¿Es cierto todo lo que leemos?

Teniendo en cuenta la realidad actual donde la información falsa y distorsionada es compartida con facilidad, es necesario distinguir el periodismo profesional y lograr un mayor reconocimiento público de su relevancia. En este siguiente nivel, la búsqueda de la verdad, un concepto que se encuentra en el génesis del periodismo, es ahora más necesario que nunca”… Marcelo Rech, Presidente del Foro Mundial de Editores

Con la presencia cada vez más importante de las redes sociales, el internet y el acceso al mundo digital desde una cantidad cada vez más grande de personas, se ha creado y desarrollado a la par, un mundo que estamos construyendo desde la participación, creencias y valores personales en el que existen grandes problemáticas y áreas de oportunidad.

Por una parte, dada la facilidad con la cual se accede a la publicación en los medios digitales, se han incrementado los llamados “medios digitales” unos que se desprenden de los medios impresos, televisivos y radiofónicos tradicionales y, otros más, desde iniciativas personales o empresariales alejados de estas, todos ellos con un interés personal, grupal o ideológico que se puede apreciar desde la perspectiva en que abordan las diferentes problemáticas sociales que a diario vivimos.

Por otra parte, se encuentran las redes sociales, espacio en el que al menos en cuanto al acceso, cada vez existe una mayor cantidad de personas que podemos leer, opinar, creer, criticar o apoyar por este medio.

Lamentablemente estas mismas redes digitales son utilizadas por pseudo medios digitales para promover intereses muy específicos que de manera oculta y sin ninguna firma de por medio, buscan inclinar la balanza en uno u otra postura, razón por la cual somos solo nosotros quienes debemos de ser el filtro para que, cuando alguien publique algo, verificar si cuenta con el soporte adecuado para que pueda ser tomado como certero.

Un ejemplo claro de ello es lo que sucede actualmente en la Renovación de la Rectoria de la Universidad Autónoma de Chihuahua me donde se ha confundido, desvirtuado y tratado de inclinar la balanza haciendo creer mentiras desde diversos medios digitales en donde además se intenta promover verdades a medias o mentiras completas generando incertidumbre en la comunidad universitaria, y de igual manera en torno a quienes deseamos un clima de paz. Dichas expresiones tendenciosas faltan a todas las normas éticas de periodismo.

Otro ejemplo claro tiene que ver con el conflicto magisterial, en donde lejos de asumir una postura de revisión de los hechos, se asume una crucifixión del magisterio encerrando en un solo paquete a quienes presentamos una postura diferente a la oficial.

Hagamos conciencia, sobre todo cuando formamos parte de esa serie de cadenas que intenta denigrar o denostar algo en donde no hay bases firmes para asegurar y que, de manera sencilla, promovemos su distribución sin el cuidado correspondiente.

Todas estas posturas mediáticas sin duda llevan la intención del amarillismo mediático que aún en nuestros días es una moneda que vende cara su presencia, aún y cuando carece de sustento, valor y sobre todo ética social, entendida ésta como la argamasa que habrá que cimentar nuestras más profundas raíces sociales…

manuelnavarrow.com

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