La resiliencia en la dirección escolar no consiste simplemente en soportar presiones, acumular responsabilidades o permanecer de pie frente a cualquier dificultad. Su dimensión más valiosa aparece cuando quienes dirigen son capaces de comprender los cambios, aprender de ellos, encontrar alternativas y acompañar a su comunidad sin perder el propósito educativo.
Esta perspectiva encuentra importantes referentes en los trabajos de Michael Fullan sobre cambio educativo. Ante escenarios inciertos, la dirección necesita algo más que respuestas previamente establecidas: requiere capacidad para leer lo que sucede, dialogar con el equipo y construir nuevas posibilidades cuando las anteriores dejan de responder a la realidad.
Una directora o un director resiliente tampoco pretende tener todas las respuestas. Reconoce cuándo necesita escuchar, pedir apoyo, modificar una decisión o construir una solución con otras personas. Esa apertura fortalece el trabajo colaborativo porque convierte las dificultades en asuntos compartidos y no exclusivamente en cargas individuales.
Además, la manera en que se enfrenta la adversidad repercute directamente en el clima escolar. Cuando existe serenidad, comunicación, empatía y claridad frente a los momentos difíciles, se reduce la incertidumbre y pueden fortalecerse la confianza y las relaciones laborales. El equipo encuentra mejores condiciones para participar, proponer y acompañarse mutuamente.
Pero resiliencia no debe confundirse con normalizar el agotamiento. Ninguna comunidad educativa debería sostenerse permanentemente sobre el sacrificio de sus integrantes. También implica reconocer límites, reorganizar prioridades, cuidar a las personas y aprender colectivamente de aquello que no funcionó.
Todo ello termina llegando al aula. Un equipo que sabe adaptarse, dialogar y mantenerse unido frente a las dificultades construye mejores condiciones para que niñas, niños y adolescentes aprendan en un ambiente de confianza, estabilidad y esperanza.
La pregunta entonces no es solamente: ¿cuánto podemos resistir?, sino algo mucho más importante: ¿qué podemos aprender, transformar y construir juntos a partir de aquello que estamos viviendo?
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Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann
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