Una de las transformaciones más profundas de la función directiva ocurre cuando quien dirige comprende que la escuela no puede sostenerse alrededor de una sola persona. Daniel Goleman (2006) nos invita a pensar precisamente en ese tránsito del “yo” al “nosotros”: pasar de una conducción centrada en decisiones individuales a una cultura donde las personas reconocen que forman parte de un propósito compartido.
El “nosotros” no significa que todas las personas piensen igual ni que desaparezca la responsabilidad de quien dirige. Significa escuchar, dialogar, reconocer capacidades, distribuir responsabilidades y construir acuerdos. Un director o directora continúa tomando decisiones, pero procura que estas tengan sentido para la comunidad y que el equipo comprenda hacia dónde se quiere avanzar y por qué.
Esto resulta especialmente importante porque el trabajo escolar depende de relaciones humanas. Cuando docentes, personal de apoyo y directivos sienten que su experiencia cuenta, que pueden expresar diferencias y que sus aportaciones son reconocidas, se fortalece la confianza. Y donde existe confianza es más posible colaborar, resolver conflictos y acompañarse frente a las dificultades cotidianas.
Construir un “nosotros” también exige abandonar la idea de que pedir ayuda disminuye la autoridad. Por el contrario, una dirección madura reconoce que ninguna persona posee todas las respuestas. Escuchar al colectivo, aprovechar sus saberes y permitir que otros asuman responsabilidades fortalece el trabajo directivo y genera sentido de pertenencia.
El resultado trasciende las relaciones laborales. Un equipo que dialoga, se respeta y comparte propósitos contribuye a mejorar el clima escolar y el ambiente de aprendizaje. Finalmente, quienes reciben los mayores beneficios son las niñas, niños y adolescentes, porque encuentran una escuela donde los adultos también saben colaborar, escucharse y aprender juntos.
La mejor dirección no es aquella donde todo depende de quien dirige, sino aquella que logra que cada integrante pueda decir con convicción: esta también es nuestra escuela.
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Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann
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