Una dirección con base en la colaboración

En el ámbito educativo, ejercer un liderazgo transformador requiere mucho más que establecer lineamientos o conducir procesos. Implica, como bien señala Michael Fullan, construir relaciones sólidas y ser capaces de resolver los problemas que surgen en la vida escolar diaria con creatividad y de manera colaborativa. Este enfoque coloca en el centro a las personas y la manera en que interactúan dentro del espacio escolar, especialmente cuando se trata de quienes asumen la responsabilidad directiva.

Para quienes ejercen la dirección en los centros escolares, esta reflexión se convierte en una guía esencial. Una escuela donde se cultivan relaciones basadas en la confianza, el respeto mutuo y la escucha activa es también una escuela donde el trabajo colaborativo fluye de manera más natural, el ambiente laboral se fortalece, y los vínculos profesionales se tornan más empáticos y solidarios. Desde esta perspectiva, el fortalecimiento del trabajo directivo no puede desligarse de la promoción de espacios en los que todas las voces tengan cabida y en donde la resolución de conflictos no dependa únicamente de la autoridad, sino de la construcción conjunta de soluciones.

La mejora del clima escolar y del entorno de aprendizaje es una consecuencia directa de un liderazgo que apuesta por la colaboración. Cuando las y los docentes sienten que su voz importa, que sus opiniones son tomadas en cuenta, y que cuentan con el respaldo de su dirección, es más probable que se involucren en procesos de mejora continua, que compartan estrategias y que construyan una cultura profesional que favorezca el bienestar colectivo.

Todo esto impacta profundamente en la experiencia educativa de niñas, niños y adolescentes. Ellos y ellas aprenden mejor en ambientes donde los adultos trabajan en armonía, donde las tensiones se resuelven con creatividad y donde el diálogo se convierte en herramienta cotidiana. Así, el liderazgo basado en relaciones sólidas no solo transforma la dinámica institucional, sino que abre camino para aprendizajes más significativos y duraderos.

La importancia del Trabajo Social

«Donde hay seres humanos, habrá necesidad de trabajo social. Las personas crean problemas, y las personas son las soluciones». Ann Hartman

En la sociedad contemporánea, en la que los desafíos y desigualdades crecen a un ritmo acelerado, es fundamental detenerse y reflexionar sobre aquellos profesionales que, día a día, trabajan por construir un mundo más equitativo y justo para todos. Entre ellos, se encuentran las trabajadoras y los trabajadores sociales, profesionales comprometidos con el bienestar y la equidad, cuya labor es, muchas veces, silente pero incuestionablemente valiosa y, dado que este 21 de agosto se celebra su Día Nacional, vale la pena por mucho hacer una reflexión sobre su importancia.

Cada vez que nos encontramos con problemáticas sociales complejas, donde la desigualdad y la exclusión parecen tener la última palabra, son quienes se sumergen en su comprensión, buscando soluciones que trascienden el ámbito individual y que atienden las raíces estructurales del problema. No se quedan en la observación pasiva, sino tienen un férreo compromiso con el cambio, entienden que cada intervención tiene el potencial de transformar vidas y comunidades enteras.

¿Cuántas veces hemos escuchado de programas sociales que cambian realidades, de comunidades que se empoderan o de personas que encuentran apoyo en momentos cruciales de sus vidas? Detrás de muchas de estas historias, encontraremos la labor cuidadosa y dedicada de trabajadores sociales. Son la arquitectura de proyectos que buscan fortalecer y mejorar las condiciones de vida, y facilitan la promoción de la participación de las personas en la construcción de una sociedad más equitativa.

Sin embargo, la contribución de las trabajadoras y trabajadores sociales no se limita solo a la intervención directa. En el ámbito académico, en Instituciones de Educación Superior sólidamente organizadas a nivel nacional se forman las nuevas generaciones, compartiendo no solo técnicas y herramientas, sino una filosofía humanista y ética que pone en el centro la dignidad y los derechos de todas las personas. 

En el campo legal, su peritaje asegura que las decisiones judiciales consideren la dimensión social y humana, garantizando así una justicia más completa y equitativa. En el de la educación brinda apoyo socioemocional a estudiantes, facilita un ambiente de aprendizaje saludable y conecta a la escuela con la comunidad,permitiendo a estudiantes enfrentar desafíos personales y académicos así como alcanzar su máximo potencial

Es crucial que como sociedad reconozcamos, valoremos y respaldemos la labor de esta profesión.Ello nos invita a reflexionar sobre las estructuras que perpetúan la desigualdad y nos desafía a actuar para transformarlas. Representa un llamado constante a la solidaridad, a la empatía y a la construcción colectiva de un mundo donde cada persona pueda desarrollarse plenamente.

La próxima vez que nos enfrentemos a un desafío social o veamos una situación de desigualdad, recordemos la importancia de las trabajadoras y trabajadores sociales en nuestra sociedad. Su labor es un recordatorio constante de que, con compromiso, pasión y solidaridad, es posible construir una sociedad más justa y equitativa para todos. Valoremos, apoyemos y, sobre todo, hay que unirnos a su causa, pues es la causa de todos.

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social y miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua

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