aprendizaje y que las mayores carencias se encuentran en las escuelas ubicadas en los contextos más desfavorables, en las cuales se atiende a la población con mayor grado de vulnerabilidad … Silvia Schmelkes del Valle, Presidenta del INEE 

 De acuerdo con el Maestro Pablo Latapí, no se puede ejercer ninguno de los derechos civiles, polí ticos, sociales, económicos o culturales sin un mínimo de educación, por lo que recibir educación se constituye en un derecho consagrado en nuestra Carta Magna, la cual se encuentra apenas a 17  días de cumplir sus primeros cien años de vida.

Con las reformas a la legislación educativa del año 2013 se le agregó, bajo un estridente mensaje de logro del gobierno federal, el término calidad, el cual, el Secretario de Educación investido a profeta, estableció que dicho término por arte de magia y sin mayores inversiones realmente trascendentales en el ramo, habrían de transformar la educación con el sólo acto de evaluar al magisterio y sin tocar ni los planes y programas y por supuesto sin tocar el tema de llevar a cabo una evaluación a las autoridades educativas. 

Para ser más específico, en el Artículo 3º, señala que la e ha de ser de calidad, entendiendo por ello ͞…que los materiales y métodos educativos, la organización
escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos, lo cual, a menos de dos años de que culmine la actual administración federal, resulta complicado el poder observar que las acciones desarrolladas desde la errónea política educativa, puedan detonar en acciones que logren mejorar la ya de por si  deteriorada calidad de la educación en nuestro país. 

Como una muestra más de ello, en días pasados se presentó por parte del Instituto Nacional para la Evaluación de Educación (INEE) el documento que muestra los resultados de «La evaluación de condiciones básicas para la enseñanza y el aprendizaje» (ECEA), la cual fue diseñada con el propó sito de conocer la medida en que las escuelas de la educación obligatoria en nuestro país cuentan con condiciones básicas para su operación y funcionamiento.  

La primera aplicación de ECEA inició en el nivel de educación primaria tomando en consideración la evaluación de siete ámbitos que son: Infraestructura para el bienestar y aprendizaje de los estudiantes, mobiliario y equipo básico, materiales de apoyo educativo, personal que labora en las escuelas, gestión del aprendizaje, organización escolar y la convivencia escolar para el desarrollo personal y social.  

El que podamos ver que en pleno siglo XXI más del 44 por ciento de todas las escuelas primarias del país no sean escuelas de organización completa o multigrado, en las cuales son aquellas en las  cuales un profesor enseña a más de un grado educativo al mismo tiempo, es decir, uno, dos o más cursos en un mismo salón de clase, es un síntoma de la gravedad de la situación que priva en
nuestro país, en donde las recientes decisiones de política educativa no han marcado aun diferencia alguna y se afirma, desde el propio INEE, que en nuestro país, ningún centro escolar  cuenta con todas las condiciones básicas para la enseñanza.  

El sistema educativo nacional se asienta sobre la realidad que viven día a día una mitad de la población que sufre al no poder satisfacer sus necesidades más apremiantes generando con ello  condiciones graves de inequidad que, con los recientes incrementos propiciados desde la decisión  de incrementar los precios y los impuestos a los combustibles, se agrava aún más. 

Puede haber miles de evaluaciones más, sin embargo, mientras no se tome en consideración el contexto y el apoyo –no sólo con palabras– a la labor que a diario realiza el magisterio nacional,  pocas podrán ser las consecuencias positivas para la niñez mexicana y con ello a cumplir su  derecho a la educación. 

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El espacio de la educación pública

“México tiene el gasto por alumno más bajo de todos los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pese a que una educación de alta calidad necesita de un financiamiento sostenible” … Enrique Graue Wiechers, Rector de la UNAM

Comienza un nuevo año y con él, se presenta un escenario que es complicado en muchos ámbitos, en donde, desde el discurso gubernamental se dice que se quiere mejorar la educación pública, pero se sigue en la inanición de políticas efectivas que puedan revertir, en el corto y mediano plazos, la grave situación que demerita a cada instante la labor que día a día hace el magisterio nacional para sacar adelante la tarea educativa.

Ninguna de las prioridades de la mal llamada reforma educativa tiene que ver con acciones específicas para sacar a los niños de graves carencias socioeconómicas que provocan que, como lo ha revelado el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) a través de su informe Panorama Educativo en México, al dar a conocer que, en el país, un 26.3 por ciento de los estudiantes de primaria trabajaba en casa y 9.8 por ciento, fuera de ella, en donde 2 millones 450 mil estudiantes de primaria y secundaria, trabajan fuera, además de ir a la escuela, pero sólo a 33.4 por ciento, es decir a 818 mil 511 recibe un salario.

Un escenario en donde, por lo que se refiere al tipo de sostenimiento (públicas y privadas), en 33.5 por ciento de las escuelas públicas se cuenta con al menos una computadora para uso educativo, en tanto que en las escuelas privadas hay 84.4 por ciento; la diferencia es de 50.9 puntos porcentuales, a pesar de que los resultados en el examen PISA no varían significativamente, resaltando el valor de la educación pública de brindar más valor a pesar de la falta de apoyo por parte del gobierno.

Lo anterior da como resultado que más de la mitad de los alumnos de primaria, el 54.5 por ciento dedica una hora o más diarias para estudiar o hacer tarea, pero la otra parte no empleaba ni una hora, por falta, entre otras cosas, de tiempo por las actividades que deben desarrollar para sacar adelante sus actividades económicas para apoyar la economía familiar.

Mientras eso sucede, la SEP presenta los resultados de una consulta pública en la que apenas el 8.5% de las escuelas participaron y en donde, al menos en la presentación de los resultados, se tiene inconsistencias como la falta de un cronograma y plan de ruta con objetivos específicos, no toma en cuenta las necesidades de infraestructura educativa en las escuelas, presta atención insuficiente a las necesidades de las poblaciones más vulnerables del país y no demuestra que haya una disminución en la carga de contenidos para profundizar en los aprendizajes.

Como asevera el propio rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Dr. Enrique Graue Wiechers, México tiene el gasto por alumno más bajo de todos los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pese a que una educación de alta calidad necesita de un financiamiento sostenible. Esto es, dedicando menos de la tercera parte de lo que dedican el resto de los países de la OCDE, México obtiene los resultados educativos que ahora podemos observar.

Sin embargo y a pesar de la falta de apoyo, seguimos observando el incremento desmedido en la gasolina, en los bonos y aguinaldo de funcionarios públicos y presupuestos desmedidos a los partidos políticos que en poco ayudan a la grave situación económica y social de la mayoría de la población nacional.

Sin embargo, la educación va más allá de un examen preparado por organismos –no educativos sino económicos- internacionales, más allá de una carente visión educativa a nivel nacional y más allá de un grupo de empresarios y gobierno buscando la privatización de la educación para que ésta se convierta en algo que solo responda a la lógica del mercado y no al interés de formar personas en múltiples espacios geográficos que ocupa nuestra patria.

Que este inicio de año nos permita reflexionar en la necesidad de un verdadero respaldo a la educación pública y al magisterio nacional para la generación de oportunidades, no solo en las palabras como lo hace hasta ahora el gobierno, sino en los hechos y con recursos suficientes para mejorar en el mediano plazo la educación en nuestro país.

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La evaluación de la Reforma

Si la evaluación, per se, fuese tan poderosa como afirman los reformadores hoy, y machacaron por años los que ocuparon antes sus puestos, no sería lógico estar en la situación de estancamiento y postración en las dimensiones que permiten observar los resultados del examen PISA (la mayoría de los estudiantes de 15 años no alcanzan, o a duras penas, al nivel elemental). De ser cierta la relación directamente proporcional entre examinar a alumnos y profesores y, por ello, aumentar la calidad, hubiéramos ya superado a todos los países de la OCDE… Manuel Gil Antón 

Recién el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) dio a conocer el pasado 6 de diciembre los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes 2015 (PISA, por sus siglas en inglés) por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cuando el Secretario de Educación Pública ya estaba culpando a los gobiernos anteriores y justificando por qué se debería de continuar aplicando la reforma educativa en nuestro país, junto con su vocero oficial en la Organización “Mexicanos Primero”.

La prueba se aplica a estudiantes de 15 años que cursan, el último nivel de secundaria o el primero de media superior. Por decisión del gobierno federal y a diferencia de las aplicaciones anteriores que habían sido muy superiores (33,806 en 2012) en cantidad de estudiantes para poder comparar cada una de las entidades federativas de manera particular en el esquema mundial y revisar así posibilidades particulares de los sistemas educativos, en el 2015 en nuestro país participaron solamente 7,500 estudiantes, aproximadamente, pertenecientes a 275 escuelas. 88% del estudiantado pertenece a localidades urbanas y 12% a rurales. 87.7% asiste a escuelas públicas y 12.3% a escuelas privadas.

Un dato importante que se obtuvo en 2012, es que las entidades con un mayor porcentaje de estudiantes en los niveles altos (4 a 6) fueron Aguascalientes, Nuevo León, Querétaro y Chihuahua, con 8%. Estas entidades presentaron el doble del porcentaje que se registra a nivel nacional; o que Las seis entidades con una media significativamente mayor a la media nacional son Querétaro, Distrito Federal, Aguascalientes, Chihuahua, Nuevo León y Colima.

Pero más allá de las cantidades de estudiantes a los que se les aplicó la prueba, lo cual no nos permite análisis más a detalle, lo único cierto tiene que ver con que es la primera evaluación internacional que se aplica a nuestro país y que, al rebasar los cuatro años de aplicada la reforma en nuestro país, corresponde, con todos sus resultados, al presente gobierno asumir su responsabilidad en la misma.

Como lo menciona el informe de la OCDE, en lectura, el desempeño se mantuvo estable desde el 2009 (la última vez que lectura fue el principal foco de la evaluación). En promedio, el rendimiento en matemáticas mejoró en 5 puntos por cada tres años desde 2003, no así este año de aplicación, y más allá de ello, que lo que México invierte en educar a cada estudiante entre las edades de 6 a15 años, es solamente el 31% del promedio de lo que se invierte en el resto de los países de la OCDE, con lo que se demuestra que, luego de venir creciendo (lento por supuesto), que en esta evaluación en que existe estancamiento.

Lo que indica el documento de manera clara y precisa, es que la razón del gasto acumulado en relación con el PIB del país es más baja en México (1.6) que, en muchos otros países Latinoamericanos, incluidos Costa Rica (3.1), Brasil (2.4), Chile (1.8), Colombia (1.8), la República Dominicana (1.7) y Perú́ (1.7), situación que demuestra el poco interés real que el gobierno federal ha puesto con motivo de la llamada reforma educativa, lo cual apoya en poco o en nada el trabajo que se hace desde las aulas para buscar continuar el avance que se venía dando en las evaluaciones anteriores desde el año 2000 que se aplicó por vez primera en nuestro país.

Una evaluación que demuestra lo equívoco de las políticas públicas en materia educativa en nuestro país y que refrenda que se requiere de una nueva visión que no centre sus esfuerzos en culpar a docente, quien ya se ha evaluado y demostró lo contrario, en donde más del 85% obtuvo buenos resultados. ¿Cuál será el siguiente pretexto del fracaso educativo?

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Esperando a Santa Claus…

Mucha gente se asombra por el pensamiento anti sistema que ha privado recientemente en muchos de los escenarios electorales en el mundo como es el caso de la salida de Gran Bretaña con el BREXIT, el NO al fin de la guerra en Colombia, los intentos separatistas en España o más en nuestro México, los resultados electorales del pasado 5 de junio adversos al partido en el gobierno en diversas entidades de la República Mexicana.
Por lo que se ve, existe una comunidad internacional en donde solamente vale lo que «siente o sufre» el primer mundo, los atentados de EI contra grupos en París o Amsterdam, la destrucción del «mundo antiguo» y las «barbaridades» de los «incivilizados» pero resulta invisible a nuestros ojos los graves acontecimientos que están ocurriendo en Alepo en Siria,  en Turquía, la crisis de refugiados y el hambre en muchas regiones de Africa.

Más allá de los mecanismos de explicación convencionales que se vierten a diario, consideró que existe un grave panorama con respecto a la esperanza de resolución de los grandes males que aquejan a la población con respecto al posicionamiento de lo que han sido, al menos en el pasado reciente, los partidos cercanos al oficialismo y sus decisiones que ahora sufrimos y vemos, en la boleta electoral, un espacio en el que se vislumbra un espacio de apertura a nuestras posibilidades de generar un movimiento que permita resolver, al menos en parte, dicha problemática.

El ver la desfachatez con que priva en nuestro país la grave situación de lo que fueron las «palancas del desarrollo nacional» en el que se apoyaron los partidos políticos firmantes del «Pacto por México» que, en lo «oscurito» y bajo el amparo de las grandes compañías transnacionales, generaron el inicio de una oleada de Reformas mediáticamente respaldadas a fin de hacerlas ver cómo algo que vendría a resolver los grandes problemas nacionales y que, a la fecha han causado más males que remedios.

La primera y más grande burla tiene que ver con la mal llamada reforma educativa. Bajo el pretexto de sacar adelante un país se llevó a cabo una reforma administrativa de la educación, colocando en el centro del debate mediático a partir de la réplica del filme estadounidense «esperando a Superman» y enfocada desde la visión empresarial en nuestro país con «de panzazo», se desató un injustificado ataque público y mediático culpando al magisterio del desastre provocado por las malas políticas públicas en materia educativa y explicando cómo evaluando al magisterio se resolvería la problemática, sin explicar cómo hasta ahora, casi el 90 por ciento resultó bien evaluado y viene el fracaso del país en la pasada evaluación en PISA del año 2015.

La otra «gran reforma» la energética, promovió hasta el cansancio que con ella bajarían el gas y la gasolina, y ahora que ya pueden invertir en el país las compañías transnacionales, resulta que viene el «doloroso pero necesario» aumento a dichos servicios, y «casualmente» se da en 2017 que es un año no electoral, esperando que se nos olvide para el 2018, o esperando que exista una rebaja o anunció fantástico del candidato oficial para «reducir» el impacto, al menos en algunos meses como ocurrió en Chihuahua en aquel tiempo en que el recibo de la CFE llegó en ceros, para después darnos cuenta de que todos los Chihuahuenses  lo seguimos debiendo y está endosada a nuestra ya de por sí «amplia» deuda pública que «nos gastamos» en un sexenio y pagaremos hasta el 2044.

No, no se trata de ir en contra del sistema, se trata de descubrir y delatar a un sistema que está en contra de nosotros, de ver en los aguinaldos y prestaciones de nuestros «representantes populares», en los «moches» de los partidos políticos, en la corrupción desatada por voraces políticos que dejaron en bancarrota a sus entidades federativas y que ahora están a un paso de ser «expulsados» de su partido, un franco ataque a la inteligencia pública de pensar que todo sigue igual, que se puede prometer sin cumplir, que se puede seguir jugando con la opinión popular.

Creo que ser antisistema puede ser el deporte nacional en las próximas elecciones, no porque se busque a un populista, sino porque lo que ahora tenemos como sistema es lo más parecido a una tragicomedia que dirigen, con los hilos de los títeres en la mano, las grandes compañías transnacionales que, incrustados en la OCDE, en el Banco Mundial y las correspondientes equivalentes al interior de nuestro país, solo buscan hacer más grandes las diferencias sociales.

Ataques a la escuela pública

“Existen, sin duda, escuelas privadas de alta calidad; sin embargo, la mayoría presentan resultados similares o más pobres que los de las públicas (según resultados de Enlace 2008 a 2014), bien sea por carencias de recursos o por el afán de lucro de sus dueños. Pero el modelo en que están pensando los empresarios, deseosos de invertir en educación es diferente: la creación de franquicias educativas, cadenas formadas por centenas o millares de escuelas que funcionen compartiendo una marca y un emblema en el que la calidad educativa, tan en boca entre las autoridades actuales, pueda ser fabricada y atornillada en el cerebro de los padres de familia con mensajes televisivos adecuados, lo que desde luego explica el interés en la educación de calidad de Televisa y de Mexicanos Primero”… Enrique Calderón Alzati

En la actualidad, bajo una estrategia mediática precisa y específica, vemos pasar frente a nuestros ojos, aunque disfrazada de una moderna y benévola reforma educativa, una red, finamente entretejida de ataques precisos a la escuela pública que, de no hacer algo, estaremos lamentando las consecuencias en apenas un lustro de años.

Las decisiones de la autoridad educativa federal en materia de ingreso al servicio, en donde cualquier profesionista, sin tener el más mínimo conocimiento del desarrollo psicológico, social o biológico del niño ni conocimientos pedagógicos o didácticos de enseñanza, sino sólo por pasar un simple examen, es un golpe directo al normalismo mexicano que resulta gravemente dañado y cuyo primer síntoma es la reducción, en promedio, del 50 por ciento de los aspirantes a la carrera docente. Otro factor primordial es que no existe un plan sobre cómo se va a formar en didáctica y enseñanza especializada de los docentes que están ingresando sin preparación o ¿No les importa?

Algo más, lo constituye la falta de financiamiento a las Instituciones de formación profesional docente creadas por el propio Estado Mexicano a lo largo de la historia de la educación en nuestro país en donde las propias Escuelas Normales (en sus diferentes tipos y modalidades), los Centros de Actualización del Magisterio, las sedes de la Universidad Pedagógica Nacional o, más recientemente los Centros de Maestros, poco a poco se ha reducido su presupuesto. Aunque podemos advertir un aumento de 200 a 1,800 millones de pesos para este rubro, es claro que la mayoría del presupuesto es para instituciones de carácter privado.

Aunado a ello, la decisión de “reconcentrar” la mitad de las escuelas de educación básica (100 mil) que se encuentran en zonas remotas con organización incompleta, bajo el pretexto de fomentar la movilidad social, es un duro golpe a la Escuela Rural Mexicana que, ante una cada vez más agresiva reducción de personal y nulo respaldo de infraestructura, de un plumazo van a desaparecer un espacio cultural que va más allá de las paredes de la escuela, porque representa el espacio cultural por excelencia de los poblados que, al desaparecer, se va a generar una afectación en su identidad cultural.

Existe una única evaluación para quien el sistema deja caer la culpa de las problemáticas educativas que es el maestro, sin poner siquiera en entredicho que los creadores de políticas públicas y los responsables de la educación en los distintos niveles tienen su responsabilidad al respecto, así como la infraestructura o las graves desigualdades sociales en donde la mitad de la población se encuentra en situación de pobreza de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). Esto, además de que en este momento se está gastando 5 veces más en la evaluación docente que en la formación inicial.

Lo que se encuentra detrás de todas estas situaciones, tiene que ver con el debilitamiento de la escuela pública, buscando generar una veta de oportunidad para que empresas privadas sean contratadas por el mismo Estado para que se haga cargo de la educación, un negocio de más de 300 mil millones de pesos que se encuentra en juego. No es algo extraño, países como Liberia y Sudán han entregado a empresas todo su sistema educativo, o en Chile, donde poner una escuela es como poner una ferretería o una licorería en la búsqueda privada de los “bonos educativos”.

Otro ejemplo, más cercano, es que, en varios estados de Estados Unidos, como por ejemplo Texas, una empresa que vende libros, puede contratar, directamente con una escuela pública desde los pizarrones, los materiales didácticos, la curricula hasta los maestros.

Reconozcamos la problemática que nos aqueja, la película “de panzazo” fue sólo la puerta de entrada al futuro que ya estamos viviendo; no por nada la propuesta pedagógica del gobierno federal se presentará hasta prácticamente concluido su sexenio, porqué es lo que menos les interesa. Actuar en consecuencia, antes de que sea tarde…

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Nuevo resultado de PISA

Un nuevo resultado del examen PISA en el que se demuestra que en la última década nuestras niñas, niños y adolescentes no han presentado avance alguno en crecimiento de sus aprendizajes.

Es un buen momento para que se voltee a ver a los tomadores de decisiones como entes responsables de que el maestro no tenga los suficientes herramientas, el curriculum sobrecargado, exceso de programas aledaños al programa oficial, sobre preocupación por preparar una evaluación que, por ser punitiva, requiere de mayor tiempo sin que ello impacte en su formación profesional ni en sus estudiantes.Momento de repensar el abandono del normalismo, y todas aquellas Instituciones construidas durante décadas y dejadas de lado por el sistema. Espacio de reflexión para encontrar las respuestas de la verdadera política educativa que da soporte al sistema, una política educativa que toca lo mediático como herramienta electorera y que solo alcanza a visualizar el ego del funcionario que, por sentarse en la silla de Vasconcelos, cree que hace lo correcto sin ver más allá de la burbuja que le habla al oído.

Momento adecuado de pensar que el magisterio no es el problema, sigue la aplicación de unos planes y programas que no han sufrido mayores adecuaciones sino que, tiene que esperar a que se lleve a cabo la reforma administrativa, que solo le ha dejado mayores tensiones y esperar a la reforma pedagógica que -bajo promesa- llegará luego de que quienes deciden actualmente en el tema educativo a nivel federal estén por irse o ya se fueron.

Momento de definir nuevos derroteros políticos porque los que actualmente corren se contraen junto con la popularidad de un ejecutivo federal que, sin reconocer que con Yupis y amigazos en las Secretarías solo puede lograr resultados como el que vivimos en las elecciones pasadas.

El siguiente examen de este tipo es en tres años, espero que no se vuelva a cometer el error garrafal de este gobierno de no invertir para que el resultado sea por entidad federativa y puedan al menos los estados ver el estado que guardan sus esfuerzos. 

Legislación educativa a modo…

«Esto ha sido una gran injusticia, ha sido un incumplimiento grave de parte de la autoridad y que mina la credibilidad de la reforma educativa». David Calderón Presidente de la Organización “Mexicanos Primero”.

A partir del inicio de los cambios constitucionales que dieron origen a la reforma educativa mucho se ha insistido por parte de la autoridad gubernamental federal, que las modificaciones legales realizadas al entorno educativo tienen como finalidad el generar las condiciones que permitan fortalecer las capacidades y competencias de las maestras y los maestros que se incorporan al servicio docente.

Dicha condición quedó claramente establecida en la Ley General del servicio Profesional Docente (LGSPD) en los artículos 22, 47 y 53, en referencia a los procesos de ingreso, de reconocimiento y de la permanencia en el servicio de los nuevos tiempos marcados por la legislación educativa, sin embargo, como mucho de lo que sucede en nuestro país, solamente lo que conviene a los intereses de quienes detentan el poder político es lo que es aplicable en la realidad.

Lo único cierto es que, como puede explicarlo cualquiera de las y los docentes de nuevo ingreso en estos últimos años, el plan de tutorías para acompañarlos previo a su evaluación de desempeño, el cual es uno de los pilares de la reforma educativa, los dejó solos.

Para visualizarlo en un contexto nacional, de acuerdo con el estudio “Índice de cumplimiento de responsabilidad administrativa estatal” presentado el pasado mes de junio, dejó al descubierto que solo 11 de las 32 entidades federativas lo aplicaron de alguna manera.

Aunado a lo anterior, en días pasados, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), presentó los resultados de la consulta con docentes que participaron en la evaluación del desempeño denominado “Evaluación del desempeño desde la experiencia de los docentes”, el cual da cuenta de lo mencionado con anterioridad, con la salvedad de que el 52% juzgó que su tutor no estaba suficientemente capacitado para cumplir con su función, mientras que el 41% notó que no tenía disposición para brindarles apoyo, lo cual refleja que, los tutores asignados no contaron con ningún apoyo para llevar a cabo su función.

Además de ello, en el documento de poco menos de 100 cuartillas del INEE, en el instrumento aplicado a una muestra de 2 mil 897 maestros, al 64 por ciento les parecieron inadecuadas la redacción de las preguntas, al 63 por ciento estuvieron en desacuerdo con la extensión de las preguntas, el 59% en desacuerdo con la descontextualización de las preguntas, el 58% manifestaron inconformidad con la cantidad de las preguntas, 56% con la duración y el 50% con los aspectos que se evaluaron.

Otro problema en este sentido fue que se incumplió con el pago a los tutores en muchos de los casos, para ejemplo podemos revisar el caso de lo sucedido en Chetumal, Quintana Roo, en donde al menos 240 maestros amenazaron con renunciar a las tutorías por la falta de pagos por más de un año por parte de la autoridad educativa.

Todo lo anterior da cuenta de que se ha puesto el énfasis solamente en poner en evidencia que corresponde solo al maestro la responsabilidad de la mejora de los resultados educativos, dejando de lado todo aquello que tiene que ver con lo que corresponde a las autoridades como es el pago de la asignación de tutores a los docentes de nuevo ingreso, el pago a los mencionados tutores, la generación de instrumentos sólidos y pertinentes para la aplicación de la evaluación del desempeño docente y, por si esto no fuera poco, la necesidad de una evaluación a quienes toman este tipo de decisiones que van solamente en perjuicio de la educación en nuestro país.

Vaya de nueva cuenta un llamado a dejar en claro cuáles son las prioridades en el marco de la educación en nuestro país, a establecer un verdadero diálogo en torno a lo que en verdad debe de ser la educación en nuestro país, un asunto nada menor para el futuro de nuestros hijos y, sobre todo, en la generación de nuevas y mejores oportunidades para la construcción de la sociedad que deseamos.

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