Promesas contra realidades

En días pasados, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) dio a conocer, el documento “La educación normal en México. Elementos para su análisis”, en donde hace un recorrido de la formación docente en nuestro país desde el siglo pasado, retomando trayectos formativos desde 1925, pasando por 1984 en que los estudios normalistas se elevan a nivel licenciatura, pasando las diferentes acciones para su transformación en instituciones de educación superior hasta la actualidad.

Dicho documento se constituye en el elemento de información más actual de análisis de la materia de formación docente y como tal, en un referente muy importante para poder hacer un análisis de la situación que se presenta en el México de nuestros días.

El informe refiere que las Instituciones normalistas muestran un debilitamiento en sus trayectos formativos y también en sus cuerpos académicos; con una reducción de casi 100 mil alumnos, sin recursos ni diagnóstico que identifique sus particularidades y necesidades, con una planta docente en la que menos del 50 por ciento de sus profesores están contratados por tiempo completo y sin flexibilidad curricular.

Si tomamos en consideración que en la plataforma electoral 2012 – 2018 del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que es el que sustenta las acciones del actual gobierno federal, encontramos que sólo se encuentra un punto en el que se hacen mención (página 83), en donde se establecen los compromisos, dentro de los cuales encontramos:  “Adecuaremos los planes y programas de estudio de la educación normal para hacer frente a los nuevos desafíos que plantea en la actualidad la educación básica” y “Es prioridad que las escuelas normales recuperen su papel protagónico en la construcción de un nuevo modelo educativo, y para ello, es necesaria su renovación”.

Como podemos ver, pasó todo el actual sexenio federal y a la fecha no hay nuevos planes y programas y, no sólo no recuperaron su papel protagónico, sino que ahora no se necesita de estudiar en una escuela normal para poder ser maestro. Estamos en tiempos electorales y los partidos y sus candidatos prometen ante notario sus compromisos. Lo importante es no olvidar quienes son los que prometieron y no cumplieron.

Promesas contra realidades

Lo que no se dice de la educación…

Resulta muy complejo el poder determinar un factor que incida de manera preponderante en el fenómeno educativo, puesto que prácticamente todo lo que envuelve la vida de las personas se constituye en circunstancias que pueden favorecer o mermar el avance del mismo.

Observando diferentes sistemas educativos, puede ser sin duda un referente de lo que ha funcionado para que dichas naciones tomen un determinado camino; en este sentido, se evoca frecuentemente ejemplos como los de Finlandia, Islandia, Suecia, Suiza entre otros quienes, a partir del inicio de este siglo en que se aplica la prueba PISA (Prueba para la Evaluación Internacional de Alumnos por sus siglas en inglés).

Dicha prueba, se aplica cada 3 años y presenta énfasis en diferentes aspectos como la lectura, las matemáticas y la ciencia, como fue en esta última aplicación de 2015 y se aplica entre los países más desarrollados del mundo, los cual es benéfico, si se habla de establecer un vínculo de comparación con los países más ricos del mundo, y negativo, si se toma en cuenta que nuestro país es uno de los más desiguales del planeta.

Dicha prueba ha sido, además, un estupendo pretexto para gritar a los cuatro vientos que estamos en el último lugar en educación en el mundo, que no avanzamos y -por consiguiente- de la denostación que se ha hecho del magisterio nacional a quien se culpa de dichos resultados.

Lo que no se dice en igual magnitud, es que México, al igual que otros 36 países del orbe tampoco muestran avances y que hay 13 países que muestran retrocesos, entre los que se encuentran precisamente Islandia, Suecia y el mayor de todos que es, precisamente Finlandia.

Falta mucho por avanzar, pero con un entorno en que prácticamente la mitad de la población se encuentra en pobreza, en donde cerca de 44 por ciento de las escuelas son unitarias o multigrado, es decir, sus maestros deben trabajar con los programas de estudio de dos o más grados, resulta por demás complicado el generar un resultado que sea diferente y menos cuando el Gasto Federal en Educación (GFE) en lugar de ir en incremento, va en decremento, a pesar de lo que dice la maquinaria oficial en millones de spots.

Lo que no se dice de la educación…

¿Hasta cuándo?

La educación en México hoy en día responde a las políticas que se “sugirieron” desde la propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de acuerdo con el documento: “México. Mejores Políticas para un desarrollo incluyente” de septiembre de 2012.

En aquel documento, en 73 cuartillas y 21 puntos principales, se abordaba los que la OCDE veía como áreas de oportunidad, dentro de las que destacaban el sistema educativo, la política regulatoria, laboral, energética entre otras.

Un apartado que se visualizaba era los escenarios para el crecimiento económico de acuerdo con la aplicación de las reformas, los cuales, para este 2018, auguraba, en cualquiera de los escenarios, al menos un 3.5% de crecimiento económico, que no se ha dado.

De aquel momento, siguió la toma de posesión del presidente Peña Nieto, la suscripción del Pacto por México en donde el PRI, PAN y PRD iniciaron con lo que ahora vivimos como Reforma Educativa que ha transformado y trastocado la forma y fondo en que se vive la educación en México.

En este momento retomo la primera de las recomendaciones que hacía la OCDE con respecto a la educación: “Seguir ampliando la cobertura educativa y el cuidado de la primera infancia, y al mismo tiempo elevar su calidad mediante la formación de capacidad del personal y el mejoramiento pedagógico”.

A unos meses de que termine el sexenio y de constantes evaluaciones tanto de ingreso, permanencia y promoción, las preguntas siguen en el aire. ¿En qué momento la Secretaría de Educación Pública hará uso de la información que se genera en las evaluaciones? ¿Cuándo se ofertarán los cursos de mejoramiento sin costo que la SEP prometió? ¿Cuándo llegarán los recursos para la mejora de las Normales?

Nada menos esta semana, Margarita Zorrilla, consejera del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), destacó que “se necesitan establecer acciones basadas en las evidencias que proporcionan las evaluaciones y la investigación educativas, y no en las que proporcionan políticas elaboradas con ocurrencias”.

¿Hasta cuando seguiremos esperando a que realmente se tome en consideración las necesidades de las y los maestros?

¿Hasta cuándo?

Feliz año nuevo

Con el inicio de año y los buenos deseos, siempre se encuentra presente la intención de generar situaciones que nos lleven a mejorar nuestro entorno de vida, así como su calidad para enfrentar de una mejor manera el futuro que construimos con nuestras acciones. Que sea un estupendo año 2018 y que, en el marco de que es en el que juntos habremos de decidir lo que suceda en los próximos 6 años, lo hagamos de manera reflexionada y con la mira muy bien puesta en lo que deseamos para quienes vienen detrás de nosotros.

Comprender el fenómeno educativo lleva sin duda a un sinnúmero de interpretaciones. Cada historia de vida, cada instante en la escuela o fuera de ella, nuestra posición política, económica y social e incluso la cercanía de nuestro hogar a ella configura nuestra concepción sobre lo que pensamos sobre lo que debería de ser la educación.

Por otra parte, a la educación, confluyen una multiplicidad de factores que en ella inciden y no es solamente lo que sucede en el aula –aunque es muy importante- aquello que nos permite dar cuenta del reconocimiento del resultado de lo que sucede en la escuela. La educación somos todos, lo que sucede en el aula, en el hogar, en el barrio, en la política, sus decisiones y como las enfrentamos para salir adelante en nuestras vidas.

Por tanto, la educación no es una fábrica en donde con un proceso plenamente definido a modo de receta, ingresemos un niño, para años más tarde por el puro efecto escolar, podamos regresar a la sociedad un ser humano con ciertas características, valores y actitudes que puedan cambiar nuestra comunidad. Se trata de nosotros y de nuestras decisiones las que van a permitir cambiar o no nuestro entorno de vida y de quienes vienen detrás de nosotros.

Con ello, debemos aprender que el aprendizaje no es solamente un resultado educativo de una prueba estandarizada que se aplica a millones de estudiantes o maestros. El aprendizaje es un proceso y como tal, debemos entender que la educación no es un bien material como un vehículo, una casa o un aparato electrónico, es un bien humano y por tanto social que va a formar parte de nuestras vidas cuando tome parte en las decisiones comunes.

Volteemos a ver a nuestro derredor, existen ejemplos muy claros del rumbo que está tomando la educación en el mundo. Finlandia ha sido considerada como uno de los mejores sistemas educativos del mundo y ahí no se hacen evaluaciones estandarizadas a maestros y estudiantes de manera central. De igual manera, en nuestros vecinos del norte, en estados Unidos, en donde por 15 años defendieron a la evaluación estandarizada y el progreso de las escuelas para dar un cambio total el pasado 10 de diciembre de 2015 donde se da un cambio completo para dejar de ver la educación desde el punto de vista empresarial (como sucede en México) para darle un sentido más pedagógico.

Sin duda alguna la evaluación es muy importante en la educación y debemos de tener diversos puntos de vista al evaluarla, sin embargo y como menciona el Dr. Eduardo Andere en su último libro “Director de escuela en el siglo XXI”: “el debate continuará pero al menos en el mundo occidental parece ser que la evaluación formativa, holística y orientada al aprendizaje está tomando fuerza”.

Feliz año nuevo

No todo es cierto…

El pasado día 7 de este mes, como lo hace de manera anual, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), presentó en la Ciudad de México, el “Panorama Educativo de México. Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2016 de la educación básica y media superior”, en donde, se dan a conocer diversas cifras que tienen que ver con el seguimiento del rumbo de la educación en nuestro país.

Dicho documento, representa un importante referente para poder dar seguimiento a un conjunto de indicadores que, de manera cercana, pueden dar cuenta de lo que sucede en México en el aspecto educativo. Este documento maneja datos lo mismo de matrícula, estudiantes, inversión, resultados educativos, tanto a nivel nacional, como desagregados por entidad federativa, lo cual nos permite dar un seguimiento a lo largo del tiempo, con poco margen de interpretación personal.

Algo que debe de llamar la atención, lo constituye la inversión que en materia educativa haga el Estado, porque una cosa es que México sea el país que menos invierte en el marco de todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), pero otra muy diferente, es el poder apreciar la forma en que el propio país lo ha hecho a lo largo del tiempo en las distintas administraciones, tomando en consideración el perfil ideológico, colores partidistas que le respaldan, así como la importancia dada a la educación en el periodo de tiempo estudiado.

En este sentido y tomando de referencia que nos encontramos en un proceso de reforma educativa, y no de cualquier reforma, sino una de las denominadas de tercera generación en donde el impulso a la meritocracia, de Administración Escolar Descentralizada (AED) y buscar a toda costa, economía en la aplicación de los sistemas educativos. En parte, esa fue la razón en que las tres principales fuerzas políticas –Las que tenían en sus manos las gubernaturas- votaron y –dicen que- analizaron en solo una semana los cambios a la Constitución en la materia, sin mayor análisis y sin mayor consulta.

Otro factor muy interesante a tomar en consideración es el discurso que emana de los actores protagónicos de la actual administración, por ejemplo, cuando el presidente Peña anunciaba que la inversión que se ha hecho en infraestructura educativa no tiene precedente y forma parte de la reforma educativa (El Universal, 30 de mayo de 2017), o cuando el entonces tristemente célebre secretario Nuño decía en la Ciudad Alemana de Lindau en el lujoso Dornier Museum Friedrich que la prioridad en México es la educación.

Más allá de las palabras que se han expresado en el marco del discurso emanado de un proceso de intento de legitimación de la reforma educativa, lo único válido son la realidad de las estadísticas que emanan, -dicho sea de paso de uno de los pilares de la reforma- del propio INEE, quien deja ver en el documento que se toma de referencia en el inicio del presente editorial, que el crecimiento del gasto educativo durante la actual administración ha sido el más bajo desde 1995.

Es decir que, mucho se puede expresar en materia de inversión educativa, a más de los 80,000 millones de pesos del programa Escuelas al CIEN, los cuales se ha dicho hasta el cansancio, son deuda pública que pagarán las administraciones estatales involucradas en muchos años, presumidas por el actual gobierno federal, sin embargo, poco se puede afirmar cuando los números y datos aportados por el INEE precisan con claridad cuál es el nivel real de la inversión educativa en México desde hace más de 20 años. Muy Feliz Navidad y un próspero 2018.

No todo es cierto…

Las deudas de la reforma educativa

A partir de que inicia el presente mes de diciembre y de cara a las elecciones del próximo año, reviste especial importancia el hacer un balance de los pros y contras que se han dado en cada uno de los espacios en que se han desarrollado las decisiones en el ámbito público del actual gobierno federal.

Más allá de la avalancha mediática que viviremos en los próximos meses en donde, a decir del Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México Diego Valadez, viviremos tal vez la peor tormenta de spots políticos que tengamos memoria con más de cincuenta millones, en donde muchos de ellos vendrán de la publicidad oficial, conviene revisar los datos duros que nos ofrece la realidad.

Un aspecto primario tiene que ver con la distribución de plazas en educación básica en donde, aparte de la opacidad con que se han ocultado, distribuido y aplicado los recursos en las entidades federativas –bajo una normatividad legal que lo permite y estimula-, en donde, además, se presenta un problema en la asignación de puestos directivos, la falta del acompañamiento que por ley debe de darse a las y los maestros nóveles porque no se les ha pagado quienes debieran fungir como tutores y la falta de pago que raya en más de medio año y algunos casos más de un año de quienes han cubierto su labor en los grupos para que las niñas y los niños no se queden sin clases por parte del magisterio nacional.

En la Educación media superior las cosas no pintan del todo bien, pues el señalamiento hecho por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) hace unos días de que, a pesar de que el enfoque por competencias llegó al nivel hace ya algunos años, a partir de los resultados de la Evaluación de la Oferta Educativa en Educación Media Superior (EVOE), presentada en días pasados, los resultados indican que los docentes de este importante nivel, no han sido formados pedagógica ni didácticamente, por lo que se señaló que cualquier modificación curricular requiere una estrategia de gestión del cambio que sea pertinente a las características de los docentes.

Otro aspecto que sin duda habrá de causar efectos colaterales en el futuro, tiene que ver con el abandono de las Escuelas Normales Públicas del País, no solamente por la falta de una respuesta integral al posicionamiento que hizo el INEE hace ya más de dos años, sino el abandono y precarización del presupuesto hacia las mismas, a pesar de que el mismo Organismo Autónomo ha afirmado que de las Normales han egresado los mejores resultados en los exámenes de ingreso al servicio.

Finalmente, y para no dejar ninguno de los niveles fuera, la crisis que viven las universidades públicas de 7 entidades debe de preocuparnos, puesto que es sólo la punta del iceberg que se vive en el sistema educativo, en donde, en este nivel educativo que durante décadas fue el destino de grandes inversiones, en los últimos 3 años, el Gobierno Federal redujo en un 74% el presupuesto para atender los problemas estructurales, a pesar de que el sentir universitario era de incrementar el monto de manera permanente.

Difícil entender las razones de que eso suceda cuando, sumando los gastos para promocionarse, los dos últimos sexenios se haya gastado más de 78,500 millones de pesos para promocionar sus avances, dejando de lado aquello que en verdad hace la diferencia como lo es la educación en todos sus niveles.

Las deudas de la reforma educativa

La lógica del presupuesto

Nos encontramos en un periodo en el que se presentan y autorizan presupuestos, en este sentido, resulta muy importante el poder observar aquellos puntos en donde se deba de generar la idea de mejora, para colocar en el diálogo de la sociedad, aquellas circunstancias que se consideran pertinentes en este tiempo.

La educación, por la implicación que tiene en el contexto nacional, con 35 millones de estudiantes, más de un cuarto de millón de escuelas y alrededor de 2 millones de Trabajadores de la Educación, representa siempre un foco de atención, por lo que la Secretaría de Educación Pública (SEP) obtendrá un total de 280,969 millones de pesos en el marco del presupuesto para este 2018, el cual será del orden de los 5 billones 279,667 millones de pesos.

Al margen de los aspectos globales de este presupuesto, no debe de pasar desapercibido que, por cuarto año consecutivo, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), se ha incrementado en un 45% el costo financiero del sector público.

Otra circunstancia que nos debe de ocupar, tiene que ver con los recursos que se aportan hacia el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología CONACyT), de donde se desprende gran parte del actuar de las Instituciones de Educación Superior de nuestro país, el cual, a pesar de que se asignaron 300 millones de pesos adicionales, va a contar con un presupuesto similar al del año 2014, así como el nulo aumento presupuestal a la educación indígena o el recorte al sector cultural en México.

Un claro punto de lo afirmado anteriormente, tiene que ver con la poca importancia que el gobierno federal brinda a los sueldos en el magisterio, como afirmó Claudia Costin, profesora de la Escuela de Educación de la Universidad de Harvard y exdirectora de educación del Banco Mundial a inicios de esta semana en el marco del Foro Mundial para la Innovación de la Educación WISE 2017, celebrado en Doha, Qatar, quien afirma que se requiere que México invierta “Más dinero porque uno no va a volver atractiva la carrera de profesor si se paga tan mal a los profesores, entonces, ¿cómo atraer talento para la profesión más importante de una sociedad, que es la transmisión de los conocimientos y las competencias para el futuro, si se paga tan mal a los profesores?».

Afirmó además que lo que México invierte, que es el 5.2% del Producto Interno Bruto (PIB) es muy poco y es superado por muchos países, de ahí que ello sea, además de las lamentables decisiones en el ámbito educativo por parte de las Secretarías del ramo de los diferentes niveles de gobierno, un factor muy importante de los lamentables resultados de la educación mexicana en exámenes internacionales como PISA, TALIS entre otros.

Lamentablemente la discusión en nuestras y nuestros legisladores más que en estos aspectos, se centró en la viabilidad de su “bono de marcha” en el que, por ejemplo, cada senador recibirá 2.4 millones de pesos por Seguro de Separación Individualizado, cantidad que se aleja mucho de lo que un trabajador común termina su relación laboral por haber servido 6 años a su empresa.

La lógica del presupuesto

La Educación como prioridad nacional

Asistimos como sociedad, a un tiempo en el que el futuro nos ha alcanzado en términos en los que los resultados de la falta de un proceso de previsión en la materia que se dio en los diferentes niveles de gobierno, se reflejan ahora, en resultados a todas luces muy difíciles de explicar por los titulares de las secretarías de educación.

Aunado a ello, la educación recibe en sus aulas, el sentimiento en el rostro y lo poco o mucho que existe en el estómago de las niñas, niños y adolescentes de lo que a su vez sucede en cada una de las familias a lo largo y ancho del territorio nacional, en fiel reflejo de lo que acontece en la situación social, económica y política del país, en donde, con más de la mitad de la población en situación económica complicada, resulta una tarea por demás compleja y delicada.

Lo anterior ha sido señalado por el propio presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, Eduardo Backhoff Escudero, sobre que en México se han presentado resultados magros y avances inerciales en el tema educativo, sin embargo, ello tiene explicaciones en el presente que, si no son corregidos, afectarán nuestro futuro.

Hoy en día las situaciones que tienen que ver con el análisis del país se multiplican y existen también múltiples evidencias de que tenemos que redoblar el esfuerzo si acaso queremos que podamos abonar con efectividad al cambio educativo que viene en nuestro país.

Un punto como ejemplo, son las acciones que se llevaron a cabo luego del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial, en donde, a diciembre de 2013 en conjunto con el INEGI, se llevaron a cabo 29.3 millones de cuestionarios en centros escolares, en donde se detectaron instituciones educativas que carecían de bebederos, para lo cual se determinó que se habilitarían 40,000 bebederos para mitigar la situación en todas las entidades de la república mexicana.

A casi 4 años de dicho censo, de acuerdo con el último informe disponible, apenas se han instalado 11,271 bebederos, es decir el 28% de avance y solamente en 19 de los 32 estados, sin embargo, para otra serie de situaciones el recurso existe y fluye de manera rápida y expedita, como es el caso de las lujosas oficinas que, bajo el pretexto de los sismos, el Secretario de Educación Pública Aurelio Nuño, ha definido que van a ocupar distintas áreas de la SEP, con un costo mensual de 33 millones, 640 mil pesos, de las cuales se sabe que la SEP, tenía intenciones de contratar desde 2016 cuando pidió un avalúo del mismo.

Dado que el monto global del contrato es de casi 2 mil millones de pesos, es un costo equivalente al 10 por ciento del total de la reconstrucción de los planteles que están en reparación por los sismos de septiembre y muy por encima de acciones como las que se enumeran con anterioridad, o de los 798 pesos anuales por maestro que se prevé para este 2018 dentro del Programa para el Desarrollo Profesional (PRODEP), monto menor incluso al año 2014.

Debemos de colocar las prioridades en donde verdaderamente nos interesa, a fin de que se pueda establecer un futuro en el que la educación hable por quienes ahora participamos en el derecho a las decisiones públicas en nuestro país, refrendando lo que se dice en los discursos, que la educación debe de ser el activo más importante que tenemos en México.

La Educación como prioridad nacional

Modelo institucional

En derredor de las instituciones educativas, circulan muchas acciones mediante las cuales se pueden o no tomar a fin de buscar posicionar al plantel como una instancia en la que se pueda contar con una educación de calidad para las y los estudiantes que atiende.

Para el caso de la educación superior, específicamente, desde hace cerca de dos décadas, la Secretaría de Educación Pública ha señalado diversas rutas para la generación de condiciones que permitan demostrar que una Institución alcanza niveles adecuados de calidad y, en consecuencia, la posibilidad de nuevas y mejores condiciones para el futuro de la misma.

Dentro de los mecanismos que se encuentran al alcance de las instituciones, se encuentra la evaluación por parte de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), la cual es una evaluación realizada por pares académicos que determinan el grado de calidad que se imparte en una Institución.

Otro es el Registro Nacional de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas (RENIECyT), mediante el cual se puede acceder a diversos beneficios para la comunidad académica como sujeto de apoyo de diversos fondos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), así como el Programa para el Desarrollo del Personal Docente (PRODEP), programa del Gobierno Federal que igualmente brinda diversos apoyos por desarrollar tareas de investigación, docencia y difusión, así como en la conformación de Cuerpos Académicos al interior de la Escuela.

Otro recurso de apoyo es el desarrollo de un Sistema de Gestión de la Calidad bajo la Norma Internacional ISO 9001 – 2008 (Organización Internacional de Estandarización por sus siglas en inglés), el cual certifica que la Institución cuenta con los procesos internos tanto académicos como administrativos de una forma ordenada y transparente para garantía desde seguridad, salud, entorno, calidad, etcétera.

Esta última certificación se ha actualizado a la Norma Internacional ISO 9001 – 2015, de la cual, en el aspecto educativo no llegan a 50 en el ámbito nacional y lleva en su interior, la actualización de la Norma para que se cumpla con requisitos aún más complejos y determinantes para el buen desarrollo de la Institución.

En Chihuahua, existe una Institución educativa que en menos de 4 años ha logrado conseguir cada uno de esos logros, la evaluación de los CIEES en sus dos programas educativos, el RENIECyT, el registro de su personal ante PRODEP, la Certificación bajo la Norma Internacional ISO 9001 – 2008 y, apenas el pasado 18 de octubre, consiguió la migración de su Sistema de Gestión de la Calidad bajo la Norma Internacional ISO 9001 – 2015, que es la Escuela de Trabajo Social del Estado de Chihuahua “Profra. y T.S. Guadalupe Sánchez de Araiza”, Institución de Educación Superior que está cumpliendo este año sus primeros 60 años, cuyo personal, comprometido, capaz y entusiasta ha logrado todos los objetivos que se ha trazado desde la visión del Honorable Consejo Técnico Consultivo.

Ahora más que nunca en México resulta pertinente reconocer aquellos esfuerzos institucionales que refrendan el compromiso de generar un entorno que, a pesar del complicado entorno en el que nos encontramos, desarrollan esfuerzos más allá de lo que se le exige oficialmente.

Modelo institucional

Héroes anónimos

Mucho hemos escuchado sobre lo que ocurrió durante los lamentables hechos con respecto a los movimientos telúricos del 7 y 19 del mes pasado, en donde se tuvieron, hasta la última actualización, 369 personas fallecidas, entre los que se cuentan los 32 menores y 5 adultos del Colegio Enrique Rébsamen de la Ciudad de México del cual se ha hablado mucho por los medios de comunicación y autoridades educativas de nuestro país.

De lo que poco se ha hablado, es de las 74,499 escuelas de las Entidades Federativas de Guerrero, Hidalgo, Ciudad de México, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala que han tenido que ser revisadas y hasta el momento se les ha emitido dictámenes de seguridad estructural que les han permitido volver a clases.

Más allá de los 13 mil 650 millones de pesos que, a decir de la Secretaría de Educación Pública (SEP) costará la reparación de las 15,000 escuelas que resultaron con daños parciales y severos, así como los 577 planteles que habrán de reconstruirse en su totalidad, lo que resulta verdaderamente importante es que, si hacemos un cálculo menor y simplista de 6 docentes por escuela (que deben de ser muchos más), tenemos un total de 90,000 docentes que estuvieron y vivieron junto con sus estudiantes el terror de los temblores de gran magnitud.

En ese momento, cientos de miles de niñas, niños y adolescentes de los diferentes niveles educativos vivieron el terror de encontrarse en el interior de sus aulas cuando sucedieron los acontecimientos y resulta fundamental entender lo que ya ha se ha mostrado en diferentes videos por medio de las redes sociales, en donde, más allá de la preocupación personal o familiar, para el magisterio en su conjunto, la prioridad del momento fue el desarrollo de los trabajos de contención, cuidado y organización para la adecuada evacuación de las y los estudiantes a un espacio seguro, para luego ser entregados a sus familias.

El daño no es menor pues, a la fecha, el Fondo de las Naciones para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés), el SNTE, las propias autoridades educativas entre otras organizaciones, han desarrollado esfuerzos específicos para mitigar y establecer estrategias de apoyo, porque, resultado de los hechos ocurridos durante los eventos sismológicos, en los casos más graves, las niñas, niños y adolescentes sufren de insomnio, cambios de comportamiento y otros efectos que pueden llegar a convertirse en traumas que pueden generar daños colaterales.

La posibilidad de que dichos estudiantes se encuentren de regreso a clase luego del momento vivido en el interior de sus escuelas, atraviesa por las extraordinarias labores de trabajo emocional y atención especial que se les ha dado por parte de quienes son sus maestras y maestros quienes, de manera profesional y superando sus propios temores hacen sentir la seguridad para que las clases fluyan de la manera más normal posible.

Hoy la educación vive momentos complicados en donde el magisterio ha vivido de cerca las acusaciones de resultados que le corresponden al contexto social y económico que vive el país, sin embargo, como es el caso del ejemplo que se menciona, se sigue demostrando que existe en cada escuela profesionales de la educación que van mucho más allá de lo que el deber les llama.

Héroes anónimos

No más mentiras

Poco puede quedar de duda sobre el aspecto prioritario que tiene en nuestro país la generación de una ruta que nos permita encauzar la mayor cantidad de recursos económicos y humanos que no sea para la reconstrucción nacional después de los sucesos de los temblores que se dieron en nuestro país los días 7 y 19 de septiembre.

A pesar de la gran suma de esfuerzos desde la sociedad civil en donde el gobierno en cualquiera de sus niveles ha quedado superado, se requiere de continuar con el esfuerzo solidario para que no quede solamente en el momento en que se han dado los acontecimientos, sino que, podamos brindar el mayor acompañamiento solidario ahora que se necesita para la gente que se encuentra en situación de calle con grandes problemáticas que juntos debemos enfrentar.

Una de las grandes exigencias ciudadanas que tienen que ver con dichos acontecimientos, tiene que ver con la necesidad de que, desde el gobierno, los partidos políticos y las instituciones que de ellos se desprenden, se encaucen los recursos hacia lo que ahora ha surgido como prioritario en el ámbito nacional.

Independientemente de las propuestas a modo de competencia que han surgido desde las voces de los partidos políticos, unos con voluntad y otros desde le fantasía de los tiempos electorales, la ciudadanía exige que se reoriente el presupuesto para que aquellos recursos que son destinados a programas no prioritarios, se dirijan a la reconstrucción nacional.

Además de ello, es preciso que la clase política aprenda que se necesita no mentir a la ciudadanía cuando se dice que un recurso está destinado para alguna obra social y, finalmente, resulta utilizado en algo completamente inútil y en beneficio solamente de los gobernantes y no de la ciudadanía.

Caso claro es la información que se obtiene del análisis de la cuenta de la Hacienda Pública Federal en donde se desprende que más de 15.5 billones (millones de millones) de pesos aprobados entre los años 2013 y 2016, 2.8 billones fueron gastados en rubros diferentes a los asignados, es decir, desviados de su destino original.

Para poner algunos ejemplos concretos, en la Secretaría de Salud (SS), para el Instituto de cancerología, se aprobaron 1,607 millones, se le quitaron 200 millones, caso contrario, se aprobó para comunicación social un presupuesto de 72.4 millones, ejerciendo finalmente 1,543 millones.

Otro ejemplo claro, es en la Secretaría de Educación Pública (SEP), en donde, para comunicación social se autorizaron 76.7 millones y, finalmente ejercieron 1,082 millones de pesos, mientras que, quienes vivimos en el ámbito educativo, observamos recortes en áreas tan básicas como Escuelas de Tiempo Completo, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) o en las becas de manutención para estudiantes de educación superior.

Es claro el punto en cuestión, mientras el gobierno pueda y quiera seguir destinando los recursos que, aunque sean o no aprobados por el Congreso de la Unión a su libre albedrío, jamás podremos tener la realidad de país que deseamos y tendremos que estar observando a cada momento en la radio y televisión anuncios y comerciales pagados con recursos que no fueron autorizados para ello.

No más mentiras

Homologación magisterial

En días pasado, la Secretaría de Educación Pública (SEP) dio a conocer, que, con un costo de 480 millones de pesos asignará un contrato abierto para adquirir una plataforma que unificará el control de la nómina y plazas del magisterio en México, a fin de lograr, a decir de la SEP, mejorar la administración de plazas, selección de personal, promoción, permanencia, evaluación, nómina, tesorería y control de gastos.

El monto anterior, se suma a los 573 millones de pesos que se adjudicaron en abril de 2016 directamente a una empresa para manejar el centro de datos de la SEP y operar con ello los servicios de tres áreas de la Secretaría que manejan recursos federales para pago de nómina en el país.

Más allá de la necesidad que se tiene de ir generando la optimización de los servicios y procesos de acuerdo con los nuevos sistemas de información y comunicación como en toda organización gubernamental o privada, a pesar de haber gastado esa cantidad, en las diferentes entidades se siguen presentando fuertes problemas de opacidad de plazas, incapacidad para cubrir en tiempo y forma con las vacantes que se generan provocando la irritación de padres de familia por la carencia de clases al inicio de este ciclo escolar de una cantidad importante de niñas y niños, entre otros problemas más.

Además de ello, la medida sigue generando un problema de centralización de la información, recursos y decisiones, en donde, si a la fecha se tiene una fuerte problemática con todo y que las autoridades educativas se encuentran de manera cercana, no quiero imaginar la manera en que se desarrollarán las acciones a partir de que todo se resuelva única y exclusivamente desde la Ciudad de México.

Más allá de las promesas de lo que puede servir dicha concentración de la nómina, se plantea de manera tajante una homologación de la nómina magisterial, pero tal y como venimos observando las acciones no solo del gobierno federal, sino de las diferentes entidades de la República, no va a ser una homologación a la alza, sino a la baja, como ya ocurrió con otras instituciones de educación superior en años recientes. Parece que hay una decisión del gobierno federal, de dejar de lado las conquistas salariales que marcaron la diferencia de acuerdo con las condiciones con los gobiernos de las Entidades, porque el pretexto de las 40,000 plazas que tenían y solapaban los gobiernos del los Estados, representa poco más del 2% del total de plazas a nivel nacional.

No es que se desconfíe de por si de las intenciones del actual gobierno federal, pero la Auditoría Superior de la Federación dio a conocer en febrero pasado de irregularidades por más de 165 mil miollones de pesos, o la falta de mecanismos de control y supervisión para verificar la correcta aplicación de los subsidios destinados a mejorar la infraestructura, equipamiento y operación de las escuelas de nivel medio superior por parte de la SEP.

Me parece que esto, al igual que la entrega de la mitad de las tabletas a las escuelas de educación básica que ni siquiera contaban con internet, sigue siendo una forma de generar una cortina de humo ante la falta de resultados concretos en materia educativa.

Homologación magisterial

 

Noticias a modo

En el México de nuestra realidad, y no en el estupendo e iluso mundo en el que viven nuestras autoridades educativas, dejando en los titulares periodísticos, notas que les hagan ver bien, existen diversos y múltiples ejemplos en donde se demuestra que poco de lo que realmente interesa, es la calidad de la educación o de la formación de docentes para el nivel básico.

Con un doble discurso que refiere desde una invitación velada para que no se cubran las aportaciones de los padres de familia a las escuelas, exponiendo luego que no hay recursos suficientes para cubrir las necesidades de las escuelas, debiendo el magisterio utilizar parte de su tiempo y en muchas de las ocasiones, con el apoyo de padres de familia, de recursos personales y familiares para cubrir la limpieza y desperfectos en muchos centros educativos.

Por otra parte, se dedican espacios importantes de manera mediática, para establecer las acciones que se llevan a cabo para generar una mejor formación profesional de las y los futuros docentes en México, sin embargo, en la realidad se aducen a trabas y trámites administrativos para generar acciones precisamente contrarias que suceden día a día y que por supuesto no se dan a conocer masivamente.

Tal es el caso del subsistema estatal del estado de Chihuahua, en donde, por ejemplo, para que un docente pueda llegar a ser docente en la Escuela Normal, no se le pide que tenga maestrías o doctorados, que haya hecho investigaciones, que tenga una experiencia nacional o internacional hacia colectivos que promuevan la innovación educativa.

No, para ello, se retoma el Código Administrativo para el Estado de Chihuahua, que data de julio de 1974, que establece que las vacantes en la Institución, sólo serán cubiertas por maestro titulado o pasante de Normal Superior, que tenga un mínimo de antigüedad de 5 años en el nivel de enseñanza media y que haya trabajado en el nivel pre-escolar o primario en escuelas estatales oficiales.

En aquel tiempo la Escuela Normal Superior era un escalón superior a la Normal del Estado, ahora no, hoy tienen exactamente una formación para docentes de educación básica. Para poner un ejemplo reciente, tenemos el caso de la Dra. Carmen Griselda Loya Ortega, quien, a pesar de haber trabajado una década en educación básica, contar con dos maestrías, un doctorado, haber dirigido la Red de Investigadores del Estado de Chihuahua (REDIECH), una experiencia de 7 años formando investigadores y haber cursado en la propia Escuela Normal del Estado y no en la Escuela Normal Superior la misma licenciatura que actualmente ahí se imparte, se le retiró de la Escuela Normal, a donde la propia autoridad le había enviado desde el mes de abril para regularizar su situación, porque “no tiene el perfil” para estar en un centro de Educación Normal y se le regresa a su escuela secundaria de la cual salió hace ya 7 años.

Hoy en día todas las autoridades juegan el papel de buscar el convencimiento ciudadano de que en realidad se busca una calidad educativa, sin embargo, en la realidad, muchas se escudan en situaciones en donde queda de manifiesto que es lo que menos importa.

Noticias a modo

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En un escrito reciente, a propósito de la intención y acciones por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP), mediante el cual se pretende la transformación de las Escuelas Normales en nuestro país, el Consejero Presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Eduardo Backhoff Escudero, establece, a modo de comparación con las Instituciones de Educación Superior que forman a profesionales de la medicina, una serie de puntos específicos en donde, a su ver, las Escuelas Normales deberían de tomar en consideración para su mejora.

Coincido en algunos de sus comentarios, sobre todo en la falta de claridad por parte de la autoridad Educativa sobre la forma en que se implementarán dichos cambios para asegurar una verdadera transformación acorde a las necesidades tanto de las Instituciones Normalistas, como de las y los futuros docentes de las mismas y de su estudiantado, la necesaria rigurosidad para seleccionar a sus estudiantes, la gran cantidad de horas de práctica que se debe de realizar para poder lograr su formación profesional y por supuesto un examen de competencias que en el caso de las Instituciones Normalistas hace tiempo se vienen verificando.

Me parece que hay aspectos que podemos sumar a lo mencionado, como es el caso de un registro que se debería llevar de los estudiantes para permitir un seguimiento más puntual de desarrollo de sus competencias, la organización de la estructura jerárquica que está conformada exclusivamente por médicos no así en el caso del magisterio que estáimpregnada de otras profesiones y, la posibilidad de un atractivo salario y prestaciones que es en donde existe una diferencia muy importante para con las y los maestros nóveles.

Otro aspecto diferente, tiene que ver con los montos de asignación hacia los presupuestos que, en el caso de las Escuelas Normales, en donde, por poner un ejemplo, se ha asignado un “presupuesto para su fortalecimiento del orden de los dos mil millones de pesos para dos años para las 251 Normales del país, siendo que ese es un monto menor al presupuesto de cualquier Universidad de mediano tamaño y sólo para un año.

Por otra parte, me parece que un aspecto fundamental de comparación entre ambas carreras, tiene que venir desde el punto de vista de que, para el caso de la medicina, en ningún hospital y bajo ninguna circunstancia, se le expediría un título o se le permitiría generar una receta médica o iniciar una operación quirúrgica a alguien que no hubiera pasado por una institución especializada en la formación médica de una Institución de Educación Superior debidamente acreditada para ello, ni tampoco veo a la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, haciendo una convocatoria para que, a través de un examen, “cualquier egresado de una Licenciatura” pueda, con tan sólo presentar un examen, obtener una plaza como médico en el IMSS, en el ISSSTE, en el Seguro Popular o en cualquier instancia de este tipo. No veo al Secretario de Salud “quitando el monopolio” de la formación médica a las Escuelas de Medicina.

Cuando sobradamente el Gobierno Federal ha reiterado que “cualquiera puede ser maestro”, cuando se ha reducido la matrícula de las Escuelas Normales en casi un 70%, cuando se ha lastimado y abaratado la profesión del magisterio, cuando se ha desincentivado a la profesión con prestaciones menores que las que se tienen en la actualidad, poco se puede hablar del fortalecimento del normalismo en un escenario completamente hostil, adverso y de pleno desinterés gubernamental, a escasos meses de que culmine el sexenio.

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Verdades a medias

En días pasados, en una noticia reciclada, la cual ya se había dado a conocer a los medios de comunicación con antelación, la Secretaría de Educación Pública (SEP) informaba a la Comisión Nacional de Gobernadores (CONAGO), el hallazgo de 44 mil 76 plazas llamadas “irregulares”, las cuales levantaron un sinnúmero de sospechas sobre el por qué dichas plazas estaban en la opacidad por los gobiernos de las entidades de la República por décadas, lo cual alcanza, a decir de las autoridades educativas, una erogación de cinco mil millones de pesos anuales.

Esta cantidad, que tan solo el pensar en una década representa toda la cantidad de recurso invertido por este gobierno federal en materia de infraestructura educativa, es lo que los diversos gobiernos se ahorraron en pago de personal que atendiera las labores académicas y administrativas del sistema educativo de las entidades federativas, pues al contrario de lo que sucedía en otras secretarías de igual o menor jerarquía, en la de educación nunca había recursos para ejecutar proyectos, ni camionetas ni estacionamiento, mucho menos compensaciones por ejecutar un cargo que en otros niveles se paga y muy bien por dichos servicios.

Más allá de que deba de explicarse la opacidad de los niveles de gobierno, me refiero a 14,900 plazas que correspondían a personal docente con plaza de maestro, los cuales se encontraban realizando labores dentro del propio gobierno, asumiendo funciones administrativas o académicas para el desarrollo de la labor educativa y que, poco a poco, han sido sustituidas por Contadores, Abogados, Ingenieros y otros profesionales que, aunque poco o nada tengan que ver con las actividades académicas de la educación, ahora tienen en sus manos su coordinación.

La medida anunciada por la autoridad educativa lleva a tener, en la coordinación de acciones en materia educativa, desde donde se dictan las políticas que se llevan a cabo en las aulas, a profesionales cuyo origen académico poco o nada tiene que ver con el ejercicio de las acciones que se llevan a cabo en las secretarías de educación estatales y que no son contempladas para evaluarse por parte del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Tal acción para ejemplificarla, sería como que no hubiera Médicos a cargo de un hospital, como si no hubiera Ingenieros en la secretaría de Comunicaciones y Transportes o no hubiera abogados a cargo en el Supremo Tribunal de Justicia, con lo cual se abre una brecha que sin duda poco a poco veremos las consecuencias en las acciones que se llevarán a cabo en el sistema educativo nacional, como ya lo hemos visto desde la propia SEP, en la que el titular poco sabe del ramo, lo cual se demuestra en las lamentables decisiones avaladas por quienes tampoco conocen de la materia.

No es la primera vez que la autoridad educativa federal ofrece cifras en las que solo da verdades a medias, en las que no se dan más explicaciones, sin embargo, éstas son también mentiras en la medida de que ofrecen una visión parcial y a modo de la realidad, en el intento de inclinar la opinión social contra el magisterio.

Verdades a medias