La importancia de la salud mental

«Un entorno laboral saludable no es aquel sin desafíos, sino aquel donde los desafíos son manejables y las personas tienen los recursos para enfrentarlos.» Christina Maslach

El trabajo diario de maestras y maestros en las escuelas a pesar de que es un trabajo que muchas personas pueden ver como sencillo, implica una serie de elementos psicosociales de gran riesgo para la salus de las maestras y maestros. Las presiones por la carga administrativa, la sobrecarga de estudiantes, los tiempos extra clase que deben dedicar para la planeación, revisión de trabajos, evaluaciones, así como las interacciones con sus compañeras ycompañeros, así como con padres de familia hacen que el trabajo pueda ser comprometedor en el ámbito de su trabajo.

En el ámbito laboral, la salud mental ha emergido como un tema prioritario en las últimas décadas, especialmente en contextos donde las dinámicas de trabajo suelen estar cargadas de estrés y presiones constantes. En este marco, se han desarrollado normativas específicas para atender este problema, como la Norma Oficial Mexicana 035 (NOM-035), cuyo propósito es prevenir y gestionar los riesgos psicosociales en los centros laborales. La norma, denominada Factores de riesgo psicosocial en el trabajo implica la identificación, análisis y prevención y fue publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 23 de octubre de 2018 y entró en vigor el 23 de octubre de 2019. Esta norma fue emitida por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) en México, con el objetivo de establecer disposiciones para prevenir los factores de riesgo psicosocial en los lugares de trabajo y promover un entorno organizacional favorable. 

Esta norma, aunque bien intencionada, ha enfrentado desafíos significativos en su implementación práctica, dejando muchas áreas de oportunidad para su aplicación efectiva, particularmente en el sector educativo. Entre estos riesgos se incluyen el estrés excesivo, la falta de reconocimiento laboral, las cargas desmedidas de trabajo y las condiciones adversas en el entorno laboral que impactan negativamente el bienestar emocional. Aunque la norma establece lineamientos claros, en la práctica, su alcance ha sido limitado debido a una implementación deficiente y, en muchos casos, a una falta de conocimiento técnico, desconocimieto y falta de políticas públicas de los diferentes niveles de gobierno sobre cómo llevarla a cabo de manera adecuada.

En el sector educativo, los desafíos en torno a la salud mental son especialmente preocupantes. El personal docente, directivo, administrativo y demás colaboradores en este ámbito suelen enfrentar altas cargas de trabajo, presiones para cumplir con sus responsabilidades, y una constante interacción con estudiantes y familias que, si bien es gratificante, también puede ser emocionalmente demandante. Estos factores aumentan el riesgo de estrés, agotamiento y problemas de salud mental si no se gestionan de manera adecuada. Sin embargo, la adopción de la NOM-035 en las organizaciones educativas ha sido, en gran medida, superficial en muchas organizaciones del sector público, no se diga en el educativo, dejando a muchas personas expuestas a entornos laborales que no favorecen su bienestar.

La salud mental de los trabajadores en el ámbito educativo no es un lujo, sino una necesidad fundamental. Los problemas psicosociales no solo afectan a los individuos, sino también a la calidad de los servicios educativos que se ofrecen.. Un docente con estrés crónico o burnout puede tener dificultades para desempeñar su labor con eficacia, lo que repercute directamente en la experiencia de aprendizaje de los estudiantes. Además, la falta de apoyo institucional para gestionar estos problemas perpetúa un ciclo de insatisfacción laboral, ausentismo y rotación de personal, lo que debilita aún más al sistema educativo.

Para cambiar esta realidad, es crucial retomar con seriedad la implementación de la NOM-035 en las instituciones educativas. Esto implica no solo cumplir con los requisitos normativos, sino también adoptar un enfoque más integral que priorice la salud mental de todos los trabajadores. Las políticas públicas deben orientarse hacia la promoción de programas de bienestar que no se limiten a acciones superficiales o campañas de marketing, sino que realmente transformen las condiciones laborales. Esto incluye la evaluación periódica de los riesgos psicosociales, la capacitación de personal de las secretarías de educación federal y de las entidades, así como el personal directivo para identificar y gestionar estos problemas, y, por tanto, la creación de entornos de trabajo más saludables y equitativos.

De igual manera, es necesario implementar programas de bienestar, fomentar espacios de diálogo y asegurar que el personal educativo cuente con recursos para manejar el estrés, así como estrategias que, a largo plazo, generan beneficios tanto para las personas, para la institución y por consiguiente, para el aprendizaje de sus estudiantes. 

La NOM-035 representa una oportunidad valiosa para transformar las condiciones laborales y promover una cultura de bienestar en las organizaciones educativas. Sin embargo, para que esta norma cumpla su propósito, es indispensable un compromiso real por parte de todos los actores involucrados: gobiernos, sindicato, directivos, docentes y especialistas en salud mental. Solo a través de una acción conjunta y sostenida se podrá garantizar que las personas que trabajan en nuestras escuelas puedan contar con las condiciones necesarias para desempeñarse plenamente y contribuir al desarrollo de una sociedad más saludable y equitativa. Por que la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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La narrativa pedagógica

«Las historias que contamos son nuestras herramientas más poderosas para dar sentido a nuestras vidas. En la educación, las narrativas abren caminos para que los estudiantes y docentes descubran nuevas formas de aprender y enseñar.» Margaret Atwood

La manera en que hablamos en el día a día es muy diferente de la que un docente aborda los contenidos por que tiene una intencionalidad, la construcción de un sentido para las niñas, niños y jóvenes, que permite orientar y conjuntar los saberes, experiencias y contenidos para que puedan construir un significado específico en cada una de sus mentes.

La narrativa pedagógica se presenta como una estrategia clave para dar sentido y estructura a las experiencias dentro de los centros educativos, al mismo tiempo que sirve como un puente para que la sociedad comprenda la labor multifacética del personal docente. Este enfoque no solo permite sistematizar experiencias, sino también reflexionar sobre ellas, extrayendo aprendizajes significativos que beneficien el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes.

En el corazón de la narrativa pedagógica radica la capacidad del personal educativo para convertirse en observadores críticos de su entorno, documentando los desafíos y logros que se viven cotidianamente en los espacios escolares. Estas historias son herramientas poderosas para comprender los procesos de aprendizaje desde una perspectiva más humana, reflejando no solo los métodos pedagógicos, sino también las emociones, decisiones y contextos que los moldean.

La importancia de esta práctica radica en su potencial para construir una memoria pedagógica, preservando y compartiendo el conocimiento generado en el aula. Cada relato es una pieza invaluable en la comprensión de cómo se produce el aprendizaje, cómo se enfrentan los conflictos y cuáles son las estrategias que realmente logran impactar en la vida de los estudiantes. En este sentido, la narrativa pedagógica no es únicamente un ejercicio académico, sino una práctica con un impacto tangible en la vida escolar y social.

Sin embargo, para que esta herramienta sea efectiva, es indispensable que el personal en las escuelas cuente con los estudios, conocimientos, habilidades y experiencia necesarios. La preparación docente no solo implica manejar contenidos curriculares, sino también desarrollar competencias para identificar el momento adecuado en el que una herramienta pedagógica, como la narrativa, puede ser utilizada para enriquecer el proceso educativo.

Por otro lado, la sociedad en general, muchas veces alejada del quehacer cotidiano de los centros educativos, puede no ser consciente de la complejidad y riqueza del trabajo docente. Es fundamental abrir espacios de diálogo y reflexión que permitan visibilizar estas prácticas, promoviendo un mayor entendimiento y reconocimiento del esfuerzo que implica favorecer el aprendizaje desde una perspectiva integral y contextualizada.

La narrativa pedagógica es un ejemplo claro de cómo la labor docente trasciende la simple transmisión de conocimientos. Es una muestra del compromiso del personal educativo por innovar y adaptarse a las necesidades de sus estudiantes, utilizando herramientas que no solo enriquecen el aprendizaje, sino que también fortalecen el vínculo entre la escuela y la sociedad. Este tipo de prácticas demuestran que la educación no es solo un proceso técnico, sino un acto profundamente humano, donde cada historia contada y cada experiencia compartida tienen el poder de transformar vidas. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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Escuelas exitosas

«Una escuela exitosa es aquella donde todos los miembros comparten una visión clara y trabajan hacia objetivos comunes que beneficien a los estudiantes.» – Hargreaves, A., y Fullan, M.

En muchas ocasiones, al buscar una escuela en la cual puedan estudiar nuestros hijos, en general nos orientamos por los aspectos visibles o el boca a boca que siempre llega por parte de familiares y amigos, sin embargo, tal vez lo que percibamos, no es necesariamente lo que coincide con las características de una escuela exitosa, orientada al aprendizaje de las niñas, niños y jóvenes.

En la búsqueda de estas escuelas, es fundamental replantear nuestra percepción como sociedad sobre lo que realmente define a una «buena escuela». Aunque muchas veces asociamos la calidad educativa con ciertas características, lo cierto es que estudios realizados por organizaciones serias como la OCDE y la UNESCO entre otras, revelan que las características clave de las escuelas donde los estudiantes realmente aprenden van mucho más allá de estos aspectos superficiales.

En primer lugar, el liderazgo profesional emerge como un pilar fundamental. Las escuelas exitosas cuentan con directores que no solo gestionan de manera firme y decidida, sino que también promueven un enfoque participativo, involucrando a todo el equipo docente en la toma de decisiones y el desarrollo de estrategias. Este tipo de liderazgo fomenta un sentido de pertenencia y responsabilidad colectiva que impacta directamente en el aprendizaje.

Por otro lado, una visión y objetivos compartidos son esenciales para establecer un propósito claro y unificado en la comunidad educativa. Este compromiso se refleja en prácticas consistentes y en la colaboración colegiada, donde tanto docentes como estudiantes y familias trabajan hacia metas comunes. Estas escuelas también priorizan un ambiente de aprendizaje propositivo, caracterizado por un entorno ordenado y atractivo que motiva tanto a estudiantes como docentes.

La enseñanza con propósito y el enfoque en el aprovechamiento del tiempo son igualmente cruciales. Estas instituciones valoran no solo el contenido académico, sino también la estructura y la adaptabilidad de las lecciones, asegurando que se atiendan las diversas necesidades de los estudiantes. Además, establecen expectativas elevadas y fomentan el refuerzo positivo, creando una cultura escolar donde cada estudiante se siente valorado y desafiado a alcanzar su máximo potencial.

Otro aspecto clave es el seguimiento constante del desempeño, tanto de estudiantes como de la institución en su conjunto. Este monitoreo no solo permite ajustar estrategias pedagógicas, sino que también envía un mensaje claro a estudiantes sobre la importancia de su progreso y esfuerzo. Asimismo, las escuelas exitosas fortalecen los derechos y responsabilidades de estudiantes, promoviendo la autoestima, la participación activa y la autonomía en la gestión de su propio aprendizaje.

Algo más es que la colaboración entre el hogar y la escuela, junto con la formación continua del personal, subraya la importancia de una comunidad educativa integrada, cuando los padres participan activamente en el proceso educativo y el personal docente recibe capacitación constante, se crea un entorno propicio para el desarrollo académico y personal de los estudiantes.

Así, las escuelas verdaderamente efectivas trascienden los estereotipos comunes y se enfocan en elementos esenciales que impactan directamente en el aprendizaje y bienestar de sus estudiantes. La transformación comienza con un entendimiento más profundo de estos factores y un compromiso colectivo para implementarlos en nuestras escuelas. Porque la educación es el camino…Felices fiestas y feliz año 2025…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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La formación del pensamiento

«El aprendizaje humano presupone una naturaleza social específica y un proceso mediante el cual los niños acceden al pensamiento y comportamiento de la cultura en la que nacen.» Lev Vygotsky

La educación es sinónimo de la formación de las nuevas generaciones, con ello, estaremos dando forma a lo que deseamos como sociedad para el mañana y, por tanto, resulta imprescindible, encontrar la manera de promover las mejores formas de pensmaineto no solo en el ámbito académico, sino aspectos mucho má simportantes como un pensamiento para una mejor convivencia y resolución de problemas en conjunto, con habilidades blandas que hoy tanto anhelamos. En ello, no solo se trata de que alguien se pare frente a un grupo y les haga un monólogo con todos los ocnocimientos, intencionalmente hay que trabajar para encontrar la forma en que se pueda generar esta situación.

Así, en el mundo educativo, una de las mayores responsabilidades de los centros escolares es preparar a las niñas, niños y adolescentes para enfrentar los retos de un entorno cada vez más dinámico y exigente. En este contexto, el aprendizaje no puede limitarse a la mera acumulación de información, sino que debe enfocarse en el desarrollo de distintas formas de pensamiento que fortalezcan habilidades esenciales para la vida, como la capacidad de resolver problemas, tomar decisiones fundamentadas y responder con creatividad a situaciones complejas.

El personal docente no solo transmite conocimientos, sino que actúa como arquitecto de habilidades fundamentales para la vida. El desarrollo de diversos tipos de pensamiento –como el reflexivo, crítico, creativo, lógico y práctico, entre otros– es el resultado de una labor pedagógica intencionada y minuciosa. Esto requiere de un profundo conocimiento por parte del personal educativo para identificar qué estrategias y herramientas utilizar en momentos específicos, atendiendo las necesidades individuales de cada estudiante.

Cada uno de estos enfoques de pensamiento tiene un propósito particular. Por ejemplo, el pensamiento analítico ayuda a descomponer problemas en sus componentes para entenderlos mejor, mientras que el pensamiento deliberativo permite evaluar opciones antes de actuar. Estas formas de pensamiento no surgen de manera espontánea; son el fruto del diseño pedagógico fundamentado en teorías y prácticas educativas que los docentes, con su experiencia y formación, implementan en el aula.

En un entorno escolar, el personal docente tienen la capacidad de ser verdaderos catalizadores del desarrollo personal, académico y social de sus estudiantes. Sin embargo, para lograr este objetivo, es crucial entender que se necesita de una profunda preparación por lo que e simportante reconocer que detrás de cada decisión pedagógica existe un marco de estudios, investigaciones y años de experiencia. Es esta preparación la que les permite promover en sus estudiantes no solo el aprendizaje académico, sino también habilidades para la vida que tendrán un impacto duradero.

Por lo tanto, como sociedad, debemos adoptar una visión más integral sobre el trabajo que se realiza en las escuelas. Es fundamental comprender que la labor educativa va mucho más allá de enseñar contenidos curriculares; implica también nutrir mentes capaces de analizar, crear, decidir y adaptarse al mundo real. Reconocer y apoyar este esfuerzo es clave para construir un futuro donde las niñas, niños y adolescentes estén equipados con las herramientas necesarias para superar los desafíos que enfrenten, convirtiéndose en ciudadanos plenos y responsables. Porque la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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La atención dispersa

«La atención es el proceso que nos permite focalizar la mente en un objeto o actividad, pero cuando esta capacidad se dispersa, el rendimiento intelectual y práctico se diluye.» William James

En muchas ocasiones, al interior de los centros educativos, centrar la atención para el aprendizaje no solo es deseable, sino que se considera imprescindible para poder desarrollar las actividades escolares, sin embargo, hoy en día son múltiples las distracciones a las que se exponen las niñas niños y adolescentes, más cuando existe una situación específica que les lleva a perder la concentración con facilidad, ya que no siempre el tema de aprendizaje, corresponde con el interés del momento, por las múltiples circunstancias de lo que les sucede en su vida personal, familiar, de amistades, etc.

El trabajo que se realiza en los centros educativos para garantizar el aprendizaje efectivo de niñas, niños y adolescentes es una labor multifacética que requiere no solo vocación, sino también conocimientos sociales, biológicos, de aprendizaje y otros especializados,además de experiencia y estrategias pedagógicas adecuadas. Un ejemplo claro de ello es la atención a las dificultades relacionadas con la concentración, como el caso de la atención dispersa. Este tipo de situaciones, que podrían parecer simples distracciones, son en realidad desafíos significativos que afectan el desarrollo académico y cotidiano de los estudiantes, y en ocasiones, de otros integrantes del grupo.

En este sentido, es fundamental que los docentes no solo detectan estos casos, sino que actúen como agentes clave para intervenir de manera oportuna y efectiva. Es fundamental entender que las dificultades de atención no son sinónimo de incapacidad para aprender. Más bien, reflejan la necesidad de estrategias personalizadas que fomenten la conciencia y el esfuerzo voluntario en actividades específicas. Aquí radica la importancia de la formación continua y el uso de herramientas pedagógicas basadas en la evidencia científica.

El personal en las escuelas, en una parte importante, consciente de la diversidad de sus estudiantes, implementa acciones específicas para intervenir en estas particularidades. Desde actividades que estimulan la concentración hasta la creación de entornos de aprendizaje dinámicos y motivadores, los educadores trabajan para garantizar que cada estudiante reciba el apoyo necesario. Esto incluye acciones como fomentar la organización, usar ayudas visuales o involucrar a las familias para reforzar hábitos de atención en el hogar.

La sociedad en general muchas veces desconoce el nivel de preparación y la labor constante que necesita el personal docente para garantizar un entorno inclusivo y propicio para el aprendizaje  de sus estudiantes, independientemente de los desafíos. Reconocer este esfuerzo y valorar el impacto que tiene en la formación de las nuevas generaciones es esencial para comprender el papel transformador de la educación.

Por ello, es imprescindible apoyar a los centros educativos y al personal docente en su misión de desarrollar las habilidades necesarias en los estudiantes para enfrentar los retos de la vida. La atención a estas problemáticas específicas no solo mejora el desempeño académico, sino que también forma ciudadanos más conscientes, seguros y capaces de gestionar sus propias dificultades de manera efectiva. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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Zona de Desarrollo Próximo

«La Zona de Desarrollo Próximo es el espacio en el que el aprendizaje ocurre de manera óptima, cuando los educadores pueden guiar a los estudiantes desde lo que ya saben hacia lo que están a punto de descubrir.» Luis C. Moll

Uno de los elementos que más influyen en el trabajo docente, y que poco se conocen en la sociedad, es la oportunidad para intervenir de manera profesional en el desarrollo de las niñas, niños y adolescentes acorde a la necesidad específica en el momento preciso en que se necesita, para ello, se necesita contar con un bagaje muy importante de herramientas profesionales en el ámbito social, psicológico, biológico y de herramientas para el aprendizaje. Una de ellas es el conocimiento, en el marco del constructivismo, es la zona de desarrollo próximo.

La Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) de Lev Vygotsky es un concepto esencial, que subraya la importancia de la interacción social y el rol del docente en el proceso de aprendizaje. Este concepto se refiere al espacio donde se encuentran las habilidades y conocimientos que un niño aún no domina por completo pero que puede alcanzar con la guía y el apoyo adecuado de un adulto o un compañero más competente. Esta idea sugiere que el aprendizaje es un proceso social, en el que la mediación de una figura más experta es crucial para que el estudiante pueda avanzar más allá de sus capacidades actuales.

En el proceso de enseñanza-aprendizaje de niñas, niños y adolescentes, la comprensión y aplicación de la ZDP permite a docentes intervenir de manera efectiva y oportuna, adaptando su enfoque pedagógico a las necesidades individuales de cada estudiante. Esto es especialmente importante porque reconoce que cada estudiante tiene un ritmo y una manera única de aprender, y que el rol docente es facilitar el progreso mediante la identificación de estas zonas de desarrollo y la provisión del apoyo necesario.

Este apoyo, conocido como andamiaje, es una de las herramientas clave en este enfoque. Se trata de proporcionar un soporte temporal que ayuda a estudiantes a realizar tareas que no podría completar de manera independiente. A medida que cada estudiante gana confianza y competencia, el apoyo se retira gradualmente, permitiendo al estudiante asumir un mayor control de su aprendizaje.

Además, la ZDP resalta la importancia del aprendizaje social, colaborativo. Al trabajar en pares o en grupos, los estudiantes pueden aprender de sus compañeros, quienes pueden actuar como modelos o guías dentro de su ZDP. Esto no solo enriquece el proceso de aprendizaje, sino que también fomenta un ambiente de cooperación y apoyo mutuo.

Así, la labor docente en este contexto es la de un facilitador que, al comprender la ZDP de cada estudiante, puede ofrecer el apoyo adecuado en el momento preciso. Este enfoque no solo mejora los resultados académicos, sino que también promueve un desarrollo integral, ayudándoles a alcanzar su máximo potencial.

La aplicación del concepto de la ZDP en la educación infantil y adolescente es fundamental para un proceso de enseñanza-aprendizaje efectivo. Permite una intervención pedagógica más precisa y adaptada a las necesidades individuales, fomenta la autonomía del estudiante, y fortalece las habilidades sociales a través del aprendizaje colaborativo. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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Los ejes articuladores

«Los ejes articuladores son una herramienta pedagógica que promueve un aprendizaje ético y crítico, evitando la reproducción de desigualdades y exclusiones, conectando la enseñanza con la realidad cotidiana de las y los estudiantes» (SEP, 2022)

Para las personas que no tienen cercanía con el trabajo que se hace al interior de los centros educativos pudiera parecer intrascendente, sin embargo, con el cambio en el plan y programas de estudio, vienen consigo una serie de elementos que hacen una gran diferencia, no solo por el contenido, que es necesario siempre estar actualizando, sino por la manera de abordarse, ya que ello trae consigo cambios muy importantes en la formación de las niñas, niños y adolescentes a lo largo de su vida, como es el caso de los ejes articuladores que se integran en lo que se ha llamado la Nueva Escuela Mexicana (NEM).

Los ejes articuladores representan un pilar fundamental dentro del marco de la NEM, ya que trascienden el enfoque tradicional de los contenidos curriculares para erigirse como herramientas transformadoras del entorno educativo. Su implementación no solo orienta el aprendizaje hacia un desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes, sino que también los sitúa como agentes de cambio en sus comunidades. Estos ejes, como Inclusión, Pensamiento Crítico, Igualdad de Género e Interculturalidad Crítica, entre otros, establecen un puente entre los saberes académicos y las problemáticas sociales, económicas y culturales que enfrentan los estudiantes en su vida cotidiana​.

Al vincular la enseñanza con la realidad contextual de las y los estudiantes, los ejes articuladores promueven una aproximación ética al aprendizaje, evitando que las desigualdades y exclusiones se reproduzcan dentro del ámbito escolar. Esta perspectiva ética es esencial para que el aprendizaje trascienda el aula y permita a las y los estudiantes reflexionar críticamente sobre su entorno, cuestionar las estructuras que perpetúan las inequidades y desarrollar proyectos que respondan a las necesidades de su comunidad​.

En el contexto de la Nueva Escuela Mexicana, los ejes articuladores no solo amplían las posibilidades de aprendizaje, sino que también potencian la creatividad y el pensamiento crítico. Estos ejes no deben ser vistos como meros contenidos, sino como herramientas integradoras que permiten abordar problemas reales desde múltiples perspectivas. Por ejemplo, el eje de Inclusión nos invita a cuestionar las barreras que impiden el acceso equitativo a la educación, mientras que el de Igualdad de Género desafía las construcciones sociales que limitan el desarrollo de niñas y mujeres en el ámbito escolar​.

El carácter humanista de los ejes articuladores resalta su importancia en la formación de ciudadanos comprometidos con la justicia social y la transformación de sus realidades. Al promover una lectura crítica del entorno, los ejes ayudan a construir una visión comunitaria donde los aprendizajes estén en constante diálogo con los valores de solidaridad, respeto y equidad. Esto no solo fortalece el desarrollo personal de las y los estudiantes, sino que también contribuye a construir comunidades mas justas e inclusivas​.

Los ejes articuladores son una innovación curricular que, lejos de ser un complemento, constituyen el núcleo integrador del aprendizaje en la Nueva Escuela Mexicana. Su capacidad para articular conocimientos, valores y habilidades, mientras conectan los saberes con la realidad, los posiciona como un elemento esencial para garantizar que el aprendizaje en las aulas tenga un impacto significativo en la vida de los estudiantes y sus comunidades​. Porque la educación es el camino…

Emociones y aprendizaje

“La ciencia ha demostrado que las emociones pueden facilitar o inhibir el aprendizaje. El cerebro emocional tiene un poder asombroso sobre la capacidad de prestar atención, de memorizar y de aplicar lo aprendido”. Richard Davidson (The Emotional Life of Your Brain, 2012)

El trabajo docente, en su esencia, requiere una toma de decisiones constante que se despliega tanto en el ámbito académico como en el emocional. El entorno escolar está marcado por la interacción diaria con estudiantes que atraviesan una diversidad de experiencias emocionales. Así, cada día presenta la oportunidad para que docentes no solo gestionen el aprendizaje desde una perspectiva técnica, sino también emocional. La integración de las emociones en los procesos de enseñanza-aprendizaje no solo enriquece la experiencia educativa, sino que también profundiza en la comprensión que los estudiantes tienen de sí mismos y de los contenidos que abordan.

Cuando las y los docentes reconocen el valor de las emociones, y lo que estas representan en la vida cotidiana de sus estudiantes, no solo se abre un espacio para el desarrollo emocional saludable, sino que también se maximiza el potencial de aprendizaje. La emoción no es un accesorio a la tarea académica, sino un motor que la impulsa. Mientras más grande es la emoción que conecta, mayor es el aprendizaje. Las investigaciones demuestran que a mayor intensidad emocional, mayor es la capacidad de recordar y conectar la información. Un estudiante que experimenta alegría, sorpresa o incluso frustración controlada, en un ambiente seguro, está mejor posicionado para incorporar conocimientos de manera significativa.

Es en este proceso gradual, que el personal docente desempeña un papel central. Al facilitar un espacio donde las emociones son reconocidas, expresadas y comprendidas, se forja una cultura educativa en la que el aprendizaje se vuelve no solo un proceso cognitivo, sino una experiencia integral que abarca cuerpo, mente y emociones. El desafío radica en encontrar maneras de integrar conscientemente esta dimensión emocional en las prácticas pedagógicas diarias, generando entornos donde los estudiantes no solo aprendan sobre el mundo que los rodea, sino también sobre sus propias emociones y cómo gestionarlas para potenciar su aprendizaje.

El manejo adecuado de las emociones dentro del aula puede, además, servir como una herramienta poderosa para mejorar el rendimiento académico. Un docente que sabe interpretar las señales emocionales de sus estudiantes, y que emplea estrategias pedagógicas que apelan a las emociones positivas, está en mejor posición para motivar y guiar a los estudiantes hacia un aprendizaje más profundo y duradero. Así, la educación emocional no es una tarea aparte de la labor docente, sino un proceso inseparable que, bien llevado, puede transformar la vida académica y personal de los estudiantes. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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Situaciones de aprendizaje

«Diseñar situaciones de aprendizaje significa crear oportunidades para que los estudiantes participen activamente en su propio proceso formativo, enfrentándose a retos reales y significativos.» Jonassen, D. H. (1994). Learning with Technology.

El trabajo que se realiza en los centros educativos es mucho más complejo y dinámico de lo que muchas personas suelen percibir. En las aulas, los docentes enfrentan retos significativos para planificar, organizar y ejecutar actividades que realmente impacten el aprendizaje de las niñas, niños y adolescentes. Este proceso no se deja al azar, sino que implica una profunda reflexión, basada en estudios, conocimiento, experiencia y la habilidad de implementar herramientas pedagógicas adecuadas en el momento preciso.

Uno de los elementos clave que utilizan los educadores son las situaciones de aprendizaje, un enfoque estructurado que integra diversos componentes fundamentales para promover un aprendizaje significativo. Las situaciones de aprendizaje se construyen a partir de un diseño estructurado que inicia con la introducción, donde se establece el marco general, especificando título, nivel educativo, temporalización y sesiones requeridas. Este primer paso da sentido y dirección al proceso educativo. Luego, se desarrolla la justificación, que explica la relevancia de la propuesta, los retos a resolver y los productos esperados, vinculando las actividades con las necesidades del alumnado. Los elementos curriculares constituyen el eje técnico, definiendo objetivos, competencias, criterios de evaluación y saberes básicos, asegurando la alineación con los planes educativos y su pertinencia académica.

A partir de estos fundamentos, se diseñan actividades enfocadas en estimular la participación, el pensamiento crítico y la colaboración. También se considera la atención a la diversidad, incorporando medidas como el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), para garantizar la equidad e inclusión. La evaluación se organiza en tres momentos: inicial, formativa y final, promoviendo un análisis reflexivo sobre los logros y ajustes necesarios. Además, se planifican los recursos, espacios y uso de TIC para optimizar el aprendizaje, complementándose con conclusiones y anexos que consolidan el proceso y lo documentan para futuras aplicaciones.

La capacidad del personal docente para adaptar las herramientas pedagógicas y responder a la diversidad en el aula es crucial. Más allá de diseñar actividades, los docentes deben prever cómo atenderán las distintas necesidades educativas, aplicando pautas de atención a la diversidad, como las establecidas en el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), para asegurar que ningún estudiante quede rezagado.

Además, este enfoque holístico exige un dominio de técnicas de evaluación que no solo midan resultados finales, sino que también evalúen procesos iniciales y formativos. Es una labor que requiere sensibilidad, creatividad y un conocimiento profundo de las teorías del aprendizaje, así como de las dinámicas sociales y emocionales presentes en el aula.

El trabajo docente no se limita a la implementación de estrategias; también incluye la organización de materiales, espacios y tiempos que optimicen los resultados, así como la reflexión constante sobre las prácticas realizadas. Todo ello demuestra que la labor educativa va mucho más allá de transmitir contenidos: es un arte y una ciencia que, bien ejecutada, transforma vidas.

Es crucial que la sociedad valore y reconozca el papel de los docentes, no solo como transmisores de conocimiento, sino como arquitectos de experiencias significativas de aprendizaje. Las situaciones de aprendizaje son un ejemplo claro de cómo los educadores utilizan herramientas complejas para crear entornos de aprendizaje inclusivos y efectivos. Esto subraya la necesidad de invertir en la formación y desarrollo profesional del personal docente, ya que su experiencia y preparación son fundamentales para el éxito de cualquier sistema educativo.

Neuroeducación

Los avances en la neurociencia están ayudando a los educadores a entender mejor cómo los estudiantes aprenden, permitiéndonos crear ambientes de aprendizaje que maximicen el potencial cognitivo de los alumnos.” David A. Sousa

Las neurociencias y la educación son dos campos que se complementan cada vez más, ya que la comprensión del cerebro y su funcionamiento ha permitido desarrollar nuevas estrategias para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Las neurociencias estudian el cerebro y el sistema nervioso, y en el contexto educativo, se centran en cómo el cerebro aprende, recuerda y procesa la información, lo que ha dado lugar al campo conocido como neuroeducación.

La neuroeducación ha demostrado que factores como el sueño, la nutrición, las emociones y la motivación influyen directamente en la capacidad de los estudiantes para adquirir conocimientos. Estos hallazgos han permitido desarrollar nuevas estrategias educativas que consideran no solo el contenido académico, sino también el bienestar físico y emocional del alumno. Además, este enfoque ha proporcionado una mejor comprensión de las diferencias individuales en el aprendizaje, como los trastornos del desarrollo y las dificultades de aprendizaje, y cómo los entornos multisensoriales pueden mejorar la retención de información. Al comprender cómo funciona el cerebro, educadores pueden diseñar estrategias más efectivas que maximicen el potencial cognitivo y emocional de cada estudiante.

La neuroeducación permite una consolidación más profunda de los conocimientos, pues estimula las conexiones neuronales necesarias para asentar las bases del aprendizaje a largo plazo. Además, facilita la identificación temprana de problemas de aprendizaje, como la dislexia, lo cual posibilita la intervención temprana y la implementación de estrategias para reducir barreras de aprendizaje. Con esta base científica, el aprendizaje puede ser más accesible y equitativo, lo que promueve la motivación y la curiosidad, elementos esenciales para un compromiso activo en el proceso de aprendizaje.

Comprender cómo el cerebro asimila información permite al personal docente adaptar sus métodos, favoreciendo la retención de conocimientos y optimizando el proceso de enseñanza-aprendizaje. Con el manejo adecuado de las emociones, potenciado por los conocimientos neurocientíficos, permite a estudiantes regular sus respuestas emocionales, lo que resulta esencial para crear un ambiente escolar que favorezca el aprendizaje y la convivencia.

En este sentido, se hace necesario generar acciones y políticas educativas desde la propia autoridad educativa en sus diferentes niveles de gobierno, que favorezcan recursos y oportunidades para una mejor y mayor capacitación y formación de docentes y directivos en el ámbito de las neurociencias. El desarrollo de escenarios educativos donde se integre el conocimiento neurocientífico, permitirá que no solo se comprenda mejor a sus estudiantes, sino que también diseñen experiencias de aprendizaje que respondan a las demandas cognitivas y emocionales de cada uno. Implementar estas capacitaciones y formar al personal docente bajo este enfoque puede marcar la diferencia en el éxito académico y personal en la vida de las niñas, niños y adolescentes, construyendo una educación más inclusiva, innovadora y efectiva. Porque la educación, es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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La transposición didáctica

“La transposición didáctica implica una traducción del conocimiento especializado a un saber que puede ser apropiado por los estudiantes, transformando el contenido sin desvirtuarlo.” Gerard Sensevy

En los centros educativos, se implementan una diversidad de estrategias y metodologías con el objetivo de favorecer el aprendizaje de las niñas, niños y adolescentes. Estas acciones no son simples ni improvisadas, sino el resultado de un profundo conocimiento, estudios y experiencia acumulados por el personal docente. Cada día, se enfrentan al desafío de tomar el saber experto, o lo que se conoce como saber sabio, y transformarlo en un contenido accesible y relevante para sus estudiantes, proceso que en el ámbito de la pedagogía se denomina transposición didáctica. Este concepto, acuñado por el pedagogo Yves Chevallard, describe cómo el conocimiento científico es adaptado y modificado para ser enseñado en el contexto escolar, de manera que pueda ser comprendido y asimilado por los estudiantes.

Este proceso no se limita a una simple transmisión de conocimientos, sino que exige una adaptación cuidadosa y reflexiva, basada en un amplio conjunto de herramientas pedagógicas que los docentes han adquirido a lo largo de sus carreras. Aquí radica la importancia de los estudios, formación y experiencia del profesorado, ya que les permite dominar tanto el contenido como las metodologías que deben emplear para enseñar de manera efectiva. La transposición didáctica implica no solo simplificar el saber experto, sino también contextualizarlo, reorganizarlo y, en ocasiones, hacerlo más accesible, todo ello sin perder la esencia del conocimiento original.

Claude Brousseau, otro teórico relevante en este ámbito, señala que la enseñanza no es una mera transferencia mecánica de información, sino que involucra la interacción dinámica entre el conocimiento, el docente y el estudiante. Es aquí donde se pone de manifiesto la capacidad del docente para hacer uso de variadas técnicas pedagógicas, dependiendo del contexto y las necesidades del grupo, aplicando principios de la didáctica que permiten que el saber sea comprendido de manera significativa por los estudiantes.

En este sentido, los docentes no solo transmiten información, sino que seleccionan, reorganizan y traducen el saber científico para que sea adecuado a las etapas cognitivas y emocionales de sus alumnos. Esto requiere de una sólida formación en teorías del aprendizaje, estrategias didácticas y un conocimiento profundo del currículo, lo cual les permite tomar decisiones pedagógicas precisas y pertinentes en cada momento del proceso educativo.

Por tanto, es fundamental reconocer que el aprendizaje no ocurre de manera fortuita ni espontánea. Detrás de cada lección, actividad o interacción en el aula, existe una planificación meticulosa que busca garantizar que el contenido académico sea no solo comprensible, sino también aplicable y relevante para los estudiantes.

El trabajo de las y los docentes consiste en manejar de manera adecuada y contextualizada, una serie de herramientas pedagógicas y didácticas que les permiten facilitar este proceso, contribuyendo así al desarrollo integral de sus alumnos.

En conclusión, la transposición didáctica subraya la complejidad del proceso de enseñanza, en el cual los docentes actúan como mediadores entre el conocimiento experto y el saber escolar, ajustando los contenidos para que sean significativos para sus estudiantes. La sociedad debe valorar y reconocer el trabajo docente, no solo como transmisores de conocimiento, sino como profesionales altamente capacitados que juegan un rol esencial en la formación de las generaciones futuras. Porque la educación, es el camino…. 

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann. 

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La planeación educativa en el aula

Una buena planificación educativa comienza con el fin en mente. Debemos saber qué queremos que los estudiantes aprendan y cómo lo demostraran antes de diseñar las actividades.» Grant Wiggins y Jay McTighe

En los centros escolares, el proceso de enseñanza y aprendizaje no es una simple transmisión de conocimientos, sino una labor compleja que requiere una planificación cuidadosa y ajustada a las necesidades individuales de cada estudiante. Lo que muchas veces pasa desapercibido para la sociedad es el nivel de detalle y profesionalismo con el que el personal docente diseña cada una de sus intervenciones pedagógicas. En este contexto, la labor educativa no se trata únicamente de enseñar contenidos predefinidos, sino de ajustar los métodos y estrategias pedagógicas para asegurar que los estudiantes no solo adquieran los conocimientos, sino que los comprendan, los apliquen y los integren en su desarrollo personal y académico.

La planificación educativa es un proceso que requiere de un tiempo muy importante que se hace normalmente en el hogar, flexible que se adapta constantemente a las necesidades emergentes de los estudiantes. Para ello, el personal docente primero identifica en qué etapa del desarrollo se encuentran y cuáles son las áreas que requieren mayor atención. Esto implica una observación y evaluación profunda que les permite comprender en qué nivel se encuentran y qué tipo de aprendizaje será más efectivo en cada caso. Este trabajo no se basa en suposiciones, sino en la evidencia obtenida de la interacción diaria con estudiantes y en el análisis constante de su progreso académico y emocional.

El uso de criterios claros es otra parte fundamental de este proceso. Para establecer un camino adecuado hacia el desarrollo, el personal docente se apoya en referentes educativos que les ayudan a determinar cuáles son los estándares de desempeño que los estudiantes deben alcanzar. Esta tarea requiere un conocimiento profundo de los principios pedagógicos y una habilidad para seleccionar y aplicar las estrategias más efectivas, lo cual demanda una formación continua y una gran experiencia profesional.

Otro aspecto que subyace en el trabajo educativo es la creación de situaciones de aprendizaje que permitan a susestudiantes poner en práctica lo aprendido. Esto no se limita a la memorización de hechos o conceptos, sino que busca generar experiencias de aprendizaje que conecten el conocimiento con la realidad de los estudiantes, promoviendo así un aprendizaje significativo y duradero. El personal docente diseña actividades que desafía a sus estudiantes a reflexionar y a aplicar sus conocimientos en contextos reales, facilitando un aprendizaje activo que los prepara para enfrentar problemas complejos de manera crítica y creativa.

La labor educativa es un proceso dinámico y continuo que exige una alta capacidad de adaptación por parte de los profesionales de la educación. Estos no solo deben estar al tanto de los contenidos que deben enseñar, sino que necesitan conocer a fondo los procesos de aprendizaje de los estudiantes, para así poder planificar estrategias que realmente favorezcan su desarrollo integral. La sociedad debe valorar y reconocer el trabajo que se lleva a cabo en las escuelas, pues detrás de cada actividad educativa hay un proceso de planificación riguroso que tiene como único objetivo asegurar que sus estudiantes logren alcanzar su máximo potencial. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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Autonomía y mejora continua

“La autonomía de los centros escolares debe estar orientada hacia el cambio sistémico, donde la capacidad para la innovación y la mejora se logre a través de la colaboración y el liderazgo distribuido.” Michael Fullan

La autonomía en los centros escolares es un pilar esencial para el desarrollo integral de las comunidades educativas. No se trata únicamente de la capacidad de los docentes y directivos para tomar decisiones dentro de sus espacios, sino de un proceso profundo de reflexión sobre la propia práctica pedagógica. Al permitir que las escuelas determinen el rumbo de su quehacer diario, se abre la puerta a una mejora continua que responde a las necesidades reales y específicas de cada contexto, lejos de soluciones estandarizadas que, en muchos casos, no logran captar la complejidad de la realidad educativa.

La autonomía, entendida en su dimensión más amplia, implica confiar en que los colectivos docentes son capaces de identificar los retos que enfrentan y generar respuestas creativas y pertinentes. Este proceso de autogestión permite que los educadores no solo se adapten a los cambios impuestos por políticas educativas, sino que sean agentes activos de su transformación. La toma de decisiones sobre las metodologías, los contenidos y la organización escolar fomenta un ambiente de corresponsabilidad en el que cada actor se siente parte fundamental del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Es precisamente en este ejercicio de autonomía donde emerge el camino hacia la mejora continua. La posibilidad de reflexionar sobre los aciertos y dificultades que se presentan en el aula, y de contrastar la experiencia diaria con teorías educativas, crea una dinámica de retroalimentación constante. Los maestros y directivos que analizan críticamente su labor están en una posición privilegiada para ajustar sus prácticas y buscar alternativas que beneficien a sus estudiantes. Este ciclo de reflexión-acción es clave para que los centros escolares se fortalezcan y adapten a los cambios que la sociedad demanda.

La mejora continua no es un destino, sino un proceso en constante evolución. Implica cuestionar y rediseñar las prácticas pedagógicas con un enfoque flexible, considerando tanto los avances como los retrocesos. En este sentido, la autonomía no es una concesión pasajera, sino un derecho de los colectivos educativos para gestionar sus propios recursos y decidir cómo enfrentar los desafíos cotidianos. El acompañamiento de supervisores y directivos en este proceso es crucial, no como figuras de autoridad que dictan el camino, sino como aliados que facilitan el diálogo y propician la construcción de soluciones conjuntas.

En última instancia, cuando los centros escolares asumen su autonomía y apuestan por la mejora continua, se fortalece la idea de que cada escuela es un espacio único de aprendizaje, donde los saberes no se imponen, sino que se construyen de manera colaborativa. La autonomía permite que las escuelas sean verdaderamente democráticas, donde la voz de cada integrante cuenta y donde el objetivo común es formar ciudadanos críticos, capaces de transformar su realidad. En este contexto, la mejora continua se convierte en una estrategia natural para lograr una educación de calidad, que no solo responde a las exigencias del sistema, sino a las necesidades y sueños de quienes habitan la escuela cada día. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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Comunidades de Aprendizaje

«Las comunidades de aprendizaje permiten a los participantes aprender los unos de los otros, romper jerarquías tradicionales y abrir un espacio para la construcción colectiva de conocimientos en un entorno inclusivo.» Henry Jenkins

Tengo la fortuna de impartir desde hace ya algunos años en la Universidad para los grupos del programa del doctorado en educación, una asignatura denominada Sistemas educativos y escuelas exitosas en donde se desarrolla dentro de otras cosas, un estudio comparativo de las principales características de o que han hecho los países que han logrado cosas excepcionales en educación, así como los diferentes modelos bajo los cuales operan las escuelas que tienen resultados destacables en México y en el mundo dentro de ellas, el modelo de las comunidades de aprendizaje.

Las escuelas que operan bajo este modelo se caracterizan por adoptar una metodología centrada en la transformación tanto educativa como social, implicando activamente a todos los actores del entorno escolar. Este modelo se fundamenta en las interacciones igualitarias y en el aprendizaje dialógico, donde estudiantes, maestros, familias y miembros de la comunidad tienen un papel relevante en la creación del conocimiento y en la toma de decisiones relacionadas con el proceso educativo.

Una de las principales características de este enfoque es el trabajo colaborativo y solidario que se establece entre los diversos grupos que conforman la comunidad escolar. El aula tradicional se transforma en un espacio donde los grupos interactivos son fundamentales para promover el aprendizaje significativo. Los grupos heterogéneos de estudiantes, guiados por adultos voluntarios, realizan actividades que fomentan el diálogo y la participación activa de todos los miembros. Esta interacción no solo mejora el rendimiento académico, sino también la convivencia escolar, al propiciar un ambiente en el que se valoran las opiniones y aportaciones de cada uno, independientemente de su origen o nivel de conocimiento.

En este sentido, las escuelas que siguen este modelo adoptan prácticas como las tertulias literarias dialógicas, donde se debaten obras de alto valor literario desde un enfoque igualitario, invitando a todos los participantes a compartir sus reflexiones y a aprender de los demás. Estas tertulias no solo enriquecen el conocimiento académico, sino que también ayudan a desarrollar habilidades críticas y a fortalecer los lazos entre los miembros de la comunidad.

Además de las actividades en el aula, las escuelas implementan bibliotecas tutorizadas, donde el apoyo de adultos voluntarios refuerza el aprendizaje autónomo y fomenta el hábito de la lectura entre los estudiantes. Este recurso, sumado a las otras actuaciones educativas de éxito, permite que el proceso formativo se extienda más allá de los límites tradicionales del aula y que las familias se involucren activamente en la educación de sus hijos.

El modelo de Comunidades de Aprendizaje también se distingue por su enfoque en la resolución de conflictos mediante el diálogo. Las escuelas promueven el uso de un modelo dialógico de resolución de conflictos que favorece la comprensión mutua y la empatía, generando un entorno escolar más inclusivo y pacífico. Al construir espacios de diálogo abiertos, los conflictos que antes podrían haber escalado en problemas disciplinarios serios se abordan de manera constructiva, permitiendo que los estudiantes adquieran habilidades para la vida como la negociación, la empatía y la cooperación.

El funcionamiento de estas escuelas requiere, por tanto, un compromiso institucional fuerte con la formación continua del personal docente, quien debe aprender a gestionar esta dinámica de participación activa, ya que su rol cambia del tradicional «transmisor de conocimientos» a facilitador del aprendizaje colaborativo. Esto implica un esfuerzo adicional por parte de directores escolares, quienes deben coordinar tanto al cuerpo docente como a los voluntarios y familias que forman parte del proyecto educativo. La planificación pedagógica en estas comunidades es un proceso compartido, donde se toman en cuenta las aportaciones de todos los actores para garantizar que las decisiones respondan a las necesidades reales de la comunidad escolar.

Estas escuelas se distinguen por ser espacios de inclusión y participación activa, donde todos los miembros de la comunidad tienen un rol importante en la construcción del conocimiento y en la mejora de la convivencia. Este enfoque demanda un liderazgo escolar flexible y una estructura organizativa que promueva el diálogo y la solidaridad, creando entornos educativos que no solo impactan en el rendimiento académico, sino también en la cohesión social de las comunidades en las que se insertan. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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El personal de apoyo y asistencia a la educación (PAAE)

“El éxito de una escuela no solo depende de lo que ocurre en las aulas, sino también del trabajo dedicado del personal de apoyo que garantiza que el entorno escolar sea seguro, organizado y conducente para el aprendizaje.” Joseph Murphy

El personal de apoyo y asistencia a la educación (PAAE) es fundamental para el buen funcionamiento de las escuelas, ya que su labor contribuye a crear un entorno propicio para el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes. Su aporte no es únicamente operativo, sino que tiene un impacto indirecto pero significativo en el desarrollo académico y personal de los estudiantes.

Uno de los aspectos más valiosos de este personal es su capacidad para asegurar que las infraestructuras, materiales y recursos estén en las mejores condiciones posibles, lo cual favorece un ambiente de estudio organizado, seguro y eficiente. Desde la limpieza y el mantenimiento de los espacios, hasta la gestión de los recursos tecnológicos y administrativos, el personal de apoyo permite que las actividades pedagógicas puedan desarrollarse sin interrupciones o complicaciones logísticas. Esto, aunque no siempre visible, crea las condiciones adecuadas para que el aprendizaje ocurra de manera fluida y sin distracciones innecesarias.

Además, el personal de apoyo y asistencia tiene un rol clave en la implementación de políticas educativas y el apoyo directo a las acciones de los docentes. Por ejemplo, el personal administrativo facilita la gestión de la información sobre los estudiantes, manteniendo al día registros académicos, notas y comunicaciones entre la escuela y las familias. Esta labor organizativa permite a los docentes centrarse en la enseñanza, mientras se asegura que los procesos escolares se mantengan coordinados.

El impacto en el aprendizaje también es indirecto, pero potente. Un entorno bien gestionado, ordenado y con los recursos a disposición aumenta el bienestar y la motivación de los estudiantes, creando un clima escolar positivo que favorece la concentración y el rendimiento. La interacción constante del personal de apoyo con los estudiantes, muchas veces en tareas cotidianas, también fortalece el sentido de comunidad dentro de la escuela, promoviendo un ambiente de respeto y colaboración que contribuye al desarrollo integral de los alumnos.

Asimismo, el personal de apoyo puede ser crucial en la atención y resolución de situaciones de emergencia o en la prestación de primeros auxilios, lo que genera confianza tanto en los alumnos como en los padres de familia respecto a la seguridad del centro educativo.

Las características y acciones que aporta este personal incluyen la organización eficiente de los recursos, el mantenimiento de un entorno seguro y funcional, el soporte logístico-administrativo a docentes y directivos, y la creación de un clima escolar favorable. Todo ello contribuye, aunque de manera indirecta, al éxito educativo de los estudiantes, facilitando su aprendizaje y asegurando que la escuela funcione de manera armónica y efectiva. Porque la educación es el futuro…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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