A oídos sordos…

“La razón se impone a los oídos sordos. Si no escuchan, con acciones fuertes y decididas tendrán que escuchar”… Profr. Jesús Francisco Villanueva Robles

No hace falta ser un genio para advertir que existe un fuerte descontento en el ámbito magisterial, se percibe en las redes sociales, en las charlas de pasillo, al interior de las escuelas y en las pláticas familiares, y, de manera más tenue en los medios masivos de comunicación.

Si algo es evidente, es que existe un gran problema en el sistema educativo nacional, lamentablemente, la mal llamada Reforma Educativa, nada tiene de educativa, es una reforma laboral en la que luego de casi cuatro años de su implementación, apenas se tocan los planes de estudio, que quedan en promesas de métodos pedagógicos, así como de planes de formación de maestros que ahora se abren a las universidades, dejando de lado a las Escuelas Normales. Por el contrario, la acciones que hemos visto en los hechos y no en las palabras, tienen como fondo evidente, la implementación de una política neoliberal de adelgazamiento del estado en el que se está convirtiendo una profesión que desde finales del siglo XIX es considerada de Estado como lo es la del magisterio, a partir de las reformas a la legislación educativa recientes, en una profesión liberal, en donde cualquier persona, con cualquier preparación, puede enseñar y convertirse en maestro, sin ninguna preparación sobre el crecimiento psicológico, social, biológico o pedagógico de los niños.

A lo largo de la discusión que se ha generado en el sector educativo frente a la postura oficialista que ha intentado de todo para imponer una reforma laboral, poco a poco se han ido descubriendo los verdaderos intereses que le dan vida y soportan las acciones, en donde por más que se ha intentado explicar que no tiene un fondo laboral, la realidad desenmascara lo que en verdad sucede y como un ejemplo, el estado de Chihuahua.

Frente a las acciones que se han venido desarrollando en el marco de la exigencia del respeto a las conquistas sindicales ante el gobierno del Estado, sobresale entre el murmullo de mensajes y respuestas mediáticas otorgadas por la autoridad estatal,  que se continúan reteniendo y generando largas a los acuerdos desarrollados a lo largo del tiempo con muy diferentes administraciones sindicales, bajo el pretexto de que dichos acuerdos, que no necesitan ser ratificados año con año, “ya no son compatibles” con la reforma educativa.

Gracias a la limitada visión educativa de la administración gubernamental, este ciclo escolar empezó como ningún otro en este sexenio: sin ninguna disposición de apertura a “todos los estudiantes” en el nivel medio superior y superior, con más de 200 maestros faltantes en primaria y preescolar, escuelas cerradas por padres de familia por ausencias de personal, hacinamiento en grupos de hasta 75 estudiantes como está documentado en la secundaria Técnica 98 en Ciudad Juárez, con carencias de mobiliario o infraestructura, con más de 3500 estudiantes sin clase en la Región centro sur, así como fuertes confrontaciones por el incremento de los horarios en preescolar.

Ejemplos de perjuicios laborales de la reforma educativa hay muchos, pero baste con mencionar sólo algunos de los problemas a los que se tiene pendientes de emitir alguna solución: Basificación de las y los compañeros noveles que a través del Concurso Nacional se hicieron acreedores a una plaza en el subsistema estatal con la aplicación de los ¾ de tiempo como lo establece la regulación en nuestro subsistema; La aplicación y pago de la Categoría de Tiempo Completo Mixto; el pago de la prestación denominada Escalafón Horizontal; La aplicación y pago de las horas de Investigación y Regularización Pedagógica (IRP) y Cocurriculares para el personal que labora bajo el régimen de hora/semana/mes; el pago de la prestación denominada estímulo al desempeño; y el pago oportuno a compañeros interinos como corresponde en términos de ley, solo por mencionar algunas.

Además de ello y en respuesta a la falta de tacto y sensibilidad del gobierno del estado en cuanto a la falta del pago de 4 millones de pesos que se adeuda –al más puro estilo veracruzano–  a 764 maestros jubilados este año por el concepto del seguro de retiro tripartita, que deberían haber recibido el pasado 15 de mayo y que fue motivo de una justa y fuerte manifestación de Maestras y Maestros Jubilados en exigencia al cumplimiento de la palabra empeñada por esta administración de que no habría ningún problema laboral por la reforma educativa, el cual fue firmado por el gobernador y la autoridad sindical el pasado 28 de septiembre de 2013.

Es necesario seguir elevando la voz y dejar en claro que no es posible, bajo el pretexto del derecho fundamental de la infancia, despojar y regatear sus derechos a un sector que siempre se ha empeñado en la búsqueda de una mejor sociedad como lo es el magisterio.

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La palabra empeñada…

A pesar del escenario nacional en el que se veía venir la afectación de la reforma laboral denominada educativa por el Secretario de Educación Pública Aurelio Nuño Mayer en los derechos adquiridos por los Trabajadores de la Educación a lo largo del tiempo asentados en convenios debidamente validados con la Organización Sindical, en Chihuahua aún hay personas que, ingenuamente ven en Nuño Mayer a una persona que puede ser capaz de hacer un bien a la educación del país.

Hace apenas unos meses, el propio Secretario de Educación Estatal Ricardo Yáñez Herrera expresaba que no habría afectación a las prestaciones laborales que los Trabajadores de la Educación han conquistado a lo largo del tiempo con la ya conocida frase de «No es exactamente igual pero no se perderán los derechos laborales de los Maestros», sin embargo y luego de meses de diálogo, en este tiempo la respuesta es que los derechos laborales adquiridos a través del tiempo «ya no son compatibles» con la mal llamada reforma educativa.

Nunca como ahora habían estado en tan en riesgo prestaciones que hasta este momento siempre habían sido cubiertas en tiempo y forma por el gobierno del estado en una relación que se había manifestado siempre de respeto y como el propio gobernador César Horacio Duarte Jáquez expresó en múltiples ocasiones con motivo de cercanía con el magisterio «No tengan duda, en mi gobierno ni un paso atrás en las conquistas sindicales». Aquí vale la pena dejar en claro la pregunta que se hace el magisterio en estos momentos ¿Sigue valiendo la palabra del Señor Gobernador?

Ejemplos hay muchos, pero baste con mencionar sólo algunos de los problemas a los que se tiene pendientes de emitir alguna solución: Basificación de las y los compañeros noveles que a través del Concurso Nacional se hicieron acreedores a una plaza en el subsistema estatal con la aplicación de los ¾ de tiempo como lo establece la regulación en nuestro subsistema; La aplicación y pago de la Categoría de Tiempo Completo Mixto; El pago de la prestación denominada Escalafón Horizontal; La aplicación y pago de las horas de Investigación y Regularización Pedagógica (IRP) y Cocurriculares para el personal que labora bajo el régimen de hora/semana/mes; El pago de la prestación denominada estímulo al desempeño; y El pago oportuno a compañeros interinos como corresponde en términos de ley, solo por mencionar algunas.

La afectación laboral de las prestaciones de un trabajador no sólo afecta la credibilidad de la palabra empeñada por la actual administración gubernamental, significa una falta de respeto para los trabajadores y sus familias, puesto que se pone en entredicho el cumplimiento irrestricto que se ha hecho del trabajo educativo en las aulas sin el perjuicio de terceros, situación que por lo visto no basta para generar con su actuación un clima de inestabilidad laboral para con el magisterio estatal.

Reconocer en la figura del tristemente célebre Secretario de Educación Aurelio Nuño Meyer como la figura mediática que ha llegado para desestabilizar la credibilidad de un partido, de una secretaría, y de la viabilidad educativa de un país es reconocer que nos encontramos en el tiempo más complejo que ha vivido la educación en sus casi cien años de existencia de la Secretaría de Educación Pública. Así quedará escrito en los libros de historia de la educación en México.

Hoy más que nunca se requiere de tener plena conciencia de grupo, de entender que no es posible dejar pasar la ocasión para elevar la voz como gremio, generar la exigencia necesaria y oportuna para dejar muy en claro que con el magisterio no se juega, de dejar en claro ante la sociedad que ante el llamado de la Organización Sindical, más allá de grupos e intereses, se responde como uno solo puesto que son nuestros hijos, nuestras familias y lo más importante, el futuro de la educación pública y de las generaciones venideras lo que se encuentra en juego en estos momentos.

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Hacia una reforma de la reforma

“No estamos ante un Modelo Educativo, sino que estamos ante el cumplimiento formal de darle un cariz educativo a una reforma que fue, más bien, un cambio en la forma de administrar el sistema escolar”… Manuel Gil Antón

Desde el inicio del presente gobierno federal y hasta hace apenas unos meses atrás, hablar siquiera de la posibilidad de revisar la reforma educativa era sólo un sueño de académicos, investigadores, docentes y miembros de la sociedad civil que desde hace mucho tiempo venimos advirtiendo de los grandes problemas, no solo en la implementación, sino desde el mismo diseño de la creación de la legislación que acompaña desde un inicio a la mal llamada reforma educativa.

Bajo un confuso doble lenguaje en la “administración” del conflicto magisterial que reflejan fielmente los dos grupos que disputan la bendición presidencial para 2018 en donde la SEP con Aurelio Nuño por una parte y la Subsecretaría de Gobernación con Luis Enrique Miranda por otra    –ambos con línea directa a la presidencia –, se empiezan a dar algunas señales que hacen pensar que existe una luz al final del túnel en el conflicto magisterial.

Con la más baja aprobación presidencial de todo el sexenio, resultados adversos al partido en el poder en las últimas elecciones locales, un conflicto magisterial que lejos de acotarse a las entidades del centro y sur del país se ha extendido por todo el país y momentos insólitos como la protesta empresarial (por cierto bienvenidos a la realidad) el México de estos momento avecina un complejo escenario para las elecciones de 2018 y los grupos internos de los diversos partidos, incluso aquellos que fueron parte de la mesa del “cuartito” del Pacto por México empiezan a aceptar los problemas y despojos generados al magisterio bajo el “noble pretexto” de la educación nacional.

Resulta fundamental entender el enorme daño provocado a los docentes noveles de éstas últimas generaciones que han sufrido vejaciones no solo en sus derechos, la falta del acompañamiento de dos años que marca la ley, la asesoría, las extenuantes jornadas de aplicación de exámenes y el nulo apoyo para “fortalecer sus deficiencias encontradas” tan cantada por la autoridad educativa y explicación base para la aplicación de la evaluación.

Por otra parte, reiterar que de nada sirve un solo examen (que ellos le llaman evaluación) que no toma en cuenta el grado académico y experiencia de los maestros, la calidad humana del trato a los estudiantes, no toma en consideración el contexto de los alumnos y sus familias, tampoco las grandes diferencias que existen entre un maestro de zona rural o urbana, independientemente de las más de 8 horas que dura el mismo bajo condiciones militares e infrahumanas y que está compuesto por preguntas de reglamentos y procedimientos burocráticos y no por contenidos académicos.

Más allá de las bonitas palabras que a diario escuchamos en la radio y en la televisión sobre que “incluir en la constitución el término calidad es un gran avance”, lo cierto es que las acciones no pasan de ser exactamente lo mismo que otros gobiernos en materia de mantenimiento de escuelas (se habla de rehabilitar 33,000 escuelas que es sólo un poco más del 10% del total), de capacitación (se han abierto miles de negocios particulares para “preparar” al magisterio) entre otras cosas.

El problema queda expuesto cuando de acuerdo con el último censo educativo las mitad de las escuelas carecen de drenaje y, de acuerdo con Mexicanos Primero el 59% de las escuelas son “no escuelas”, eso quiere decir que no existen las condiciones mínimas necesarias, en términos de infraestructura, capital humano, método pedagógico, soporte burocrático y participación de la comunidad, para que se pueda verificar un aprendizaje significativo.

Ante el más reciente evento “aspiracional” de la autoridad educativa con la presentación de un “modelo educativo” que aspira a ser aplicado por el siguiente gobierno, con graves carencias pedagógicas, excluyente de muchas minorías y sin tener la más mínima explicación de cómo se llevará a cabo, se inició cupularmente en la revisión en apenas un par de meses y sin que llegue, -como todo lo que se ha discutido en el presente gobierno- a la consulta a las maestras y maestros.

Debemos seguir en la ruta de hacer llegar a la sociedad las razones de la molestia, se hace indispensable el propiciar la discusión informada de porque es imprescindible la reforma de la reforma educativa, a fin de que pueda tomarse en consideración para lograr que se ponga en el centro de la discusión no una reforma laboral, sino realmente educativa.

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Palos de ciego en educación…

“Si queremos que la educación de nuestros niños, jóvenes y adultos crezca, necesitamos que los políticos sigan a los pedagogos y no al revés”… Eduardo Andere

No es un buen momento para festejar, los hechos que han acontecido recientemente en el plano nacional con la presentación del nuevo modelo educativo solo nos pueden dar noticias de que la Presidencia de la República y su lamentable carta fuerte para la presidencia han hecho acuse de recibo de la misiva que la sociedad civil envió el pasado 5 de junio con el resultado de las pasadas elecciones, con una mirada clara en el 2018 que se encuentra apenas a la vuelta de la esquina.

Se empieza a clarificar ante la sociedad que las voces que se elevaban desde el plano académico tenían razón, en virtud de que, sin proyecto académico, de poco sirve evaluar, si el propio secretario del ramo ha admitido que dichos contenidos se encuentran desfasados.

No se toca la necesidad de establecer una vinculación de políticas públicas con respecto a diferentes secretarías de estado en materia alimentaria, de salud o economía, dado que la gran mayoría de las niñas, niños y adolescentes viven en situaciones precarias que hacen aún más complejo el aprendizaje.

Con una sensible falta de profundización en la filosofía del modelo (que ha caracterizado por cierto las acciones educativas de este sexenio), sin especificar como se podrá acceder a la equidad y a la inclusión que se presume en su interior, además de apenas mencionar una decena de veces a las escuelas normales, la mayoría en un par de páginas en donde se dice todo lo que deben hacer, sin mediar un compromiso de la autoridad educativa por su fortaleza, financiamiento y adecuación para enfrentar los retos del futuro.

Independientemente de lo anterior, se lanza la advertencia explícita que caracterizará a este lamentable sexenio en los libros de historia de la educación, puesto que no importa de qué escuela provengan y deja solamente la esperanza expresando que “El modelo educativo 2016 también demanda que la formación inicial de maestros construya sinergias entre las normales y las universidades” dejando entrever una aportación del modelo normalista a las universidades sin que se exprese lo que éstas recibirán a cambio para su fortalecimiento, dada la millonaria diferencia –a favor de las universidades por supuesto– que existe en presupuestos de operación y financiamiento de proyectos académicos.

En donde se podrá hacer efectivo el anhelo expresado en la página 68 de “En cuanto a la formación docente, un elemento fundamental para la educación inclusiva es el maestro especialmente capacitado para orientar y acompañar el proceso de transformación hacia la conformación de escuelas inclusivas” si no es en escuelas en donde se analice a profundidad la estructura del plan y programas de estudio, se ponga énfasis en el conocimiento infantil y la realidad educativa si no es una escuela formadora de docentes.

Bajo una situación crítica en donde las reformas estructurales de hace tres años, hoy en día traen aumentos en las gasolinas, electricidad, canasta básica y descontento generalizado, el ofrecimiento de un “dialogo nacional” de apenas un par de meses, en donde existe un mal augurio dado que de los primeros dos foros (con gobernadores y el INEE) solo se escucharon los discursos inaugurales y el resto ni se transmitió ni se pudo escuchar las aportaciones que se hicieron para el “análisis” de su estructura y composición.

El sexenio ha terminado en materia educativa, el tiempo se les pasó entre amenazas, retrocesos y una profunda y lesiva reforma laboral que anticipa que, desde hace casi cuatro años se vienen dando lo que coloquialmente se conoce como “palos de ciego” en materia educativa.
Apostar por que el siguiente gobierno siga con lo que un gris y etéreo personaje que se cree maestro que se sienta actualmente en la SEP y que es el encargado además de la gendarmería nacional, es mucho más de lo que toda la historia de la educación nos ha dejado como enseñanza en México.

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