Apreciable Señor Presidente

El 2018 está cerca y el tiempo se le termina para tomar una definición con respecto a los grandes temas que tiene el país. No siempre va a poder escudarse detrás de una cómoda posición ambigua de querer quedar bien con todos, porque le va a suceder lo mismo que el pasado 5 de junio.

Un avance importante lo constituye el reconocimiento del error que cometió con la denominada Casa Blanca, que afectó no sólo a usted y a su familia como bien menciona sino que fue un duro golpe para todos en el país, porque es uno de tantos problemas que a su vez son parte de una serie de errores estratégicos que hoy tienen a la Institución presidencial en el más bajo nivel de creencia que yo recuerde. Lamentable que las disculpas lleguen 20 meses tarde.

Sabe perfectamente que la política educativa es errónea, a pesar de que en las palabras se escucha muy bonita la perspectiva de una educación incluyente, con recursos y en donde exista un magisterio capaz de enfrentar los retos del futuro, choca frontalmente con las acciones desarrolladas desde el más sagrado espacio educativo que existe en el país, ahora ocupado por cierto por el hombre más cercano a la presidencia, su amigo.

Al igual que ha dicho que la mal llamada reforma educativa es inamovible, igual menciona que es el congreso al que corresponde su discusión, así como el que después se harán las mesas de diálogo. ¿No le parece que para impulsar una ley primero hay que hacer un consenso?. ¿No le es suficiente ejemplos como el matrimonio igualitario, la ley 3 de 3 o la mal llamada reforma educativa, como para aprenderlo?.

Como explicar que tras la reforma la Secretaría de Educación Pública recibe menos recursos, alrededor de 8 mil millones de pesos menos; tampoco se dice nada de las condiciones precarias de miles de escuelas en el país y del déficit en general de los planteles, en donde a diario miles de maestras y maestros acuden para dar educación a millones de niñas y niños que carecen de lo más elemental para aprender en casi la mitad de las escuelas del País. Quien evalúa a quienes tienen a la niñez en esas condiciones? Habrá consecuencias de permanencia en sus trabajos?

Presentar un modelo educativo que “se anuncia” tres años tarde y que además se “podría iniciar” tres meses antes de que termine su sexenio no es más que la aceptación burda y tacita de que el tiempo se le fue tratando de implementar una reforma laboral en educación y establece claramente la idea de que la realidad es que poco importa el tema educativo, de que no es lo primordial como lo aseveró el primer día de su gobierno.

La indignación que hoy traspasa fronteras no es solo una moda, representa un genuino despertar ante situaciones que suceden en nuestra realidad, en ocasiones por falta una comunicación directa y efectiva -curioso porque si algo se ha desarrollado en nuestros días es esa posibilidad debido a los medios tecnológicos- y en otras por hacer creer que nuestro México es un espacio maravilloso en el que no ocurre problema alguno lamentando frecuentemente lo que sucede en el extranjero sin mirar ni comentar nunca los graves problemas que vivimos día a día.

El seguir incluyendo en la agenda de gobierno propuestas que Usted y los partidos que le apoyaron jamás expresaron en la plataforma política ante la sociedad en aquellas elecciones de 2012, va a ser algo que permita seguir incrementando las dudas en la palabra -ya de por sí dañada- de la sociedad política en nuestro país.

No vivo en el Estado de México de donde Usted fue gobernador, pero si algo me impulsó s pensar que podría ser un buen presidente, fue que un comentario recurrente de los analistas políticos era en el sentido de que Usted no estaba cerrado a las distintas posiciones, escuchaba a todos. Hoy lamentablemente Usted se encuentra secuestrado por sus amigos, no se da cuenta del daño que eso le provoca a Usted, a la Presidencia, a sus partido y a nosotros como país.

Aquel político sagaz, entusiasta, comprometido, responsable y sin miedo a la toma de decisiones por fuerte que fueran hoy se encuentra desdibujado y acorralado por los grandes intereses fácticos del país. Es momento de salir de la burbuja, de escuchar la voz del pueblo que en las urnas refleja como uno solo un rechazo a una política de claro corte neoliberal y que atiende solamente a los organismos multinacionales que, dicho está de paso decirlo, solo se aplica lo que conviene a los poderes de facto, no así aquello que podría ser positivo.

Estamos a menos de 2 años de las elecciones que habrán de definir a su sucesor y a menos de uno en que Usted empiece definitivamente a reducir su capacidad de maniobra política por el inicio -cada vez más anticipado- de las elecciones federales, por lo que es un excelente momento para corregir el rumbo, dar un golpe de timón que permita escuchar a su pueblo, dejar de fustigar a un gremio tan noble como lo es el magisterio y entender que Aurelio Nuño ha sido a decir lo menos, el peor Secretario de Educación Pública que ha tenido nuestro país.

Manuel Alberto Navarro Weckmann

2 comentarios en “Apreciable Señor Presidente

  1. En pocas palabras lo dicho compendia el sentir de la mayoría de los maestros, me congratula que en alguna ocasión cruzamos destinos dentro de la educación chihuahuense, en la gloriiosa Normal Superiolr del Estado de Chihuahua”José E. Medrano”

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