Los libros de texto y el aprendizaje por proyectos

«Los estudiantes prosperan cuando se les da la oportunidad de aprender de la manera que más les beneficia.» Ken Robinson

El aprendizaje basado en proyectos es una metodología educativa que difiere significativamente de los enfoques tradicionales de enseñanza. En lugar de centrarse en la transmisión de conocimientos de manera pasiva, este enfoque sitúa a los estudiantes en el centro de su propio aprendizaje, lo que les permite explorar, experimentar y construir su propio conocimiento a través de proyectos del mundo real.

Esta metodología se fundamenta en teorías pedagógicas que valoran la experiencia directa, la autodeterminación y la colaboración como elementos esenciales del aprendizaje. Este enfoque contrasta con las metodologías más tradicionales que a menudo se centran en la memorización de hechos y la realización de tareas predeterminadas, limitando así el potencial para el aprendizaje activo y la creatividad.

El aprendizaje basado en proyectos también es interdisciplinario, lo que significa que anima a los estudiantes a hacer conexiones entre diferentes áreas de conocimiento y a aplicar sus habilidades en una variedad de contextos. Esto también difiere de las metodologías tradicionales que suelen enseñar cada asignatura de manera aislada.

Además, el aprendizaje basado en proyectos promueve una comprensión más profunda y duradera de los conceptos porque los estudiantes no solo aprenden sobre un tema, sino que también tienen la oportunidad de aplicar lo que han aprendido en situaciones prácticas y relevantes. Este enfoque ayuda a los estudiantes a ver la relevancia y el valor de lo que están aprendiendo, lo que puede ser muy motivador.

También cabe destacar que el aprendizaje basado en proyectos permite la evaluación auténtica, ya que los productos finales de los proyectos proporcionan una representación tangible de lo que los estudiantes han aprendido y cómo pueden aplicarlo. Esto difiere de las evaluaciones tradicionales, como los exámenes, que a menudo miden la capacidad de los estudiantes para recordar hechos más que su capacidad para usar el conocimiento de manera creativa y crítica.

Es importante señalar, sin embargo, que el aprendizaje basado en proyectos no es una solución mágica. Requiere un diseño cuidadoso de los proyectos, materiales, libros que establezcan una conexión y vinculación, así como una orientación, apoyo adecuados por parte del profesor, y un compromiso por parte de estudiantes. Pero cuando se implementa eficazmente, el aprendizaje basado en proyectos puede proporcionar una experiencia educativa enriquecedora que fomenta la creatividad, la autodeterminación, la colaboración y el pensamiento crítico, habilidades todas ellas esenciales para el siglo XXI.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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La escuela que anhelamos

«La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo»… Paulo Freire

Frecuentemente me he referido a la relación familia escuela como un vínculo necesario para fortalecer el aprendizaje, sin embargo, es necesario entender que la escuela necesita de una autocrítica permanente y necesaria para la transformación de la sociedad. La educación es el espejo en el que se refleja nuestra sociedad, por tanto, si queremos que mañana nuestra sociedad sea autocrítica, inclusiva, democrática y participativa, debemos comenzar por trasformar la escuela de hoy en ese molde ideal.

Una crítica popular que he utilizado antes es que existe una «generación de cristal», pero no debemos olvidar que esta percepción refleja, en realidad, generaciones anteriores que se resisten al cambio y así como hay padres de familia que se resisten, hay docentes y personal educativo que se muestran intolerantes hacia aspectos tan triviales como el largo del cabello, el uniforme o la identidad de un estudiante y otros prejuicios culturales, y se deja en las familias la toda la culpa de las deficiencias educativas. Pero ¿es justo trasladar toda la culpa a las familias, cuyo capital educativo es tan heterogéneo y cuyas circunstancias son tan distintas?

No debemos reducir la labor educativa al mero traspaso de conocimientos. Hacerlo es minimizar el rol transformador de la escuela. Frente a las debilidades o ausencias familiares, la escuela irrumpe como un agente educativo necesario y poderoso. Si anhelamos una sociedad que respeta derechos humanos, democrática y que no discrimine, entonces es imperativo que esas características las integremos primero en nuestras escuelas.

Algunos argumentan que la educación no es responsabilidad de la escuela sino exclusivamente de la familia. Sin embargo, si caemos en esa trampa, limitamos el impacto y alcance de la educación. Delegar la responsabilidad educativa únicamente a las familias es una barrera que impide lograr una escuela verdaderamente inclusiva y formativa.

Si bien es cierto que a veces la escuela y la familia parecen ir en trayectorias opuestas, es crucial identificar qué le corresponde hacer a la escuela para alinear esos caminos. Es prioritario entender que la escuela no debe ser esa entidad frágil que excluye o etiqueta a los estudiantes, ni el hospital que corre a los enfermos. No se trata solo del plan de estudios, sino de la cultura y esencia de la institución. La escuela debe ser reflejo del tipo de sociedad que anhelamos.

Es hora de dejar de lado críticas vacías hacia estudiantes y sus familias y centrarnos en la auto-reflexión. Debemos adoptar un enfoque inclusivo, construir relaciones trascendentes con las familias y aceptar que la transformación comienza con nosotros, los educadores. Como profesionales, nuestro deber es garantizar el derecho a la educación de todos los estudiantes y asumir el peso formativo que implica.

La tarea no es sencilla, pero es fundamental. Si deseamos un cambio en la sociedad, debemos empezar por nosotros, por la forma en que percibimos la educación, y por cómo nos relacionamos con estudiantes y sus familias. Solo entonces, lograremos escuelas que realmente sean pilares para el crecimiento y desarrollo de la sociedad. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Los libros de texto, la discusión…

La educación, ese faro luminoso que guía a las naciones hacia el progreso, ha sido objeto de múltiples transformaciones en México. Los libros de texto gratuitos de la SEP no son la excepción y, recientemente, han sido motivo de debate y crítica. ¿El motivo? Un cambio de enfoque y perspectiva pedagógica que rompe con décadas de tradición educativa neoliberal.

Durante años, los planes y programas educativos adoptaron un carácter enciclopédico, a menudo desconectado del contexto real y cotidiano del estudiante. Esta aproximación, en lugar de fomentar el aprendizaje crítico y contextualizado, promovía la memorización y repetición de contenidos, haciendo eco de libros de texto que delineaban, paso a paso, cómo se debía enseñar, como si todos los estudiantes fueran homogéneos y compartieran las mismas realidades y necesidades.

Pero, ¿quién llevaba la carga de estos resultados? Lamentablemente, el magisterio. Sin voz ni voto en las decisiones, los maestros eran señalados como los principales responsables de los fallos educativos. Sin embargo, la verdadera evaluación y crítica debería haber recaído sobre un sistema que no permitía la adaptabilidad y el cambio.

Hoy, con la introducción de la Nueva Escuela Mexicana, se busca reformar estos paradigmas. Esta propuesta intenta forjar una relación más colaborativa con el magisterio, otorgándole una voz activa en el proceso educativo. No obstante, se encuentra con resistencias, especialmente de aquellos que eran partidarios del sistema anterior.

La crítica constructiva es esencial, pero es importante recordar que no se puede juzgar a un nuevo sistema por los errores del anterior. Es hora de centrarnos en el aprendizaje, de ponerlo en el corazón del sistema educativo y de valorar la indispensable labor del magisterio. Es necesario dar un giro hacia una educación que realmente prepare a las futuras generaciones para los desafíos del mañana.

El cambio es inminente, pero es crucial que todos – maestros, padres, alumnos y sociedad en general – trabajemos juntos. La educación es un esfuerzo colectivo y, para que prospere, debemos valorar y escuchar a quienes están en el aula día tras día: nuestro querido magisterio. Porque en sus manos no sólo está el presente, sino también el futuro de nuestra nación. Porque la Educación es el camino…

Generación de cristal

«Nadie educa a nadie, y nadie se educa a sí mismo; los hombres se educan entre sí, con mediación del mundo»… Paulo Freire en el libro «Pedagogía del Oprimido»

La educación acompaña los cambios sociales, se adapta, pero se complejiza a partir de sucesos que se viven a nivel familiar que impacta los esfuerzos educativos. Uno de los efectos es lo que se le ha denominado como la “generación de cristal” que es se utiliza para describir a las nuevas generaciones. Surge de la percepción de que son más frágiles, sensibles o propensos a ofenderse en comparación con generaciones anteriores. 

Existen un cierto consenso en que esto sucede, porque han enfrentado una mayor exposición a las redes sociales donde las críticas, el ciberacoso y las comparaciones constantes son comunes; mayor educación sobre respeto y diversidad lo que provoca menor tolerancia a los comentarios insensibles o discriminatorios; pero en mayor medida por los cambios en la crianza al interior de los hogares.

Así, está el caso de los «padres helicóptero» que son aquellos que están constantemente supervisando y entrometiéndose en la vida de sus hijos, incluso en asuntos que los hijos podrían manejar por sí mismos, lo que puede limitar las oportunidades de los niños para aprender a enfrentar adversidades; el Miedo al fracaso, llevándolos a protegerlos de situaciones en las que podrían no tener éxito, lo que limitar la capacidad para desarrollar resiliencia y entender que está bien fallar y aprender de los errores; la era de la gratificación en donde muchas cosas se obtienen de manera instantánea (información, entretenimiento, comunicación), limitando su capacidad para desarrollar paciencia y perseverancia; la sobre programación, en donde muchos niños de hoy tienen horarios muy estructurados con clases extracurriculares, deportes, lecciones y otras actividades, que puede limitar el tiempo libre de un niño para el juego no estructurado, la creatividad y aprender a manejar el aburrimiento; la Tecnología y supervisión en donde muchos padres pueden monitorear a sus hijos de formas que antes no eran posibles, como aplicaciones de rastreo o monitoreo de actividades en línea que limita la sensación de independencia y privacidad de los niños y por supuesto la priorización del éxito académico, en donde hay una presión creciente para que los niños tengan éxito, lo que puede llevar a intervenir excesivamente en la educación de sus hijos, haciendo tareas o proyectos para ellos o presionando a docentes para que den calificaciones más altas.

Necesitamos entender que la escuela no educa, el hogar si, la escuela imparte contenidos y se espera que le sean de utilidad para su vida adulta, pero las familias necesitan saber que la escuela continua la labor que se hace en casa con sus propios principios y valores desde donde se hace lo imposible para continuar con su educación. 

La cita inicial precisa que la educación no es un acto unidireccional, sino un proceso colaborativo, de ahí que las familias deben conocer que lo que hacen repercute en la escuela, y que será en el hogar en donde enfrenten las consecuencias. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y parte de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Desapego familiar en el aprendizaje

En la actualidad, nos encontramos inmersos en un modelo económico que ha traído consigo importantes cambios sociales y una modernidad líquida, que describió Bauman, donde todo parece ir demasiado rápido. Los avances tecnológicos, como los teléfonos y las computadoras, han invadido nuestro espacio personal e incluso el familiar, generando una colectividad individualizada. En este contexto, es evidente que el enfoque, la participación y la actividad de los padres en el proceso de enseñanza-aprendizaje de sus hijos ha sufrido transformaciones significativas.

Resulta cada vez más común observar dificultades en los estudiantes para apropiarse de los conocimientos, principalmente debido a la falta de apoyo por parte de sus familias para enfrentar los desafíos educativos. Esta situación tiene consecuencias visibles en la realidad social, donde se percibe una falta de intervención por parte de las familias en el fortalecimiento del proceso escolar.

Es fundamental comprender que el compromiso de los padres y el apoyo familiar desempeñan un papel crucial en el aprendizaje de los hijos. El hogar debe convertirse en un espacio propicio para fomentar la curiosidad, el interés por el conocimiento y el desarrollo de habilidades académicas. Para lograrlo, es necesario establecer una mejor relación y una comunicación efectiva entre padres e hijos.

Es esencial que los padres demuestren un interés genuino por la educación de sus hijos y se involucren activamente en su proceso de aprendizaje. Esto implica dedicar tiempo de calidad para escuchar y comprender las inquietudes, necesidades y logros de sus hijos. Además, es importante establecer una rutina de estudio en casa, donde se brinde un ambiente tranquilo y propicio para el aprendizaje.

Asimismo, es fundamental que los padres establezcan expectativas claras y realistas para sus hijos, alentándoles a esforzarse y alcanzar sus metas académicas. El reconocimiento y el refuerzo positivo por los logros obtenidos son elementos clave para motivar y fortalecer la autoestima de los estudiantes.

La colaboración entre la escuela y la familia también juega un papel fundamental en el proceso educativo. Los padres deben mantener una comunicación constante con los docentes, participar en reuniones escolares y estar al tanto del progreso académico de sus hijos. Esta colaboración permitirá identificar posibles dificultades y brindar el apoyo necesario de manera oportuna.

Así, es importante destacar que el aprendizaje no se limita al ámbito académico. Los padres deben fomentar el desarrollo integral de sus hijos, promoviendo actividades extracurriculares, lectura, exploración de intereses personales y la adquisición de habilidades socioemocionales. Estos aspectos son fundamentales para formar individuos completos y preparados para enfrentar los retos de la vida.

En este contexto de cambios acelerados y colectividad individualizada, es crucial que los padres asuman un compromiso activo en la educación de sus hijos. El fortalecimiento de la relación y el apoyo familiar son elementos clave para fomentar un mejor proceso de aprendizaje. La participación activa de los padres, la comunicación efectiva, el establecimiento de expectativas realistas y el reconocimiento de los logros son estrategias fundamentales para promover el éxito educativo y el desarrollo integral de los hijos, porque la Educación es el camino…

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Decisiones desde el escritorio y aprendizaje

Hay un dicho muy popular utilizado al interior del medio educativo para expresar que una decisión cupular no es precisamente cercana a la realidad educativa de las escuelas cuando se dice que es muy fácil decirlo “desde el escritorio”.

En este ámbito, es fundamental comprender que, a pesar de que no se pueda percibir de esta manera en los pasillos de las oficinas públicas,  las decisiones tomadas desde los puestos administrativos tienen un impacto profundo en el trabajo de las escuelas y, por tanto, en el aprendizaje de estudiantes. Aunque a menudo se perciban como meros trámites burocráticos, cada orden, documento o decisión afecta directamente las actividades diarias de las escuelas.

Así, es esencial reconocer que los roles administrativos que tienen que ver con el sector educativo como son la asignación de recursos, plazas, programas compensatorios, apoyos, infraestructura entre otros, no se limitan a papeles, firmas y números. Por el contrario, requieren de contar con una profunda comprensión del fenómeno educativo y una reflexión crítica sobre el impacto de esas decisiones en el aprendizaje de los estudiantes. Por esta razón, es altamente beneficioso que los puestos administrativos sean ocupados por profesionales con formación educativa, complementada por supuesto con perfiles en áreas profesionales de corte financiero, administrativo, legal, contable, u otro según sea necesario. No es lo mismo cuando se administra una fábrica de tornillos, una empresa de seguros, un banco o una empresa turística, que cuando se juega la vida de millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Aunque esto sería deseable, la realidad nos muestra que, con muy destacadas excepciones sobre todo en el área académica, es poco común encontrar perfiles en las áreas administrativas acordes a la toma de decisiones que se orienten a favorecer la educación desde dichos puestos. El gran problema es que gran parte de las decisiones de peso son tomadas por las autoridades administrativas. Es crucial establecer un proceso de formación y desarrollo profesional para quienes desempeñan un trabajo de este tipo, tanto aquellos con formación en educación como aquellos sin ella, a fin de fomentar una reflexión profunda sobre el impacto de sus decisiones en los centros escolares y fortalecer su conocimiento del ámbito educativo.

Estas autoridades administrativas deben estar dispuestas a evaluar constantemente el impacto cualitativo de sus acciones y a ajustar su enfoque para mejorar los resultados educativos, por ello, es responsabilidad de las autoridades educativas y gubernamentales fomentar el desarrollo profesional y la capacitación continua de estas autoridades, brindándoles las herramientas necesarias para comprender y abordar los desafíos educativos actuales en una comunicación permanente con quienes reciben de manera directa estos servicios o apoyos en los centros educativos 

Sería deseable que en el proceso de evaluación del sistema educativo se incluyan políticas públicas para evaluar estas áreas, sería un gran avance que esta estructura pudiera contar con elementos no solo para su evaluación, sino para brindarles un seguimiento, apoyo y respaldo para que su trabajo, desempeño y decisiones puedan tener un mejor impacto y con ello un beneficio para el sistema educativo y sociedad en su conjunto, porque la educación es el camino…

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Dirección y formación profesional

El papel de la dirección escolar es incuestionablemente crítico para el éxito de cualquier centro educativo. La figura de quien está al frente del centro educativo no solo afecta la organización del centro, sino también el propio aprendizaje de los estudiantes. Estas autoridades son responsables de establecer una visión clara para la escuela, gestionar el recurso humano y financiero, promover un ambiente de aprendizaje seguro y garantizar que se obtengan una educación de mejora continua.

Parecería que con la formación de los estudios iniciales son suficientes, sin embargo, los retos y los alcances de las decisiones poco tiene que ver con planes de estudios normalmente orientados hacia el trabajo con un grupo escolar, y no con adultos, en donde las tareas del trabajo colaborativo,  organización, rendición de cuentas, resolución de conflictos, negociación, planeación, evaluación institucional, orientación a familias, vínculo con las autoridades, comunicación asertiva, gestión del tiempo, liderazgo y muchos otros que se necesitan para el fortalecimiento de un papel cada vez de mayor importancia.

Además de esto, la dirección escolar debe ser capaz de crear una comunidad inclusiva y propositiva, donde estudiantes, padres, maestros y demás miembros de la comunidad educativa sientan que sus voces son escuchadas y que son parte integral de la ruta de mejora del centro escolar.

La formación para la dirección escolar, sin embargo, ha sido un tema de debate en México. A pesar de la importancia de este rol, no existe una institución oficial y gratuita que se dedique a la formación para la dirección escolar y se convierte entonces en una responsabilidad voluntaria y personal de quien ejerce el puesto y debe además pagar por ello para su formación.

La diversidad de instituciones que ofrecen formación directiva (con costo por supuesto), cada una con su propia visión de lo que implica ser un director, puede resultar en una falta de coherencia en la calidad y el enfoque de la educación de los líderes escolares.

Es vital que el Estado reconozca la formación de directores escolares como una inversión para el futuro de la educación del país. La implementación de una política que proporcione una formación coherente y de calidad para los líderes escolares podría resultar en una mejora significativa en la calidad de la educación en todo el país.

El hecho de que el Estado Mexicano no haya asumido esta responsabilidad hasta ahora tiene profundas implicaciones para la educación en México y sin duda es parte corresponsable en los lamentables resultados educativos que frecuentemente se traen a la mesa de discusión en los medios de comunicación.

La dirección escolar no es simplemente un puesto administrativo ni solo un puesto escalafonario en la vida docente, es una posición de liderazgo que tiene el potencial de transformar la educación y el futuro de estudiantes. Por lo tanto, es crucial que la sociedad valore la dirección escolar y exija al Estado que invierta en la formación para la dierección. Este es uno de los caminos que pueden ayudar para asegurar que cada niño y niña en México tenga acceso a una educación de calidad. Porque la Educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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Más allá de las calificaciones

Históricamente, hemos atribuido un peso excesivo a las calificaciones como métrica de éxito académico. Mientras que las calificaciones pueden ofrecer una visión sobre ciertos aspectos del rendimiento de estudiantes, este enfoque unidimensional puede omitir una serie de habilidades y competencias valiosas que no se reflejan necesariamente en una boleta de calificaciones.

La convivencia, el trabajo en equipo y la comunicación son habilidades vitales que, a menudo, no se reflejan en las calificaciones. Los estudiantes que pueden trabajar efectivamente como parte de un equipo, que pueden comunicarse con claridad y respeto y que entienden el valor de la diversidad y la inclusión, están equipados para tener éxito más allá del aula.

Para fomentar este cambio de enfoque en la sociedad, es esencial reevaluar cómo medimos y celebramos el éxito en la educación. Necesitamos promover una cultura de aprendizaje que valore la resiliencia, la creatividad, la empatía y la ética, tanto como la competencia académica, es decir, una evaluación formativa.

La evaluación formativa se centra en brindar retroalimentación oportuna y específica, involucrar a los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje y promover el crecimiento y desarrollo de habilidades. Al brindar una retroalimentación oportuna y constructiva, los estudiantes pueden comprender sus avances y trabajar en áreas que requieren más atención.

Pero esta evaluación no solo beneficia a estudiantes, también tiene un impacto en los docentes y en el ambiente de aprendizaje en general. Al enfocarse en el progreso y desarrollo de habilidades, se fomenta una mentalidad de mejora continua tanto en los estudiantes como en docentes. Además, al crear un clima de confianza y colaboración en el aula, se promueve la participación activa de los estudiantes y el intercambio de ideas en el centro escolar.

Es fundamental que como sociedad reflexionemos sobre cómo podemos fortalecer la evaluación formativa en nuestras instituciones educativas. Esto implica un compromiso colectivo de directivos, docentes, padres y estudiantes. Es necesario fomentar una cultura de evaluación formativa, brindar capacitación y apoyo a los docentes, y promover la comunicación abierta entre todos los actores involucrados.

La evaluación formativa es un enfoque transformador que puede impactar de manera significativa en la calidad de la educación. Al centrarnos en el crecimiento y desarrollo de nuestros jóvenes, les estamos brindando las herramientas necesarias para enfrentar los retos del futuro. Además, al involucrar a la comunidad en la discusión sobre este tema, estamos generando conciencia y promoviendo un diálogo constructivo que impulse el cambio.

Así, la evaluación formativa es más que una simple calificación. Es un proceso que nos permite entender y apoyar a nuestros estudiantes en su desarrollo integral. La implementación de este enfoque requiere un compromiso de todos los actores involucrados en la educación. Trabajemos juntos para entender y fortalecer la evaluación formativa y proporcionar a nuestros jóvenes las herramientas necesarias para un futuro exitoso, porque la educación, es el camino

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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Felicidades Escuela Normal Experimental “Miguel Hidalgo”

La formación docente es un pilar fundamental para una mejor educación y un mejor desarrollo de nuestra sociedad. Los docentes son los facilitadores del aprendizaje, los guías que encienden la chispa del conocimiento en las mentes de los estudiantes. Su papel va más allá de impartir contenidos; son modelos a seguir, mentores y defensores de los derechos y valores fundamentales.

Como exdirector de dos escuelas normales, reconozco que un docente bien formado posee el conocimiento pedagógico necesario para adaptar su enseñanza a las necesidades y características de los estudiantes. Entiende la diversidad de estilos de aprendizaje, motivando e inspirando a cada estudiante a alcanzar su máximo potencial. La formación docente les proporciona las herramientas para diseñar y llevar a cabo experiencias educativas significativas y enriquecedoras.

Por tanto, resulta por demas significativo el logro obtenido por la Escuela Normal Experimental «Miguel Hidalgo» de Parral, Chihuahua, al obtener la certificación bajo la Norma Internacional ISO 21001:2018. Esta distinción no solo destaca por ser la cuarta a nivel nacional en alcanzar dicha certificación, sino también por ser la primera en el estado de Chihuahua. Este logro representa un hito importante para la formación docente en la entidad y abre nuevas oportunidades para el mejoramiento continuo.

La certificación ISO 21001:2018 demuestra que la Escuela Normal Experimental «Miguel Hidalgo» ha establecido un sistema de gestión de calidad robusto y efectivo. Esta norma se basa en el enfoque de mejora continua, lo que implica que la institución estará en constante búsqueda de formas de optimizar sus procesos y servicios educativos. Al implementar los requisitos de la norma, la escuela ha demostrado su compromiso con la calidad de la formación docente y con la satisfacción de las necesidades y expectativas de sus estudiantes y partes interesadas.

El sistema de gestión ISO 21001:2018 se enfoca en varios aspectos clave. En primer lugar, destaca la importancia de un liderazgo comprometido y una dirección clara en la mejora de la calidad educativa. Esto implica que la escuela cuenta con un equipo directivo que establece políticas claras, asigna responsabilidades y promueve la participación activa de todos los miembros del personal docente y administrativo.

Además, la norma destaca la gestión efectiva de los recursos educativos, asegurando que la escuela cuente con personal competente, instalaciones adecuadas, materiales educativos actualizados y tecnologías relevantes para ofrecer una formación docente de calidad, con lo que los procesos que se llevan a cabo desde las instancias superiores, deberán de adecuarse para cumplir con la normatividad y no dejar caer este proceso que se inicia.

Asimismo, la ISO 21001:2018 enfatiza la importancia de un proceso de enseñanza-aprendizaje bien estructurado y evaluado, que incluya la planificación de programas educativos, la selección de métodos de enseñanza adecuados y la evaluación continua del desempeño estudiantil.

Con esta certificación, se espera que la Escuela Normal Experimental «Miguel Hidalgo» fortalezca su capacidad para la formación docente y pueda lograr beneficios significativos para la entidad. Se espera que el sistema de gestión de calidad promueva la excelencia educativa, el desarrollo profesional de los docentes y la actualización constante de las metodologías de enseñanza. Asimismo, se espera que esta certificación impulse la reputación de la escuela, atrayendo a estudiantes interesados en recibir una formación docente de calidad y generando confianza en los padres de familia y en la comunidad educativa en general.

En definitiva, la certificación bajo la norma ISO 21001:2018 es un logro destacado para la Escuela Normal Experimental «Miguel Hidalgo» que hay que celebrar y seguir de cerca. Este hito marca el inicio de un camino de mejora continua en beneficio de la formación docente en la entidad, brindando oportunidades para el desarrollo y la excelencia en la educación. Porque la Educación, es el camino…

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Estrategias de prevención digital

La creciente digitalización del mundo en el que vivimos ha traído consigo innumerables beneficios, como la conectividad global, el acceso inmediato a la información y la facilidad de comunicación. Sin embargo, también ha abierto la puerta a nuevas formas de violencia, siendo una de las más alarmantes la violencia digital en la niñez y juventud.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la violencia digital ha aumentado en los últimos cuatro años, siendo sus propios compañeros de escuela los principales agresores. Este problema se ha exacerbado durante el período de encierro derivado de la emergencia sanitaria, pero no es el único factor. Ante este panorama, es fundamental desarrollar acciones de prevención, detección y gestión de la violencia digital tanto en la escuela como en el hogar.

En la escuela, es esencial, con el apoyo de las autoridades educativas y gobierno, una educación en ciberseguridad, ya que los estudiantes deben aprender a reconocer y manejar situaciones de acoso o violencia en línea;  políticas claras contra la violencia digital, es decir protocolos de acción en caso de que se produzca violencia digital entre los estudiantes y ser comunicadas claramente a todos los miembros de la comunidad educativa; promoción de una cultura de respeto y empatía en línea en todas las interacciones, así, los estudiantes deben entender que las reglas de comportamiento en el mundo físico también se aplican en el mundo digital.

Por otra parte y tal vez más importante, en el hogar, las acciones podrían incluir un monitoreo y supervisión del uso de la tecnología, estar al tanto de las actividades en línea de sus hijos, asegurándose de que utilicen la tecnología de manera segura y responsable; un diálogo abierto para fomentar una comunicación abierta con sus hijos sobre sus experiencias en línea, animarles a compartir si están experimentando o presenciando violencia digital; establecer normas y límites claros sobre el uso de la tecnología, los horarios de uso, las páginas que pueden visitar y las actividades que pueden realizar en línea y por supuesto y lo más importante, Usted debe de modelar un comportamiento adecuado en línea, ser respetuoso y navegar seguro para que los niños lo aprendan y lo repliquen.

De poco sirve decirle hacerle saber al menor que debe respetar a las personas en redes si en el hogar observa abiertamente peleas y discusiones privilegiando el que siempre se debe de humillar en las redes sociales, o expresarle que hay que definir horarios y límites cuando Usted pasa todo el día pegado a su teléfono sin ponerle atención o, por supuesto, hablar de evitar la violencia cuando en el hogar visualiza ejemplos concretos de personas que son violentadas a diario por múltiples formas.

Al reconocer la violencia digital como una amenaza real y poner en marcha medidas preventivas tanto en el hogar como en la escuela, podemos proteger a nuestra niñez y juventud de este tipo de abusos y crear un ambiente digital más seguro para todos. 

La Educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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Violencia escolar

Un tema que suele ser recurrente tiene que ver con la violencia y acoso en las escuelas, la cual muestra elementos cuya expresión superficial se da en la escuela, sin embargo, cuenta con profundas raíces en la familia y en el tejido social. Es un argumento que desnuda la realidad que viven día a día en su hogar y colonia, en una normalidad aprendida que simplemente trasladan a la escuela, por lo que un planteamiento erróneo, es buscar criminalizar al personal educativo, promoviendo castigos en los códigos penales, sin ver las razones de fondo y sobre todo evadiendo la responsabilidad con la aplicación integral de soluciones para enfrenar el problema.

Corresponde al centro escolar por supuesto ser el vínculo y el canal para la detección oportuna que permitan favorecer el conocimiento y orientación al promover programas de sensibilización y prevención en todos los niveles educativos, brindando información y herramientas a estudiantes, docentes, padres y comunidad educativa en general. Estos programas deben abordar temas como el respeto, la empatía, la resolución pacífica de conflictos y la promoción de una cultura de convivencia sana.

Para lograr esto, el Estado debe brindar capacitación y formación continua a docentes y personal educativo en la identificación, prevención y manejo de situaciones de violencia y acoso. Esto incluye desarrollar habilidades de comunicación efectiva, gestión de conflictos y promoción de un entorno escolar seguro y respetuoso.

Por otra parte, los diferentes niveles de gobierno deben establecer mecanismos de coordinación entre las instituciones educativas, los servicios sociales, la policía y otros actores relevantes para abordar de manera integral los casos de violencia y acoso, garantizando una respuesta rápida y eficaz, así como la derivación a los servicios de apoyo necesarios.

Así, es esencial que se establezcan políticas y marcos legales sólidos para prevenir y combatir la violencia y el acoso en los centros educativos. Estas políticas deben enfocarse en la protección de los derechos de los estudiantes, establecer protocolos claros de actuación y sanciones adecuadas para los casos de violencia y acoso.

Es claro que la participación de la comunidad educativa, incluyendo a padres, madres, tutores y otros actores sociales, es fundamental para abordar eficazmente el problema. Se deben promover espacios de diálogo, colaboración y participación para buscar soluciones conjuntas y crear un entorno de apoyo y protección para los estudiantes.

Entonces, la solución a la violencia y al acoso requiere de una respuesta integral y coordinada que involucre a diferentes niveles de gobierno, instituciones educativas, docentes, comunidad educativa y sociedad en general. Es fundamental reconocer que la responsabilidad no recae únicamente en el personal educativo, sino en un sistema que debe trabajar de manera conjunta para reconstruir el tejido social y promover entornos educativos seguros y respetuosos. La educación es el camino.

Doctor Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social.  

Miembro de la Asociación de Editorialistas del Estado de Chihuahua

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El invisible techo de cristal

Conforme la sociedad avanza, la evolución de los derechos que se adquieren no permite visualizar, en el marco de la larga duración de Fernando Braudel, aquello que nos acontece y no nos permite hacer visible las graves deficiencias y ausencias que aún tenemos en nuestra comunidad.

Todo parece tan normal que casi podemos asegurar que es lo que “debe de ser”, porque es el resultado de décadas de comportamientos, actitudes, chistes, albures, y una variedad instalada socialmente de micromachismos existenciales que son impresionantemente integrados en nuestra realidad que pasan por ser, lamentablemente parte de nuestra vida diaria.

De acuerdo con el instituto Nacional de las Mujeres, el techo de cristal es un término acuñado desde el campo de la psicología para referirse a las barreras invisibles, difíciles de traspasar, que representan los límites a los que se enfrentan las mujeres en su carrera profesional, no por una carencia de preparación y capacidades, sino por la misma estructura institucional, lo que sin duda limita las oportunidades y el avance de las mujeres en diversas esferas.

Ejemplos visibles hay muchos, solo por mencionar algunos, la brecha salarial, la escasa representación en puestos directivos en organizaciones tanto públicas y privadas, las limitaciones en el acceso a oportunidades de desarrollo, las dificultades para conciliar trabajo y vida personal, las barreras en campos dominados por hombres como la tecnología, la ingeniería o la política, el peso que cargan en las labores domésticas y de cuidado familiar que les impiden siquiera pensar en crecer laboralmente, la falta de representación en la toma de decisiones, ya que suelen estar subrepresentadas en los consejos de administración, los órganos de gobierno y las posiciones de poder político, entre muchas otras.

Es tan íntimamente cercano a nosotros, que hoy mismo una parte no menor de nuestra sociedad afirma que incluso es la mujer quien impone la agenda en nuestra sociedad, por lo que, si en realidad deseamos una sociedad más justa e igualitaria, resulta fundamental comenzara a actuar como sociedad y por supuesto, al interior de las Instituciones educativas.

Hay elementos que se pueden integrar en nuestro trabajo diario, y que pueden comenzar a hacer la diferencia cuando se trata de formación y desarrollo de la personalidad, como es el caso de desafiar los roles y estereotipos de género tradicionales, permitiendo a los estudiantes explorar una amplia gama de intereses y aptitudes, fomentar y promover el liderazgo femenino en todas las etapas educativas, ofrecer capacitación y sensibilización a los docentes sobre la importancia de abordar el techo de cristal y promover la igualdad de género en el aula entre otros aspectos por supuesto

La formación y el desarrollo de estudiantes en relación al género son aspectos cruciales para romper el techo de cristal y lograr una sociedad más equitativa, pero más importante será lo que Usted en casa pueda ofrecer con el ejemplo, con el trato a su pareja, con la distribución de las labores en el hogar, con la manera en que habla de sus compañeras de trabajo o colonia… Usted es el mejor ejemplo de lo que mañana habrá de ser cuando crezca.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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Trabajo cooperativo en la escuela

En un centro escolar, la participación y colaboración de todos los actores involucrados son fundamentales para el desarrollo integral de los estudiantes. Aunque no es normal ni deseable, algunos centros educativos, trabajan bajo el esquema de la “cartera de huevo”, porque a pesar de que todo el personal trabaja en el mismo centro, cada uno lo hace de manera individual, sin generar una participación ni promoverla, ya sea al interior del centro escolar ni con estudiantes y sus familias a manera de un conjunto con una sólida coordinación de acciones. Esto representa un problema.

El trabajo cooperativo, entendido como un marco de organización que promueve la colaboración y el compromiso de todo el personal docente, estudiantes y familias, ofrece numerosas ventajas en el contexto educativo. Así, las ventajas del trabajo cooperativo como modelo de organización en un centro escolar, destaca su impacto positivo en el aprendizaje de estudiantes, así como el fortalecimiento de la comunidad educativa en su conjunto.

Como marco de organización el trabajo cooperativo fomenta, además, la comunicación fluida y efectiva entre el personal docente y los padres de familia. A través de reuniones regulares, grupos de trabajo y canales de comunicación abiertos, se establece un diálogo constante que permite compartir información relevante sobre el progreso académico y emocional de los estudiantes. Esta comunicación fortalece la relación entre las partes interesadas, facilita la coordinación de esfuerzos y contribuye a una mayor alineación entre el hogar y la escuela en beneficio de los estudiantes.

Un aspecto importante, es que el trabajo cooperativo involucra activamente a los padres de familia en el proceso educativo de sus hijos. Al ser considerados como parte integral de la comunidad escolar, se les brinda la oportunidad de contribuir con sus conocimientos, habilidades y experiencias en beneficio de estudiantes. Esto promueve un mayor sentido de pertenencia y empoderamiento, ya que los padres se sienten valorados y reconocidos como parte en la educación de sus hijos. Su participación en actividades escolares, proyectos conjuntos y decisiones importantes fortalece la relación hogar-escuela y crea un entorno de apoyo mutuo.

Además, el trabajo cooperativo facilita el intercambio de experiencias y buenas prácticas entre el personal docente y familias. A través de la colaboración en proyectos y actividades, se generan espacios para compartir ideas, estrategias pedagógicas exitosas y enfoques innovadores. Esto enriquece la labor educativa, promoviendo la mejora continua y el crecimiento profesional tanto de los docentes como de las familias. El intercambio de conocimientos y la retroalimentación constante permiten implementar e impulsar nuevas estrategias educativas que beneficien el desarrollo de estudiantes.

Finalmente, al hacerlo así, se establece una red de apoyo en la cual se comparten preocupaciones, se brinda orientación y se promueve el bienestar de los miembros de la comunidad. El trabajo cooperativo permite identificar y abordar de manera conjunta situaciones difíciles, promoviendo un ambiente seguro y acogedor donde los estudiantes sienten, además, un sólido respaldo.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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Aprendizaje organizacional 

Las escuelas son organizaciones inteligentes con capacidad de aprender de su contexto, de sus errores, de las personas que la conforman y con ello, la calidad, actualización, enfoque, interés y capacidad de reacción de autoridades, docentes, personal administrativo y familias que reconstruyen día a día el potencial de desarrollo que le es significativo para la realización de la tarea que tienen encomendada: el aprendizaje.

Es importante entender qué es el aprendizaje organizacional es, en pocas palabras, el proceso mediante el cual una organización, en este caso, una escuela, adquiere y utiliza nuevos conocimientos, habilidades y prácticas para mejorar su desempeño y adaptarse a los cambios.

El aprendizaje organizacional es esencial en el ámbito educativo. Las escuelas son contextos muy dinámicos, donde repetidamente se presentan desafíos y oportunidades de mejora. Mediante el aprendizaje organizacional, directivos, docentes y el personal escolar pueden reflexionar, colaborar, tomar acciones y sobre todo decisiones para promover la mejora educativa.

Ser conscientes del aprendizaje organizacional es fomentar una cultura de aprendizaje, donde la búsqueda de conocimiento y el crecimiento constante se convierten en la norma. Además, fortalece la capacidad de adaptación frente a los cambios curriculares, pedagógicos y tecnológicos. También el mejorar la enseñanza y el aprendizaje al promover una actualización y aplicación de buenas prácticas, de aquellas que funcionan, para ese momento, para esa circunstancia y con esas condiciones.

Para promover el aprendizaje organizacional al interior del centro educativo existen diferentes estrategias. En primer lugar, es fundamental fomentar una cultura de colaboración y de compartir conocimientos, donde directivos, docentes y personal puedan intercambiar experiencias y aprendizajes. Además, se deben establecer, intencionalmente, espacios de reflexión y análisis, como lo es el consejo técnico, los grupos de estudio o las comunidades de práctica. En este sentido, el liderazgo educativo desempeña un papel crucial al proporcionar de la organización, recursos, tiempo y apoyo para el desarrollo profesional del equipo.

Algunos ejemplos de buenas prácticas de aprendizaje organizacional en las escuelas pueden incluir la implementación de programas de mentoría y apoyo entre docentes, la participación en conferencias y cursos de desarrollo profesional, la realización de investigaciones colaborativas sobre mejores enfoques pedagógicos, la elaboración conjunta de la agenda anual, la resolución de conflictos y la adopción de tecnologías educativas innovadoras para la mejora.

En resumen, el aprendizaje organizacional es un pilar fundamental para el crecimiento educativo en las escuelas. Al fomentar una cultura de aprendizaje, adaptación y mejora continua, las instituciones educativas pueden enfrentar de mejor manera los retos del siglo XXI y proporcionar una mejor educación. Hay que tener siempre presente esa maravillosa frase de Séneca “Docendo discimus” que significa «enseñando, aprendemos», ya que solo juntos podemos impulsar el cambio y la mejora permanente de nuestro centro educativo.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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Organización escolar para el aprendizaje

Probablemente Usted, si no trabaja en una institución educativa o no tiene familiar cercano que lo haga, el interior de un centro escolar sea un espacio poco conocido o tal vez lo que la experiencia de tener a sus hijos en la escuela le haya dejado en alguna actividad o al ayudar en algunas de las tareas escolares.

Por lo regular, cuando platicamos sobre una escuela, en la que deseamos para nuestros hijos, normalmente se piensa en mucho de lo que el centro educativo comparte hacia su exterior, así, nos gusta que esa escuela gane el primer lugar en los eventos deportivos, que obtenga el mejor promedio en algún examen estatal o nacional, en la Olimpiada del Conocimiento, o nos fijemos si se ganaron muchos premios en los eventos culturales de zona o región.

No obstante, múltiples estudios internacionales dedican un amplio contenido a la importancia de la organización escolar en el aprendizaje de las niñas, niños, y adolescentes destacando primordialmente que el foco que esté centrado en el aprendizaje por encima de todas las decisiones que se tomen.

En este sentido, aspectos como la forma en que se aplique la disciplina (punitiva o para el aprendizaje), la evaluación (para pasar el examen o para el crecimiento), las interacciones del personal (lo “llevado” o respetuoso), la manera en que vive la inclusión (abierta o selectiva), la importancia de la persona (en lo individual o en lo colectivo), la forma en que se construye el reglamento de convivencia (vertical o consensuado), entre otros muchos ejemplos más, habrán de ser clave para la generación del clima institucional que a su vez se reflejará en el clima del aula, que es en sí el factor de mayor importancia para el aprendizaje.

Así, se han desarrollado múltiples formatos de organización como el caso de las Comunidades de Aprendizaje o las Escuelas Efectivas, así como estudios que confirman como el Informe McKinsey o el estudio de escuelas con resultados destacables en siete países latinoamericanos por parte de la UNESCO, que dan por descontados aspectos fundamentales al interior del centro educativo que obtiene excelentes resultados: el liderazgo, la organización escolar y los procesos al interior del aula.

Por ello, para favorecer el aprendizaje, se requiere que, al interior de la organización del centro educativo, se ponga en primer lugar el factor del aprendizaje como aspecto a tratar al interior de la comunidad educativa. 

Concentrar todos los esfuerzos para conocer que más allá de las indicaciones que se reciban por parte de las autoridades aún y con toda la buena intención, sepan que es su contexto, es su experiencia, su relación con sus estudiantes y familias lo que hace que las decisiones que se tomen al interior de la escuela valgan la pena y la audacia para enfrentar las situaciones y retos tanto internos como externos que sin duda alguna aparecen a cada instante.

Construir juntos un centro educativo es lo que marca la diferencia, pero entender que una escuela vive para hacer efectivo el derecho a la educación y del aprendizaje de calidad consagrada en la Constitución por parte de sus estudiantes es la clave de un centro educativo con resultados destacables.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

manuelnavarrow@gmail.com

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