La importancia del Trabajo Social

«Donde hay seres humanos, habrá necesidad de trabajo social. Las personas crean problemas, y las personas son las soluciones». Ann Hartman

En la sociedad contemporánea, en la que los desafíos y desigualdades crecen a un ritmo acelerado, es fundamental detenerse y reflexionar sobre aquellos profesionales que, día a día, trabajan por construir un mundo más equitativo y justo para todos. Entre ellos, se encuentran las trabajadoras y los trabajadores sociales, profesionales comprometidos con el bienestar y la equidad, cuya labor es, muchas veces, silente pero incuestionablemente valiosa y, dado que este 21 de agosto se celebra su Día Nacional, vale la pena por mucho hacer una reflexión sobre su importancia.

Cada vez que nos encontramos con problemáticas sociales complejas, donde la desigualdad y la exclusión parecen tener la última palabra, son quienes se sumergen en su comprensión, buscando soluciones que trascienden el ámbito individual y que atienden las raíces estructurales del problema. No se quedan en la observación pasiva, sino tienen un férreo compromiso con el cambio, entienden que cada intervención tiene el potencial de transformar vidas y comunidades enteras.

¿Cuántas veces hemos escuchado de programas sociales que cambian realidades, de comunidades que se empoderan o de personas que encuentran apoyo en momentos cruciales de sus vidas? Detrás de muchas de estas historias, encontraremos la labor cuidadosa y dedicada de trabajadores sociales. Son la arquitectura de proyectos que buscan fortalecer y mejorar las condiciones de vida, y facilitan la promoción de la participación de las personas en la construcción de una sociedad más equitativa.

Sin embargo, la contribución de las trabajadoras y trabajadores sociales no se limita solo a la intervención directa. En el ámbito académico, en Instituciones de Educación Superior sólidamente organizadas a nivel nacional se forman las nuevas generaciones, compartiendo no solo técnicas y herramientas, sino una filosofía humanista y ética que pone en el centro la dignidad y los derechos de todas las personas. 

En el campo legal, su peritaje asegura que las decisiones judiciales consideren la dimensión social y humana, garantizando así una justicia más completa y equitativa. En el de la educación brinda apoyo socioemocional a estudiantes, facilita un ambiente de aprendizaje saludable y conecta a la escuela con la comunidad,permitiendo a estudiantes enfrentar desafíos personales y académicos así como alcanzar su máximo potencial

Es crucial que como sociedad reconozcamos, valoremos y respaldemos la labor de esta profesión.Ello nos invita a reflexionar sobre las estructuras que perpetúan la desigualdad y nos desafía a actuar para transformarlas. Representa un llamado constante a la solidaridad, a la empatía y a la construcción colectiva de un mundo donde cada persona pueda desarrollarse plenamente.

La próxima vez que nos enfrentemos a un desafío social o veamos una situación de desigualdad, recordemos la importancia de las trabajadoras y trabajadores sociales en nuestra sociedad. Su labor es un recordatorio constante de que, con compromiso, pasión y solidaridad, es posible construir una sociedad más justa y equitativa para todos. Valoremos, apoyemos y, sobre todo, hay que unirnos a su causa, pues es la causa de todos.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Educación y Economía circular

«Lo que haces marca una diferencia y tienes que decidir qué tipo de diferencia quieres hacer.»… Jane Goodall

El modelo económico en que vivimos ha impulsado un crecimiento económico sin precedentes y ha fomentado la innovación, pero sus consecuencias han llevado a graves problemas como la desigualdad económica, explotación laboral, crisis financieras, individualismo, consumismo, obsolescencia programada y una grave acumulación desmedida de desperdicios, dejando a su paso un costo ambiental y social significativo.

El desafío de la sostenibilidad ambiental y la economía circular exige una transformación profunda en todos los sectores de la sociedad, incluyendo la educación. En la actualidad, nos enfrentamos a problemas críticos como la escasez de agua, exacerbada por el consumo desmedido de industrias como la de los refrescos chatarra. Para abordar estos problemas, necesitamos un enfoque educativo que prepare a la próxima generación para crear soluciones sostenibles y circulares.

La economía circular es un modelo que propone la reducción, la reutilización y el reciclaje de los elementos. Se opone al tradicional modelo económico lineal de «tomar, hacer, desechar», promoviendo en cambio un ciclo continuo de uso y reutilización de recursos. La integración de la economía circular en la educación puede dar lugar a la formación de ciudadanos y profesionales conscientes y capacitados para implementar prácticas sostenibles.

Por ejemplo, si se enseña a los estudiantes sobre el impacto de la industria de los refrescos en el consumo de agua, podrían inspirarse para desarrollar alternativas más sostenibles. La educación puede ser la plataforma para la innovación, fomentando la creación de empresas y productos que respeten la economía circular.

Sin embargo, la educación por sí sola no es suficiente. La implementación efectiva de la economía circular requiere el compromiso y la acción de gobiernos y legisladores. Se necesitan políticas públicas fuertes que fomenten la economía circular, como regulaciones estrictas para las empresas con altos consumos de agua, incentivos para la adopción de prácticas sostenibles y una infraestructura que facilite la reutilización y el reciclaje de recursos.

Los beneficios de tal enfoque son considerables. Más allá de la conservación del agua y la reducción de la contaminación, la economía circular puede conducir a la creación de nuevos empleos en industrias sostenibles, mejores márgenes económicos, la reducción de la dependencia de los recursos importados y la mejora de la salud pública. Podría mejorar la calidad de vida, no sólo de las generaciones presentes, sino también de las futuras. Ya en Coparmex con Víctor Gómez Céspedes hay un paso importante desde el proyecto “Chihuahua Green City” como presidente de las comisiones de energía, sostenibilidad y medio ambiente de esta organización empresarial y con quien tuvimos un agradable encuentro como Asociación de Editorialistas.

Para enfrentar la escasez de agua y otros problemas de sostenibilidad de los que tanto nos quejamos, necesitamos una estrategia integral que incorpore la economía circular en la educación y que esté respaldada por políticas públicas efectivas. Este enfoque puede transformar nuestra realidad cotidiana y crear un futuro más sostenible y resiliente. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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La escuela que anhelamos

«La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo»… Paulo Freire

Frecuentemente me he referido a la relación familia escuela como un vínculo necesario para fortalecer el aprendizaje, sin embargo, es necesario entender que la escuela necesita de una autocrítica permanente y necesaria para la transformación de la sociedad. La educación es el espejo en el que se refleja nuestra sociedad, por tanto, si queremos que mañana nuestra sociedad sea autocrítica, inclusiva, democrática y participativa, debemos comenzar por trasformar la escuela de hoy en ese molde ideal.

Una crítica popular que he utilizado antes es que existe una «generación de cristal», pero no debemos olvidar que esta percepción refleja, en realidad, generaciones anteriores que se resisten al cambio y así como hay padres de familia que se resisten, hay docentes y personal educativo que se muestran intolerantes hacia aspectos tan triviales como el largo del cabello, el uniforme o la identidad de un estudiante y otros prejuicios culturales, y se deja en las familias la toda la culpa de las deficiencias educativas. Pero ¿es justo trasladar toda la culpa a las familias, cuyo capital educativo es tan heterogéneo y cuyas circunstancias son tan distintas?

No debemos reducir la labor educativa al mero traspaso de conocimientos. Hacerlo es minimizar el rol transformador de la escuela. Frente a las debilidades o ausencias familiares, la escuela irrumpe como un agente educativo necesario y poderoso. Si anhelamos una sociedad que respeta derechos humanos, democrática y que no discrimine, entonces es imperativo que esas características las integremos primero en nuestras escuelas.

Algunos argumentan que la educación no es responsabilidad de la escuela sino exclusivamente de la familia. Sin embargo, si caemos en esa trampa, limitamos el impacto y alcance de la educación. Delegar la responsabilidad educativa únicamente a las familias es una barrera que impide lograr una escuela verdaderamente inclusiva y formativa.

Si bien es cierto que a veces la escuela y la familia parecen ir en trayectorias opuestas, es crucial identificar qué le corresponde hacer a la escuela para alinear esos caminos. Es prioritario entender que la escuela no debe ser esa entidad frágil que excluye o etiqueta a los estudiantes, ni el hospital que corre a los enfermos. No se trata solo del plan de estudios, sino de la cultura y esencia de la institución. La escuela debe ser reflejo del tipo de sociedad que anhelamos.

Es hora de dejar de lado críticas vacías hacia estudiantes y sus familias y centrarnos en la auto-reflexión. Debemos adoptar un enfoque inclusivo, construir relaciones trascendentes con las familias y aceptar que la transformación comienza con nosotros, los educadores. Como profesionales, nuestro deber es garantizar el derecho a la educación de todos los estudiantes y asumir el peso formativo que implica.

La tarea no es sencilla, pero es fundamental. Si deseamos un cambio en la sociedad, debemos empezar por nosotros, por la forma en que percibimos la educación, y por cómo nos relacionamos con estudiantes y sus familias. Solo entonces, lograremos escuelas que realmente sean pilares para el crecimiento y desarrollo de la sociedad. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Generación de cristal

«Nadie educa a nadie, y nadie se educa a sí mismo; los hombres se educan entre sí, con mediación del mundo»… Paulo Freire en el libro «Pedagogía del Oprimido»

La educación acompaña los cambios sociales, se adapta, pero se complejiza a partir de sucesos que se viven a nivel familiar que impacta los esfuerzos educativos. Uno de los efectos es lo que se le ha denominado como la “generación de cristal” que es se utiliza para describir a las nuevas generaciones. Surge de la percepción de que son más frágiles, sensibles o propensos a ofenderse en comparación con generaciones anteriores. 

Existen un cierto consenso en que esto sucede, porque han enfrentado una mayor exposición a las redes sociales donde las críticas, el ciberacoso y las comparaciones constantes son comunes; mayor educación sobre respeto y diversidad lo que provoca menor tolerancia a los comentarios insensibles o discriminatorios; pero en mayor medida por los cambios en la crianza al interior de los hogares.

Así, está el caso de los «padres helicóptero» que son aquellos que están constantemente supervisando y entrometiéndose en la vida de sus hijos, incluso en asuntos que los hijos podrían manejar por sí mismos, lo que puede limitar las oportunidades de los niños para aprender a enfrentar adversidades; el Miedo al fracaso, llevándolos a protegerlos de situaciones en las que podrían no tener éxito, lo que limitar la capacidad para desarrollar resiliencia y entender que está bien fallar y aprender de los errores; la era de la gratificación en donde muchas cosas se obtienen de manera instantánea (información, entretenimiento, comunicación), limitando su capacidad para desarrollar paciencia y perseverancia; la sobre programación, en donde muchos niños de hoy tienen horarios muy estructurados con clases extracurriculares, deportes, lecciones y otras actividades, que puede limitar el tiempo libre de un niño para el juego no estructurado, la creatividad y aprender a manejar el aburrimiento; la Tecnología y supervisión en donde muchos padres pueden monitorear a sus hijos de formas que antes no eran posibles, como aplicaciones de rastreo o monitoreo de actividades en línea que limita la sensación de independencia y privacidad de los niños y por supuesto la priorización del éxito académico, en donde hay una presión creciente para que los niños tengan éxito, lo que puede llevar a intervenir excesivamente en la educación de sus hijos, haciendo tareas o proyectos para ellos o presionando a docentes para que den calificaciones más altas.

Necesitamos entender que la escuela no educa, el hogar si, la escuela imparte contenidos y se espera que le sean de utilidad para su vida adulta, pero las familias necesitan saber que la escuela continua la labor que se hace en casa con sus propios principios y valores desde donde se hace lo imposible para continuar con su educación. 

La cita inicial precisa que la educación no es un acto unidireccional, sino un proceso colaborativo, de ahí que las familias deben conocer que lo que hacen repercute en la escuela, y que será en el hogar en donde enfrenten las consecuencias. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y parte de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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Decisiones desde el escritorio y aprendizaje

Hay un dicho muy popular utilizado al interior del medio educativo para expresar que una decisión cupular no es precisamente cercana a la realidad educativa de las escuelas cuando se dice que es muy fácil decirlo “desde el escritorio”.

En este ámbito, es fundamental comprender que, a pesar de que no se pueda percibir de esta manera en los pasillos de las oficinas públicas,  las decisiones tomadas desde los puestos administrativos tienen un impacto profundo en el trabajo de las escuelas y, por tanto, en el aprendizaje de estudiantes. Aunque a menudo se perciban como meros trámites burocráticos, cada orden, documento o decisión afecta directamente las actividades diarias de las escuelas.

Así, es esencial reconocer que los roles administrativos que tienen que ver con el sector educativo como son la asignación de recursos, plazas, programas compensatorios, apoyos, infraestructura entre otros, no se limitan a papeles, firmas y números. Por el contrario, requieren de contar con una profunda comprensión del fenómeno educativo y una reflexión crítica sobre el impacto de esas decisiones en el aprendizaje de los estudiantes. Por esta razón, es altamente beneficioso que los puestos administrativos sean ocupados por profesionales con formación educativa, complementada por supuesto con perfiles en áreas profesionales de corte financiero, administrativo, legal, contable, u otro según sea necesario. No es lo mismo cuando se administra una fábrica de tornillos, una empresa de seguros, un banco o una empresa turística, que cuando se juega la vida de millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Aunque esto sería deseable, la realidad nos muestra que, con muy destacadas excepciones sobre todo en el área académica, es poco común encontrar perfiles en las áreas administrativas acordes a la toma de decisiones que se orienten a favorecer la educación desde dichos puestos. El gran problema es que gran parte de las decisiones de peso son tomadas por las autoridades administrativas. Es crucial establecer un proceso de formación y desarrollo profesional para quienes desempeñan un trabajo de este tipo, tanto aquellos con formación en educación como aquellos sin ella, a fin de fomentar una reflexión profunda sobre el impacto de sus decisiones en los centros escolares y fortalecer su conocimiento del ámbito educativo.

Estas autoridades administrativas deben estar dispuestas a evaluar constantemente el impacto cualitativo de sus acciones y a ajustar su enfoque para mejorar los resultados educativos, por ello, es responsabilidad de las autoridades educativas y gubernamentales fomentar el desarrollo profesional y la capacitación continua de estas autoridades, brindándoles las herramientas necesarias para comprender y abordar los desafíos educativos actuales en una comunicación permanente con quienes reciben de manera directa estos servicios o apoyos en los centros educativos 

Sería deseable que en el proceso de evaluación del sistema educativo se incluyan políticas públicas para evaluar estas áreas, sería un gran avance que esta estructura pudiera contar con elementos no solo para su evaluación, sino para brindarles un seguimiento, apoyo y respaldo para que su trabajo, desempeño y decisiones puedan tener un mejor impacto y con ello un beneficio para el sistema educativo y sociedad en su conjunto, porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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Aprendizaje organizacional 

Las escuelas son organizaciones inteligentes con capacidad de aprender de su contexto, de sus errores, de las personas que la conforman y con ello, la calidad, actualización, enfoque, interés y capacidad de reacción de autoridades, docentes, personal administrativo y familias que reconstruyen día a día el potencial de desarrollo que le es significativo para la realización de la tarea que tienen encomendada: el aprendizaje.

Es importante entender qué es el aprendizaje organizacional es, en pocas palabras, el proceso mediante el cual una organización, en este caso, una escuela, adquiere y utiliza nuevos conocimientos, habilidades y prácticas para mejorar su desempeño y adaptarse a los cambios.

El aprendizaje organizacional es esencial en el ámbito educativo. Las escuelas son contextos muy dinámicos, donde repetidamente se presentan desafíos y oportunidades de mejora. Mediante el aprendizaje organizacional, directivos, docentes y el personal escolar pueden reflexionar, colaborar, tomar acciones y sobre todo decisiones para promover la mejora educativa.

Ser conscientes del aprendizaje organizacional es fomentar una cultura de aprendizaje, donde la búsqueda de conocimiento y el crecimiento constante se convierten en la norma. Además, fortalece la capacidad de adaptación frente a los cambios curriculares, pedagógicos y tecnológicos. También el mejorar la enseñanza y el aprendizaje al promover una actualización y aplicación de buenas prácticas, de aquellas que funcionan, para ese momento, para esa circunstancia y con esas condiciones.

Para promover el aprendizaje organizacional al interior del centro educativo existen diferentes estrategias. En primer lugar, es fundamental fomentar una cultura de colaboración y de compartir conocimientos, donde directivos, docentes y personal puedan intercambiar experiencias y aprendizajes. Además, se deben establecer, intencionalmente, espacios de reflexión y análisis, como lo es el consejo técnico, los grupos de estudio o las comunidades de práctica. En este sentido, el liderazgo educativo desempeña un papel crucial al proporcionar de la organización, recursos, tiempo y apoyo para el desarrollo profesional del equipo.

Algunos ejemplos de buenas prácticas de aprendizaje organizacional en las escuelas pueden incluir la implementación de programas de mentoría y apoyo entre docentes, la participación en conferencias y cursos de desarrollo profesional, la realización de investigaciones colaborativas sobre mejores enfoques pedagógicos, la elaboración conjunta de la agenda anual, la resolución de conflictos y la adopción de tecnologías educativas innovadoras para la mejora.

En resumen, el aprendizaje organizacional es un pilar fundamental para el crecimiento educativo en las escuelas. Al fomentar una cultura de aprendizaje, adaptación y mejora continua, las instituciones educativas pueden enfrentar de mejor manera los retos del siglo XXI y proporcionar una mejor educación. Hay que tener siempre presente esa maravillosa frase de Séneca “Docendo discimus” que significa «enseñando, aprendemos», ya que solo juntos podemos impulsar el cambio y la mejora permanente de nuestro centro educativo.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

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La reforma educativa en concreto y hormigón

Una de las grandes debilidades que se puede atribuir a la denominada reforma educativa, es que fue ideada por quien hoy encabeza la Secretaría de Educación Pública, cuando éste se hacía cargo de la oficina de la Presidencia de la República, en un pequeño espacio con los líderes de los tres principales partidos políticos y sólo bajó en términos de indicación a las cámaras legislativas, sin una consulta al magisterio y, cuando ésta se dio años más tarde, no fue tomada en consideración.

Mucha tinta se ha escrito sobre que la evaluación en sí no es el problema, sino que ésta se ha asumido en una tecnoevaluocracia que la define como el origen, camino y destino de la calidad educativa, dejando de lado aspectos tan importantes como los planes y programas, aplicando medidas que impactan fuertemente en la estabilidad laboral del magisterio y definen a éste, al ser el único al que se aplica la evaluación, como el origen de todos los problemas sin tomar en consideración el contexto ni la pertinencia, ni preparación académica y menos las decisiones de quienes dirigen la tarea educativa.

Por tal motivo, he decidido, para hacer más explícito para la sociedad, poner la situación educativa, como si se tratar de la construcción física de un puente, estableciendo las comparaciones de los actores pertinentes al ejemplo en mención, por supuesto con enorme respeto y aprecio para quienes tienen esta importante profesión en nuestra sociedad.

Imaginemos que un enorme e importante puente ha de ser construido, los que dirigen la construcción no se preocupan por desarrollar los planos apropiados a la distancia, magnitud y capacidad de carga, usan los que se hicieron hace más de una década y traen copias de otros puentes que han sido hechos en otros lugares, pero son de diferentes tamaños, usan materiales que aquí no hay y suponen diferentes diseños estructurales.

Llaman a que los ingenieros se expresen, que digan cómo debe de ser, durante meses los ingenieros le creen, hablan, dicen, argumentan, solo que nadie toma en consideración lo que dicen y la obra sigue, cambian al encargado de la obra y ahora es un amigo del alcalde quien tiene que hacer uso de la Policía por si algún ingeniero se le ocurre la tonta idea de que alguien que sepa de construcción debe dirigir la obra. A los ingenieros que son los que saben de la materia, solo se les manda a la mano de obra, ponen varillas y concreto, pero quienes dirigen la obra no tienen la menor idea de cómo construir, porque nunca han construido nada, solo saben anunciar a los cuatro vientos que el puente es lo más importante para el futuro y conectividad de la comunidad.

El que dirige el puente suspende en diferentes puntos la obra, aunque se enoje cuando los demás lo hacen y explica porque es importante que siga esa monumental e importante obra para la sociedad. Se enfurece si alguien supone que porque él no es ingeniero no sabe cómo construir un simple puente como él le llama en repetidas ocasiones.

Algo está saliendo mal, vienen a evaluar el puente y no avanza, presenta cuarteaduras, está más corto de lo que mide la distancia requerida, el agua se filtra en los cimientos y presenta fallas estructurales, por lo que hacen un organismo que evalúe a los ingenieros, porque –aseguran- definitivamente son los que están mal, aunque sólo hacen lo que se les marca en los planes que los que dirigen la obra dicen. Los que dirigen la construcción hacen los exámenes, no los hacen ingenieros, lo hacen personas que saben mucho menos de Ingeniería que los propios que están trabajando. El responsable de la obra expone con orgullo que la ley es la ley (que él mismo hizo), que el ingeniero estudio para poner ladrillos, no para dirigir la construcción. Dice que si al diálogo, pero solo si los ingenieros aceptan de inicio que su idea de construcción es la única válida.

A los ingenieros los culpan de lo mal que se está trazando el puente, lo curioso es que en público los alaban y en los medios de comunicación no dejan de culparlos, hacen como que les apoyan pero permanentemente explican que no es posible que no funcione el puente si es tan importante. Les dicen a todas las personas que están inconformes con el puente que la verdadera solución es que todos pueden ser ingenieros, que vengan, que ahora que faltan empleos, cualquiera puede poner ladrillos, que no importan los planos y la experiencia en construcción.

Llega a tal punto que hacen creer a la sociedad que un ingeniero estudio solo para poner ladrillos, que ningún ingeniero debe de dirigir la obra, que es ilegal, anti ético e inhumano que un ingeniero la dirija, porque la más grande obra es sólo la colocación de cada ladrillo. Poco a poco los ingenieros se dan cuenta de lo importante que son e informan a la comunidad de los razonamientos estructurales.

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