El tiempo compartido también transforma: liderar es acompañar

En el ejercicio de la dirección escolar, muchas veces se piensa que el valor del tiempo radica únicamente en lo que se hace: informes, reuniones, planeaciones, actividades. Sin embargo, lo verdaderamente transformador es cómo se invierte ese tiempo en las personas. La autora Viviane Robinson (2011) nos recuerda que liderar también implica observar, acompañar y dialogar. En otras palabras, el verdadero liderazgo no se construye desde la distancia, sino en la cercanía con los equipos de trabajo, en la escucha activa, en el acompañamiento cotidiano y en la construcción de vínculos genuinos.

Para quienes ejercen la función directiva, esta reflexión es esencial. Estar presente no solo en lo operativo, sino en los espacios donde circula la palabra, donde se generan acuerdos, donde se valida la experiencia docente y se co-crean soluciones, fortalece de manera significativa el trabajo colaborativo. Esa cercanía también mejora el clima escolar y laboral, lo que redunda en una mejor experiencia de aprendizaje para niñas, niños y adolescentes.

Cuando una directora o un director elige compartir su tiempo con el colectivo escolar no para supervisar, sino para acompañar y construir juntos, está sembrando las bases de una comunidad educativa más humana, más cohesionada y más comprometida con la mejora continua. Allí donde hay diálogo, hay oportunidad de transformación.

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Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann
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