El peso de la pandemia

Conforme suceden acontecimientos importantes en la sociedad, se llevan a cabo diferentes instrumentos que dan cuenta de los efectos que éstos tienen en nuestra vida, máxime en situaciones como lo es la emergencia sanitaria, en donde nadie puede tener duda con respecto a la importancia e impacto en nuestras vidas. 

En este sentido, de los diferentes instrumentos que han tomado percepción de nuestra realidad en este tiempo, hay dos en especial que han llamado poderosamente mi atención, las cuales ponen el foco en la educación y en los esfuerzos que se han desarrollado desde el hogar, tomando en consideración el nuevo rol que han tomado las familias en el marco de la propuesta mayoritaria que se ha implementado para llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje tomando como eje el apoyo de la red de internet y en donde se necesita un respaldo por demás importante en casa para favorecer los aprendizajes.

En ambas encuestas, se hace evidente algo que se dice desde la voz de la experiencia, sin embargo, ambas dejan en claro que el mayor peso, independientemente del grado que se trate en educación básica, lo ha tenido la mujer.

La primera, que se llevó a cabo en Alemania, España, Francia, México, Nigeria, Reino Unido y Tailandia, se denominó On the frontline: the global economic impact of Covid -19, desarrollada en conjunto por el grupo AXA y el grupo Ipsos, la cual coloca a nuestro país como el que más presión han tenido las mujeres a partir de la pandemia, en donde se señala que más de la mitad de las mujeres en nuestro país han tenido que cuidar a otros (niñas, niños, adolescentes, jóvenes, enfermos, adultos mayores, etc.) durante la emergencia sanitaria, lo que ha repercutido fuertemente en su salud mental. 

La otra encuesta que aborda datos importantes al respecto, es la del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), la cual señaló la semana pasada, que las mujeres no solo tienen una múltiple jornada entre el hogar y su trabajo, sino que son quienes asumieron la tarea de guiar las actividades en lo que corresponde al hogar en el proceso de enseñanza – aprendizaje escolar.

De acuerdo con este último instrumento, de acuerdo con la distribución porcentual de la población de 3 a 29 años inscrita en el presente ciclo escolar que recibe apoyo en sus actividades escolares o tareas según el nivel de escolaridad es la figura materna quien hace fuerte las tareas de aprendizaje de sus hijos e hijas siendo en preescolar, la madre (88.4) y el padre (5.9%), para el caso de la educación primaria, la madre (77.0%) y el padre (7.9%) y en secundaria, la madre (60.2%) y el padre (10,2%).

Es clara la diferencia abismal que existe en la sociedad con respecto al peso que significa la figura materna en los tiempos de crisis sanitaria que vivimos, los cuales, como en el caso de las maestras que son a la vez madres de familia, especialmente quienes son educadoras y el día de ayer se celebró su día y felicito, a quienes se les ha multiplicado el trabajo en el hogar y en la escuela, en donde se deja claro que se requiere de políticas públicas con perspectiva de género y de fortalecimiento de la salud mental para atender las problemáticas que, de no atenderse, veremos sus consecuencias en el corto, mediano y largo plazos.

El autor es miembro de la Asociación Estatal de Editorialistas

manuelnavarrow@gmail.com

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La nueva realidad educativa

A partir de que la emergencia sanitaria empezó a mostrar el impacto de su paso en los diferentes sectores de nuestra sociedad, los números que tienen que ver con la generación de aspectos que tienen que ver con nuestra vida diaria han ido aumentando de manera aparentemente lenta, pero también imperceptiblemente rápido, dada la trascendencia que tendrán para las siguientes generaciones.

La nueva realidad ha sido brutal; de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la única economía en el mundo que no está en recesión es la China, que apenas ha crecido un 2.3%, de ahí en fuera, las economías han caído en recesión hasta en un 70%, lo que se anticipa, traerá consecuencias importantes para la sociedad contemporánea. 

De esta manera, la economía, en el turismo, en la alimentación, en las ciudades, en el desempleo, en la igualdad de género, en la salud mental, en el incremento de las brechas sociales, en el dolor provocado en las familias sin algún integrante, en la migración, en la incertidumbre y por supuesto, en la educación los efectos se dejan ver a simple vista.

El impacto en los factores asociados a la realidad educativa es muy fuerte. Para el caso de nuestro país uno de los más importantes ha sido el abandono del sistema educativo de más de 5.2 millones de estudiantes de entre 3 y 29 años, de los cuales 2.3 millones desertaron por causas atribuibles a la pandemia, mientras que 2.9 millones dejaron de asistir por falta de recursos económicos, de acuerdo con los datos que arrojó la Encuesta para la Medición del Impacto Covid-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020 del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

De acuerdo con este instrumento estadístico, el impacto ha sido muy importante en los niveles educativos, pues, de acuerdo con la distribución porcentual, los motivos asociados a la emergencia sanitaria han sido: Un 94.7% en preescolar, 73.2% en primaria, 57.7% en secundaria, 35.9% en media superior y un 44.6% en la educación superior.

Así, el reto para el sector educativo es mayúsculo en el corto plazo, pues para el regreso a las aulas, se necesita no solo la vacunación masiva de la comunidad educativa como ya ha sido anunciado, sino de la reparación de los planteles educativos, cuya cifra ronda, de acuerdo con cifras conservadoras, los 1,600 millones de pesos, además de los recursos necesarios para la dotación de infraestructura básica sanitaria, como el equipamiento de factores básicos de higiene como sanitarios y agua potable del cual aun carece un número muy importante de escuelas en nuestro país.

Es una gran realidad el que se hace necesario el regreso a las aulas, aún más en las regiones y con los sectores más desprotegidos, pero para que ello suceda, es necesario coordinar los esfuerzos de los diferentes niveles de gobierno y del sector privado para garantizar la salud de personal docente, administrativo y estudiantes, pero más que todo, que ello no impacte en sus familias.

El autor es miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

manuelnavarrow@gmail.com

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