Deporte y violencia en México

Existe un sin fin de elementos que coadyuvaron para que sucedieran los lamentables hechos que se dieron en el estadio de “La Corregidora” de Querétaro, a todas luces reprobable y señalada de manera abundante en los medios y redes sociales.

Por supuesto que la venta indiscriminada y sin control de alcohol en los estadios que no se da exclusivamente de este deporte ni solo en esa entidad, tolerada bajo el “permiso y supervisión” de las autoridades, es uno de muchos ingredientes y que deja ver un nivel lamentable nivel de corrupción y descuido por parte de los responsables.

Un factor adicional tiene que ver con los grupos de choque a manera de “seguidores leales” de los equipos, la “barra brava” que es alentada por las propias organizaciones deportivas que llevan el nivel de polarización a un nivel por demás riesgoso y que tiene en el suceso en comento un ejemplo por demás evidente de una necesaria atención y regularización.

Sin duda alguna los hechos son reprobables en muchos sentidos y deben ser castigados con todo el rigor de la ley, sin embargo, también son una ventana para centrarnos en un fenómeno que sucede día a día en muchos de hogares en México y que deja ver elementos centrales como lo son la intolerancia, la prepotencia así como diferentes tipos de violencias cuyos destinatarios principales son las niñas, niños, adolescentes, mujeres y personas de la tercera edad con consecuencias lamentables para el futuro de la sociedad.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el maltrato en el hogar puede ser psicológico, físico, económico o sexual. Los incidentes no suelen ser aislados y, por lo general, su frecuencia y gravedad aumentan con el tiempo. Este tipo de maltrato puede acabar provocando daños físicos graves o incluso la muerte.

La situación es compleja y delicada en todos sentidos, de acuerdo con Ulloa, la violencia en el interior de la familia es frecuente en nuestra sociedad. Los niños suelen ser testigos y víctimas de diferentes tipos de maltrato (físico, emocional y sexual), que le afectan directa e indirectamente y cuyos efectos pueden estar presentes a lo largo de toda la vida o incluso ser transferidos a generaciones posteriores.

Como un ejemplo de lo anterior, de acuerdo con una investigación de la organización World Vision México, con más de 40 años en nuestro país, dedicados a la protección de niñas, niños, adolescentes y jóvenes que viven en situación de mayor vulnerabilidad, la casa es considerado el espacio que más alberga distintas manifestaciones de violencia, así como también que el 90% de niñas, niños y adolescentes consideran que no están seguros todo el tiempo y 92.17% han solicitado ayuda telefónica para prevenir o protegerse de la violencia en el último año.

Sin duda lo sucedido en un estadio de futbol conmociona a nuestro país impulsando fuertes emociones e indignación sobre que es necesario hacer algo al respecto, sin embargo, lo que sucede en torno a los hogares representa, en proporción con respecto a la violencia, amenazas, intolerancia e incluso suicidios y asesinatos un grado superlativo que es necesario advertir para que sea tomado en consideración al momento de movilizar nuestras acciones como sociedad.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

manuelnavarrow@gmail.com

https://manuelnavarrow.com

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