Liderazgo educativo

El pasado 28 de septiembre se celebró a nivel internacional, el día de quién ejerce la dirección escolar, espacio que a pesar de que en nuestro país tiene el mismo trayecto formativo que el del personal docente, en otros países se estudia de manera independiente y representa, por mucho, una profesión que no ha sido suficientemente valorada y respaldada.

La dirección escolar representa, acorde a múltiples investigaciones, el 25 por ciento de la varianza del aprendizaje escolar, esto es, el segundo factor en importancia para el logro de los aprendizajes en el aula y es un factor de peso que se considera de los más importantes que se repite en los estudios internacionales como lo es PISA, el informe McKinsey, así como muchos otros de diferentes organizaciones internacionales como lo es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Fondo Monetario Internacional (FMI) entre otros.

Países como Alemania, China, España, Panamá, entre otros, otorgan un lugar preponderante a la formación y desarrollo profesional del personal que dirige las instituciones educativas. En algunos países existe la carrera específica independente de la carrera docente, en otros hay escuelas nacionales para la formación específica para la dirección y en otros más se exige un posgrado para poder iniciar en el ejercicio de la función directiva en una comunidad escolar desde los niveles básicos hasta el medio superior.

Y es que en la línea de trayecto docente, se privilegia, como debe de ser, la formación docente, pedagógica y de atención a la niñez, dejando apenas pocas asignaturas que tienen que ver con la organización escolar y cuando hablamos de un trayecto formativo, una vez que se le asigna la plaza e dirección, en nuestro país no existe mayor proceso de capacitación, si acaso un diplomado y las ganas personales sin mayor compromiso del estado para el estudio con recursos económicos personales de un posgrado en alguna Institución de educación superior pública o privada por parte de quien habrá de ejercer la plaza, pero hasta ahí.

Se trata de una plaza no solamente diferente, sino que encara compromisos, tareas, funciones y competencias por mucho cambiantes a las del personal docente en donde, pues se necesita de aspectos torales para el ejercicio profesional, como el manejo del estrés, del trabajo en equipo, legislación educativa, negociación, trabajo en equipo, resolución de conflictos, planeación y organización educativa, evaluación institucional, manejo de inventarios, y de recursos materiales, finanzas, vinculación comunitaria, entre muchos otras.

Como se hace mención en el inicio, la dirección escolar representa el segundo factor en importancia para el aprendizaje escolar, por lo que se hace necesario fortalecer el proceso de formación y desarrollo profesional de quienes ejercen la función de la dirección escolar en nuestro país.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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