¿Solo se la pasan jugando?

«El juego es la forma más alta de investigación.»Friedrich Froebel

En la educación infantil, particularmente en el preescolar y los primeros años de la primaria, el juego ocupa un lugar central en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, como sociedad, a menudo subestimamos el valor pedagógico del juego, reduciendo su importancia con expresiones como «solo se la pasan jugando». Esta percepción no solo es equivocada, sino que además ignora las múltiples y profundas finalidades que el juego tiene para el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños.

El juego es, en realidad, una de las formas más efectivas de aprendizaje en las primeras etapas de la vida escolar. A través del juego, los niños exploran el mundo que los rodea, experimentan con diferentes roles y situaciones, desarrollan habilidades motrices, y aprenden a interactuar con otros de manera constructiva. No se trata simplemente de «pasar el tiempo», sino de un proceso intencionado y cuidadosamente diseñado para fomentar el crecimiento integral de los niños.

Existen diferentes tipos de juegos que cumplen funciones específicas en el desarrollo de los niños. Por ejemplo, los juegos que implican manipulación de objetos permiten a los niños desarrollar habilidades motoras finas, comprender conceptos básicos de causa y efecto, y explorar la relación entre diferentes objetos. Estos juegos son fundamentales para el desarrollo de la coordinación y la percepción espacial, habilidades que son esenciales para el aprendizaje de la escritura, la lectura y las matemáticas.

Además, los juegos que implican la construcción de objetos o la resolución de problemas, como armar bloques o resolver rompecabezas, ayudan a los niños a desarrollar habilidades de pensamiento crítico y resolución de problemas. Estos juegos también fomentan la creatividad y la capacidad de los niños para planificar y ejecutar tareas, habilidades que serán esenciales a lo largo de su vida académica y personal.

El juego simbólico, en el cual los niños representan roles o situaciones de la vida real, les permite explorar y comprender el mundo que los rodea de manera profunda. A través de estos juegos, los niños no solo desarrollan su imaginación, sino que también aprenden a comprender y expresar emociones, a resolver conflictos, y a establecer y seguir reglas. Este tipo de juego es crucial para el desarrollo de la empatía y la inteligencia emocional, competencias que son fundamentales para el éxito en la vida social y académica.

Por todo lo anterior, es esencial que como sociedad reconozcamos y valoremos el papel del juego en la educación infantil. Lejos de ser una actividad trivial, el juego es un vehículo poderoso para el aprendizaje y el desarrollo integral de los niños. Ignorar su importancia o reducirlo a una mera actividad recreativa es privar a los niños de una de las herramientas más valiosas para su crecimiento y desarrollo. En lugar de desestimar el juego, debemos apoyarlo y promoverlo como una parte esencial del currículo escolar, asegurando que todos los niños tengan la oportunidad de aprender y crecer a través del juego. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. 

Doctor en Gerencia Pública y Política Social. 

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La evaluación diagnóstica

“La evaluación diagnóstica no es una herramienta para sancionar o clasificar, sino un proceso que permite al docente conocer el punto de partida de los estudiantes y ajustar la enseñanza para favorecer su aprendizaje” Neus Sanmartí

Desde fuera de las instituciones educativas, existe una notable brecha de conocimiento acerca de los múltiples procesos pedagógicos que se implementan dentro de las aulas. Uno de estos procesos fundamentales al inicio del ciclo escolar, es la evaluación diagnóstica, un mecanismo que a menudo pasa desapercibido, pero que resulta crucial para establecer las bases de aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.

Ésta no solo implica la revisión de conocimientos previos, sino que es un proceso integral que guía a docentes a ajustar sus estrategias pedagógicas de acuerdo con las necesidades individuales de cada estudiante. Primero, es necesario realizar un análisis reflexivo de las prácticas evaluativas actuales. Este análisis no solo permite identificar fortalezas y áreas de mejora en la enseñanza, sino que también invita a la prospección de cómo ajustar la evaluación diagnóstica para asegurar que la evaluación sea más pertinente y enfocada en los aprendizajes esperados.

Posteriormente, se argumenta sobre las características de los instrumentos de evaluación y cómo se deben utilizar de manera adecuada. En esta fase, se revisa la estructura de estos instrumentos y el uso de herramientas como las rúbricas, que permiten una evaluación más objetiva y detallada de los estudiantes y así evitar evaluaciones superficiales y asegurar que se valoren realmente las capacidades y habilidades que se buscan desarrollar en sus estudiantes.

Luego, se establecen rutas de trabajo que definen cómo se implementará la evaluación diagnóstica. Aquí, las decisiones técnicas y pedagógicas juegan un papel crucial, ya que no todas las instituciones educativas ni todos los grupos de estudiantes son iguales. Las rutas deben ser flexibles, adaptándose al contexto específico de cada comunidad educativa y garantizando que la evaluación sea accesible para todos los estudiantes, independientemente de sus circunstancias.

Un componente fundamental de este proceso es la creación de diagramas que visualicen los beneficios de la evaluación diagnóstica con un enfoque formativo. Estos diagramas permiten que los docentes no solo entiendan el proceso, sino que también reconozcan cómo las técnicas de observación y registro pueden proporcionar información invaluable sobre el desarrollo de los estudiantes. A partir de esta información, los docentes pueden realizar ajustes inmediatos a sus estrategias de enseñanza, promoviendo un entorno de aprendizaje más inclusivo y eficaz.

Asimismo, se llevan a cabo análisis detallados que permiten visualizar los hallazgos sobre el aprendizaje de sus estudiantes. En esta fase, se exploran las dimensiones de aprendizaje, el contexto y la enseñanza, lo que facilita la toma de decisiones más informadas. Este análisis no solo beneficia a docentes en su práctica diaria, sino que también permite diseñar intervenciones específicas que potencien el aprendizaje de sus estudiantes, buscando que ninguno quede rezagado. Finalmente, se comparten los hallazgos con las familias, lo cual fortalece la relación entre escuela y hogar. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. 

Doctor en Gerencia Pública y Política Social. 

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Programa Analítico o de Mejora Continua

«La planificación no es el resultado final, sino el inicio del proceso continuo de desarrollo y ajuste.» Henry Mintzberg

Para la socedad en general, o para quienes no conocen los procesos al interior de las instituciones educativas, pareciera que no existe un proceso de planificación al interior de estas, o que el personal directivo o docente, simplemente acude cada día a ir desarrollando lo que va surgiendo día a día. Nada más falso que ello. Existen procesos serios y complejos que implican una gran capacidad de analisis del entorno para integrarlo a los procesos internos institucionales.

En el contexto educativo actual, con la implementación de la Nueva Escuela Mexicana, es fundamental entender los roles y diferencias entre dos herramientas clave en la planeación y desarrollo escolar: el Programa de Mejora Continua y el Programa Analítico. Ambos programas, aunque complementarios, cumplen funciones distintas y están diseñados para abordar diferentes aspectos del proceso educativo en las escuelas de nivel básico.

El Programa de Mejora Continua se centra en la mejora integral de la institución. Su desarrollo es coordinado por un comité especializado y se basa en un diagnóstico socioeducativo que permite identificar las problemáticas prioritarias que afectan el entorno escolar. Este programa se enfoca en nueve rubros fundamentales que incluyen desde la infraestructura escolar hasta el desempeño académico y la formación docente, asegurando que cualquier aspecto relevante que pueda mejorar el servicio educativo sea atendido. Su enfoque es amplio y busca un impacto sostenido en el avance educativo a través de la mejora continua de las condiciones de la escuela.

Por otro lado, el Programa Analítico se enfoca en el proceso de enseñanza-aprendizaje, estructurando y organizando los contenidos educativos de manera adecuada. Este programa se elabora por ciclo escolar y se ajusta periódicamente en las sesiones del Consejo Técnico Escolar. El Programa Analítico se desarrolla en tres planos: un análisis inicial del contexto socioeducativo que permite una lectura de la realidad del entorno escolar, seguido por la contextualización de los contenidos, y finalmente, la formulación de la secuenciación y temporalidad de los mismos. Este enfoque asegura que los contenidos se adapten y respondan de manera precisa a las necesidades y realidades de sus estudiantes.

Es crucial que tanto la comunidad educativa como los padres de familia comprendan que, aunque ambos programas tienen objetivos distintos, se interrelacionan para garantizar un entorno escolar más equitativo y adaptado a las necesidades reales de la comunidad. El Programa de Mejora Continua actúa como un pilar fundamental para garantizar que las condiciones generales de la escuela estén alineadas, mientras que el Programa Analítico asegura que la enseñanza impartida sea pertinente y contextualizada.

Esta dualidad en los programas refleja la importancia de una gestión educativa que no solo se preocupa por los contenidos curriculares, sino también por el entorno global en el que estos se imparten, buscando siempre el mejoramiento constante, por lo que vale la pena reconocer el trabajo realizado en las instituciones educativas en el día a día. Porque la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. 

Doctor en Gerencia Pública y Política Social. 

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Una educación humanista

«El objetivo de la educación humanista no es solo transmitir conocimientos, sino también fomentar el desarrollo del carácter y la realización personal». Erich Fromm

En los últimos años, específicamente a la entrada de lo que se le ha denominado como La Nueva Escuela Mexicana, la educación en México ha experimentado una transformación significativa, marcada por un enfoque humanista, científico e inclusivo que busca desligarse de las políticas educativas anteriores. Esta transformación responde a la necesidad de replantear el papel de la educación en la sociedad, asegurando que ésta no sólo sea accesible para todos, sino que también respete y fomente la diversidad cultural, social y de capacidades de la población estudiantil y de la sociedad.

El enfoque humanista en la educación pone al estudiante en el centro del proceso educativo, considerando la educación como un medio para el desarrollo integral del ser humano. Esto implica una enseñanza que va más allá de la mera transmisión de conocimientos técnicos o prácticos; busca el desarrollo de capacidades críticas, éticas y emocionales que fomenten individuos más conscientes y comprometidos con su comunidad y entorno.

Por otro lado, el enfoque científico en la educación enfatiza la importancia de una base empírica y racional en los métodos de enseñanza. Esto no solo incrementa la mejora de la educación impartida, sino que también prepara a los estudiantes para enfrentar los desafíos de un mundo cada vez mas tecnológico y basado en el conocimiento. La integración de estas perspectivas asegura una educación más completa y adaptada a las necesidades del siglo XXI.

Sin embargo, ninguno de estos enfoques tendría el impacto deseado sin un compromiso genuino con la inclusión. Asegurar el derecho humano a la educación implica eliminar barreras que impiden el acceso y la participación plena de todos los estudiantes, especialmente aquellos en situaciones de vulnerabilidad. Esto requiere de políticas y prácticas que no solo aborden las necesidades educativas, sino que también reconozcan y valoren la diversidad como un recurso pedagógico vital.

El proceso de mejora continua emerge como una herramienta clave en este contexto. A través de la evaluación constante de prácticas y políticas educativas, se puede adaptar el sistema educativo para responder mejor a las necesidades cambiantes de los estudiantes y de la sociedad en general. Este proceso permite a los educadores reflexionar sobre su práctica, aprender de las experiencias y hacer los ajustes necesarios para mejorar la enseñanza y los resultados de aprendizaje.

Revisar el acceso inclusivo a la educación, por lo tanto, no es solo una cuestión de equidad; es también una estrategia esencial para el fortalecimiento de la educación pública. A través de la inclusión, se promueve una educación que es verdaderamente universal y capaz de adaptarse y responder a la diversidad de necesidades, aspiraciones y contextos de todos los estudiantes. En última instancia, una educación que es inclusiva, humanista y científica no solo forma mejores estudiantes, sino que también construye sociedades más justas y resilientes. Porque la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. 

Profesor y Abogado. Doctor en Gerencia Pública y Política Social. 

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Inclusión, asignatura pendiente

«He tenido que pelear más abajo que sobre el ring. Lo he hecho toda mi vida. Estoy lista». Imane Khelif

El caso de Imane Khelif, que ha suscitado tanto admiración como repudio en el marco de las Olimpiadas de París 2024, pone en evidencia la complejidad y la diversidad del cuerpo humano. Su historia no solo resalta las capacidades excepcionales que pueden surgir en el ámbito deportivo, sino que también nos invita a reflexionar sobre los mecanismos de inclusión y exclusión que operan en nuestra sociedad. Este análisis, aunque centrado en el deporte, puede y debe extenderse a la educación, pues ambas esferas están intrínsecamente ligadas en la formación de una sociedad más integrada y de mejor convivencia.

Imane Khelif ha demostrado ser una atleta fuera de serie en el mundo del boxeo. Su desempeño no solo es producto de un cuerpo excepcional, sino también de un arduo trabajo y dedicación. Sin embargo, su caso ha generado controversia y rechazo por parte de aquellos que no logran ver más allá de las categorías tradicionales de género. Esta situación nos lleva a cuestionar por qué ciertos cuerpos, que deberían ser celebrados por su capacidad de superar los límites humanos, son en cambio motivo de desconfianza y exclusión.

La respuesta a este fenómeno puede encontrarse en la educación y en cómo esta moldea nuestras percepciones y actitudes. Una educación inclusiva y equitativa es fundamental para formar individuos que valoren la diversidad en todas sus formas, ya sea en el deporte, en el trabajo o en cualquier otro ámbito de la vida. La educación debe ser la herramienta que nos permita comprender y aceptar que la diversidad es una característica intrínseca del ser humano y que nuestras categorías tradicionales a menudo se quedan cortas para abarcar la complejidad de la realidad.

Para lograr una sociedad más justa y cohesionada, es imperativo que desde las etapas más tempranas de la educación se fomente el respeto y la admiración por las diferencias individuales. Esto incluye no solo el género y la orientación sexual, sino también las capacidades físicas y mentales, las culturas, las etnias y cualquier otra forma de diversidad. Solo así podremos formar individuos que no se sientan amenazados por lo que es diferente, sino que, por el contrario, se sientan enriquecidos por ello.

La experiencia de Imane Khelif en las Olimpiadas de París 2024 debería servir como una lección sobre la importancia de la inclusión. Sus logros nos muestran que nuestras categorías tradicionales a menudo son insuficientes y que debemos estar dispuestos a reevaluarlas a la luz de nuevas realidades. De igual manera, en el ámbito educativo, debemos estar dispuestos a adaptar nuestros métodos y contenidos para asegurar que todos los estudiantes, sin importar sus características individuales, tengan la oportunidad de desarrollarse plenamente y de ser reconocidos por sus capacidades únicas.

La educación, en su esencia, debe ser un espacio donde se promueva la equidad, la justicia y la inclusión. Debe ser un medio para que cada individuo descubra y desarrolle su potencial, sin temor a ser excluido o discriminado por ser diferente. Solo así podremos construir una sociedad donde todos, sin excepción, tengan un lugar y puedan contribuir a la convivencia armónica y al progreso colectivo.

En conclusión, el caso de Imane Khelif no solo nos invita a repensar nuestras categorías en el deporte, sino que también nos urge a reflexionar sobre cómo estamos educando a nuestras futuras generaciones. Una educación verdaderamente inclusiva es la clave para formar una sociedad más integrada, justa y capaz de convivir en paz y armonía. Al igual que en el deporte, donde cada cuatro años nos sorprendemos con nuevas hazañas, en la educación debemos estar abiertos a descubrir y valorar las capacidades excepcionales de cada individuo, contribuyendo así a un mundo mejor para todos. Porque la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. 

Profesor y abogado. Doctor en Gerencia Pública y Política Social. 

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Habilidades socioemocionales

«Las habilidades socioemocionales son esenciales para el aprendizaje profundo y la educación de alta calidad. Los estudiantes necesitan estas habilidades para manejar sus emociones, establecer y mantener relaciones positivas, y tomar decisiones responsables». Linda Darling-Hammond

La reciente publicación de la UNESCO, «Aportes para la enseñanza de habilidades socioemocionales» (2024), representa un avance significativo en la integración de estas competencias en el ámbito educativo. Esta obra, desarrollada en el contexto del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019), tiene como objetivo primordial proporcionar herramientas prácticas y conceptuales que permitan a los docentes incorporar el aprendizaje socioemocional en sus aulas de manera efectiva. La UNESCO subraya que las habilidades socioemocionales, como la empatía, la apertura a la diversidad y la autorregulación, son fundamentales no solo para el desarrollo personal, sino también para el éxito académico y la convivencia social armoniosa.

La publicación destaca que estas habilidades pueden ser enseñadas y aprendidas a lo largo de la vida, y son esenciales para desenvolverse en todos los ámbitos, desde lo interpersonal hasta lo laboral. En el ámbito educativo, promueven un entorno emocionalmente positivo, lo que facilita el proceso de enseñanza-aprendizaje. La inclusión de estas competencias en los planes educativos responde a la necesidad de formar estudiantes capaces de enfrentar los desafíos de la vida moderna, con una perspectiva integral que va más allá de las competencias cognitivas tradicionales.

El estudio ERCE 2019 evaluó por primera vez estas habilidades en estudiantes de sexto grado en varios países de América Latina y el Caribe, revelando resultados alentadores. La mayoría de los estudiantes mostró una frecuencia moderada-alta en conductas empáticas y una actitud favorable hacia la diversidad. Estos hallazgos subrayan la importancia de fomentar un ambiente escolar inclusivo y seguro, donde las habilidades socioemocionales se cultiven de manera explícita y sistemática.

La UNESCO resalta que los docentes juegan un papel crucial en este proceso. La percepción de los estudiantes sobre el apoyo y la preocupación de sus maestros por su bienestar está directamente relacionada con un mejor desempeño en habilidades socioemocionales. Esto indica que la formación continua y el apoyo a los docentes son fundamentales para el éxito de cualquier iniciativa que busque integrar estas competencias en el currículo escolar.

Además, la publicación enfatiza la necesidad de abordar las desigualdades socioeconómicas que pueden influir en el desarrollo de estas habilidades. Los niños de entornos más aventajados tienden a mostrar puntajes más elevados, lo que sugiere la importancia de políticas educativas que aseguren un apoyo equitativo para todos los estudiantes, independientemente de su origen socioeconómico.

Así, «Aportes para la enseñanza de habilidades socioemocionales» de la UNESCO no solo proporciona una guía práctica para los docentes, sino que también reafirma la importancia de las habilidades socioemocionales en la educación básica. Al integrar estas competencias en la enseñanza diaria, las escuelas pueden contribuir significativamente al desarrollo integral de los estudiantes, preparando a futuros ciudadanos capaces de participar activamente y convivir pacíficamente en una sociedad cada vez más diversa y compleja. Porque la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. 

Doctor en Gerencia Pública y Política Social. 

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Sobrecarga administrativa

«Las escuelas deberían ser el lugar donde se fomente la curiosidad y el deseo de aprender. Sin embargo, la burocracia convierte a menudo estos espacios en fábricas de conformidad, donde los educadores están más preocupados por los trámites que por los estudiantes.» Seymour Papert

En el contexto de cierre de cursos, la demanda administrativa que enfrentan los equipos al interior de los centros educativos es una carga muy significativa que impacta negativamente en varios aspectos cruciales tanto de la vida profesional como personal de los docentes. La solicitud de documentos y evidencias detalladas, como encuestas, pruebas diagnósticas, rúbricas, programas analíticos y resultados trimestrales, representa una exigencia que sobrepasa la capacidad de gestión del tiempo disponible en una jornada laboral estándar.

La sobrecarga administrativa no solo genera estrés crónico, sino que también afecta la salud física y mental de educadores. La presión constante por cumplir con requerimientos burocráticos puede llevar a la aparición de trastornos relacionados con el estrés, como ansiedad, fatiga y problemas de sueño. Este escenario es particularmente preocupante en el ámbito educativo, donde la calidad de la enseñanza y la atención personalizada a los estudiantes se ven comprometidas debido al tiempo y energía que los docentes deben dedicar a tareas administrativas.

A lo largo del ciclo escolar, el tiempo invertido en la preparación y revisión de documentos administrativos es tiempo que se resta de actividades esenciales para el desarrollo integral de los estudiantes. La planificación de clases, la atención individualizada, el apoyo emocional y la creación de un ambiente de aprendizaje positivo son aspectos que se ven sacrificados cuando la carga burocrática es excesiva. Además, la repetitiva y extensa documentación puede llevar a la desmotivación y al desgaste profesional, afectando la vocación y la satisfacción laboral de los docentes.

Las consecuencias negativas no solo se limitan a la salud y el bienestar de docentes, sino que también impactan directamente en la calidad educativa. Un docente estresado y sobrecargado de trabajo administrativo tiene menos capacidad para innovar en sus métodos de enseñanza, para dedicar tiempo a la preparación de materiales didácticos creativos y para involucrarse en el desarrollo emocional y social de sus estudiantes.

En vista de estos desafíos, es fundamental reflexionar sobre la necesidad de encontrar un equilibrio que permita cumplir con las exigencias administrativas sin sacrificar su bienestar ni la calidad de la educación que imparten. La simplificación de procesos, la optimización tecnológica, la reducción de burocracia innecesaria y el apoyo administrativo adicional pueden ser estrategias efectivas para aliviar la carga de los docentes, permitiéndoles concentrarse en lo verdaderamente importante: el aprendizaje y el desarrollo integral de estudiantes.

Así, la sobrecarga administrativa en los centros escolares es un problema que requiere atención urgente. Es imperativo que las autoridades educativas y la sociedad en general reconozcan y valoren el esfuerzo de los docentes, promoviendo un entorno que favorezca su bienestar y, en consecuencia, la calidad educativa. Solo así se podrá garantizar que las escuelas sigan siendo espacios donde los estudiantes puedan desarrollar plenamente sus capacidades y talentos. Porque la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. 

Doctor en Gerencia Pública y Política Social. 

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Interculturalidad crítica

«La interculturalidad crítica implica una transformación profunda de las relaciones sociales y culturales, donde se cuestionan y reconfiguran las dinámicas de poder que históricamente han marginado a ciertas comunidades.» Catherine Walsh

La interculturalidad crítica en la educación básica es un enfoque que va más allá de la simple coexistencia de diversas culturas, promoviendo una interacción profunda y significativa entre ellas. Este modelo educativo, implementado en la Nueva Escuela Mexicana (NEM), no solo reconoce la diversidad cultural, sino que la utiliza como un recurso invaluable para enriquecer el proceso educativo. La interculturalidad crítica se basa en el respeto, la equidad y el diálogo intercultural, creando un entorno donde todas las voces son escuchadas y valoradas.

En la práctica, la interculturalidad crítica se manifiesta a través de un currículo que respeta y promueve la diversidad lingüística y cultural de los estudiantes. Esto incluye la enseñanza en lenguas indígenas y la incorporación de contenidos que reflejan las historias y tradiciones de diversas comunidades. Al integrar estas perspectivas en la educación, se fomenta un mayor entendimiento y aprecio por las diferencias culturales, lo que contribuye a la construcción de una sociedad más equitativa y respetuosa. La educación intercultural en la NEM también implica la implementación de métodos pedagógicos inclusivos que consideran las distintas capacidades, necesidades y contextos de los estudiantes. Esto se traduce en estrategias didácticas flexibles que promueven la participación y el aprendizaje colaborativo, asegurando que todos los estudiantes tengan la oportunidad de desarrollar sus potencialidades al máximo.

Los beneficios de la interculturalidad crítica en la educación básica son numerosos. En primer lugar, promueve un aprendizaje más profundo y significativo al conectar los contenidos educativos con las experiencias y conocimientos previos de los estudiantes. Esto no solo mejora la comprensión y retención de la información, sino que también fortalece la identidad cultural y el sentido de pertenencia de los alumnos. Además, al fomentar el respeto y la valoración de la diversidad, la educación intercultural contribuye a la formación de ciudadanos responsables y comprometidos con la justicia social y la igualdad.

Otro beneficio clave es la preparación de los estudiantes para vivir en un mundo globalizado e interconectado. La capacidad de comprender y apreciar diferentes perspectivas culturales es una competencia esencial en el siglo XXI, y la educación intercultural crítica dota a los estudiantes de las herramientas necesarias para interactuar de manera efectiva y respetuosa con personas de diferentes orígenes. La interculturalidad crítica también juega un papel crucial en la promoción de una cultura de paz. Al enseñar a los estudiantes a resolver conflictos de manera no violenta y a valorar la convivencia armónica, la educación intercultural contribuye a la construcción de un entorno escolar y comunitario más seguro y cohesionado.

Así, la interculturalidad crítica en la educación básica es un enfoque esencial para el desarrollo integral de estudiantes y la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Porque la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. 

Doctor en Gerencia Pública y Política Social. 

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Síndrome de Dravet

«No podemos amar a nuestros hijos de la misma manera que amamos un cactus o una rosa. Tenemos que amarlos por su individualidad, por lo que son, no por lo que queremos que sean.» Fred Rogers

Los centros escolares como espacio para favorecer y garantizar el acceso a la educación establecida en la Carta Magna reciben múltiples casos de niñas, niños y adolescentes que tienen diferentes condiciones que de una u otra manera pueden ser barreras para su aprendizaje y cuya atención representa un gran esfuerzo físico y mental para su atención.

Un ejemplo de ello lo es el Síndrome de Dravet, también conocido como Epilepsia Mioclónica Severa de la Infancia, el cual es una condición rara que afecta a una de cada 20 mil nacidos en el mundo. Esta condición se caracteriza principalmente por la presencia de crisis epilépticas prolongadas y frecuentes, las cuales pueden ser tanto generalizadas como focales, y pueden originarse por factores genéticos. Además, los afectados por este síndrome suelen experimentar un desarrollo y crecimiento lento, problemas ortopédicos, dificultades en el habla y el lenguaje, problemas odontológicos y diversos trastornos del comportamiento. 

El entorno familiar juega un papel crucial en la vida de los niños y adolescentes con Síndrome de Dravet. Las familias deben ser informadas y capacitadas para manejar las crisis epilépticas y otros problemas de salud que puedan surgir. Además, es vital que el hogar se convierta en un espacio seguro y adaptado a sus necesidades específicas. Los padres y cuidadores deben recibir educación continua sobre el síndrome, incluyendo primeros auxilios para manejar las crisis y cómo administrar la medicación correctamente. Adecuar el hogar para minimizar riesgos de caídas y accidentes durante una crisis es fundamental, así como establecer rutinas diarias que brinden estabilidad y predictibilidad al niño, ayudando a reducir el estrés y la ansiedad que pueden desencadenar crisis.

La inclusión educativa de niñas, niños y adolescentes con Síndrome de Dravet es fundamental para su desarrollo cognitivo, social y emocional. Desarrollar planes educativos individualizados que se adapten a las necesidades específicas del estudiante, incluyendo ajustes curriculares y metodológicos que faciliten su aprendizaje, es una estrategia clave. Asimismo, la capacitación del personal docente, directivo y de apoyo en el manejo de las crisis epilépticas es esencial. Hay que asegurar que el entorno escolar sea seguro, con protocolos claros para manejar emergencias médicas, y promover un ambiente inclusivo donde el estudiante no se sienta discriminado ni excluido, son medidas fundamentales. Proveer acceso a servicios de apoyo psicológico que ayuden al estudiante a manejar el estrés, la ansiedad y otros desafíos emocionales asociados con el síndrome también es crucial.

El apoyo integral de estas niñas, niños y adolescentes en el hogar y en la escuela es fundamental para su desarrollo y bienestar. Es necesario un enfoque colaborativo que involucre a familias, educadores y profesionales de la salud para crear un entorno seguro y de apoyo que promueva el aprendizaje y el desarrollo integral de estos niños. Porque la educación, es el camino…

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Liderazgo incómodo

“Un líder es aquel que se atreve a adentrarse en lo desconocido, que no teme al conflicto porque sabe que es a través de la incomodidad donde se encuentra el crecimiento.” Simon Sinek

Para promover el aprendizaje en el aula, las instituciones educativas necesitan de contar en su organización, con un clima escolar que beneficie las condiciones para que sus integrantes puedan alcanzar sus objetivos y en ello, una gran parte tiene que ver con la manera en que se ejerce la dirección escolar que, de acuerdo con algunos estudios, puede alcanzar hasta un 25% de la varianza en el aprendizaje escolar.

Para ello, ser directora o director de una institución educativa requiere en muchas ocasiones de constituirse en un liderazgo incómodo, que desafíe a veces el orden instituido por la costumbre, por los vicios o por los márgenes que el propio tiempo se ha encargado de instalar en la Institución, con cualidades que pueden ser particularmente valiosas en el contexto educativo. 

Quién está al frente de una institución educativa debe ser capaz de desafiar lo establecido. Al salir de la zona de confort y proponer nuevas acciones, enfoques pedagógicos y estructuras organizativas, la dirección puede estimular la innovación y adaptarse a las necesidades cambiantes de estudiantes y docentes, pero para ello necesita conocer, observar, puntualizar.

La resiliencia es una virtud indispensable. Frente a las inevitables incertidumbres y crisis, como pueden ser reformas educativas, cambios demográficos o crisis, quien ejerce un liderazgo en educación debe mostrar fortaleza y visión para sobreponerse y guiar a su comunidad a través de los tiempos complejos.

Ser analítico es igualmente crucial. Analizar el trasfondo de los problemas permite encontrar soluciones de raíz que mejoren la calidad del aprendizaje. Esto puede significar identificar y abordar problemas sistémicos en lugar de poner soluciones temporales a inconvenientes superficiales.

Cuestionar permanentemente es una forma de liderazgo que impulsa a los demás a reflexionar sobre sus prácticas y creencias. Es esta curiosidad y búsqueda de conocimiento la que mantiene a una institución educativa en constante crecimiento y desarrollo.

Promover la diversidad es esencial en un entorno educativo. Reconociendo que cada estudiante y docente aporta una perspectiva única, la dirección escolar puede enriquecer el proceso de aprendizaje y fomentar un ambiente inclusivo y enriquecedor.

La autenticidad, asumir la responsabilidad, fomentar la comunicación directa, saber manejar conflictos y generar ambientes de confianza completan el perfil de un líder incómodo, pero efectivo, en educación. Estas cualidades fomentan un clima de honestidad, respeto y confianza, donde todos los miembros de la comunidad escolar pueden sentirse seguros para expresar ideas, explorar y aprender.

Así, un liderazgo que eventualmente incomoda es aquel que impulsa a una institución a examinarse críticamente y avanzar hacia una mejora permanente que se refleja en el desarrollo del aprendizaje de niñas, niños y adolescentes. A través de este liderazgo, se pueden diseñar y ejecutar estrategias que respondan a las demandas de una sociedad en constante cambio y prepare a sus estudiantes para ser ciudadanos capaces, creativos y críticos. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. Doctor en Gerencia Pública y Política Social. 

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La escuela y el trato en casa 

«La mayor tragedia de la familia es la no superación de la adversidad generacional». Carl Jung

Las actitudes no saludables hacia los niños que, lamentablemente, muchos experimentan en sus hogares como es el caso de  prometer y no cumplir, atemorizar, sobreexigir, aislar, burlarse, sobreproteger, obligar a comer, insultar, excluir, rechazar y condicionar el cariño son comportamientos que dejan cicatrices profundas en la psique infantil. Estas actitudes no solo afectan la vida emocional de las niños, niños y adolescentes, sino que también tienen un impacto significativo en su aprendizaje, socialización y conducta en la escuela.

El entorno familiar juega un papel crucial en el desarrollo. Un ambiente hostil y negativo puede generar sentimientos de inseguridad, baja autoestima, miedo y ansiedad, que se traducen en dificultades de concentración y de participación activa en clase. La falta de apoyo emocional en casa puede desmotivarles, afectando su rendimiento académico y su capacidad para absorber y retener información.

La socialización también se ve profundamente afectada por las actitudes que experimentan en el hogar. Un niño que es aislado, rechazado o excluido en casa puede replicar estas experiencias en la escuela, encontrando difícil formar relaciones saludables con sus compañeros. Estas experiencias tempranas de rechazo pueden llevar a problemas de confianza y habilidades sociales que persisten a lo largo de la vida.

La conducta escolar es otro aspecto que se ve influenciado por el entorno familiar. Actitudes como la sobreexigencia y el atemorizar pueden llevar a los niños a desarrollar comportamientos disruptivos o sumisos. Un niño que vive con miedo constante puede volverse rebelde como un mecanismo de defensa, mientras que un niño sobreexigido puede experimentar niveles de estrés perjudiciales, manifestándose en ansiedad escolar o un perfeccionismo destructivo.

Las y los docentes, conscientes de estas dinámicas, tienen un papel crucial en mitigar los efectos negativos que las actitudes en casa pueden tener en sus estudiantes. A través de lapreparación, experiencia, observación, empatía y la intervención adecuada, pueden ayudar a los niños a superar estas dificultades, creando un ambiente escolar seguro y enriquecedor. 

La colaboración entre el hogar y la escuela es esencial. Padres y docentes deben trabajar juntos para fomentar un ambiente positivo y de apoyo. Al reconocer y evitar las actitudes no saludables, se puede construir una base sólida para el crecimiento y el éxito en su desarrollo.

Es evidente que todos tenemos la responsabilidad de erradicar las actitudes dañinas hacia las niñas, niños y adolescentes. Promover un entorno donde sientan seguridad, valor y respeto es fundamental no solo para su desarrollo personal, sino también para la construcción de una sociedad más empática y justa. Los esfuerzos conjuntos para eliminar estas actitudes, tanto en casa como en la escuela, son esenciales para garantizar que cada niño tenga la oportunidad de alcanzar su máximo potencial. Es en este esfuerzo compartido donde reside la esperanza de un futuro mejor para todos. Porque la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. Doctor en Gerencia Pública y Política Social. 

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¿Delegar autoridad o responsabilidad?

«Se puede delegar autoridad, pero no se puede delegar responsabilidad». Byron Dorgan

Al interior de las organizaciones como puede ser en un centro escolar, la falta de confianza y apoyo por parte de la dirección puede dementar la autonomía y la confianza al interior del equipo de trabajo. Esto es particularmente relevante en el contexto educativo, donde una dirección adecuada es crucial para construir un ambiente propicio para el aprendizaje, que es el principal objetivo de la escuela.

Cuando la dirección de una escuela cae en el patrón de una delegación ineficaz, los síntomas de una gestión problemática son evidentes: los docentes pueden sentirse menos empoderados y, por lo tanto, menos propensos a tomar iniciativa o innovar en su trabajo. Si la dirección escolar no confía en su personal, este sentimiento se transmite, haciendo que docentes dependan más de las instrucciones directas y sean menos creativos o proactivos. Este déficit de confianza puede llevar a la dirección escolar a intervenir excesivamente, dictando exactamente cómo deben hacerse las cosas, lo que a su vez disminuye aún más la autoconfianza del equipo de trabajo.

Sin embargo, el otro lado de la moneda revela el poder transformador de una delegación adecuada. Cuando la dirección deposita confianza en su equipo, estableciendo claridad en las expectativas y proporcionando apoyo sin gestionar a detalle cada cosa, las y los docentes tienden a asumir mayor responsabilidad y compromiso con su trabajo. Este acto de confianza alimenta su creencia en sus propias capacidades, lo que a menudo conduce a un desempeño mejorado y a la innovación dentro del aula, sin embargo, hay que tener en claro que, aunque se pueda delegar la autoridad, jamás será posible delegar la responsabilidad de lo que suceda por lo delegado.

Una delegación efectiva también promueve el desarrollo profesional de docentes, ya que les permite explorar nuevas estrategias de enseñanza y desarrollar sus propias habilidades de liderazgo. Quienes se sienten el respaldo para tomar decisiones son más propensos a experimentar con mejores métodos en muchos sentidos de su práctica profesional que pueden resultar en un aprendizaje más profundo y significativo para sus estudiantes.

Además, la delegación de autoridad fomenta la colaboración y el trabajo en equipo. Cuando docentes sienten que tienen voz y voto en las decisiones escolares, se crea una cultura de propiedad y responsabilidad colectiva. Esto no solo mejora la moral del equipo de trabajo, sino que también conduce a una mejor coordinación y cohesión al interior de la institución, factores que son fundamentales para el éxito de una organización educativa.

Una buena gestión en la delegación de autoridad deja en posibilidades a la dirección para enfocarse en la visión más a largo plazo y las estrategias institucionales. Al invertir confianza en su equipo, la dirección puede dedicar más tiempo entornos aspectos igualmente importante para el centro escolar, anticipando cambios y preparando a la institución para enfrentar nuevos desafíos.Así, una delegación ineficaz puede estancar el crecimiento y la mejora en un centro educativo, mientras que una delegación de autoridad adecuada puede construir una mejor institución, centrada en el aprendizaje y adaptada a las necesidades cambiantes de estudiantes y docentes. Porque la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. Doctor en Gerencia Pública y Política Social. 

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Los fines de la educación

«La educación es el pasaporte hacia el futuro. Los fines de la educación deben centrarse en preparar a las personas para enfrentar los desafíos que están por venir.» Malcom X.

La labor de la escuela va más allá de mapas, sumas, maquetas, experimentos, lectura,  y todo aquello que se hace en el aula, pues el proceso tiene una finalidad y se constituye en la piedra angular de cualquier sistema educativo como los son los fines de la educación.

En el contexto actual, los fines de la educación adquieren una relevancia aún mayor, ya que se enfrentan a los desafíos de una sociedad del conocimiento, la cuestionada vigencia del humanismo y sus valores, así como la valía de múltiples avances en el campo de la investigación educativa.

En la era de la información, la escuela no solo debe transmitir conocimientos, sino también formar personas capaces de adaptarse a un mundo en constante cambio. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) juegan un papel crucial en este proceso, ya que permiten la generación y el acceso a una cantidad ilimitada de información. La función de la escuela se extiende más allá de la simple enseñanza de contenidos, buscando, desarrollar en sus estudiantes habilidades para aprender a aprender, evaluar críticamente la información,  y aplicar el conocimiento de manera innovadora.

La filosofía humanista que guía actualmente el Sistema Educativo Nacional (SEN), enfatiza la formación integral de los estudiantes, considerando no solo el aspecto cognitivo, sino también el desarrollo físico, social y afectivo. Este enfoque busca educar a seres humanos completos, capaces de contribuir al bienestar de su comunidad y al progreso de la sociedad en general. Un planteamiento curricular con una mirada crítica, histórica y prospectiva es esencial para formar estudiantes con una conciencia plena de su contexto y su capacidad de transformar el mundo.

Por otra parte, los avances en la investigación educativa han cuestionado los métodos tradicionales de enseñanza, promoviendo enfoques más dinámicos y centrados en las niñas, niños y adolescentes. El constructivismo, por ejemplo, enfatiza la importancia de que los estudiantes construyan su propio conocimiento a través de experiencias significativas. Este enfoque fomenta la autonomía, el pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas, habilidades cruciales en el mundo actual.

Los fines de la educación, por tanto,  deben reflejar una visión de futuro que incorpore la tecnología, promueva la equidad y fomente el desarrollo integral de los individuos. Solo así, la educación puede ser un verdadero motor de cambio y progreso, preparando a los ciudadanos no solo para enfrentar los retos del presente, sino también para construir un futuro más justo, inclusivo y sostenible.

Es imperativo entonces, que como sociedad tomemos en cuenta que el papel de la escuela va más allá de lo que muchas personas aprecian desde afuera. Necesitamos que la educación no solo prepare a sus estudiantes para el mundo laboral, sino que también forme individuos críticos, comprometidos y capaces de contribuir a su comunidad a la paz, inclusión, equidad y de manera significativa al desarrollo social y económico de la nación. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. Doctor en Gerencia Pública y Política Social.

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La Hipersexualización infantil

«No hay revelación más clara del alma de una sociedad que la forma en que trata a sus niños.» Nelson Mandela

En las últimas décadas, el avance tecnológico y la omnipresencia de las redes sociales han reconfigurado significativamente las dinámicas sociales y familiares, especialmente en lo que respecta a la infancia y adolescencia. Este fenómeno ha contribuido notablemente a una tendencia preocupante: la hipersexualización de niños, niñas y adolescentes.

Las redes sociales y los medios de comunicación juegan un papel crucial en este proceso al exponer constantemente a los menores a imágenes y mensajes que promueven estereotipos y expectativas poco apropiadas para su edad. Esta exposición no solo se limita a la visualización pasiva; la interactividad de estas plataformas implica que los jóvenes no solo consumen contenido, sino que también lo crean y responden a él, lo que puede acelerar su deseo de imitar comportamientos y estéticas adultas antes de tiempo.

El impacto de esta hipersexualización en el aprendizaje y desarrollo de la personalidad de los jóvenes es profundo. Los niños y adolescentes están en una etapa crucial de formación de identidad y autoestima. La presión por adoptar roles adultos puede llevar a confusiones y conflictos internos que afectan su rendimiento académico y su comportamiento en la escuela. La necesidad de «encajar» o ser aceptados por sus pares puede fomentar la adopción de actitudes y comportamientos que no corresponden a su etapa de desarrollo, lo que a su vez puede afectar negativamente sus relaciones interpersonales y su bienestar emocional.

Para combatir esta tendencia, es fundamental fortalecer el tejido social comenzando por la familia y la educación. Los padres y educadores deben estar conscientes del contenido que consumen los menores y establecer límites claros y apropiados. Además, es crucial promover un diálogo abierto sobre los medios y su contenido para que los niños aprendan a cuestionar y analizar críticamente lo que ven y escuchan.

Las escuelas, por su parte, pueden incorporar acciones que fomenten la autoestima y la resiliencia, enseñando a sus estudiantes a valorarse por quiénes son y no por cómo aparentan. Además, la inclusión de educación mediática en el día a día puede equipar a sus estudiantes con las herramientas necesarias para navegar y procesar críticamente el bombardeo constante de mensajes mediáticos.

Mientras que las redes sociales y los medios de comunicación tienen el potencial de ser una fuente valiosa de información y conexión, su influencia también puede ser perjudicial si no se maneja con cuidado. Hay que cuidar lo que las niñas, niños y adolescentes reciben de los medios y es imperativo que todos los niveles de gobierno trabajen en conjunto con la sociedad y la familia para asegurar un entorno de desarrollo saludable y adecuado para nuestros estudiantes. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. Doctor en Gerencia Pública y Política Social.

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Hacia un aprendizaje significativo

 “Para que el aprendizaje sea significativo, el material debe ser relacionado de manera sustantiva y no arbitraria con lo que el alumno ya sabe.” David Ausubel.

En el panorama actual de la educación, existe una desconexión palpable entre la percepción pública del trabajo que se realiza en los centros educativos y la realidad de dicho trabajo. Comúnmente se subestima la complejidad y el esfuerzo requeridos para gestionar y contribuir al proceso de enseñanza-aprendizaje, relegando la tarea educativa a una mera transmisión de conocimientos. Sin embargo, esta visión ignora la multifacética y dedicada labor de docentes y directivos, quienes se esfuerzan diariamente por crear entornos propicios para un aprendizaje significativo para la vida de niñas, niños y adolescentes.

Por tanto, resulta fundamental entender la importancia de revalorizar el trabajo educativo, destacando la necesidad de una organización y coordinación eficaces dentro de las instituciones educativas para fomentar un aprendizaje que trascienda los confines de la mera memorización.

El aprendizaje significativo es un concepto educativo desarrollado por el psicólogo estadounidense David Ausubel que se centra en cómo el aprendizaje ocurre de manera más efectiva cuando se asocia de forma sustancial y no arbitraria con lo que el alumno ya sabe. La premisa es que los estudiantes comprenden y retienen mejor la nueva información cuando pueden vincularla con sus conocimientos y experiencias previas. Esta conexión no solo facilita la comprensión profunda, sino que también hace que el contenido sea relevante y útil para el alumno en contextos personales o académicos. 

En el aprendizaje significativo, los estudiantes participan activamente en integrar el nuevo conocimiento con el anterior, reorganizando y reformulando ambos aspectos en el proceso. Este enfoque contrasta con el aprendizaje memorístico, donde la información se aprende de manera aislada, lo que suele resultar en un olvido rápido y en dificultades para aplicar lo aprendido en situaciones nuevas o diferentes. A largo plazo, el aprendizaje significativo fomenta una mejor retención de la información y facilita la transferencia de conocimientos a nuevas situaciones.

La escuela, vista como una organización dedicada al aprendizaje, se enfrenta al desafío de desarrollar y configurar elementos clave que favorezcan las mejores condiciones para el aprendizaje. Esto incluye la contextualización de contenidos, la construcción activa del conocimiento, la interacción social, la integración del conocimiento, la motivación intrínseca, la evaluación formativa, el diseño curricular integrado y el uso adecuado de tecnologías. Tales elementos son esenciales no solo para adquirir conocimientos, sino para aplicarlos efectivamente en diferentes contextos, preparando a sus estudiantes para enfrentar los retos del mundo real.

Revalorizar el trabajo educativo es reconocer a la educación como un pilar fundamental para el desarrollo individual y colectivo. Este reconocimiento debe traducirse en un apoyo tangible y en políticas que promuevan una mejor educación para todos. Solo así podremos asegurar que las niñas, niños y adolescentes de nuestro país tengan la oportunidad de participar en experiencias de aprendizaje verdaderamente significativas, que les preparen para liderar y enriquecer la sociedad del futuro. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. Doctor en Gerencia Pública y Política Social.

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