El liderazgo no se trata de brillar solo, sino de hacer brillar a los demás

Una de las lecciones más poderosas que nos deja el deporte, y que es totalmente aplicable a la vida escolar, es la importancia del trabajo en equipo. Michael Jordan lo expresó con claridad: el talento puede ganar partidos, pero solo el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos. En el contexto educativo, esta afirmación toma una dimensión aún más profunda, porque en las escuelas no se trata solo de alcanzar metas individuales, sino de generar condiciones colectivas para que todas y todos aprendan, crezcan y se desarrollen.

Quienes ejercen la función directiva tienen en sus manos la posibilidad de fomentar un liderazgo que inspire cooperación, solidaridad y compromiso compartido. Cuando el liderazgo escolar promueve la participación activa del colectivo docente, cuando se construyen espacios para la reflexión conjunta y se reconocen los aportes de cada integrante del equipo, el ambiente de trabajo mejora, se fortalecen los vínculos laborales y se generan las condiciones necesarias para transformar el clima de aprendizaje.

El talento individual es valioso, pero en el mundo escolar, su verdadero impacto se multiplica cuando se pone al servicio de un propósito común. Por eso, las directoras y directores que logran articular equipos comprometidos, empáticos y colaborativos son quienes realmente impulsan procesos de mejora continua, construyen confianza y garantizan que niñas, niños y adolescentes vivan experiencias escolares significativas y transformadoras.

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Dr. Manuel Alberto Navarro Weckmann
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