De nada sirve conocer si no se sabe llevarlo a cabo

En el ámbito educativo, el conocimiento es solo el punto de partida. Lo que realmente marca la diferencia en los centros escolares es la capacidad de aplicarlo y analizarlo para fortalecer el trabajo directivo, mejorar el clima escolar y fomentar una cultura de colaboración.

Las y los directivos escolares desempeñan un papel clave en la creación de entornos donde el aprendizaje florezca. La manera en que gestionan los equipos, resuelven conflictos y promueven relaciones laborales positivas impacta directamente en la calidad de la enseñanza y en el bienestar de niñas, niños y adolescentes.

Como bien señala Benjamin Bloom, el verdadero valor del conocimiento radica en su aplicación. En este sentido, quienes ejercen la función directiva tienen la gran responsabilidad de transformar el conocimiento en estrategias concretas que favorezcan la mejora del ambiente escolar y el aprendizaje.

¿Qué acciones consideras esenciales para fortalecer el trabajo directivo en tu comunidad educativa? ¡Leemos tus ideas!

#LiderazgoEducativo #Aprendizaje #TrabajoColaborativo #ClimaEscolar

Conflicto. ¿Problema u oportunidad?

🔹 En la función directiva, saber manejar las diferencias y tensiones dentro de un equipo de trabajo no solo fortalece la labor del liderazgo, sino que también permite la mejora del clima escolar y de aprendizaje. Las dificultades no son el problema en sí mismo, sino la manera en que se abordan.

🔹 Un equipo donde se fomenta el diálogo y la escucha activa es un equipo que avanza. Cuando las personas que lideran los centros educativos logran transformar los desacuerdos en oportunidades de crecimiento, se construyen relaciones laborales más sanas, se fortalece la colaboración y, sobre todo, se generan ambientes propicios para el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.

📌 Como bien menciona Patrick Lencioni, lo que puede dañar un equipo no es el conflicto en sí, sino la incapacidad de encaminarlo hacia una solución que beneficie a todos.

✍🏼 ¿Cómo fomentas el trabajo colaborativo en tu equipo? ¡Te leo en los comentarios! ⬇️

La resolución de conflictos

«El conflicto no es necesariamente destructivo; bien manejado, puede ser una oportunidad para el cambio y el crecimiento.» Fisher, R., Ury, W., & Patton, B.

Al igual que en otras organizaciones, los centros educativos poseen características y condicionamientos que influyen en la dinámica de interacción humana. La diversidad de características, intereses y formación personal de sus integrantes puede dar lugar a situaciones y conflictos que demandan la audacia y experiencia del personal directivo para su adecuada resolución.

El trabajo directivo en las instituciones educativas enfrenta desafíos constantes que exigen competencias específicas para la gestión de conflictos, una tarea inherente al liderazgo escolar. Comprender las diversas respuestas que pueden surgir ante un conflicto no solo permite una gestión más efectiva, sino que también fomenta un clima organizacional favorable, esencial para el aprendizaje de las niñas, niños y adolescentes. En este sentido, analizar las actitudes que adoptamos frente a los conflictos resulta imprescindible para mejorar el desempeño directivo.

La evasión, la difusión y la confrontación son tres enfoques posibles frente a un conflicto, cada uno con sus implicaciones en el ambiente escolar. Aunque la evasión puede parecer una solución inmediata, puede dejar problemas sin resolver, acumulando tensiones que eventualmente afecten el clima escolar. Por otro lado, la difusión puede servir como una estrategia para ganar tiempo y analizar la situación con mayor claridad, pero si no se traduce en una resolución concreta, corre el riesgo de perpetuar la incertidumbre. Por otra parte, la confrontación, cuando es abordada de manera no violenta, permite afrontar directamente el problema, abriendo espacios para el diálogo y la búsqueda de soluciones conjuntas.

Para las y los directores escolares, desarrollar la habilidad de abordar los conflictos de forma no violenta no solo es un indicador de madurez profesional, sino también una herramienta clave para modelar comportamientos positivos entre estudiantes y docentes. La capacidad de escuchar activamente, discutir sentimientos y puntos de vista, así como encontrar acuerdos sin recurrir a ataques personales crea un entorno donde el respeto mutuo y la empatía prevalecen. Esto no solo mejora las relaciones interpersonales dentro de la institución, sino que también establece un precedente importante para sus estudiantes, quienes aprenden habilidades sociales cruciales al observar cómo se resuelven los conflictos en su entorno.

La labor directiva no se limita a la administración de recursos materiales o a la supervisión de procesos académicos. Incluye, de manera esencial, la gestión de las relaciones humanas dentro de la comunidad educativa. Reconocer el impacto que las estrategias de resolución de conflictos tienen en el aprendizaje de sus estudiantes transforma el liderazgo escolar en una función integradora. El personal encargado de la dirección que fomenta un ambiente positivo y constructivo promueve indirectamente mejores condiciones para la enseñanza y el aprendizaje, favoreciendo el desarrollo integral de sus estudiantes.

Así, el conocimiento y manejo adecuado de los conflictos se convierte en un puente hacia la mejora de los aprendizajes de niñas, niños y adolescentes. Esto, que constituye el núcleo de la función escolar, requiere que las y los directores cultiven competencias que les permitan actuar como mediadores efectivos. Así, el liderazgo directivo no solo cumple con sus responsabilidades inmediatas, sino que también fortalece las bases de una comunidad educativa más resiliente, comprometida y orientada hacia el desarrollo pleno de todos sus miembros. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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🔍📢 📚 Docentes y la desconexión digital: Un derecho que debemos respetar 📵

En la era digital, la comunicación entre padres, docentes y autoridades educativas se ha vuelto más accesible, pero ¿realmente sabemos cuándo y cómo establecer límites? 🤔

Tras la pandemia, muchos maestros y directivos han visto cómo su jornada laboral se extiende indefinidamente 📲💬. Mensajes en WhatsApp a cualquier hora, solicitudes urgentes en fines de semana o incluso en vacaciones, han creado la falsa idea de que deben estar disponibles 24/7. Sin embargo, la educación tiene horarios, y los docentes también tienen derecho al descanso, a la privacidad y a la desconexión digital.

📌 ¿Sabías que la legislación laboral protege a las y a los trabajadores de la educación de este tipo de exigencias? No pueden ser obligados a utilizar su celular personal para atender asuntos laborales fuera de su jornada, ni tampoco a responder de inmediato a cualquier mensaje fuera de horario.

🙌 Respetemos su tiempo y su esfuerzo. La educación es una profesión de vocación, pero eso no significa que deban trabajar sin descanso. Establecer horarios de comunicación claros, utilizar canales institucionales y fomentar el respeto hacia la desconexión digital beneficia a toda la comunidad educativa.

📢 ¡Hagamos conciencia! Si eres madre, padre, autoridad educativa o miembro de la comunidad escolar, recuerda que detrás de cada mensaje hay un maestro que merece su espacio. El equilibrio entre la vida laboral y personal es clave para una mejor educación.

📣 Comparte este mensaje para apoyar a nuestros docentes y directivos. ¡Respetemos su derecho a desconectarse!🙌💙✏️ #Docentes #RespetoLaboral #DesconexiónDigital #EducaciónConLímites

La construcción del clima escolar influye directamente en el aprendizaje

Para quienes desempeñan la función directiva en los centros educativos, comprender esta idea es clave. Promover un entorno donde los docentes puedan reflexionar y decidir sobre su labor no solo favorece el trabajo en equipo, sino que también contribuye a la mejora del clima escolar, el fortalecimiento del trabajo directivo y la construcción de relaciones laborales más sólidas. Todo esto, en última instancia, impacta de manera positiva en la mejora del ambiente de aprendizaje de las niñas, niños y adolescentes.

Facilitar espacios de diálogo, confianza y profesionalización docente es una tarea fundamental para la mejora del clima de aprendizaje. ¡Construyamos juntos comunidades escolares más enriquecedoras y comprometidas con el desarrollo de sus estudiantes!

📢 El aprendizaje es un proceso social 📢

Quienes desempeñan la función directiva en los centros escolares tienen una gran responsabilidad en la construcción de un entorno donde el aprendizaje se potencie a través de la interacción y el uso de herramientas adecuadas. Como bien señala Lev Vygotsky, el aprendizaje ocurre en un contexto social y se fortalece cuando hay colaboración y apoyo mutuo.

💡 Un equipo bien coordinado, con relaciones laborales positivas y un clima escolar armonioso, favorece el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes. Cuando la dirección escolar impulsa espacios de comunicación efectiva y fomenta la participación activa de todos los actores educativos, se generan ambientes de aprendizaje más enriquecedores.

🔎 Reflexionemos sobre la importancia del trabajo conjunto: el fortalecimiento del trabajo directivo y la mejora del clima escolar no solo benefician a docentes y personal educativo, sino que impactan directamente en el bienestar y el éxito de las y los estudiantes.

✨ Construyamos comunidades de aprendizaje donde cada interacción sume al crecimiento de todos. ✨

El codiseño y la integración curricular

El Codiseño es un proceso permanente de formación y apropiación del currículo para «atender el carácter regional, local, contextual y situacional del proceso de enseñanza y aprendizaje». Plan de estudios 2022

El trabajo que se realiza en los centros educativos es una labor constante de análisis, planificación y aplicación de estrategias que buscan mejorar el aprendizaje de niñas, niños y/o adolescentes. Sin embargo, muchas veces este esfuerzo pasa desapercibido para la sociedad en general, que desconoce los múltiples procesos y herramientas pedagógicas que las y los docentes emplean día a día para asegurar una mejor educación. En este marco, lo que se ha denominado como la Nueva Escuela Mexicana ha traído consigo cambios significativos en la manera en que se diseñan y organizan los planes de estudio, dando especial énfasis a conceptos como el Codiseño y la Integración Curricular.

El Codiseño es un proceso dinámico mediante el cual el personal docente participa activamente en la construcción y ajuste del currículo escolar. Ya no se trata únicamente de seguir un plan preestablecido, sino de adaptar los contenidos educativos a las necesidades específicas de cada grupo y contexto. Esta transformación no es sencilla ni automática, pues requiere de un profundo conocimiento pedagógico, de habilidades de análisis y de la capacidad de articular propuestas que realmente respondan a los retos actuales de la enseñanza. Gracias a su formación y experiencia, el personal docente puede identificar qué metodologías, recursos y estrategias funcionan mejor para cada comunidad escolar, permitiendo una enseñanza más significativa.

Por otro lado, la Integración Curricular es un elemento clave en este nuevo modelo educativo. No se trata de enseñar los contenidos de manera aislada, sino de encontrar conexiones entre las distintas áreas del conocimiento para ofrecer a sus estudiantes una visión más global y aplicable del aprendizaje. Esto implica un cambio en la manera en que se organizan las clases, promoviendo una educación menos fragmentada y más enfocada en la resolución de problemas reales.

En la práctica, estos cambios representan un reto, ya que los maestros y maestras deben ejercer un rol más activo en la construcción del currículo y en la planificación de actividades que fomenten la integración de conocimientos. No se trata únicamente de transmitir información, sino de transformar la forma en que sus estudiantes comprenden y aplican lo aprendido en su vida diaria.

Además, este enfoque también demanda una mayor colaboración entre docentes, ya que el Codiseño y la Integración Curricular requieren un trabajo en equipo donde se compartan experiencias, estrategias y recursos. El diálogo entre colegas permite enriquecer la enseñanza y encontrar soluciones a los desafíos que se presentan en el aula. Por ello, los Consejos Técnicos Escolares están lejos de ser días de asueto y descanso, se están convirtiendo en espacios esenciales de reflexión y planeación, donde las y los docentes pueden analizar los avances y ajustar sus prácticas para mejorar continuamente.

Es importante que la sociedad valore el esfuerzo que el personal directivo y docente realiza para implementar estas estrategias, ya que su trabajo va más allá de impartir clases. Realizan múltiples actividades en casa como planear, revisar y preparar, actividades que no son retribuidas económicamente, por lo que es justo que se destinen estos espacios para el trabajo colaborativo. Su capacidad para tomar decisiones pedagógicas en función del contexto escolar es clave para lograr que cada estudiante desarrolle sus habilidades de manera integral.Hablar de educación no es solo referirse a libros de texto o exámenes, sino reconocer el compromiso y la dedicación de quienes están en las escuelas, construyendo día a día un sistema educativo más inclusivo y efectivo. La Nueva Escuela Mexicana ha propuesto un modelo en el que el personal docente tiene un papel central en la transformación del aprendizaje, y es gracias a su conocimiento y experiencia que estos cambios pueden materializarse. Apreciar y apoyar su labor es fundamental para garantizar que la educación siga evolucionando en beneficio de toda la sociedad. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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Sólo hacen bolitas y ensartan cuentas

«El desarrollo cognitivo de un niño se basa en una progresión de habilidades que deben ser fortalecidas a través de experiencias concretas. La maduración y el desarrollo físico son fundamentales antes de intentar enseñar habilidades abstractas como la escritura.» Jean Piaget

Resulta común para quien desconoce el ámbito de las organizaciones educativas, que les parezcan extrañas, por el desconocimiento, claro, aquellas acciones psicopedagógicas y didácticas que entrañan en sí múltiples procesos que se desarrollan acorde a la realidad del desarrollo psicológico, social, biológico y cultural de las niñas, niños y adolescentes de acuerdo con el contexto en el que se desenvuelven.

En la sociedad actual, existe una tendencia creciente a pensar que entre más temprano las niñas y los niños aprendan a leer y escribir, mejor será para su desarrollo. Sin embargo, en lo que respecta a la escritura, es fundamental comprender que este proceso va mucho más allá de aprender a trazar letras sobre un papel. 

El proceso para llegar a ello inicia mucho antes de que las niñas y los niños siquiera comprendan lo que significan las letras, se trata de un proceso cuidadosamente derivado de las acciones previas que promuevan su madurez, no solo de los trazos, sino de los aspectos que, acordes a su desarrollo, se lleven a cabo en su interior y esto es algo muy diferente en cada niña o niño, puesto que esto dependerá de múltiples factores vividos en sus antecedentes escolares, familiares e incluso hereditarios así como de hábitos y constructos previos. 

Así, la escritura implica una serie de habilidades motoras finas y una preparación física que, junto con la madurez mental, deben desarrollarse antes de que la niña o el niño esté realmente listo para enfrentar el aprendizaje formal de la escritura.

Ciertas actividades son cruciales para preparar las manos y los dedos de los pequeños, fortaleciendo los músculos necesarios y mejorando su coordinación motora. Actividades como moldear plastilina, rasgar papel, hacer bolitas, exprimir objetos, pegar y despegar materiales, doblar, enroscar y desenroscar, ensartar cuentas, y utilizar tijeras son ejercicios esenciales que ayudan al desarrollo de la motricidad fina. A través de estos ejercicios, las niñas y los niños adquieren destrezas que les permitirán en el futuro sostener un lápiz adecuadamente y hacer movimientos controlados con sus manos.

Estas actividades no son juegos sin sentido, sino prácticas fundamentadas en teorías del aprendizaje y desarrollo infantil que buscan construir una base sólida para la futura adquisición de habilidades académicas. La motricidad fina, la coordinación visomotora y la capacidad de controlar los movimientos pequeños son aspectos que requieren un tiempo y un esfuerzo para desarrollarse adecuadamente. Cuando estos procesos son respetados y trabajados a su ritmo, las niñas y los niños enfrentan el aprendizaje de la escritura con confianza y habilidad, en lugar de frustración.

Lamentablemente, en algunas escuelas, especialmente en el nivel preescolar, se observa una presión de las familias por adelantar estas habilidades sin respetar las etapas de desarrollo. A las niñas y a los niños se les exige que se desempeñen en actividades para las cuales aún no están preparados, lo que puede llevar a una experiencia de aprendizaje negativa y estresante. En lugar de presionarles con exigencias prematuras, es esencial que como sociedad promovamos y valoremos estas actividades previas, ya que están diseñadas para asegurar que las niñas y niños estén física y mentalmente en su momento óptimo para la escritura cuando llegue el momento adecuado. Confiemos en nuestras maestras y maestros. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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¿Uso de celulares en la escuela?

«La conexión constante a dispositivos digitales ha reducido la capacidad de los jóvenes para mantener conversaciones profundas y desarrollar habilidades de empatía.» Sherry Turkle

El uso de la tecnología en los espacios educativos ha sido motivo de debate en los últimos años. Con la creciente accesibilidad a dispositivos electrónicos, especialmente teléfonos móviles, se han planteado preguntas sobre su impacto en el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes. Mientras algunos defienden su uso como una herramienta pedagógica valiosa, otros argumentan que puede ser una fuente de distracción que interfiere con la concentración y el rendimiento académico. En este contexto, ya son 79 países lo que han optado por implementar restricciones en el uso de estos dispositivos dentro de los centros educativos, basándose en estudios que sugieren que su ausencia mejora la capacidad de atención y el desempeño escolar.

Las ventajas de limitar el uso de la tecnología en el aula han quedado evidenciadas en diversas investigaciones. La eliminación de los teléfonos móviles en los espacios educativos ha demostrado ser efectiva para mejorar la concentración, reducir los niveles de ansiedad generados por las redes sociales y fortalecer la interacción entre estudiantes. La desconexión digital permite que el estudiantado se enfoque en las actividades de aprendizaje sin la constante tentación de revisar mensajes o navegar en internet. Además, se ha identificado una relación entre la restricción de estos dispositivos y la disminución del acoso escolar, ya que se reducen las oportunidades para la difusión de contenido perjudicial o el uso indebido de las plataformas digitales dentro del entorno escolar.

Por otro lado, la tecnología también ofrece beneficios significativos cuando se utiliza de manera controlada y con propósitos pedagógicos bien definidos. Los dispositivos electrónicos pueden ser herramientas útiles para el acceso a información en tiempo real, el desarrollo de habilidades digitales y la personalización del aprendizaje según las necesidades de cada estudiante. En este sentido, más que una prohibición absoluta, algunos especialistas sugieren que es fundamental educar a las niñas, niños y adolescentes en el uso responsable de la tecnología, asegurando que su integración en el aula responda a objetivos educativos claros y bien estructurados.

Sin embargo, una regulación dentro de los centros educativos no es suficiente por sí sola. La educación digital y el manejo adecuado de la tecnología deben ir acompañados de una guía y supervisión desde el hogar. La familia juega un papel crucial en la formación de hábitos responsables en el uso de dispositivos electrónicos, estableciendo límites claros y fomentando un equilibrio entre el tiempo de pantalla y otras actividades esenciales para el desarrollo, como el ejercicio, la lectura y la interacción social. No se trata solo de reducir la exposición a la tecnología, sino de enseñar a utilizarla de manera inteligente y productiva.

El desafío entonces no radica en decidir entre prohibir o permitir el uso de dispositivos electrónicos en las escuelas, sino en encontrar un punto de equilibrio que permita aprovechar sus ventajas sin que se conviertan en una barrera para el aprendizaje. La pregunta que surge es: ¿cómo pueden las instituciones educativas y las familias trabajar juntas para optimizar el uso de la tecnología, asegurando que cumpla su función como herramienta de aprendizaje sin comprometer la concentración y el bienestar de los estudiantes?. Porque la educación esa el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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El diálogo pedagógico y la autonomía profesional en el CTE

«Cuando los maestros tienen voz y decisión en su práctica, no solo se mejora la calidad educativa, sino también la dignidad del magisterio.» Andy Hargreaves

En el corazón de cada centro educativo se encuentran procesos complejos y profundos que muchas veces pasan desapercibidos para la sociedad. Más allá de las aulas, el trabajo de las y los docentes y directivos no se limita a impartir conocimientos; implica un esfuerzo constante por reflexionar, planificar y mejorar las estrategias que favorecen el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.

Entre estos procesos, el diálogo pedagógico y la autonomía profesional ocupan un lugar central, pues son herramientas clave para transformar la práctica educativa y responder de manera contextualizada a las necesidades de cada comunidad escolar.

El diálogo pedagógico no es simplemente una conversación; es un espacio de encuentro en el que las y los docentes comparten experiencias, analizan retos y construyen soluciones de manera conjunta. Este diálogo fomenta la reflexión crítica, el intercambio de ideas y la creación de vínculos que fortalecen el sentido de comunidad dentro de la escuela. En este proceso, la autonomía profesional juega un papel crucial, ya que permite al personal educativo tomar decisiones informadas y fundamentadas en el conocimiento profundo de sus estudiantes, su entorno y las metas de aprendizaje. Cuando el personal educativo tiene la libertad de ejercer esta autonomía, no solo se fomenta su creatividad y compromiso, sino que también se asegura que las estrategias implementadas sean pertinentes y efectivas.

El trabajo en los Consejos Técnicos Escolares (CTE) es un claro ejemplo de cómo el diálogo y la autonomía profesional se convierten en motores de cambio. En estos espacios, las y los docentes, junto con los directivos, analizan las prácticas pedagógicas, reflexionan sobre los materiales educativos y diseñan metodologías que favorecen aprendizajes significativos. Este esfuerzo no es improvisado ni superficial; requiere estudios, conocimiento y una capacidad analítica que se nutre de la experiencia y la formación continua. Cada decisión tomada en el CTE está respaldada por un profundo compromiso con el aprendizaje de los estudiantes y la mejora de la calidad educativa.

Es importante que la sociedad valore y reconozca que estos procesos no son automáticos ni sencillos. Detrás de cada estrategia pedagógica implementada hay un esfuerzo colectivo que involucra análisis, debate y planificación. El personal educativo no solo necesita conocer a fondo su área, sino también debe entender las dinámicas de sus comunidades escolares y adaptar los contenidos y metodologías a las realidades del propio contexto del centro educativo. Este trabajo requiere sensibilidad, empatía y una visión integral de la educación como un proceso dinámico y en constante evolución.

Cuando se permite a las y los docentes y directivos ejercer plenamente su autonomía profesional, se les da la oportunidad de innovar y de responder de manera efectiva a los desafíos educativos. Esto no solo beneficia a sus estudiantes, sino también a la comunidad en general, pues una educación de calidad se traduce en una sociedad más justa, equitativa y preparada para el futuro. Por ello, es muy importante destacar la importancia de los estudios, el conocimiento y la experiencia del personal educativo, quienes no solo enseñan, sino que también aprenden y crecen en cada interacción pedagógica.

La educación, entendida como un acto colectivo, es el reflejo del compromiso de quienes trabajan en las escuelas. Al comprender y valorar el papel del diálogo pedagógico y la autonomía profesional en este proceso, la sociedad puede tener una visión más completa y justa del trabajo que se realiza en los centros educativos. Este reconocimiento es no solo un acto de justicia, sino también un paso esencial para construir una educación que realmente transforme vidas. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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¿Por qué es tan importante la escucha activa para dirigir centros escolares?

Uno de los pilares fundamentales para fortalecer el trabajo directivo en los centros educativos es la capacidad de escuchar de manera efectiva. La escucha no solo implica prestar atención, sino avanzar hacia niveles más profundos que fomenten la mejora del clima escolar, la construcción de relaciones de confianza y un ambiente que favorezca el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.

Existen diferentes niveles de escucha que, si se trabajan de manera consciente, pueden impactar de forma positiva en el trabajo en equipo y las relaciones laborales. Estos niveles nos ayudan a movernos de una escucha enfocada en nosotros mismos, hacia una escucha que involucra el contexto, los equipos, e incluso el panorama general de nuestras comunidades educativas. El desafío es aprender a detener hábitos como interrumpir, planear respuestas mientras los demás hablan, o centrarnos únicamente en los hechos inmediatos, y en su lugar abrir espacios para reconocer patrones, conectar perspectivas y construir diálogos enriquecedores que fortalezcan el trabajo colaborativo.

Cuando la escucha se desarrolla plenamente, permite reconocer las voces menos escuchadas, entender lo dicho y lo no dicho, y generar un clima de confianza que facilita la mejora del ambiente escolar y las dinámicas de aprendizaje. Este tipo de acciones no solo benefician al equipo docente, sino que también impactan directamente en las niñas, niños y adolescentes, quienes se encuentran en un entorno más propicio para aprender y desarrollarse.

Nota importante:

Algunos de los contenidos que se comparten aquí tienen derechos de autor (copyright), sin que se haya solicitado una autorización específica de parte de la persona dueña de estos derechos. Se ofrece este material para descarga y lectura, de acuerdo a lo dispuesto bajo la doctrina globalmente aceptada de “uso apropiado”, “uso leal” o “fair use”, basada en los derechos de libertad de expresión de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, país donde se encuentra radicada la casa matriz de esta red social.

¿Cómo fortalecer el trabajo directivo y mejorar el ambiente escolar a través de una retroalimentación adecuada?

En los entornos educativos, la retroalimentación no es solo un proceso técnico, sino una herramienta poderosa para fortalecer las relaciones en las escuelas, mejorar el clima escolar y generar un ambiente propicio para el aprendizaje de las niñas, niños y adolescentes. Para quienes ejercen funciones directivas, comprender los elementos clave de una retroalimentación efectiva es fundamental para promover el desarrollo profesional del equipo docente y contribuir al fortalecimiento de la comunidad educativa.

  1. Protege la autoestima de la persona
    La forma en que nos comunicamos puede influir directamente en la confianza y motivación de los demás. Es importante cuidar tanto el lenguaje verbal como el no verbal, pues esto no solo respeta la dignidad de las personas, sino que también fomenta un ambiente de trabajo basado en el respeto mutuo.
  2. Valora primero lo positivo
    Resaltar los logros y fortalezas del equipo es esencial para construir confianza y disposición hacia la mejora. En el ámbito escolar, reconocer el buen desempeño es el primer paso para consolidar prácticas pedagógicas exitosas y motivar a los docentes a seguir creciendo.
  3. Céntrate en el problema, no en la persona
    Una retroalimentación clara y objetiva debe enfocarse en el comportamiento o acción que requiere mejora, sin atacar la personalidad de quien la recibe. Esta práctica favorece relaciones laborales saludables y evita conflictos innecesarios, permitiendo que el equipo se enfoque en soluciones que beneficien al centro educativo.
  4. Enfócate en el futuro, no en el pasado
    Dirigir la conversación hacia las acciones que se pueden tomar para mejorar genera un sentido de responsabilidad y compromiso. En el contexto escolar, esto impulsa una cultura de mejora continua, fortaleciendo el trabajo colaborativo y el clima de aprendizaje.

La retroalimentación efectiva no solo fortalece las capacidades individuales, sino que también tiene un impacto positivo en el ambiente escolar, mejorando la convivencia entre el personal, las familias y los estudiantes. Adoptar estas prácticas nos ayuda a crear espacios educativos más humanos y empáticos.

Aclaración: Algunos de los contenidos compartidos en esta publicación tienen derechos de autor (copyright), sin que se haya solicitado una autorización específica de la persona dueña de dichos derechos. Este material se comparte con fines de lectura y análisis, bajo la doctrina globalmente aceptada de “uso apropiado”, “uso leal” o “fair use”, basada en los derechos de libertad de expresión reconocidos por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, país donde se encuentra radicada la casa matriz de esta red social.

Ajustes razonables

“Por “ajustes razonables” se entenderán las modificaciones y adaptaciones necesarias y adecuadas que no impongan una carga desproporcionada o indebida, cuando se requieran en un caso particular, para garantizar a las personas con discapacidad el goce o ejercicio, en igualdad de condiciones con las demás, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales”. Artículo 2º de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad – ONU.

La educación en los centros escolares no es una tarea uniforme ni estática; al contrario, es un esfuerzo dinámico y complejo que requiere adaptarse a las diversas realidades y necesidades de los estudiantes. En este sentido, los ajustes razonables se han convertido en una de las herramientas más poderosas para garantizar que todas las niñas, niños y adolescentes tengan acceso a una educación que responda a sus características individuales y potencialice sus capacidades.

Los ajustes razonables implican una serie de acciones personalizadas que buscan eliminar barreras para el aprendizaje y la participación. Estas pueden incluir desde modificaciones en el entorno físico, como adaptar mobiliario para estudiantes con discapacidad motriz, hasta transformaciones pedagógicas, como el uso de estrategias multisensoriales para alumnos con dislexia o lenguaje simplificado para quienes presentan discapacidades intelectuales. Estas medidas son esenciales no solo para cumplir con los derechos de inclusión educativa, sino también para fomentar un entorno donde cada estudiante se sienta valorado y capaz de alcanzar su máximo potencial.

Los ajustes razonables no se limitan a beneficiar a estudiantes con necesidades específicas. Su implementación tiene un impacto positivo en toda la comunidad escolar, ya que promueve valores como la empatía, la colaboración y el respeto por la diversidad. Al adoptar un enfoque inclusivo, las escuelas se convierten en espacios donde se enseña y se practica la equidad, contribuyendo a formar ciudadanos más conscientes y comprometidos con los principios de justicia social.

Los ajustes razonables no son simplemente estrategias pedagógicas; son expresiones concretas de un compromiso ético y profesional con la educación inclusiva. Permiten que las diferencias individuales se conviertan en oportunidades de aprendizaje y que las barreras se transformen en puentes hacia el desarrollo. Al visibilizar y valorar este trabajo, no solo estamos reconociendo la labor de los docentes y directivos, sino también fortaleciendo una visión educativa que promueve la igualdad, la justicia y el respeto por la diversidad.

En este sentido, es vital que las políticas públicas apuesten de verdad por la formación continua de profesionales de la educación, asegurando que tengan acceso a herramientas, recursos y conocimientos actualizados que les permitan responder de manera efectiva a los desafíos de la inclusión. Solo a través de esta sinergia entre el esfuerzo individual de docentes y las condiciones estructurales adecuadas, podremos construir una educación que no solo sea de calidad, sino también verdaderamente inclusiva y transformadora.

De esta manera, el compromiso con los ajustes razonables y la educación inclusiva no solo beneficia a los estudiantes directamente involucrados, sino que enriquece a toda la comunidad escolar y, por extensión, a la sociedad. La educación es el motor del desarrollo social, y garantizar que este motor funcione para todos es una responsabilidad colectiva que nos involucra como ciudadanos, como familias y como sistema educativo. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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La toma de decisiones

«La calidad de las decisiones de un líder es proporcional a su capacidad de escuchar, reflexionar y considerar las perspectivas de quienes le rodean.»
– Fullan, M. (2014). The Principal: Three Keys to Maximizing Impact.

La vida al interior de los centros escolares es un reflejo de la interacción diaria entre personas reales, con emociones, ideas y desafíos particulares. El personal docente, directivo y administrativo no son piezas impersonales dentro de un sistema, sino individuos con habilidades y responsabilidades que convergen para construir el ambiente donde el aprendizaje se desarrolla. Esta realidad, muchas veces subestimada, tiene un impacto directo en el clima organizacional y, por ende, en el logro de los objetivos educativos.

El clima escolar, entendido como el ambiente emocional y profesional que impera dentro de la institución, es una variable determinante para el éxito académico. Este clima no es un elemento estático, sino que se configura a partir de la forma en que se manejan las relaciones, los conflictos y las decisiones dentro de la escuela. Aquí, el rol de la dirección escolar es central, pues no solo se trata de coordinar tareas o administrar recursos, sino de liderar con empatía, visión y estrategia.

Los directores escolares enfrentan retos constantes que requieren decisiones acertadas y oportunas. Abordar situaciones difíciles con cuidado y sensibilidad no solo contribuye a resolver los problemas inmediatos, sino que también fortalece las relaciones entre los miembros de la comunidad educativa. Una comunicación efectiva, basada en el respeto y la apertura, permite gestionar tensiones de manera constructiva, lo que a su vez refuerza la cohesión del equipo y mejora el ambiente laboral.

Por otro lado, la capacidad del líder escolar para actuar con madurez y perspectiva en los momentos más desafiantes marca una diferencia significativa. La grandeza en el liderazgo no radica en evitar los problemas, sino en enfrentarlos con claridad, buscando siempre el beneficio colectivo. Este tipo de liderazgo inspira confianza en el personal y modela conductas positivas que trascienden las relaciones internas, impactando también en el comportamiento de los estudiantes.

Además, construir relaciones de confianza con el personal no es solo deseable, sino necesario. Los docentes y demás colaboradores necesitan sentirse valorados y respaldados para dar lo mejor de sí mismos. Cuando el personal directivo confía en su equipo, delegan responsabilidades y promueven un ambiente de colaboración, se crea un espacio donde todos trabajan hacia un objetivo común: el aprendizaje significativo de sus estudiantes.

Desde la dirección escolar, la orientación del trabajo colectivo hacia la mejora continua es una tarea esencial. No se trata únicamente de gestionar procesos, sino de cultivar un sentido de propósito compartido que motive a cada miembro de la comunidad educativa a contribuir desde su ámbito de acción. Este enfoque integral no solo beneficia a la institución, sino que coloca a los estudiantes como el centro de todas las decisiones, garantizando que su bienestar y desarrollo sean siempre la prioridad.

El trabajo al interior de los centros escolares es, por tanto, una labor profundamente humana que exige sensibilidad, estrategia y compromiso. Al reflexionar sobre esta realidad, podemos reconocer que el clima organizacional y el manejo de las relaciones son factores clave para transformar las escuelas en espacios donde tanto los adultos como los estudiantes puedan crecer y prosperar. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

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La narrativa autobiográfica

«Los profesionales reflexionan en acción para generar nuevas comprensiones de situaciones complejas, y las narrativas son esenciales en ese proceso reflexivo.» Donald Schön

La narrativa autobiográfica es una herramienta formativa que, más allá de ser un ejercicio reflexivo, se convierte en un medio transformador para docentes. Constituye una práctica en la que las experiencias personales y profesionales se convierten en materia prima para analizar, cuestionar y redefinir el quehacer educativo. Al narrar sus vivencias, el personal docente no solo construye un registro de su trayectoria, sino que desarrollan una comprensión más profunda de su papel en el sistema educativo y de cómo sus acciones influyen en la formación integral de las niñas, niños y adolescentes.

La narrativa autobiográfica tiene varios componentes fundamentales. En primer lugar, está el análisis de la experiencia vivida, que invita al docente a identificar momentos clave en su trayectoria profesional: desafíos, aprendizajes, aciertos y fracasos. Este análisis permite construir una cronología de eventos significativos que no solo dan cuenta de su evolución profesional, sino que también revelan patrones y estrategias pedagógicas que pueden ser replicadas o transformadas.

En segundo lugar, la narrativa autobiográfica promueve la reflexión crítica. Al narrar, los docentes se detienen a cuestionar sus propias creencias, valores y enfoques educativos. Este proceso no es simplemente introspectivo; también es una oportunidad para contrastar sus vivencias con marcos teóricos, normativos y culturales, lo que fortalece su capacidad para tomar decisiones más fundamentadas.

Por último, la narrativa autobiográfica es un ejercicio de socialización del conocimiento. Cuando las historias son compartidas en espacios colectivos, como grupos de pares o comunidades de aprendizaje, se genera un diálogo enriquecedor. Este intercambio permite que las narrativas individuales se conviertan en un acervo colectivo de estrategias, reflexiones y aprendizajes que benefician no solo al narrador, sino también a otros docentes y, en última instancia, al sistema educativo en su conjunto.

La narrativa autobiográfica es una herramienta poderosa que transforma la formación y el desarrollo profesional de los docentes al fortalecer su identidad como agentes de cambio, promover el aprendizaje continuo y la innovación pedagógica, y fomentar la resiliencia frente a los desafíos emocionales y profesionales. Además, dignifica su labor ante la sociedad al revelar la complejidad de su rol, que va más allá de la enseñanza, abarcando la creación de estrategias inclusivas, el manejo de dinámicas emocionales y la promoción de entornos de aprendizaje equitativos y diversos.

Las narrativas autobiográficas revelan que la enseñanza es un acto humano, creativo y reflexivo, que requiere preparación constante y adaptación. A través de estas historias, se valora cómo las decisiones pedagógicas impactan no solo en el aprendizaje académico, sino también en la formación integral de los estudiantes. Este enfoque fomenta prácticas inclusivas y empáticas, docentes colaborativos y proyectos innovadores, transformando la dinámica escolar. Más que una herramienta reflexiva, estas narrativas conectan experiencias individuales con aprendizajes colectivos, promoviendo una educación más humana y transformadora para el beneficio de toda la sociedad. Porque la educación es el camino…

Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann.

Doctor en Gerencia Pública y Política Social

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